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El Valor de la Segunda Generación

 

En este trabajo quiero hablar de un pueblo, de un remanente, de una generación. La tribu que está recibiendo una serie de mensajes que, si escuchamos la repercusión, si escuchamos lo que está diciendo cada cual que ha podido sentarse bajo la ministración espiritual, podemos ver que hay una línea paralela entre todos ellos, que dice. Esto está tremendo, se me ha agitado toda mi vida, mi fundamento está cambiando, ¡Tenemos que hacer algo!

Toda la gloria y la honra sea para el Altísimo, pero la idea primaria tiene absoluta razón. Tenemos que hacer algo. Pero cuando yo hablo de que hay una generación que está introduciendo un nuevo espíritu en la iglesia, esa generación que a la vez introduce el mover presente de Dios, está expulsando el mover viejo, el anterior.

Es imposible echar vino nuevo en odres viejos, ¿Cuántos hace ya un buen rato que se dieron cuenta de eso? Y no es que uno sea mejor que el otro, no es que uno sea más importante que el otro, sino que es un principio de Dios. En cada uno de sus moveres, Dios utiliza vasos distintos.

Si tú has tenido el privilegio de participar de algún mover de Dios, y hoy siente4s que Dios está usando más a otros que a ti, tienes razón, no te estás equivocando. Él está dispuesto a seguir usándote, pero será si tú puedes ser flexible y puedes ceder tu lugar a los vasos que llevarán las banderas en este tiempo.

Es imposible echar el vino fresco en un odre viejo. Se rompe el odre. Ahora bien; cuando yo le hablo a esta generación, estoy hablando de la que se está levantando de espíritu. Pero, ¿Cuántos saben que aunque tú decidas cambiar y establecer lo que Dios está diciendo hoy, todo eso va a tomar tiempo?

¿Cuántos entienden que algo profundo y grande no va a suceder de la noche a la mañana? Mira todo el tiempo que tardamos en llegar a poder ver este desaguisado que tenemos. ¿Tú crees que de la noche a la mañana podremos arreglarlo?

Gracias a Dios que por el tiempo que resta en la sabiduría eterna de Dios, se están acelerando las cosas. De manera que para poder correr a la velocidad que es necesaria, Dios está levantando a una generación fuerte y que no anda, sino que corre en el espíritu.

Una generación que no entra a sacar cuentas para los próximos diez años, para ver si se puede. En lugar de eso se lanza, y luego va averiguando en el camino. Si llegáramos a establecer y a cambiar la mentalidad hasta cierto grado en el cuerpo de Cristo, todavía nos falta saber si tú llegas hasta el fin de tu carrera, y haces la parte que a ti te corresponde, ¿Se mantendrá?

¿Se mantendrá el esfuerzo de tu vida? ¿Producirá frutos, lo llegarás a ver tú con tus ojos? ¿O tendremos que empezar todo de nuevo cuando venga la próxima generación? ¿Cuántos saben que el avivamiento de Dios ha intentado comenzar varias veces, y el entendimiento ha llegado hasta su punto clave, y de momento, el hombre que se atrevió a tener toda la persecución por decir algo diferente, murió? Y se enterró todo. Esto habla, si yo no entiendo mal, de la presencia innegable de dos generaciones. Abre tu Biblia en el libro de los Jueces, en el capítulo 2

(Jueces 2: 6) = Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla.

Antes de continuar tienes que entender que Josué había hecho todo lo que Dios le había dicho que hiciera, entran a la tierra, poseen todo lo que les pertenece, reparten la tierra, tienen grandes victorias después de tanta muerte en el desierto. Se levanta una generación que ve el poder de Dios, ve como cruzan el Jordán, entran y derrotan Jericó, en fin; todo. Todo ese poder

(7) Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel.

(8) Pero murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová siendo de ciento diez años.

(9) Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.

(10) Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni a la obra que había hecho por Israel.

¿Cómo es posible que entre tanto milagro, entre tanta victoria, entre tanta declaración, pagar un precio tan grande, para llegar a establecer lo que Dios dijo, y que sólo exista por una sola temporada? Quiero advertirte que este trabajo traerá un principio que, si tú estableces, estarías demostrando que tú estás bien en serio en esta cosa. Que esto es para gente seria y para tomarlo muy en serio.

Sería una pena muy grande que después de tanto ministro competente que hoy tenemos, que cuando a ti te toque irte a tu casa, la próxima generación no sepa nada de lo que hoy se sabe, y vuelva a lo mismo. Se atrasará la venida de Cristo y el Señor tendrá que buscar a otro hombre que se atreva a hablar de cosas distintas.

Y que se atreva a pagar el precio, y que comience a educar a otro pueblo, para que ellos dejen de dudar y comiencen a creer y no vuelvan a caer otra vez en los mismos errores. Y como Dios no tiene prisa, porque Él no vive en el tiempo kronos, es decir en tu tiempo, todo volverá a fojas cero.

De manera que hemos visto en generación tras generación, el vano intento. Dicen las Escrituras que Sion trataba de dar a luz y daba a luz viento. ¡Ahí viene el mover de Dios! Y cuando empieza, parece que puede ser, pero resulta que después se queda sólo en lo teórico.

Una generación constituye varios períodos de tiempo en el compendio bíblico. La definición es: cuerpo de seres que constituyen un solo paso o etapa. Esto lo puedes dividir de muchas maneras. Por ejemplo: una generación puede ser desde su nacimiento hasta su muerte.

Una generación también puede ser desde tu nacimiento hasta el nacimiento de tu hijo. Y cuando hablamos de liderazgo en el marco de la palabra de Dios, siempre vemos que ese liderazgo es de cuarenta años. Por eso los líderes actuales están siendo cambiados.  Se enojan, pero no le hace; no pueden cambiarlo.

Ahora tenemos que explicar lo que esto implica. No importa cómo tú quieras definir la palabra generación, o el tiempo que le corresponda a una generación. Jamás será una sola la generación que vea la venida de Cristo. Necesitas dos. Necesitamos dos generaciones para ver a Cristo.

Cristo vendrá coronado sobre dos generaciones. En 1 Pedro la palabra, refiriéndose a la iglesia, nos llama Nación Santa. Nación es el título que se le da a un grupo de personas que son de una misma raza, de un mismo lugar geográfico, que tengan una misma convicción. Eso es una nación. Lamentablemente, la iglesia se ha comportado como muchas cosas, menos como una nación.

Una nación tiene gobierno, tiene estructura, implementa leyes, tiene embajadores, etc. La iglesia ha sido más una novia que otra cosa. Así y todo, somos una nación. Somos la nación de Dios. La única nación que no tiene límites en la tierra, es la nación de Dios.

Porque la nación tiene el mismo dominio en Argentina, que en África, que en China. No hay una línea en el agua de los mares que diga: hasta aquí llegó el poder de Dios. La nuestra es la única nación sin límites. Cuando te pregunten si eres ciudadano de tal o cual país, diles que no, que eres ciudadano de arriba. ¿De arriba dónde? Déjalos que les agarre tortícolis por mirar para arriba. Luego diles que es arriba de superior, no de altura geográfica.

Somos la nación de Dios, y cada nación lleva adentro una generación. En el tiempo de Josué se levantó una generación que no conocía a Dios, ¿Y qué pasó con eso? Que eso dio a luz una generación que no entendía. Una generación vino a tomar el poder y el dominio sin las mismas convicciones que la nación que acababa de morir.

Cuando hablemos de nación, quiero que pienses en la tuya, a la que tú perteneces, donde Dios dispuso que nacieras. Pero cuando hablemos de generación, quiero que pienses en la iglesia. Porque Dios siempre ha puesto a su nación dentro de otra nación, para que esa nación sea luz a las naciones.

Y aquí nos encontramos con una paradoja, porque somos una nación dentro de otra nación, pero al mismo tiempo muchísimo más grande. Somos la nación de Dios, pero cabemos dentro de la del mundo, pero sólo para operar como luz y traerlas a ellas al conocimiento de la nuestra.

Es como un espía que se disfraza sólo por un tiempo. Vamos a ver la tipología en la Palabra de Dios. Así que ahora te ruego que te coloques los oídos espirituales. Vamos a comenzar con esta tipología en el evangelio de Lucas, capítulo 19. Observemos el verso 28, estamos hablando de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

(Lucas 19: 28) = Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

(29) Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos, (30) diciendo: id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, (Un pollino atado, subraya eso, por favor) en el cual ningún hombre se ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.

Noten que este pollino, o un borriquillo, como dicen algunas otras traducciones, es el hijo del asno o la asna; es decir, es la cría del asno. Y no está adiestrado para llevar gente, nadie se ha montado encima de él, todavía, está en estado salvaje. El Señor dijo: desatadlo y traedlo. Desatadlo y traedlo.

(31) Y si alguien preguntare: ¿Por qué lo desatáis? Responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

Ahora bien; esto me enseña a mí una cosa; el Señor va a conseguir lo que necesita, para entrar como rey a Jerusalén. Porque aquí hablamos de la entrada a la Jerusalén terrenal, pero está viniendo otra entrada por allí. Es todo tipología. La Biblia es un compendio de ejemplos.

El va a volver a entrar en Jerusalén, coronado como rey. Y para hacerlo, va a obtener lo que necesita. Él dijo;: consígueme ese borreguito y, si te pregunta para qué lo quieres, diles que yo lo necesito. Él va a hacer lo que sea necesario para hacerlo, pero lo va a hacer.

Entonces, número uno, vemos que hay un pollino. Número dos, que el pollino está atado. Número tres, que el pollino no es diestro, y número cuatro, aunque no es diestro, el Señor lo necesita. Repítelo conmigo y dítelo a ti mismo: aunque no es diestro, el Señor lo necesita. Esto proviene de la palabra en Zacarías, y para no llevarte a ciegas a la revelación, vamos a ver a Zacarías.

(Zacarías 9: 9) = Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna.

Dice que viene coronado sobre un asno y un pollino. Estos dos animales, (Porque son dos, no uno en distinto período) representan a dos generaciones. La del asno y la del pollino. Zacarías dijo que el señor viene y que viene coronado. Y lo estoy viendo sobre un asno, pero también lo veo sobre un pollino. Esto te muestra que el Señor viene coronado sobre dos generaciones.

(Mateo 21: 1) = Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, (2) diciéndoles: id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella, desatadla, y traédmelos. (Subraya esta última expresión: traédmelos)

(3) Y si alguien os dijere algo, decid: el Señor los necesita, y luego los enviará.

(Verso 6) = Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; (7) y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.

Noten que el Señor vino cabalgando sobre un asna y un pollino. ¿Te imaginas si esto fuera natural? ¿Cuántas veces lo leíste? ¿Cuantas veces te lo predicaron? ¿Nunca prestaste atención a este detalle? ¿Será que Mateo estaba borracho y veía doble? ¡Es espiritual!

¿Cómo se te ocurre que el Señor va a venir montado en una asna y también en un pollino, que es mucho más pequeño? ¿Y explícame por qué en las historietas cristianas sólo se ve un burrito y no los dos que dice la Biblia? ¿Cómo lo explicas literalmente? ¡Ahí viene el rey! Y el pobre hombre con un pie en cada animal y haciendo equilibrio.

Vino sobre la asna y sobre su pollino. Vino sobre dos generaciones. La generación presente y la que viene llegando. Es imposible que una sola generación lo vea. Porque tú no te mueres cuando nace tu hijo. ¿Estás escuchándome sola o solo o con algunos de tus hijos? Hay dos generaciones ahora mismo allí.

Cristo viene sobre dos generaciones. Y esto está hablando de la entrada triunfal a Jerusalén. ¿Quién es Jerusalén, ahora? La iglesia. ¿Y qué viene a hacer Él? A buscar la iglesia. ¿Y cómo es que viene? Sobre dos generaciones. Ahora veamos la condición de esto.

El verso 10 dice que el resultado es que entró en Jerusalén y toda la ciudad se conmovió. ¿Cuándo se conmueve una ciudad? Cuando ve dos generaciones bajo el dominio del Señor. No una, dos. Hemos operado de una en una todo el tiempo. Nos hemos concentrado en una sola cosa. Sin embargo, el único que opera de dos en dos y por eso nos lleva ventaja, hoy, es Satanás.

Mientras nosotros andamos ocupados en hacer lo nuestro, religioso ciento por ciento, él anda ocupado en que todos los dibujos para niños sean diabólicos. Dos generaciones. Porque cuando esos niños cumplan dieciocho años, no tendrá que convencerlos de nada, ya serán suyos por adoctrinamiento permanente. Marcos saca una lupa espiritual y comienza a verlo en detalle. Y hablando del mismo suceso, del mismo evento.

(Marcos 11: 1) = Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos, y les dijo: id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado.

¡Un momento! Mateo vio dos, pero Mateo, todo su libro, está mirando espiritualmente todo el dominio apostólico de Jesús. Siempre habla de Reino y de reyes. ¿Cuántos saben que eso es cierto? Él, todo lo que vio lo vio de modo corporal, y lo vio de rey. Lo vio apostólicamente establecido.

Lucas, sólo vio el pollino. Marcos, sólo vio el pollino. La ley de recurrencia, en la Biblia, establece, en nuestros seminarios e institutos bíblicos, que cuando Dios quiere enfatizar algo, lo repite dos veces. Entonces atendamos al pollino por un momento, porque tiene una implicación muy fuerte.

Dice: hallaréis un pollino atado. Y vuelve y enfatiza nuevamente: en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Nadie está adiestrando el pollino, nadie ha tomado tiempo con él. No sabe hacer las cosas de Dios. ¡Está atado! ¡Desátalo! La palabra en griego, dice: ¡Libéralo!

¡Desátalo! ¿A quién? A la generación más joven. Gracias a Dios ahora se les está dando un poco más de oportunidad. Porque por décadas y décadas perdíamos a nuestros jóvenes, por causa de no ser permitido que exhibieran sus talentos.

¡Desátalo! Y tráemelo a mí. Y si alguien te pregunta cómo tú permites que los jóvenes hagan esto, diles que el Señor los necesita. ¡Diles que Cristo los llamó! Salgan y hallaréis un pollino atado. ¡Afuera! Estaba atado afuera, a la puerta. No estaba adentro, estaba afuera, en la puerta. En la esquina de un recodo, titubeando entre dos caminos. Atados. Parados afuera, en un recodo.

(Verso 4) = Fueron, y hallaron al pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.

No sabían si entrar o ir al mundo. Por eso se repite dos veces, no es porque se equivocó uno de los evangelios. Cristo viene sobre dos generaciones. Estaban parados fuera de la puerta. Yo he visto muchas iglesias llenas que en realidad, estaban vacías, porque no estaban adentro, estaban afuera.

Hay instituciones, hoy, que son tradicionales, gigantes y numerosas, pero que están vacías. No te dejes llevar por las estructuras poderosas, están en la arena. La mayoría de los líderes prominentes de hoy, fueron jóvenes criados en la iglesia, que se fueron de ella enemistados por diez o quince años y luego retornaron.

Por eso, cuando hablo de generación, no estoy hablando de tus hijos. Lo que quiero decir es que debemos sentar ejemplos suficientes como para que la generación que llega vea condiciones aptas para quedarse y sembrar, en lugar de empezar a buscar la puerta de salida. Eso ya pasó.

Exhibir una clase de victoria que represente el anhelo de nuestros hijos. Convertirnos en los héroes que seremos modelos para ellos. Es imposible que un hijo aspire hacer lo mismo que tú estás haciendo, si tú estás viviendo en derrota. Serán hijos muy fieles, pero no son tontos.

Y mucho menos si eres de los que te pasas proclamando victoria y vives pidiéndole ayuda a todo el mundo. Podrán ser errores sinceros, pero déjame decirte que son sinceramente diabólicos. Porque son influenciados por Satanás.

Sabemos que hay victoria, pero hay que tener autoridad. Y ahora estoy hablando de estrategia. Dice que fueron  y hallaron al pollino atado fuera de la puerta. No estaban adentro, estaban afuera, en medio del recodo del camino. Y lo desataron. ¡Lo liberaron!

Y unos de los que estaban allí dijeron: ¿Qué estás haciendo con esos jóvenes? Déjame que me encuentre con ellos. Dios quiere usarlos y es mi deber ayudarlos. Dios quiere usar dos generaciones. Y cuando hablo de juventud, no me refiero a niños y adultos, me refiero al que tiene la visión que hoy yo te estoy compartiendo, y aquellos que terminen esa visión puesta por obra.

Y eso, sean nuestros hijos, o no lo sean; sean jóvenes, o no lo sean. Dos generaciones, que son dos kairos de Dios. Entonces, vemos que Jesús es coronado sobre un asno y un pollino. Esa es una tipología de dos generaciones. Cristo lo dijo muy bien, proféticamente, en Juan capítulo 17.

(Juan 17: 4) = Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. (Noten que la manera de glorificar a Dios, es terminando lo que comenzamos.)

(Verso 9) = Yo ruego por ellos; (Está hablando de los discípulos); no ruego por el mundo, sino por lo que me diste; porque tuyos son.

(10) Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

Ese es un principio central: tú eres glorificado en tu fruto. O sea que la glorificación de Cristo dependía de la obra que hicieran sus discípulos. La gloria, la alabanza, el honor de Cristo, si es que él tuvo algún honor, fue que sus apóstoles afectaran el mundo entero. Y en el verso 15, no hablando ya sólo de sus discípulos, sino también de nosotros, dice:

(Verso 15) = No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

(16) No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (Cristo no era del mundo, pero ¿Dónde operó? En el mundo.)

(17) Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

(18) Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

(19) Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Ahí lo dijo con claridad: dos generaciones. O sea: yo me santifico a mí mismo, para que ellos al ver el testimonio mío, también se mantengan santificados. Cristo se santificó por Él y por los otros. Porque la verdad no santifica, pero Él era la verdad.

(20) Más no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

¿Cuántos de ustedes son creyentes? Entonces, la manifestación de la verdad que predicamos, es lo que santifica a la próxima generación. Sólo la manifestación, la verdad. Y te lo voy a comprobar con otra escritura que anda por aquí cerca.

(Verso 6) = He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste;

No dijo que predicó ese nombre, dijo que lo manifestó; no dijo que explicó o enseñó el nombre, dijo que lo manifestó. Sabes que muchas personas dicen: ¡pero si en el nombre de Jesús hay poder! ¿Y entonces por qué ese nombre no funciona para algunos?

Porque decir “En el nombre de Jesús”, es un poco más profundo que la mera repetición, al estilo de los papagayos, de una frase que dice: “En el nombre de Jesús”. Escucha esto: los hebreos ponían los nombres de sus hijos con relación a lo que querían que ese niño fuera.

Y con un poder de creencia muy fuerte, el jovencito se tornaba en lo que ellos esperaban. O sea que, cuando hoy tú dices: ”En el nombre de Jesús”, lo que realmente dices, es en el CARÁCTER de Jesús, echa fuera los demonios. Es bajo el carácter de Jesús. Un carácter que, dice, está por sobre todo otro carácter.

Fuera del carácter de Jesús, no eres nada. De manera que una generación se santifica, y la verdad revelada, santifica la próxima. Cuando revelamos la verdad de lo que hemos predicado. Yo, por ejemplo, ahora, estoy revelando y decretando el propósito, con la finalidad de cambiar la mentalidad de la generación presente, de manera que de aquí a diez años, disfrutemos de una iglesia totalmente profética y apostólica.

Esta es una iglesia que comienza a moverse en poder y empieza a hacer y decir cosas que nunca antes había hecho ni dicho. Eso determinará que muchos jovencitos de hoy, mañana puedan decir que desean ser hombres importantes como fueron sus padres. Incluso, superarlos. ¡Y está muy bueno que así sea! Claro, si tú no eres nada ni tienes aroma o gusto a nada, no culpes a tus hijos si no quieren ser como tú.

Por eso tenían éxito los súper héroes del cine o los comics, porque ellos siempre ganaban. Y todos queríamos imitarlos y ser como ellos. Parece humorístico, pero esto no es ningún chiste. Que la generación quiera seguir los pasos de un referente divino, y no satánico.

Pero hasta ahora, los referentes divinos han sido de baja a mediana categoría, y me incluyo, obviamente. Pero ahora que hemos entendido y comenzamos a decretar, y no sólo decretar, sino también manifestar, explicar, mostrar, quedará a la vista de todos y no podrán decir: “A mí no me lo predicaron”.

Hoy vivimos en un mundo de confusión global. Un mundo que todo lo tiene, y no sabe por qué. Cuando la tierra tiene de más y no sabe por qué, se ve a leguas. Cuando tú no conoces el propósito de una cosa, de hecho es que tú no puedes saber para qué sirve esa cosa.

En la tierra hoy tenemos de toda clase de avances, ¿No es así? Pregunto: ¿De qué nos han servido? Hay un enorme caudal de gente que habla maravillas de países que tienen un enorme avance respecto de otros. Pero cuando tú ves la calidad y cualidad moral de esos países, te quedas preguntándote qué clase de avance es el que tienen.

Si lo observas con cuidado y sin dejarte influir por los llamados “medios de comunicación”, que no son otra cosa que los portadores y gestores de lo peor a partir de sus propias necesidades comerciales y las de aquellos que sustentan con sus pautas sus programaciones, incluidos algunos estados y gobiernos, podrás ver que lo que ha llegado es atraso, no avance.

¿No terminas de aceptar lo que te propone la televisión en casi toda su programación? ¡¡¡Apaga el aparato!!! ¡No es obligatorio ver televisión! Lee un buen libro, escucha buena música, sal a caminar por un parque, vete a la costa del mar y simplemente míralo. El universo muestra la gloria de Dios, no el avance tecnológico.

Todo lo que esté entrando a tu casa, si sabes con claridad que no es de Dios, ciérrale la puerta. Vigila en qué andan tus hijos, por excelentes muchachos que sean. Mira sus mp3, sus aplicaciones, sus juegos instalados, sus programas favoritos. No te dejes sorprender por lo desagradable.

Y si eres de los que han convencido que ponerles límites a los niños es anticuado, déjame decirte que el que escribió ese libreto, es mucho más anticuado, se llama Satanás, ¿Te suena? Una generación que no tiene propósito es una generación que todo lo abusa.

No hay un tiempo mayor al que vivimos ahora, donde todo lo tenemos y todo lo abusamos. Porque donde el propósito no es conocido, el abuso es inevitable. Si tú no entiendes para qué es una cosa, terminas abusando de la cosa. Y la iglesia no es la excepción. Si no sabes para qué es, la abusas.

Si no sabes para qué es tu esposa o tu esposo, la abusas o lo abusas. Si no sabes para qué Dios creó la planta de coca, la procesas y te vuelves un drogadicto. Donde el propósito no se conoce, el abuso es inevitable. La coca en la carretera, mata; pero en la ciencia, ayuda. La diferencia está en que el de la ciencia fue a estudiar cuál era el propósito de la planta.

Repito: vivimos en una generación que lo tiene todo y no sabe por qué. De manera que lo que está existiendo en las naciones, es una generación que está gobernando y no tiene propósito. La iglesia es la única respuesta a la problemática mundial.

De manera que tenemos que producir una generación con propósito nacional. Porque tú vives en una nación, y si nosotros no lo hacemos, Satanás lo va a hacer. Tenemos que crear un pueblo que entienda la razón de su existencia. Una generación que entienda el porqué de las cosas, que tenga importancia y entendimiento. En Proverbios hay una escritura que usamos mucho.

(Proverbios 22: 6) = Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Y gloria a Dios, porque la revelación antigua todavía funciona. Si tú instruiste bien a tu hijo cuando niño, ¿Quién lo apartará de Dios? Pero no es lo que dice en hebreo, lamentablemente. Yo no sé por qué la Biblia es así, pero; dice que cuando el niño llega a su camino, (La palabra camino es la palabra recodo); en otras palabras, cuando llegan a esa edad donde no saben qué hacer, ahí es donde tú los tomas de la mano y lo instruyes para donde tienen que ir.

Y eso no sucede, hasta que son jóvenes. Que cuando lleguen al recodo del camino, no lo saques y los traigas. En hebreo dice: “la entrada de la decisión”, o “En el recodo de la boca”. La boca de dos caminos. Cuando la revelación está en el eje central de tu vida, ahí es donde va tu propósito.

Y si cuando es tiempo que ellos tengan propósito, nosotros no le damos uno, Satanás se lo dará. ¿Y cómo podemos cuidar que no se pierda el propósito de nuestro esfuerzo? ¿Cómo podemos hacer para que toda nuestra obra y toda la persecución que se nos va a venir encima, por ser distintos y diferentes, pero pagando el precio y estableciendo algo importante, el plan y el proyecto continúen?

De eso hablo cuando hablo de espíritu paterno. El que yo oí decir esto, ya no está, partió con el Señor. Pero yo y quien sabe cuántos más, seguimos hablando de lo mismo. Y así será seguramente, y si el Señor no viene antes, dentro de muchos años cuando estas voces sean reemplazadas por otras.

Finalmente, quiero compararlo con el cuidado de una mujer embarazada. De esta manera todo el mundo lo entiende. Cada nación está preñada por una generación. En cada nación tenemos que tener la visión para el pollino. Y recuerda que no estoy hablando de tus hijos, estoy hablando de los sacerdotes de Dios que Él está levantando hoy en la iglesia.

Primero: al igual que una mujer cuando tiene deseos que sus frutos salgan saludables, lo primero que tendrá que observar es con quién toma la alianza. La nación tiene que tener cuidado con su alianza. Nehemías capítulo 13.

(Nehemías 13: 23) = Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; (24) y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo.

No había una generación pura, había una generación mixta. ¡Ten cuidado con tu alianza en este tiempo! ¡Ten cuidado dónde te arrimas! ¡Ten cuidado con quién te pasas la mayor parte de tu tiempo! ¡No tires perlas a los cerdos! ¡Guarda la revelación como María, en su corazón!

No la divulgues cuando no eres entendido, y no sufrirás persecución innecesaria. Algunos toman estos mensajes y tratan de explicarlos sin tener profundidad, y son azotados en sus propias congregaciones. ¡Guarda la revelación en tu corazón, hasta que se convierta en rema en tu vida, y deja que tu vida exprese el mensaje!

Segundo: como toda mujer que concibe, tiene que observar una buena dieta. Una muy buena dieta, superior a la que te da cualquier buen nutricionista. Qué ves, qué oyes, qué comes. Porque la palabra que se está predicando crea un estandarte, lo que hace tremendamente difícil que después el pueblo pueda alimentarse de un estandarte menor. Hay cosas que no te son permitidas en este nivel.

Porque cuando Dios comienza a hablar y crea un nivel de autoridad, mensajitos convencionales de sana moralina, van a desanimar al pueblo. ¿Qué tenemos que hacer, entonces? Llenar ese vacío con madurez. Y todos empezamos a fluir en ese nivel. Y no lo tomes como un obstáculo, tómalo como una oportunidad.

¿Por qué siempre van a esperar que venga un extranjero a llenar ese vacío? ¿Por qué no tú? ¿No usan el mismo libro? Mucho cuidado con la dieta. Siéntate a comer donde haya buenos churrascos de revelación. No me comas pavaditas que se te van a quedar atragantadas.

Una vez que recibes revelación de Dios, para dar fruto a una nueva generación, tienes que tener cuidado con cómo te alimentas. Porque de lo que comas tú, comen  tus hijos. Si comes religión y costumbres, ese será su futuro. Si comes palabra de Dios, ese será su futuro. Tú eliges; tú decides.

En tercer lugar, como toda mujer que quiere dar a luz una buena generación, tiene que tener un buen ritmo de ejercicios. Es imposible que si una mujer que está por dar a luz en un parto normal, le pida a la vecina que vaya y haga los ejercicios previos correspondientes. ¡Es responsabilidad de ella!

Ejercicio. En otras palabras, desarrollo de facultades propias. Si la próxima generación va a observarte a ti, es porque tú has desarrollado las mismas facultades que predicaste. Tienes que ejercitarte. Vete a 2 de Reyes para demostrarte eso rápidamente. Un pasaje bíblico muy popular.

(2 Reyes 6: 4) = Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

(5) Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó, diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! (En los últimos días, si la unción que tú tienes es prestada, se te va a caer.)

(6) El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces él cortó un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro.

(7) Y dijo: tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.

Extiende tu mano y búscala. No te la va a traer, tienes que ir a buscarla. Por eso hay que ejercitarse, nada va a venir caído desde el cielo a tu mano sin trabajo. No existen los modelos importados, tienes que ejercitar tu propio potencial. Así podrás dar a luz el hijo natural.

En cuarto lugar, si tú estás preñado con una generación que va a tener la victoria, necesitas cuidar tu estado emocional. No te excites demasiado con la revelación. Que no sea sobredimensionada tu emoción, que pase a convertirse en un espíritu religioso. No te salgas de tu caudal. Sé sobrio, y entendido.

Recibe e impacta, deja que la espada te corte, estabilízate y muévete. Pero hazlo con exactitud y dirección. Súmale el impulso vivido. Cuando recibas algo no salgas corriendo y saltando y te pases una semana así. Gózate un ratito, luego acuéstate y, en la soledad de tu cuarto, dile: “Señor, ya lo he recibido, gracias Señor, pero ahora háblame, por favor.

Y en quinto término, tienes que velar tu peso. No puedes estar en sobrepeso si quieres dar a luz un niño saludable. En otras palabras, no andes de aquí para allá buscando a ver a dónde hay más, y recibiendo más y más hasta que te pongas bien gordo, te caigas patas para arriba y no te puedas levantar.

No comas de más, mastica bien lo que tienes; trágalo y luego espera hacer una buena digestión. Hay muchos grupos que todavía no entendieron lo que tienen que hacer cuando Dios dispone llevar adelante un cambio completo. Y lo demuestran haciendo congresos y conferencias todas las semanas. Si andan tan ocupados con eso, ¿Cuándo se supone que hará lo que Dios dice?

En sexto lugar, tienes que dar a luz tu propio hijo, no llamar a tu vecina. En otras palabras: vas a pasar por los dolores de parto. Hay personas que lo hacen de manera espectacular, pero hasta ahí. Ahí se les termina la nafta, el combustible, la gasolina espiritual. ¿Sabes qué? Va a doler. Pero se olvida todo cuando veas la carita colorada de tu bebé. Y en séptimo y último lugar, tienes que aceptar la responsabilidad.

(Deuteronomio 11: 18) = Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestras almas, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales frente a vuestros ojos.

(19) Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, (20) y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; (21) para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos.

De la única manera que la visión se transfiere a la otra generación es escribiéndola que se entienda, de manera que el que la lea pueda correr en la misma dirección. Sabemos todos estos versos, pero son demasiadas todavía las iglesias cuyos miembros no saben cuál es la visión. Y eso por una sencilla razón: sus líderes tampoco lo saben.

Si tú no sabes para dónde vas, tienes un problema más que grande y serio. Porque nunca sabes cuándo llegas. Escribe tu visión. Interpreta lo que la revelación ha significado para ti, y cómo se aplica a tu vida allí, donde tú vives, en lo natural y en lo práctico. Sácalo de lo espiritual y llévalo a un sentido práctico.

Y comienza a leer, a tachar, a volver a escribir y así hasta que todo eso tenga sentido y veas que se puede lograr. Y entonces, recién allí somételo a la consideración de los demás. Diles: miren, Dios me dio esto, ¿Qué crees que podemos hacer?

Y allí entonces crea un patrón, un ejemplo de lo que se puede hacer. Y luego coloca un tiempo, un objetivo. Porque si lo haces sin tiempos fijos, te lleva una eternidad. ¿Para cuándo lo vas a terminar? Que tus hijos entiendan para qué fue que tú te esforzaste y hasta sufriste.

Y que cuando vean la victoria, ellos puedan entender qué era lo que tú querías decir con la palabra victoria. Que entiendan que antes estaban allá lejos, y que ahora han adelantado muchos pasos. Eso es victoria. Si no lo escribimos nosotros, el mundo lo hace. Y será distinto, claro. Pero por eso es que el mundo avanza cada año más y más.

Haz el esfuerzo, pero sin ir a morirte. No trates de morir por algo por lo que Cristo ya murió. Paga el precio, sí, pero sólo para establecer aquello por lo cual Él murió. Por eso es que digo y seguiré diciendo lo que ya fue dicho hace mucho tiempo. Cristo vendrá coronado en dos generaciones. La que hoy me está escuchando, y la que viene detrás si la que hoy escucha es capaz de poner por obra lo que escucha.

Pero hazlo y hazlo pronto, porque si le das al diablo veinte años más, ¡Ay de los que tengan hijos en ese tiempo! Pero no te asustes ni te preocupes, mamá. ¡Cristo tiene poder! ¡Cristo tiene poder! Él dijo que en el mundo tendríamos aflicción, pero que no temiéramos, porque Él ha vencido al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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noviembre 9, 2017 Néstor Martínez