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El Próximo Nivel

Cristo es nuestro modelo. Él es el vértice de nuestra imitación. Él es el centro de nuestra vida y la esencia de lo que debe ser nuestra conducta, nuestro carácter, es decir: nuestras responsabilidades, pero también es fundamento de lo que son nuestros derechos: autoridad, poder, victoria. Linealmente es bíblica y teológicamente correcto, pero… en la realidad…

Cristo pudo manifestar a Dios en la tierra, eso es clarísimo, pero le costó treinta años de preparación. Muchos se olvidan que Jesús se preparó treinta años para ministrar tres. Hoy en día estudiamos tres y queremos y pretendemos predicar treinta años.

No es tanto la buena conducta. Estamos sobreentendiendo, en el nivel que se supone traemos, que nos estamos portando bien. Si alguien de los que está leyendo esto hoy no se está portando bien, yo no puedo estar hablando con ese alguien. Lo siento. Porque estamos suponiendo que la buena conducta es un diario vivir, un punto de partida para las cosas de Dios, no el de llegada.

Cuando hablo de la plenitud, cuando hablo de la estatura del varón perfecto, es un método pensante que le provee a Dios acceso a la tierra. Por eso es que MADUREZ, es TELEOSIS:  es una persona que por causa de su existencia, Dios tiene la certeza de que puede hacer lo necesario porque esa persona existe.

Si le preguntamos a la gente no salva sobre el reino de Dios, esa gente le va a hablar de algo muy débil, muy flaco, hasta ignorante. Le va a hablar de gente que no prevalece en la sociedad, de gente que le huye a la demanda de la sociedad y se esconde en un método alterno, esperando conseguir después de la muerte lo que durante la vida no consigue.

Pero… ¡Ánimo! Hay una iglesia que se está levantando, no con diferente teología o con distinta metodología, sino con fundamentos básicos y firmes para representar adecuadamente a Dios en la tierra.

(Efesios 2: 19)= Así que ya no sois ni extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Aquí vemos que hay una iglesia que se está construyendo sobre los cimientos correctos. Eso no es girando alrededor de la autoridad de un hombre, aunque esté relacionado con eso. Tiene más que ver con ser edificados sobre esa gracia.

(1 Corintios 12: 28)= Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

En el original no dice LOS apóstoles, así que no se trata de los doce como algunos entienden. Dice APÓSTOLES. Lo primero que se fundamenta en su mentalidad es la gracia apostólica, para que las otras funcionen. Recuerde que en un edificio, si no existe un primer piso, es imposible tratar de construir otro arriba. Nosotros edificamos la iglesia y no pusimos en la mentalidad de la gente una conciencia apostólica; entonces, todo lo otro que se puso, se pervirtió.

Lo que trae balance a lo otro que se ha dado, es un entendimiento apostólico. El deseo de prosperidad, sin entender gobierno y visión, se convierte en materialismo. Fe, sin haber oído primero lo apostólico, se convierte en algo que usted usa para conseguir, en lugar de usarla para lograr cosas para Dios. Santidad, sin un entendimiento apostólico se convierte en una forma de vestir en lugar de una integridad interna. Pentecostés, en vez de poder para prevalecer en la tierra, se convierte en un exorcismo en una iglesia. Y todo porque primero no entendimos el propósito, porque primero no se estableció el gobierno.

Esta palabra, PRIMERO, es la palabra PROTAN, y significa: “Primero en rango y lugar”. Así que esto le dice a usted que, si PROTAN apóstoles, eso significa que lo primero en rango y lugar, es el ministerio apostólico. Cuando ese entendimiento está en nosotros, lo demás no se exagera. Porque ahora que está usted enterado a qué ha venido, no pervierte lo que se le da.

Nosotros hemos empezado al revés. Ahora estamos reconociendo los verdaderos ministerios apostólicos y no vamos a tener que volver a restaurar lo otro; ya están por allí, son verdaderas piezas del rompecabezas, herramientas. Podemos decir: ahora entiendo para qué es esta fe y la coloco aquí; ahora entiendo lo que es integridad y la pongo aquí. Y llenamos el cinturón de todas las herramientas de Dios y caminamos como hombres prácticos en la tierra, pero todo divino en el espíritu, lleno de los dones. Es decir: que todo lo que se use sea para extender el reino y no por o para motivaciones personales.

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

(Verso 9)= Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Aquí vemos, una vez más y como ya lo hemos estudiado, la combinación de Melquisedec. Lo que Dios está construyendo es una combinación de sacerdotes-reyes; pero nunca sacerdotes reales.

Somos dos cosas a la vez. Somos ministros, pero con gobierno. Tenemos autoridad, pero con compasión. Ministramos con autoridad y está bien porque así debe ser, pero ministramos POR amor. Es decir: una cosa es el hecho, la actitud, y otra el motivo. Convengamos en que es una combinación muy rara en la tierra, pero es la que necesita el ser humano: gobierno, sí, pero que sea sensible. Sencillo, pero profesional. Práctico, pero divino. Todo santo, pero hombre. No algo que no sirve en la tierra porque es santo o algo que no sirve en la iglesia porque es hombre. La gente no quiere el humanismo en la iglesia. Y está bien que así sea, tiene razón. Lo que no sé es cómo va a hacer para no tenerlo si la iglesia está llena de humanos.

Hay un grado de ser humano en la iglesia, pero eso tiene que ser comandado por el Espíritu. Dios quiere santificarlo a usted, no cambiarlo a usted. Quiere santificar lo que usted es para adecuarlo a su propósito, no cambiarle hasta la voz y que Dios se encuentre con alguien totalmente inverso al que eligió. Ese es el cambio. Si usted cambia la dirección, el enfoque y el uso de sus recursos humanos.

Así que estamos construyendo para ser una casa. Eso se puede predicar, pero tiene que poder ser traducido en la acción. Que estemos construyendo una casa suena muy bonito, muy filosófico, pero: ¿Qué significa? ¿Cuál es la acción? Dentro del contexto de la estrategia de lo que está construyendo usted, (Escuela dominical, clase bíblica, grupo de niños), ¿Qué significa que lo está construyendo usted para ser casa? ¿Cómo transformo yo, eso, en acción?

Mucha gente escribe una visión y pone ocho puntos en un papel. La gente lo lee, lo memoriza y lo confiesa todos los domingos, pero todavía no entiende qué es lo que va a hacer. Una visión no son ocho puntos en un papel. No es un slogan, (¿Recuerda aquello de: “Dos mil para el dos mil”?) Eso, en todo caso, es una convicción, no una visión.

Usted tiene que tener la habilidad de diagnosticar la condición de su departamento en la iglesia. Si yo le pidiera siete principios que identifiquen la condición de su iglesia comparándola con lo que vimos de la casa de Jacob. ¿Adónde está usted dentro de ese mensaje? ¿Qué tiene que hacer para llegar a hacer eso y cómo lo va a hacer?

Cuando estamos hablando de ministrar, de conducir, de pastorear, tenemos que tener cosas prácticas, mentales. Tenemos que tener una estrategia, o estamos solamente soñando. Las cosas de Dios se operan en fe, es cierto, pero se construyen ejecutivamente con estrategia. Y tenemos fe que nuestra estrategia va a funcionar. Y va a funcionar si operamos con la estrategia de Dios. Si la sabemos extraer de la Biblia. Son principios operativos.

“Moisés…ten cuidado cómo haces el tabernáculo… Hazlo exactamente como se te mostró en el monte…” Si usted no tiene un patrón, no hay gloria. Primero el patrón, después la gloria. Si Moisés lo hacía como le parecía a él, a lo mejor quedaba muy bonito, pero al no respetar el patrón, la gloria de Dios no venía allí.

¿Cómo vamos a mejorar el departamento de sonido? ¿Cómo vamos a mejorar el departamento de los niños? ¿Qué les hace falta a los jóvenes para crear una casa de Dios que represente a la cultura de esta iglesia? No de la de al lado, de esta. ¿Cómo puedo moldear yo a esta gente para que exprese la bandera de esta tribu?

¿Qué voy a hacer? ¿Qué tengo que enseñar? ¿Adónde están los niños? ¿Qué están entendiendo? ¿Cómo saben? ¿Habrán cambiado? ¿Cómo se están comportando en sus casas? ¿Cómo evalúa usted lo que está haciendo? O simplemente domingo tras domingo lo hace y está contento porque está sirviendo a Dios?

Si eso es lo que estamos haciendo, pasan dos mil años más, le llegan dos mil niños más y el grupo nunca crece. Son cincuenta que entran, cincuenta que se graduaron y se fueron. Una escuela más. Pero sin terminar.

¿Cuál es la estrategia de su intento? ¿Qué tipo de puerta está usted construyendo? Si la iglesia de Dios es una puerta del cielo, ¿Cuál es su puerta? ¿Cuál es el contenido, la inteligencia que es necesaria para llevarlo a cabo? ¿Qué concepto tiene usted para desarrollar su puerta? ¿Cuál es el vocabulario que identifica su construcción?

¿Qué necesita para terminar? ¿Cuál es su visión profética para llegar al próximo nivel con Dios? Una vez que usted descubre su nivel con Dios, ¿Qué tiene que hacer para llegar al próximo? Si alguien le ofreciera ayuda, qué tipo de entrenamiento y recursos necesitaría? Todo esto lo sabe usted, que es el que sabe lo que está construyendo. Ahora, si no sabe lo que está construyendo, está de niñera, de jardín de infantes, de guardería.

Si va a establecer un ministerio pastoral efectivo, va a tener que colocar a gente que pueda hacer más de una tarea: multifacéticos. Es imposible dirigir a mil personas para hacer mil cosas. Tendrán que ser diez que hagan cien cosas cada uno.

(1 Corintios 3: 9)= Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Primero: aquí está hablando un apóstol. Dice Edificio de Dios. Le está diciendo que ese edificio se edifica, (verso 10) conforme a la Gracia de Dios que me ha sido dada como perito arquitecto. (Note que lo que construye, es la gracia del hombre que se está construyendo. Lo que Dios le dio a ese hombre. Lo que tiene el apóstol aquí, en suma, es sabiduría para construir). Sigue… puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

(16) ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

(17) Si alguno destruyere el templo de Dios, (Quiero que entienda que esto está siendo comunicado dentro del contexto que Pablo está construyendo en la iglesia. La idea, en Corinto, era que había unos falsos apóstoles, y había división en la iglesia en cuanto a los falsos apóstoles. Y Pablo está tratando de establecer que él es el verdadero apóstol de ese perímetro de influencia. Ese es el trasfondo. Y Pablo dice: “La iglesia se construye así y el que la destruya, será destruido por Dios”. Fíjese que nosotros, como no teníamos ese conocimiento de lo que es una impartición corporal, siempre lo decíamos apuntado a lo individual. “Si tú haces esto o aquello, estás atentando contra tu cuerpo, que es templo del Espíritu Santo”. Y esto está bien, tiene validez, sirve y es bueno, pero no es lo que dice la Escritura. Dentro del contexto que habla de construir la iglesia, lo que dice allí es que si aparece alguien que en lugar de construirla, la mutila., Dios lo destruye a él.) Dios le destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

La palabra DESTRUIR, allí, es la palabra PROFANAR. En griego es la palabra PHTEIRO. Ahora va a entender usted qué es destruir el templo y cuántos templos destruidos hay. La palabra PHTEIRO significa, en su raíz, secar, o arrugar, o perder vida. La palabra es MARCHITAR. Cuando se marchita una flor, que se seca, porque se le va la vida, entonces, lo que está diciendo allí es que a cualquiera que seca o marchita una iglesia, Dios lo destruye.

Si alguien es causa de que una iglesia se encoja o se arrugue, o pierda su alcance, Dios lo destruye. Peligrosísimo. Por pelearse defendiendo tesis personales, por tercos, por orgullosos, por intereses personales o simplemente por necios ignorantes. Es mucha la gente que hoy anda en eso. Tiene que involucrarse.

Usted no puede decirme a mí que, estando al frente del departamento de niños, usted está conforme o contento con la misma cantidad y la misma calidad de niños mes tras mes. Tiene que involucrarse hasta que eso se convierta en su meta. Tiene que soñarla, desayunarla, almorzarla, merendarla y cenarla. Miremos otra vez el verso 10. Pablo dice: Yo puse el fundamento y otro edifica encima.

Ay dos palabras “OTRO” en la Biblia. Una es la palabra ALOS. Y la otra es una palabra que la usó cuando dice Hay otros miembros que operan en mi cuerpo, cuando hablaba en Romanos. Pero aquí usa la palabra ALOS, que es: “Otro de la misma gracia que yo”, “Otro de la misma especie”. Cristo la usó cuando dijo: Te mandaré a otro, un consolador. Se mandó a Él mismo. Cristo subió en una forma y bajó en otra. Cristo está en usted. A la diestra del Padre es en usted, no en una nube, en una silla que se llama trono.

Él se fue en forma sólida, pero regresó inmediatamente en forma gaseosa. Por eso dijo: Tengo que irme, si no, no puedo venir. Porque de la manera que vengo, me voy a meter en medio de todo el mundo. Y en esta forma presente no lo puedo hacer. Hay un Dios que se manifiesta de tres modos, no hay tres dioses. Y decimos tres porque así está en la Biblia, pero Dios es más grande que la Biblia y se manifiesta como a Él se le da la gana. “Hay nueve dones, hermano…” ¿Quién dijo eso? “¡Dice en la Biblia!” Es verdad; en la Biblia están escritos nueve dones, pero Dios, si quiere, puede hacer algo novedoso, no? Él, entienda, aprenda, memorice, recuerde: es SO-BE-RA-NO. Ahora vuelva a pensar: ¿Puede o no puede?

Si estamos preparando a una gente para reinar en la tierra, para estar trabajando aquí otros cuarenta años más, usted no puede traer a alguien que diga que Cristo viene mañana. Le destruye el piso completo de lo que usted estuvo construyendo. Tiene que haber una constante. Hay diferentes gracias, diferentes pastores, que tienen su mensaje, pero que están gobernados por la gracia apostólica. No tiene nada que ver con relaciones o amistades, sino con la responsabilidad de una obra.

(1 Corintios 12: 28)= Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles…

Esta palabra, PRIMERAMENTE, aquí, es la palabra PROTOENS; es el orden de Dios. Significa: “Primero en rango”, “Primero en autoridad”. O sea: tu edificación tiene que tener un fundamento apostólico primero, para luego evangelizar correctamente. Si no, está usted en una esquina predicando y diciéndole a la gente que se arrepienta, haciendo el ridículo innecesariamente y dando espectáculo religioso.

Son evangelistas que no entienden lo que es un espíritu apostólico. De corazón sincero, audaz e intrépido. Se necesita ese tipo de audacia e intrepidez en la iglesia. Pero necesita sentarse por dos años y aprender algo nuevo.

¿Qué necesitamos? Primero ministerios de conducción. Cambiar nuestro pastorado en eso. Tenemos que cambiar de pastores a supervisores y luego delegar, a los verdaderos pastores, el trabajo de pastorear la grey.

Recuerde entonces, vamos a definir a la iglesia como un marco que se está construyendo para traer el avance del reino en la tierra. Es una ventana para que Dios entre prácticamente. La iglesia es el agente del reino para traer la totalidad de Dios a la tierra. La iglesia se construye en aquello que viene de Dios y no sobre buenas ideas. El recurso para construir está en el llamado. Sin llamado no hay recursos, porque no hay visión. Si no tiene llamado, usted deberá irse a trabajar en lo secular. Revise su llamado. Un llamado es algo que no se le olvida jamás. Es pasar de blanco a negro. Hasta hoy vive así, de aquí para allá, vive de otra manera. Eso es ser llamado. La palabra LLAMADO, es la palabra KALLEO. Un grito. Un alarido. Imposible estar sordo. Imposible olvidar. Esto ocurre con los cinco ministerios y el sector principal, ese que la gente suele llamar: Liderazgo. Pero los mismos principios son válidos para todos los departamentos.

(Eclesiastés 10: 16)= ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana.

¡Ay de ti, tierra! ¡Ay de ti, iglesia! ¡Ay de ti, ministerio! ¡Ay de ti, pueblo, cuando tu conductor, cuando tu ministro, cuando tu pastor, es inmaduro! Cuando tus príncipes, tus ministros, no tienen orden divino.

(17) Bienaventurada tu tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!

Bienaventurada es su tierra, su ministerio, su iglesia, cuando sus pastores tienen realeza divina.

Note que hay una relación directa entre la conducción del ministro y la conducción del departamento. Si el líder es inmaduro, la iglesia es igual. Inmadurez no es falta de conocimiento, es falta de responsabilidad. Ya sea porque no quiere pagar el precio, o porque le parece muy alto, o porque hay demasiada política o vaya uno a saber por qué.

Así que la condición de la casa se determina por el estado de madurez o el nivel de orden divino que se encuentran en loa diferentes niveles de liderazgo, y uso este término no porque sea el correcto o porque me agrade, sino porque es el que usted mejor entiende, por costumbre y tradición.

(Proverbios 16: 10)= Oráculo hay en los labios del rey; en juicio no prevaricará su boca.

El líder tiene que ser identificado como la representación de Dios. Oráculo hay en los labios del rey. La iglesia tiene que llegar a considerar su palabra, la que usted proclama, como la palabra de Dios.

(Proverbios 30: 27)= Las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas;

Son principios negativos. Las langostas que no tienen rey y sin embargo están todas en formación. El principio positivo, es: donde quiera que hay un rey, debe haber una formación perfecta. Es decir: las langostas, sin líder, caminan en escuadras. ¡Qué raro! Porque las escuadras se producen cuando hay líderes. Es decir que el líder debe producir orden divino en la casa. Si no hay orden divino en la casa, nunca es problema de la casa; es problema del líder.

¡Es que nadie me respeta! Simple. No tiene usted autoridad. – ¡Es que nadie me cree lo que digo! Más simple aún: usted no es líder, aunque tenga un cargo, una posición, un nombramiento y hasta una credencial habilitante.

(Proverbio 30: 31)= El ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío, y el rey, a quien nadie resiste.

Note que cuando hay un líder con jerarquía de rey, nadie lo resiste. Consiga que su gente le rodee con confianza. Gánese el corazón, la lealtad, el compromiso y la confianza de su gente. Si ellos están convencidos que siguiéndole a usted encuentran a Dios, le siguen.

Número dos: ¿Qué necesita? El desarrollo de la acción. Y número tres: tiene que edificar una cultura. Algo que domina la atmósfera. Algo que define el clima, el ambiente de su comunidad. Que mejora la productividad de los propósitos de Dios. La estructura mental que ha producido y que ha determinado que Dios avance más a través de su congregación.

El pastor y el líder de cada departamento tienen que tener la habilidad de articular la cultura de su iglesia. Si no la puede articular, es porque no tiene ninguna. No es solamente lo que usted construye, sino qué es lo que Cristo quiere ser en usted. ¿Cuál es el sabor especial de su iglesia? ¿Qué es lo que la diferencia de la iglesia de la otra calle?

Usted puede imaginarse que está en el mejor lugar, donde tiene todo lo que necesita y donde realmente es feliz. Pero si en un momento dado, por la tubería del aire acondicionado se le introduce monóxido de carbono, todo se viene abajo, entiende? ¿Cuántos saben que el monóxido de carbono es venenoso y mata? Bueno; podrá usted tener la iglesia más linda del planeta, pero si un día la cultura se le infiltra, esa cultura lo mata. La cultura es el aire que usted respira. Eso es lo que lo identifica. Es la médula espiritual del ministerio.

Eso se reedifica, y es lo más difícil. Porque para edificar una cultura, usted tiene que destruir la que trae. De manera que lo que estamos construyendo no es una iglesia de la Argentina o de cualquier país que se le ocurra, porque el reino de Dios no tiene nacionalidad. Dios es global, no nacional. Va a empezar por donde alguien le de la posibilidad de empezar.

Palabras que identifican esta cultura con la que nos identificamos, son: principios-témpano, gobierno, autoridad, excelencia, prevalecer, constancia, fuerte, grande, terrible: son palabras que identifican el espíritu que nos rodea. Eso es lo que tiene que transmitir nuestros ministerios. Cuando yo termino, aunque usted no haya entendido el mensaje, le queda eso.

Si usted no identifica su ministerio, va a venir otro y se lo va a identificar. “No haga eso”. ¿Por qué? ¡Si yo siempre lo hice así! ¡Llevo veinte años en esto! – No me importa, esto es otra cosa. Estaba en la tribu de Benjamín; esta es la de Judá. Aquí se tira la lanza diferente.

Estaba bien usted en aquella tribu, pero si está ahora en otra, tiene que cambiar. Es otra cultura. Israel era uno solo, pero se componía de doce tribus. Cada una diferente a la otra. La unidad mantiene la diversidad. No somos autómatas, títeres ni clones. En la iglesia, tratar de unir a las diferentes tribus, es imposible. Podemos trabajar, interrelacionarnos e interdepender unos de otros, pero cada clan es un clan.

Hay iglesias amorosas, iglesias evangelísticas, iglesias de gobierno. Usted identifica a cuál pertenece. Vamos a entrar, entonces, en el tiempo en que se impone una definición de lo general por sobre lo particular.

(Proverbios 29: 18)= Sin profecía el pueblo se desenfrena; más el que guarda la ley es bienaventurado.

Sin visión, el pueblo perece. Sin revelación profética el pueblo perece. El pueblo tira de sí gobierno en lo que dice. Pierde enfoque, pierde recursos humanos, pierde protagonismo.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez