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Vigencia de los Mandamientos

En una época donde tanto tratamos de levantar la bandera de la Gracia por sobre la de la ley, – Cosa que, efectivamente, es así y que no está mal, siempre y cuando no la llevemos a extremos peligrosos -, es indispensable recurrir a la Biblia para no equivocarnos, por mejor que sean nuestras intenciones. Así que, prepárese, desempolve su Biblia y sígame con atención, con corazón predispuesto y con entendimiento abierto, más tremenda hambre de Dios y recibirá, – no lo dudo -, palabra de bendición, de edificación, de crecimiento y de poder en Cristo Jesús.

(Éxodo 19: 5-6)= Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. (¿Quiere hacer algo como si estuviera en el templo un día de reunión? Diga fuerte y claro junto conmigo: Toda la Tierra es de Dios.)

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Bueno, pero eso es antiguo, válido para aquel pueblo de Israel y muy atinado y bueno, pero: ¿Qué puede tener que ver conmigo, hoy?

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, (Cuidado: le está diciendo a usted que esto ya no es una antigüedad de coleccionistas; que lo que dice Pedro ahora, es para usted, para mí, para nosotros…) …como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Ahora, otra vez, y a modo de declaración, repita conmigo: Los únicos sacrificios aceptables a Dios, hoy, son los espirituales por medio de Jesucristo.

(Apocalipsis 1: 6)= Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su padre; (¿Quién nos hizo reyes y sacerdotes para Dios? Cristo.) A él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos.

Repita y declare una vez más conmigo: Toda la gloria y el imperio es para Cristo, no para ningún ministerio humano.

(Apocalipsis 5: 10)= Y nos has hecho (Esto le cantan los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos al Cordero. ¿Quién es el Cordero?) para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Lista la introducción. ¿Pertenece esto literalmente a la antigüedad? No. Está escrita para hoy, para ahora. ¿Dice que seremos hechos reyes y sacerdotes? No. Dice que fuimos hechos reyes y sacerdotes. Y dice, finalmente, que reinaremos sobre la tierra. ¿Cuándo, en la eternidad, quizás? No puede ser, porque la eternidad está en los cielos, y aquí dice que es sobre la tierra. Y la tierra es esta, aquí y ahora. ¿Y cómo podrá ser esto? Sígame con atención, con hambre espiritual, con fe y con deseos de beber agua de vida, y lo va a poder ver con sus propios ojos, sin necesidad que yo, minúsculo canal de Dios, tenga participación ni influencia alguna.

Éxodo 20: 1)= Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, (Es como decir: que te saqué del mundo) …de casa de servidumbre, (En el mundo eras esclavo).

(Verso 3)= No tendrás dioses ajenos delante de mí.

MANDAMIENTO NÚMERO UNO: EL CARÁCTER DE DIOS DEMANDA LEALTAD

“¡Pero es que yo dejé de adorar dioses falsos e imágenes cuando me convertí!” Amén. Pero… ¿Eso es todo? HOMBRE: ¿Nunca puso usted su trabajo, su empresa, su pasión deportiva, su automóvil, su bienestar económico, sus diversiones o sus entretenimientos, (Aún los más sanos), y hasta su propio ministerio por delante de Dios mismo? MUJER: ¿Nunca ha puesto usted su casa, la limpieza, la educación de los hijos, sus hijos mismos, las recetas de cocina, la telenovela, su aspecto físico y hasta su relación sentimental si es usted soltera, por delante de Dios? Examine, entonces y ahora, el significado de la palabra ÍDOLO a la luz de la Biblia. Dioses ajenos…

(Verso 4)= No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

MANDAMIENTO NÚMERO DOS: EL CARÁCTER DE DIOS NOS IMPONE CORTAR LIGADURAS DE FAMILIA

Sí, ya sé que usted no puede ser responsable de las actitudes pecaminosas o idólatras de padres, abuelos, bisabuelos o tatarabuelos. Dios no le está diciendo que lo sea. Él le previene, eso sí, que debe usted cortar en el nombre de Jesús toda atadura emocional o espiritual con su familia y, en Cristo, declararse libre. Esto no quiere decir que deje usted de amarlos y respetarlos; todo lo contrario. Esto quiere decir que en total libertad de esas ligaduras, es como mejor puede usted interceder por ellos y tener éxito. De ese modo, lo que evitará es que Él visite esa maldad antigua y a usted le roce por rebote generacional.

(Verso 6)= Y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

La misericordia de Dios se manifiesta para con los que le aman y guardan, (No dice que cumplen estrictamente, ya que eso es imposible para el hombre natural), dice que GUARDAN sus mandamientos. Guardar es tener presente, no olvidar, no soslayar, no despreciar, es atesorar, respetar, reverenciar y, fundamentalmente, es tener en claro que ese decálogo está puesto precisamente para que no pueda usted hacerse el distraído y querer argumentar que “no sabía”.

(Verso 7)= No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

MANDAMIENTO NÚMERO TRES: NUNCA JURE USTED POR DIOS. JAMÁS SERÁ INOCENTE RESPECTO A ESE JURAMENTO.

No importa si alguna supuesta o aparente formalidad o frivolidad mundana le incentiva a usted a jurar por Dios. Eso no le garantizará inocencia en el día del juicio. Dios habló y decretó. Dios no transgredí nunca sus propias leyes. Dios es un Dios de justicia. Que su sí sea sí, y su no sea no. Todo lo demás, dice Mateo 5, de mal procede. ¿Está claro? Muy pocos tienen en claro, llevados por el fragor y la perversidad del sistema, de la importancia espiritual y el compromiso trascendente que conlleva un juramento.

(Verso 8)= Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

Si la Biblia fuera un mero libro de historia, guardar el sábado (Que es la traducción de “reposo”), sería correcto. Pero si la Biblia es,  – como creemos y como la misma Biblia dice que es -, un compendio antiguo de relatos literales, que encierra por revelación principios espirituales total y absolutamente vigentes, la interpretación es muy otra, muy diferente y lo puede tocar de cerca a usted. Por afanado que esté usted en las cosas de este mundo y de este sistema, jamás logrará verdadera comunión con Dios si no le reserva un tiempo total, exclusivo, personal y privado.

MANDAMIENTO NÚMERO CUATRO: RESERVAR UN TIEMPO EXCLUSIVO PARA DIOS

(Verso 12)= Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Dios te da.

¿Qué es honrar? Es respetar, cuidar, proteger, amar, obedecer y tener en alta estima a sus padres. Atención con esto: se lo merezcan, – según su juicio -, o no se lo merezcan. El amor Ágape de Dios se manifiesta por el desinterés y la no necesidad de reciprocidad. Si Dios brindara su amor sólo a los que se lo merecen o a los que le aman de igual modo, Dios no podría amar a hombre alguno. Juan 3:16 dice que tanto amó Dios al mundo, no dice a sus hijos, a la iglesia, a los líderes, a los que ofrendan mucho, a los que hacen buenas obras; dice AL MUNDO. Le pregunto: ¿Merece el mundo que usted conoce, el amor limpio, santo y puro de Dios? ES obvio y claro que no. Mírese ahora en el espejo de sus actos actuales o pasados: ¿Se lo merecía usted? Él no le cobró honorario alguno por amarlo; no ose cobrar usted para hacerlo con otros.

MANDAMIENTO NÚMERO CINCO: AMAR CON AMOR DE DIOS ALARGARÁ SUS DÍAS. Y EN LA TIERRA, NO EN LA ETERNIDAD. EN LA ETERNIDAD NO HABRÁ DÍAS.

(Verso 13)= No matarás.

¡Es tan corto, preciso y contundente este mandamiento! Parecería, a simple lectura, que no ofrece el más mínimo espacio para comentarlo. Porque ningún creyente, por “cajoneado” que ande, podría matar, no? Pero sin embargo, piense un poco: organizaciones supuestamente cristianas a favor de la pena de muerte, el aborto… “¡Pero hermano! ¡Una mujer cristiana jamás se haría un aborto!” De acuerdo, pero primero convengamos: abortar es matar, no es así? ¿Nunca hemos visto como, por distintas razones, que van desde los intereses, celos, envidias o algo por el estilo, hay iglesias que no han vacilado en abortar ministerios bendecidos y ungidos? Eso, también es matar. No físicamente, (La carne es secundaria en el evangelio), sino espiritualmente, que es mucho peor, ya que fabrica congregaciones que tienen nombre de que viven, pero que en realidad están muertas. O quizás la mataron.

MANDAMIENTO NÚMERO SEIS: SI DIOS TIENE UN COMPROMISO CON LA VIDA, YO TAMBIÉN LO TENGO.

(Verso 14)= No cometerás adulterio.

Durante mucho tiempo los creyentes hemos sido extremadamente simplistas. El adulterio, tal nosotros lo incorporamos a nuestra razón, tiene epicentro en el hombre o la mujer que mantiene relaciones sexuales con alguien que no es su esposo o esposa. Pero… ¿Eso es todo? No creo, porque el significado de la palabra adulterar implica todo aquello legal que se suplante por algo ilegal. Decirse hijo de Dios y tener algún tipo de relación con cosas de Satanás, es adulterio. Es decir: El adulterio comprende todo tipo de infidelidad.

MANDAMIENTO NÚMERO SIETE: SER FIEL.

(Verso 15)= No hurtarás.

Muy bien: aquí me salvé. A este sí que lo cumplo, ¡Jé! Sí, lo cumple… Digo, pregunto, inquiero: ¿Jamás se ha llevado usted un lápiz de su oficina de trabajo, porque total había muchos y andaban todos tirados por allí, aparentemente si  dueño? ¿Un bulón del taller donde usted trabaja, una pinza? Un elemento pequeño del comercio en el que usted trabaja, total ellos no lo necesitan y a usted le hace falta? ¿Nunca, hermano comerciante, pesó rápido el fiambre o la carne y le cobró algunos gramos de más a los clientes? ¿Nunca se quedó con un vuelto de dinero haciendo como que se olvidó? ¿Nunca se dio cuenta que le estaban dando dinero de más pero no dijo nada y se hizo el distraído? ¿Nunca diezmó menos de lo pactado utilizando algún argumento financiero de esos con que las empresa suelen timar al Fisco? Entonces usted dice: ah, en esta me salvo, yo no robo. ¡Hummmm…!

MANDAMIENTO NÚMERO OCHO: VIVIR LEGÍTIMAMENTE PASE LO QUE PASE.

(Verso 16)= No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Uno de los mayores problemas que vive el mundo secular hoy día es la falta de veracidad por parte de sus hombres y de sus prestigiosas instituciones. Eso ha determinado una natural reacción de desconfianza que no sólo no ayuda, sino que sirve de tropiezo. Ese es el mundo.

Ahora; ¿Dónde está parada en este tiempo la iglesia del Señor? Es total y absolutamente veraz y confiable como es propósito y voluntad de Dios?

MANDAMIENTO NÚMERO NUEVE: SER CONFIABLES Y VERACES.

(Verso 17)= No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni cosa alguna de su prójimo.

Aquí hay que puntualizar y poner el acento en algo: ¿Qué es la codicia? Con esa particular forma que los hombres tenemos para entender a nuestra manera las cosas, muchas veces interpretamos mal y entendemos peor porque no escudriñamos ni profundizamos. Ya sea por incapacidad, ignorancia o comodidad, nos quedamos con lo que nos parece que es, en lugar de quedarnos con lo que verdaderamente es. Si usted toma un diccionario, le dirá que CODICIA es deseo, lujuria, y a partir de eso, muchos estuvimos creyendo que codiciar era desear algo equivocado. En realidad, codiciar es desear sacarle a otro algo que tiene y que a nosotros nos gusta. La codicia es, en efecto, parienta cercana de la envidia y la competencia, pero no son sinónimos.

MANDAMIENTO NÚMERO DIEZ: DAR GRACIAS POR LO QUE TENEMOS Y BENDECIR LO QUE TIENEN LOS DEMÁS.

Ahora bien: no es mi intención analizar teológicamente las profundidades de la ley, porque esto era la ley. No tengo ni formación, ni autoridad, ni dirección del Espíritu para hacerlo.

Apenas intento rescatar algunos principios espirituales encerrados en la Escritura literal, aún donde habla de la ley. “- ¡Pero hermano…! ¡La ley ya no existe…! ¡Ahora vivimos en la Gracia…! –“Es cierto. Pero la ley, – Quiero que sepa -, no fue derogada ni abolida. Cristo es el filtro, si es que me permite utilizar este ejemplo, que lo salva a usted de la muerte por estar debajo de la ley, y en Él tiene salida a través de la Gracia. ¿Está usted en este día, realmente, en Cristo Jesús? No tema. “¡Es que yo soy miembro de esa iglesia desde hace más de veinte años y…!” Yo no le estoy preguntando por su antigüedad evangélica; le estoy preguntando si usted está EN Cristo Jesús. “-¡Y bueno! ¡Es lo mismo! –“ No. No es lo mismo. “- ¡Pero sí, hermano! ¡Los que están en la iglesia, es porque están en Cristo! -· ¿Está seguro? ¿Todos?  “- Y… se supone que todos, no? –“ Voy a decirle algo: si todos los que están agrupados en una congregación son realmente del Señor, Dios mintió. ¿Qué? Sí. Dios mintió. Porque Él dijo que convivirían juntos el trigo y la cizaña. Cristo mismo fue lo suficientemente claro al respecto.

(Mateo 5: 17)= No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Punto primero: Jesús la tenía re-clara; sus discípulos no tanto.

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Vale aquí aclarar un aspecto gramatical para ayudar a entender la expresión. La jota, tanto griega como hebrea, llamada YOD, era la más pequeña de las letras, en tanto que la tilde, era una pequeñísima marca que se usaba para distinguir algunas letras hebreas. Por eso cuando se dice que en la Biblia son dignas de escudriñar hasta las comas y los puntos porque NADA ha sido puedo porque sí, se sabe lo que se dice.

(Verso 19)= De manera que cualquiera (Cualquiera, eh?) …que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; (Aquí no le está diciendo que quien quebrante a sabiendas un mandamiento por pequeño que parezca, no entrará al reino. Dice que será llamado “pequeño” EN el reino. No quedará afuera, sólo será “pequeño”). Más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Hasta aquí podríamos estar tranquilos, desentendidos e indiferentes ante la ley; eso si no fuera por lo que Jesús agrega en el verso 20:

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, (Es decir: si no se toma de la mano del Señor y sigue en los rudimentos justicieros de la religión humana) …No entraréis al reino de los cielos.

¡Epa! Aquí sí que lo dijo, eh? Esto es bastante serio. Tan serio como no olvidar que, si bien somos redimidos por Cristo, el ministerio de Jesús cumplió la ley. Nosotros, por nosotros, jamás podríamos, pero en Él estamos completos. Él cumplió la ley, no la abolió, que quede claro. Una verdad es insoslayable. Los que intentan vivir y justificarse por la ley, están bajo maldición, pero los que son indiferentes y apáticos ante ella como si no existiera, tampoco llegan demasiado lejos en el reino.

Es indispensable la fe. La fe no tiene límites. Hasta donde usted cree, Dios obra. Ni más allá ni más acá.

No podemos conformarnos con algo bueno. Sólo debemos conformarnos con lo mejor. Alguien dijo que el peor enemigo de lo peor, no es lo mejor; es lo bueno. Olvidamos que somos hijos del rey y los hijos del rey no deben aspirar a lo bueno, sino a lo mejor. La gloria postrera siempre será superior y mejor que la gloria primera, aunque la gloria primera nos parezca extraordinaria.

¿Es usted un hijo de Dios? Amén. “- Mire hermano… Me gusta y me parece bien todo lo que dice para toda esta gente que está llegando ahora a la iglesia… Pero yo no tengo esos problemas, entiende? Prácticamente nací en la iglesia… Soy hijo de creyentes… Mi abuelito fundó la iglesia donde hoy concurro… Mi padre fue pastor allí…-“ Está bien. Gloria a Dios por eso y el Señor lo bendiga ricamente. Pero déjeme que le diga una sola cosa en el final de este estudio: Dios no tiene nietos; tiene hijos. ¿Entiende?

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enero 1, 2015 Néstor Martínez