La Biblia nos dice, como verdad contundente, en Efesios capítulo uno, que estamos bendecidos con toda bendición espiritual en lugares celestiales. Y es verdad porque la Biblia, es un verdadero depósito de bendiciones. Bendición no es una palabra evangélica, un determinado objeto sagrado o una simple y voluntarista expresión de buenos deseos. Bendiciones son elementos concretos para operar en el mundo natural que Dios nos provee desde el mundo espiritual.
Ahora: A Medida que los tiempos van cambiando, esos contenidos espirituales también van cambiando. Lo que antes funcionaba, hoy ya no funciona. El mundo mismo nos indica que estamos viviendo una etapa de información. Basta con ver los noticieros para darnos cuenta que las naciones se están preparando para operar debidamente en el siglo veintiuno. Tienen sus tarjetas magnéticas, sus equipos electrónicos, sus computadoras, Internet. Ahora bien: ¿De donde saca el mundo la sabiduría para prepararse para el nuevo milenio un par de años antes como lo hiciera?
Yo creo que el mundo del Espíritu va mucho más adelantado que el mundo natural. Y que el mundo natural es sólo un reflejo del mundo del Espíritu. Y el hecho de que el mundo ya haya organizado su sistema para ingresar con éxito al nuevo siglo, indica que ese siglo, en el Espíritu, ya ha reorganizado sus principios para operar en el tiempo presente. Y la iglesia, por años, ha estado reaccionando un poco después del hecho. Cada vez que sucede algo, nos damos cuenta que pasó y queremos reaccionar debidamente a lo que ya ha pasado.
Usted fíjese: estamos viviendo el tiempo de la informática y la computación. Yo no sé casi nada de computación y a lo mejor usted tampoco, pero creo que lo va a entender. Una computadora funciona con programas que año tras año van mejorando y cambiando. Vamos a suponer que yo tengo un equipo con un programa que, cuando lo instalé, era nuevo. Ya me lo aprendí de memoria, sé como opera y también se todo lo que tengo que hacer para operar todo y encontrar todo lo que necesito en ese programa. Lo conozco; le tengo la mano…
Un día, – seguimos con el ejemplo -, mi hijo me trae una revista que me informa que ha salido un nuevo programa. “Papá…¿Podemos comprarlo y cambiar el que tenemos?”, me pregunta mi hijo. Yo, entonces, pienso: voy a tener que aprenderme todo de nuevo. A este ya me lo conozco al dedillo. ¡Con el trabajo que me dio! No. Mejor no. Mejor seguimos con el que tenemos. Ahorro dinero y de paso no me rompo la cabeza. Pero un día, estando yo ausente, viene un sobrino que es un bocho informático caminando. Trae el programa nuevo que se compró y, con la complicidad de mi hijo, claro, me lo instala. ¿Ha visto como son los jóvenes? Para ellos, eso no es ningún drama; en quince minutos a lo sumo, ya lo dominan. Ahora bien: ¿Cuántos saben que en el momento en que yo me siento frente al equipo, es como si jamás hubiera aprendido nada? No encuentro nada, no puedo moverme, no sé qué hacer y me agarra la desesperación. ¿Cómo reacciono? ¡Me enojo con mi hijo y con mi sobrino, por supuesto! Pero me enojo en serio, ¿Eh? Y me enojo más porque, encima de todo, ellos encuentran todo y se mueven libremente y yo no puedo apretar una tecla sin equivocarme feo.
Así hay mucha gente en la iglesia, hoy. Sus oraciones ya no consiguen el fruto que estaban consiguiendo. El método de oración ya no les está funcionando como antes. Están un poco insatisfechos espiritualmente, porque todo lo que estaban acostumbrados a hacer y que daba resultados, hoy ya no está dando resultado. Hay como un correr de un lado para el otro en la gente. Es que Dios está colocando a hombres y mujeres maduros en lugares claves para poder penetrar el nuevo siglo con posibilidades ciertas de éxito; con entendimiento y certeza.
¿Cuántos saben que la Biblia está escrita en parábolas? Para su conocimiento, (Y cuidado que la misma Escritura lo confirma y lo re-confirma), la Parábola, es el lenguaje del reino. Parábola significa colocar al lado una aseveración metafórica, un ejemplo, una similitud, una semejanza, una comparación metafórica. Es decir: poner al lado, una visión paralela.
Dios, siendo Espíritu, se ve en la necesidad de hablarnos a nosotros con puntos naturales, para que podamos entenderlo. Porque nosotros estamos más conscientes del mundo natural que del mundo espiritual por causa de la caída. Y a pesar que Cristo restauró ese efecto, eso progresa de acuerdo con la renovación de nuestra mente. De manera que en este momento, nosotros debemos estar renovándonos para entrar en un siglo donde las operaciones van a ser un tanto distintas que estas.
Seamos claros: es mucha la gente que se asusta cuando oye expresiones tales como: siglo venidero, nuevo mundo, tercer milenio. Es que son términos que no hace tanto tiempo atrás eran meramente científicos, pero que ahora ya hace rato que son auténtica realidad. Que antes significaban hacer futurología, pero que ahora ya no es así y pertenecen al hoy y que por más feo que pueda sonarle a usted ese nombre que tanto ha bastardeado la Nueva Era, nos demanda igualmente que tenemos que estar preparándonos para el tiempo que tenemos que penetrar.
Ahora; si la Palabra completa, como sabemos, es una profecía, una parábola, sólo la Palabra tiene unción; no su interpretación. Se lo voy a repetir para que se le grabe; la unción está en la palabra de dios, no en su interpretación. De manera que en la palabra tiene que predicarse o decretarse la palabra. Impartiéndola de modo que habilite a la persona. Para que usted pueda encarnar o manifestar lo que esa Palabra tiene como principio para usted.
Recuerde muy bien que usted no es de este mundo. Usted es naturalmente sobrenatural. Es Espíritu y hecho en semejanza a Dios; cubierto o forrado por fibras materiales. Es decir: que tiene que haber afinidad entre usted y este libro, porque el Espíritu escribió el libro y usted es espiritual. Usted no es de este planeta, aunque viva en este planeta.
De manera que hay cosas de este siglo presente que deben molestar o fastidiar y hasta enojar nuestro método de pensamiento. Porque naturalmente no estamos creados para fluir con este siglo. Debe haber cosas en este siglo, en este sistema, con las que naturalmente usted no puede, no debe estar de acuerdo. El que se adapta totalmente a lo que el sistema propone, no está realmente renovado en su mente.
Así que para manifestar la perfecta voluntad de Dios en este tiempo, debemos labrar nuestra mente. Eso es lo que dice Romanos 12: Renovaos en la mente por la palabra, parra que puedas ver o entender la perfecta voluntad de Dios. Es decir que la perfecta voluntad de Dios viene progresivamente a nuestra vida en la medida que nuestra computadora se va actualizando al día presente. Vamos renovando nuestra mente hasta que entendemos la perfecta voluntad de Dios.
Estamos llegando a ese tiempo de información. La iglesia no será bendecida en ignorancia en el siglo 21, porque vivimos en un mundo de información. Antes, la ignorancia podía tropezar con bendición, pero en el siglo 21, no será así.
Dios está buscando una generación que le arranque el mando futuro a la Palabra. Cuando se escribió el asunto, dos mil años atrás, siempre miraban hacia el frente; pero esos dos mil años pasaron y hoy no es todo futuro. La mayoría corresponde a nosotros para los cuales los últimos días o tiempos han llegado. No tenemos que limitarnos a ver y estudiar la parábola, sino ver qué moraleja trajo la parábola. Tanto la parábola como la Biblia misma es el recipiente; el contenido es el mensaje. Ahí está el error que a veces trae debate teológico. La parábola nunca será revelada integralmente. La parábola trae principios que, en su tiempo, deberán ser revelados.
La sustancia del libro, no es la letra; es vida y Espíritu. El resto es el envase. Si yo pudiera cambiarle algo a la Biblia, la dejaría igual por dentro, pero por fuera le pondría: “Constitución del Creyente”. Y no sería un hereje, no tenga dudas.
(Deuteronomio 29: 29)= Las cosas secretas pertenecen a Jehová, más las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre.
El libro le pertenece porque el libro fue la revelación de Dios. Lo que Dios no ha revelado, no nos pertenece, pero lo que Dios sí ha revelado, nos pertenece. Es decir: tenemos que cambiar nuestra posición para con la Biblia. La tenemos en un lugar tan sagrado que no la podemos poseer. Es su libro. Las cosas reveladas son suyas. Usted tiene que poseer su constitución, no simplemente leerla. Tiene que encarnarla, no sólo conocerla y respetarla. Y el propósito de poseerla es que usted cumpla lo que en ella está escrito. No la parábola; los principios que la parábola trae.
En Hechos 3, dice que Cristo está reservado en los cielos. Que está retenido en las nubes hasta la restauración de todo lo que profetizaron los profetas. De todo lo que habló Dios por boca de sus profetas. Es decir que Cristo está retenido en los cielos hasta que los principios espirituales (Recuerde que cuando Dios habla, habla a mil generaciones, no solamente a la persona a la cual le dirige la palabra), se cumplan. Y entonces Cristo tendrá permiso para regresar.
Mateo capítulo 13; todos lo conocen muy bien, es el capítulo de las parábolas. Primero está la del sembrador que nos habla del reino que Dios siembra en la tierra; luego viene la parábola del grano de mostaza, que habla del poder creciente del reino; luego viene la de la levadura que nos habla del método de ósmosis del reino, de cómo empieza en una esquina y termina leudando toda la cuadra: luego explica la de la cizaña, donde vemos la separación de la gran siega.
A todo el mundo le gusta la siega, pero no entiende que conjuntamente con la gran siega vendrá una gran separación en la iglesia. Luego nos habla de un tesoro y allí Dios nos refleja el derecho de la propiedad en el reino de Dios en la tierra. Luego nos habla de una perla y del valor, del precio del reino de Dios. Muchos creen que el precio es el diezmo; se equivocaron feo. Le cuesta todo entrar en el reino, no sólo sus monedas. Luego viene la parábola de la red y eso nos habla de la gracia entrando en pacto. Hay gran separación; la gracia trae peces buenos y peces malos, pero en el tiempo del pacto, antes de la boda, habrá separación entre unos y otros.
(Mateo 13: 51)= Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. Él les dijo: por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
Esto es muy interesante porque vemos que es el entendido en la enseñanza de lo que es el reino de Dios quien puede diferenciar perfectamente lo que son cosas viejas y cosas nuevas. Hay una diferencia entre el mensaje acerca de Cristo y el mensaje que Cristo predicó. El mensaje acerca de Cristo es el que la mayoría de la iglesia ha adoptado; el que Cristo predicó, apenas se está entendiendo.
Aquí dice que el maestro que es docto en la palabra del reino, sabe sacar cosas nuevas. La palabra en griego, aquí, es KAINOS y significa cualitativamente nuevo, es decir: en un orden sucesivo, el mejor de su especie. La misma palabra utilizada, y escuche muy bien, cuando la Palabra dice: Eres nueva criatura. Sin embargo, usted sigue siendo la misma persona; le reconocemos igual, pero su estado de calidad es mejor. Un automóvil cero kilómetro, flamante, es igual, en aspecto, al del año pasado, pero siempre trae un adelanto, una innovación, que lo hace mejor, más completo.
También es la misma palabra que dice: Habrá nueva tierra y nuevos cielos. El mismo planeta, pero sin demonios, ni diablo, ni lucha, renovado en Cristo Jesús. No sé como lo va a hacer, pero no se tratará de que el planeta estalle en mil pedazos y venga una bola interplanetaria nueva, como muchos andan predicando. La esencia de la palabra no dice eso.
De esta renovación habla esa palabra “Cosas nuevas”. Porque la palabra que tiene que ver con algo que nunca existía, es la palabra NEOS, no KAINOS. NEOS significa: existencia reciente. El sentido es totalmente diferente. Mírelo bien, no sea cabezón; mírelo bien y no se cierre porfiada y tercamente.
Ahora; cuando dice “Cosas viejas”, ahí la palabra es PALAOS, antiguo. Esto tiene la implicación de que el maestro docto en el reino es el que puede tomar principios eternos, antiguos, de siempre, que Dios tiene en todo el libro, y darle calidad presente, relativa para el día de hoy.
A eso le llamamos Iluminación, Revelación; le llamamos Un mensaje profético, presente, que nos sirva para poder aplicar esos principios a la necesidad presente.
Dice que el maestro docto en la palabra es aquel que extrae depósitos espirituales que trascienden tiempos, sistemas eclesiásticos, programas de iglesias, vienen por generaciones y todavía funcionan hoy, en su vida, si usted los aplica y actualiza su vida con ellos.
La Biblia debe ser entendida como un nuevo punto de relación. ¡Sáquela de los almohadones sagrados donde la guarda cada noche! ¡La palabra es Cristo, no el libro! Tiene que ser consumada por los hombres. La Palabra se encarnó y habitó entre los hombres. La Palabra dice que seamos hacedores de la Palabra. La Palabra dice que la leche se la bebe el creyente, y que la carne se la come el creyente, que se trague el rollo del libro, que la Palabra fue palpada por pedro, dice: que la Palabra madura la discierne el creyente, que es la espada de nuestro espíritu. La que se guarda en nuestro corazón. La Biblia se hizo para consumarla. Cristo está esperando que se consumen los principios bíblicos y se encarnen en su cuerpo.
Una generación que le arranque el velo futuro a la Palabra y la encarne y haga desaparecer la necesidad del libro y diga: se acabó esta vida, ¡Venga la otra! Es su herencia, usted tiene que poseerla. Son depósitos espirituales, principios, normas, reglas que trascienden. El libro contiene puertas hacia lo sobrenatural. Tiene ventanas de depósitos fundamentales. La vida de los caracteres encierra depósitos divinos. José, por ejemplo, es un programa, una ventana. David es otro. Cuando Dios habla, trasciende generaciones. El docto toma lo antiguo, lo eterno y lo encarna a la necesidad de su tiempo.
Usted ve a Elías, Eliseo, Pablo, Juan; no se trata de qué hicieron. Es qué dijo Dios a través de lo que hicieron. Este es el mensaje. La gente se queda estancada en la parábola. Ahí viene el debate, las persuasiones doctrinales. Pero la Palabra nos dice que en los últimos días las cosas van a ser como fueron cuando Janes y Jambres resistieron a Moisés: es decir: no de debates, sino de poderes. Y usted va a tener poder encarnando los principios de la Biblia, no memorizándola. No hay necesidad de ser salvo para conocer la Biblia de memoria, pero sí para encarnar sus principios.
Nuestro ojo está entrenado para reconocer ciertas unciones depositadas. Por ejemplo: estamos acostumbrados a ver, en la Biblia, unciones amorosas, porque hemos sido formados y expuestos a la unción pastoral. Siempre vemos en Jesús amor, aún en los textos donde les habla fuerte a los discípulos y a los fariseos. Cuidado: una cosa es hablar en amor (De esto no puede existir ni la menor duda) y otra es hablar amorosamente. De eso, no hay otro registro que la estampita.
Sin embargo, es menester saber que hay otras unciones que ahora no están corriendo el velo, porque son las que necesitamos para penetrar el silgo veintiuno. Entonces ahora, los mismos versos que antes nos mostraban a Lázaro como un mendigo en una puerta, ahora aparece como una manifestación profética.
(Génesis 49: 1)= Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.
Resumiendo: Jacob pone en sus hijos principios espirituales que no han de utilizar en lo inmediato, sino en los días venideros; es decir: principios escondidos para ser revelados en el tiempo preciso. Los días venideros. Hoy, si usted quiere.
Hebreos 2:5 nos dice que Dios no sujetó el mundo venidero – del cuales estamos hablando -, a los ángeles. ¿Cuántos se acuerdan de eso? No sujetó, (Pasado), el mundo venidero (Futuro), del cuales estamos hablando, (Presente). ¿En qué quedamos, Dios? Si no lo sujetó a ángeles es porque lo sujetó a otra persona. En el verso 16 dice que Él no socorrió a los ángeles, sino a la simiente de Abraham. Es decir que sujetó el mundo venidero, o la mayordomía del sistema venidero, no a los ángeles como era antes, sino de la simiente de Abraham. De manera que el mundo venidero no es uno que está viniendo, sino el que estamos administrando.
(Verso 8)= Judá, – Es uno de los que ha recibido principios espirituales para los días venideros – …te alabarán tus hermanos, – ¿Qué está diciendo allí? Que tendrá favor de sus hermanos. Que la generación que antes de la llegada de Cristo, va a tener favor humanitario. – …tu mano en la cerviz de tus enemigos; – Va a tener las manos en el cuello de sus enemigos; va a ser una generación victoriosa. – …Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; de la presa subsiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, así como león viejo: ¿Quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá. – Le está diciendo que no va a perder autoridad. – …ni el legislador de entre sus pies, – Apocalipsis 2:26 dice que habrá una generación que tendrá autoridad sobre las naciones. Isaías 60 dice que las naciones vendrán a nosotros. Cuando hablamos de tener autoridad sobre las naciones, no estamos hablando de gobiernos literales, sino de nuestra autoridad divina sobre los reinos del mundo. – …Hasta que vena Siloh, -Cristo – …y a Él se congregarán los pueblos. – Va a haber una generación que no va a ver derrota; sólo va a ser transfigurada en su presencia: Judá.
La vida de los hijos de Jacob contiene principios, como si fueran disquetes de computadoras, que nosotros podemos tomar hoy, introducir en nuestros equipos actualizar nuestra información y cambiar nuestra oración.
Cuando la Biblia dice, en Génesis 3:15, que va a haber una generación que va a derrotar al gobierno de la simiente satánica, y después vemos a David matando a Goliat, ¿Qué ha visto? ¿Adónde le pegó? ¿Con qué le tiró? Con la roca… Va a haber una generación que, como David, va a derrotar a los gigantes de la tierra sin otra arma que la roca. Son principios espirituales: el gobierno satánico será derrotado con la palabra. Pero tiene que levantarse la Generación-David. No pueden hacerlo la generación-Esaú o las otras…