No es poca cosa. No es poca cosa, tanto el título como su significado real. ¿Cuántos han visto, desandando el mundo, a gente que lleven consigo una verdad inapelable? Sólo tienen que haberlo visto los salvos, por discernimiento y testimonio, ante la presencia de otros redimidos como ellos. Y nada más. Nadie puede arrogarse el patrimonio de ser portador de una verdad ineludible. Los creyentes sí lo somos. Los por qué, las causas y basamentos, es lo que usted hallará seguidamente.
(Hageo 1: 1)= en el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: este pueblo dice… (Es un peligro cuando Dios se refiere al pueblo y dice: ESTE PUEBLO, y no dice MI PUEBLO. Cuando Dios se desentiende en su conversación con el pueblo, es que algo anda mal, muy mal.) …no ha llegado aún el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.
(Verso 3)= Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?
(Verso 5)= Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos.
(6) Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos, os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.
Esa es la condición de la iglesia. Al pan, pan y al vino, vino. Este es un dicho que puntualiza que cada cosa debe ser llamada y tratada por su nombre y no por fantasías dialécticas que sólo esconden hipocresías, debilidades e impotencias. Esa es la condición de la iglesia, hoy.
(7) Así ha dicho Jehová de los ejércitos; meditad sobre vuestros caminos.
(8) Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.
(9) Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé de un soplo. ¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.
(10) Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.
Aquí vemos que Hageo trae una palabra al pueblo que está reedificando la casa, igual que nosotros estamos tratando de hacer en este tiempo. Entendiendo, – claro está -, que la “casa” se refiere a gente.
Él trae una palabra no muy grande. La trae como interrogante. Él dice: Meditad bien sobre vuestros caminos. Esta es la palabra. Usted se planta hoy frente a la iglesia tradicional y le dice: Escudriña bien los frutos de tu ministerio.
Estamos viviendo un tiempo de: UNO: Labor no esencial, donde el gran trabajo de la iglesia no produce resultados. DOS: Donde están viviendo a una dieta que no satisface. Comen de la palabra, pero no son saciados. No hay nutrición. Lo que usted necesita para alimentarse, no lo encuentra en los nutrientes de la palabra que está recibiendo. Una hamburguesa de verduras, imitación carne, parece muy buena; pero no tiene proteínas. TRES: La realidad no está de acuerdo con la expectativa. Buscan, pero no hallan. CUATRO: Los ciclos están cerrados para ellos. No llueve. Sin lluvia no hay madurez. Sin madurez no hay frutos. Sin frutos no hay cosecha. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Era gente de actividad irrelevante, de mensajes que no podían producir un mover que llevará a la iglesia a un próximo nivel con Dios. Esta es la condición que Hageo explica que existe aquí.
(Verso 13)= Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová.
En el original dice: En el mensaje de Jehová. Aquí vemos que lo que produce el cambio, en ese sendero cuesta abajo, es que el que está profetizando, viene poseído por lo que dice. No es algo que Hageo predica, es algo que Hageo es. Usted tiene que estar agarrado del mensaje que está predicando. El deseo por esto, tiene que ser más grande que su deseo personal. El original dice: Vino Hageo en el mensaje de Jehová. Es decir que la Palabra lo poseyó. Visto desde este ángulo, ahora piense en esta expresión tan conocida: El Señor está contigo.
En el verso 1, le dije que Dios se refiere al pueblo como ESTE PUEBLO. La palabra PUEBLO, allí, se convierte en una palabra que significa CONGREGACION, o vidas que tienen la misma unción, o que comparten un propósito común: una conciencia corporal: pueblo.
Pero Dios dice ESTE PUEBLO y no MI PUEBLO. Es decir que se está desentendiendo de este pueblo. Esa es la condición de la iglesia; Dios anda desentendido de ella en gran cantidad de lugares. Con mensajes permanentemente destinados a fortalecer la prosperidad privada y satisfacer las necesidades personales, se entretiene bastante a la gente, pero nadie habla ni encara el trabajo de reedificar la casa.
Hageo, entonces, trae una palabra que está en contra de la convicción corporal. Mientras todo el mundo está hablando de maximizar el potencial del creyente. Hageo dijo: es tiempo de hacer otra cosa.
PRIMERO: La palabra de reforma nunca está de acuerdo con la convicción corporal. Es la voz de uno gritando en el desierto. De manera que el pueblo, generalmente, dice que es imposible que él esté bien; tiene que estar equivocado.
En el tiempo de Isaías, todo el mundo decía: ¡Dos semanas! ¡Dos semanas! ¡Dos semanas! Isaías dijo: No; setenta años vas a estar preso. Todo el mundo dijo: ¡Tú estás loco! Dos meses después, Zacarías vino y dijo: setenta años son. Pero en el tiempo en que Isaías lo dijo, todo el mundo pensaba que en dos semanas se salía del asunto. ¿Cuántos años estuvieron cautivos? Setenta. Un hombre lo dijo; el resto de los profetas, sintió otra cosa. La palabra de reforma nunca está acompañada ni apoyada por la opinión del cuerpo.
SEGUNDO: De manera que la palabra de reforma va mucho más allá que la palabra de popularidad. Es diferente. Él arregló quince años en veintiún días con esa palabra. Pero no fue con la convicción corporal, fue con una palabra diferente a la convicción corporal. Y arregló un problema de quince años, en veintitrés días. Con una palabra que no estaba de acuerdo con las masas. Arregló el problema, pero no fue con la opinión de las masas. La opinión de la mayoría llevaba quince años sin poder progresar y él, en veintitrés días, lo arregló. Pero no con la convicción del cuerpo, sino con otra palabra.
La profecía que da, es una palabra de interrogante. Considera tus caminos – Observa tus resultados – Considera tu posición – Mírate en el hombre interior, tus pensamientos. Pero, esencialmente, Observa qué le has sacado a los años ministeriales que traes.
¿Usted dice que no es tiempo (Kairos) de edificar la casa de Dios? Observe su posición correctamente; estúdiese, evalúese, escudríñese. Escudriñe el contexto de su escatología. Ponga una evaluación en su doctrina. ¿Qué está enseñando? ¿Qué resultado le ha traído? ¿Qué patrón lleva? Este fue el patrón de la profecía, considérelo.
Todavía, hoy, la iglesia está muy contenta organizando entretenimientos. Y si no sigue haciendo tours a Jerusalén no es porque haya madurado, sino porque las condiciones internacionales no siempre lo posibilita. ¿Recuerda cuando se organizaban viajes de congregaciones casi enteras allá? ¿Quién no querría ir? Pero es que el pueblo no va a pasear. Informaciones muy precisas aseguraban que intereses musulmanes habían construido regios hoteles frente al monte de los Olivos. Porque en pleno Tercer Milenio, los cristianos quieren estar frente al monte de los Olivos para ver a Cristo regresar. Hacen reserva de habitaciones no sé con cuanto tiempo de antelación. Y los musulmanes llevándose el dinero de los hijos de Dios por causa de esas falsas doctrinas. Y lo peor del caso, – recuerdo -, que había muchos, pero muchos pastores que financiaban esos viajes, ya que por una determinada cantidad de viajeros que consiguieran, el de ellos iba gratis. Que hoy no se estén realizando por motivos obvios, no significa que ese espíritu haya desaparecido.
Recuerdo que me han relatado que un charlatán y cuentero, allá en Jerusalén, les aseguraba a quienes se engancharan en el tour, que él sabía el lugar específico en el que Juan el Bautista había llevado a cabo el bautismo de Jesús. Y allá iban los crédulos, (No creyentes; crédulos, que no es lo mismo), pagando lo que fuera a emocionarse con un sitio sagrado, sin imaginarse que decenas de tours en el resto de la ciudad, le aseguraban lo mismo a otros turistas en otros tantos lugares diferentes del Jordán. Y encima, un supuesto siervo de Dios, allá, decía que tenía todo listo para construir un cerco y efectuar re-bautismos, (¡Insólito!) en ese lugar sagrado. Por ello cobraría una especie de entrada santa, que en nuestro idioma suele llamarse pomposa e hipócritamente, “ofrenda de amor”. Toda una Disneylandia cristiana. Una verdadera ofensa tomada como tremenda profecía por no pocos que de la Biblia sólo han alcanzado a leer los proverbios de cada día, aprovechando que tiene treinta y uno.
Entonces, de regreso a sus iglesias, los viajeros contaban sus testimonios y, sin querer o queriendo, dejaban entrever que aquellos que no fueran alguna vez al sagrado lugar, no estarían completos como cristianos. Una especie de Meca cristiana. Y de pie en el púlpito y robando tiempo a la alabanza, la adoración y la autentica palabra de crecimiento que tanto ansiaban los congregados, solían decir, por ejemplo, cosas tales como: ¡Ahh, hermanos! ¡Ustedes no se imaginan lo que se siente allí! ¡Es una tremenda experiencia que nadie puede perderse! ¡La presencia del Dios vivo estaba en ese lugar, yo se los puedo asegurar! Y había unos cuantos que hasta vendían sus automóviles con tal de irse allá a “sentir lo mismo”. Y cuando comprobaban que no se sentía nada, se echaban las culpas a sí mismos por estar espiritualmente bajoneados. Ignorancia y estupidez total dentro del pueblo de Dios.
(Hageo 1: 8)= Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.
Dios dijo que la gloria de la última casa, será mayor que la gloria de la primera casa. La gloria del templo de Salomón estuvo tremenda. Aquello realmente fue un espectáculo. La inversión, llevada a valores actuales, se dice que habría superado los cien millones de dólares. Pero Dios no dijo que el templo posterior sería mejor que ese; dijo que la gloria del templo posterior sería mayor que la primera. Del templo no dijo nada. La gloria es algo intangible, que no tiene nada que ver con lo material del templo, sino con la precisión de la casa. Lo que estamos edificando hoy, va a traer más gloria, pero es por la precisión interna del creyente y no por la pompa exterior, externa, de una institución humanan llamada iglesia.
Estamos construyendo una casa, pero los materiales no son los mismos. La gloria será mayor. El gobierno interno de la casa va a ser más grande que la estructura externa. Las cosas que producen la gloria posterior, no son las mismas cosas que produjeron la gloria anterior. Antes, fue con mucho evangelismo y cultos en las calles; hoy se está construyendo virtud en el creyente, escalas de valores cambiantes, prioridades, entendimientos, estrategias, perpendicularidades, transparencias, niveles de relación no corrompidos por política religiosa. Eso va a traer una gloria superior. Nada que ver con el templo. La gloria va a ser mayor porque la gente va a ser madura.
Dice que usted suba al monte a conseguir materiales para esta casa. Los recursos para esta casa, se encuentran en lugares elevados, no comunes. Cuando Salomón construyó el templo, buscaron la madera de los alrededores. Ahora, Dios dice: el material que usted va a buscar para construir esta casa, no lo va a buscar en el mismo lugar que sacó para la otra. Va a tener que subir más arriba; a esto lo tiene que salir a buscar. Esta madera no le llega a usted flotando por el río; a esta madera la tiene que ir a buscar. Porque no es madera, son virtudes de carácter; son posiciones internas. Todo esto se lleva a cabo, ¿Cuándo?
(Hageo 2: 1)= En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, (Esto es: en el mes de la siega; mentalidad para el séptimo mes) vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y como la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?
Note que a la vista plena, a la vista natural, a la vista humana, lo que se está construyendo es nada, al lado de la gloria anterior. Pero la gloria será aún mayor. Cuando mira la casa, no parecen grandes edificios, pero cuando mira la gloria, ya no se puede apartar ni parar. Es decir: lo que se está construyendo es algo diferente; no es lo mismo que antes. Recuerde que hay un principio muy fuerte en la Biblia. Dios nunca regresa a una gloria anterior. Si sale de un lugar, nunca regresa al mismo. Jamás volverá a meterse en un templo. Por misericordia santificó a uno y así le fue. Ya estuvo allí. Ya salió de allí. Él se mete solamente si usted lo trae.
(4) Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.
(5) Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros, no temáis.
(6) Porque así dice Jehová de los ejércitos: de aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; (7) y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Puede usted notar que aquí la iglesia, será atracción de todas las naciones. Hoy no lo es. El próximo principio.
(8) Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
(9) La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.
Te da una promesa. Es decir que dentro de mundos tambaleantes, de cielos y tierra conmovidos, va a haber paz en medio de esta casa. Es decir que lo que se está construyendo, que va a ser mayor que antes, se construye en medio de hostilidad y terremotos espirituales. Dios no va a parar la guerra para construir; va a construir en medio de la guerra.
Después usted tiene la expectativa que promueve la reforma. A eso lo puede ver casi con total perfección en el libro de Malaquías. El de Malaquías es un libro de reformas. Y él le está hablando a Israel, la iglesia. No está contento con ella. El tema central, en Malaquías, es que la iglesia se presenta a Dios inadecuadamente. También es el tiempo de Dios hoy. Dios está diciendo: ustedes me están mostrando a mí equivocadamente a las naciones; ese que ustedes muestran, no soy yo. Y así anda enojado. Y termina diciendo: la nación toda me ha robado.
No solamente los diezmos. Me ha robado de mi reputación, de mi inteligencia, de mi sabiduría. Me robaste la impartición. Me robaste la oportunidad de expresarme a las naciones porque me recluiste a templos y monasterios sabiendo que allí la gente no quiere ir porque no confía. Me vestiste mal, no me permitiste ir a las escuelas. Hiciste mil cosas que me cerraron las puertas, me cerraste la abertura que debe ser la iglesia para yo entrar en la tierra. Sí señor, Dios anda enojado con la iglesia en Malaquías. Lo mismo que en Hageo, cuando habla de “este pueblo” y se desentiende.
Ahora: condicional o incondicionalmente, él hace algunas cosas al respecto. Envía ministerios proféticos y apostólicos para resolver el problema. Sabemos que esto se aplica a nosotros, igual que en aquel tiempo. Fundamentalmente, esto es lo que está diciendo: yo voy a ir a arreglar el desaguisado ese que ustedes han hecho, pero si tú vas a ser parte de lo que yo voy a hacer, vas a tener que corregir algunas cosas. Ese es el resumen del libro. Es decir: Dios lo va a hacer, con o sin nosotros. Pero si vamos a participar, vamos a tener que arreglar algunas cosas. Les dice un montón de cosas, a través de Malaquías, que en algún momento vamos a compartir más en detalle, pero lo cierto y real es que, después de hablar se calla la boca por espacio de cuatrocientos años y no le dice nada a la iglesia porque anda enojado.
Sin embargo, una de las cosas valiosas que le dice, la quiero dejar en el cierre a modo de estandarte hacia el futuro. En una reforma, tenemos una visión expandida del Señor. Es decir que: vemos a Dios más ampliamente, no reducido por metodologías o rituales religiosos.
(Malaquías 1: 5)= Y vuestros ojos lo verán, y diréis: sea Jehová engrandecido más allá de los límites de Israel.
Esto significa que vamos a entender a Dios más allá de los límites con que su ciudad, su población o su aldea lo hayan podido entender hasta hoy. Vamos a ver a Dios involucrado más allá de lo que es el contexto de la iglesia. Por medio de una reforma, su mente aprende a ver a Dios en medio de la economía, la política, las naciones. Puede ser como las bombas que de pronto caen sobre una determinada nación. Distraen la atención, la desvían y permite hacer algo en otro lado a puertas cerradas. Son cortinas de humo. Que alguien paga, y paga caro, naturalmente. Son las reglas de ese juego. Nadie las ama, pero todos las cumplen.
Usted va a entender a Dios más ampliamente. Va a tener una visión global del propósito de Dios. Va a ver la relatividad del reino con todos los factores de la vida humana. Va a ver a Dios dentro de la humanidad. Va a ver a Dios trabajando a través de prostitutas Rahab. Va a ver a Dios trabajando a través de samaritanos. Va a ver a Dios trabajando a través de Nicodemos. Va a ver a Dios trabajando fuera del alcance de los sacerdotes. Va a aprender a conocer a Dios más allá de la iglesia. Dios es más grande que la iglesia y es capaz de operar fuera de ella o, directamente, sin ella.
La cristiandad es una casta, una filosofía, una serie de ideales, una religión o una cultura. Cristiandad equivale a la vida vivida sobre el planeta; nada que ver con un templo. En la reforma, la forma en que usted ve a Dios, va a responder a un entendimiento más amplio. De paso, también va a tener un mejor panorama sobre quien es usted. Porque según nos vemos en Él, nos transformamos en lo que Él es; de gloria en gloria.
En el tiempo de Moisés, la gente se vio como pequeñas langostas ante los cananeos. Pero Caleb dijo: “No señor. Yo vi los mismos gigantes que tú, pero yo no me veo como langosta.” Su ciudad, mi amigo, amiga, hermano, hermana, es la misma de siempre, pero vista desde un ángulo totalmente diferente. Es decir que va a haber una relación mayor entre la iglesia y la grandeza de Dios en medio de las naciones, y las va a encontrar aunque la iglesia se cruce, se interponga, se atraviese y estorbe en su camino.
(Verso 11)= Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.
Esto deja paso a otra conclusión muy importante como principio espiritual: Dentro de una reforma, hay una restauración del pleno entendimiento de la Palabra.
(Malaquías 2: 6)= La ley (Esto es: la Palabra) de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.
(7) Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; (Dijimos que esto es la Palabra) porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.
(8) Más vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; (La Palabra) habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.
(9) Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley (En la Palabra) hacen acepción de personas.
Note que el error, aquí, es que a través de la Palabra, los sacerdotes ganaron al pueblo fuera de la voluntad de Dios. Entonces dice: Durante la reforma, la ley de verdad estará en nuestra boca, y no habrá iniquidad en ella. ¡Huau! Portadores de la Verdad de Dios, nada menos.
Por eso Cristo decía: tú has oído que se dijo, pero yo ahora te digo. Bueno, básicamente, estamos diciendo lo mismo. El mensaje de reforma que estamos predicando… Los que lo estamos predicando, dice: tú has oído y aprendido que se dijo; bueno, yo ahora te digo… Por eso es que la gente le dice a usted: ¿Y tú quién te crees que eres? A Cristo le dijeron lo mismo. Tú has oído que te han dicho, pero ahora yo te digo. Usted ha leído mil veces este versículo. Bien. Ahora vuélvalo a leer conmigo. Después, la gente dice: ¡¡Huau!! ¿Eso estaba allí? ¿Y como nunca lo vi antes?