(Hebreos 7: 11) = Sí, pues, la perfección fura por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?
(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; (13) y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.
(14) Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.
(15) Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, (16) no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.
(17) Pues se da testimonio de él: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
Es indudable que este texto habla de Cristo. Y todo lo que nos dice sirve para que sepamos que en Él tenemos todo nuestro vivir, toda nuestra existencia. De manera que el orden de la existencia de la nueva criatura, porque no son muchas nuevas criaturas, es una nueva criatura.
Hay dos hombres en la tierra. Uno, en Adán, el otro, en Cristo. El primero, de la tierra, el segundo, del cielo. Hay dos hombres en la tierra, multimiembro hombre. O todos viven en Cristo o todos mueren en Adán. Babilonia es cuando la gente anda confundida entre los dos.
Andan en la iglesia tratando de mejorar a Adán. Andan en la iglesia tratando de madurar al viejo hombre. A perfeccionarlo. Si eso fuese posible, entonces el sacrificio de Cristo sería nulo. Nosotros no podemos mejorarnos a nosotros mismos.
La palabra nos dice: ¿Quién de ustedes, con preocupación, puede añadir a su estatura un codo? O sea, nos da una analogía natural y práctica, de nuestro diario vivir. La gente crece todos los días, pero: ¿Cuántos de nosotros crecimos porque no nos gustaba ser pequeños?
Con esto quiero decir que la preocupación por tener poca estatura no te añade estatura. Si fuese así, todos tendríamos la estatura que deseamos tener. Eso es exactamente lo que sucede con la madurez del creyente. Nos está diciendo que la preocupación de querer madurar, no te madura.
Luego te dice: considera los lirios, que no trabajan, no hacen nada, y están revestidos de gloria. Y eso es importante, porque el estado final de la casa de Dios habla de estar revestida de gloria. Sin embargo, el lirio no hizo nada para obtenerlo. Esa es otra analogía.
Hay ciertas cosas que están hechas, que tenemos que entender que son nuestras, pero que sólo se manifiestan cuando podamos vernos como Dios dice que somos. Para poder actuar en medio de las situaciones presentes según verdaderamente somos, y no según las circunstancias lo dictan.
Cambiado el sacerdocio, tiene que haber un cambio de ley. La ley, generalizando lo que hemos aprendido, es un código de existencia, es un código de vida. La ley no son diez mandamientos en un templo; la ley es lo rige cómo se vive sobre la tierra.
Cuando el sacerdocio cambia, todo lo que rige a ese sacerdocio, cambia también. Si esa mente que vivía en ese hombre vivía bajo ciertas leyes terrenales, supuestamente, nosotros tenemos que vivir bajo otras.
Hay un éxodo. Están cruzando el Jordán porque aquí se disfruta mejor. Podríamos decir entonces que el intento de Dios de crear un nuevo sacerdocio, es crear algo que somos y no algo que hacemos. La creación de Dios es construir un ser, no hacer que un ser haga algo.
Ministerio son sus interacciones con la vida cotidiana. Eso es ministerio. Porque la palabra “ministrar”, significa “servir”. Servimos a Dios con nuestra existencia en el medio ambiente. Cada cual según la capacidad que Dios le ha entregado.
Todos somos ministros competentes en el Nuevo Pacto, dice la palabra. No me refiero a una posición eclesiástica. Dios creó al hombre para que el hombre gobernara, pero siempre y cuando él fuese gobernado por Dios.
Pero ese gobierno que el hombre iba a tener, no era una posición política, sino una naturaleza donde el hombre tiene gobierno propio. Dios tiene un propósito. El propósito de Dios, es el destino del hombre. Y el destino es el fin, lo que llamamos el fin.
El fin, vendría siendo una especie de calidad de existencia. O sea que nuestro propósito, es el objetivo de Dios. ¿Cuánta gente se pasa toda su vida tratando de averiguar cuál será la voluntad de Dios para su vida? ¿Cuál será mi ministerio? ¿Qué es lo que yo tengo que hacer para Dios? ¡Vivir!
Porque tu destino es Su propósito. Y Su propósito es tu destino. Y eso cambia de persona en persona. La iglesia, en su estructura organizacional, hablando de estructuras eclesiásticas, en la mayor parte de su sentido, es idea del hombre.
Repito: iglesia, en el vocabulario de Dios, es una calidad de existencia. Iglesia, en el vocabulario del hombre, es una organización. Y la iglesia de Dios, está dentro y fuera de la organización. Y no me refiero a una denominación, me refiero a una organización eclesiástica global.
Es todo un mapeo que puede producir semilla cómo puede producir anticristo. La iglesia no es la inquisición. La iglesia es aquel que está en Cristo, apropiando los principios del nuevo hombre. O sea que hay una iglesia dentro de una iglesia.
Iglesia, la primera palabra: organización. Iglesia, la segunda palabra: los que fueron llamados por Dios. El Reino de Dios es más grande que la iglesia. ¡Gracias a Dios por ello! Entonces el hombre crea una organización para tratar de educar a la iglesia.
Para intentar madurar a la iglesia. Pero sólo Dios te hace iglesia. Iglesia, exlessía, es un cuerpo, es un organismo vivo, en la tierra. Es el nuevo hombre. Iglesia, la organización, son varias que pretenden instruir al nuevo hombre.
Dios hace pactos con hombres, no con naciones ni organizaciones. A través de toda la Biblia tú puedes notar que Dios hace pacto con un hombre, no con alguna nación o con algún credo. Con un hombre. No hace pactos con sistemas religiosos. Hace pactos con el nuevo hombre.
La iglesia organizada, (Escúchame bien con el espíritu), es producto de la caída del hombre. Porque en el comienzo, Dios y el hombre tenían una comunión inmediata y no necesitaban un mediador. El hombre oía a Dios clarito, no era raro para ellos oír a Dios.
No hacía falta ningún proceso. No hacía falta ir un domingo a alguna parte a que alguien te instruya. Teníamos la ley. ¿Por qué? Porque el hombre cayó, y al caer, comienza a vivir de afuera hacia adentro, en vez de recibir de adentro hacia afuera.
Entonces, como recibe de afuera hacia adentro, hay que proveerle algo de afuera. La ley. Mira; esto es así, y es así y así, contrólate por esto. El problema es que las vidas no fueron creadas para ser controladas por cajas, porque cada vida es diferente.
Sin embargo, sí hay ley; porque no existe la libertad sin ley. La libertad es producida por el entendimiento de sus parámetros. Si no entiendes tus parámetros, no eres libre. Porque entonces nunca sabes si estás bien o no.
Tiene que haber algo que marca aquello que está bien y aquello que está mal, para así sentirte libre en tus acciones. Muy importante: Dios crea al hombre, pone gobierno en él, el hombre cae de ese gobierno en desobediencia, el hombre crea una institución para ser instruido desde afuera hacia adentro.
El problema que tenemos hoy, más o menos seis mil años después, es que honramos más a la organización que al creador. Fue la razón por la cual la primera casa fue destruida por la venida de Cristo. Entonces el hombre forma una religión para justificar su falta de habilidad para tener esa clase de comunión con Dios que debía tener.
Se sentía que no podía complacer a Dios. Pero recuerda que quien cae es el hombre, mentalmente. Porque el hombre no cayó a ninguna parte físicamente. Dios, allí en el huerto andaba. Era el hombre el que se andaba escondiendo, pensando que Dios ya no lo quería más.
Entonces, la caída causa que vivamos en sensualismo. Esa palabrita no es tan fea como suena, sensualismo. Porque significa vivir con y por los cinco sentidos. Nada que ver con el sexo, aunque lo incluya. Dios quiere lo contrario, que vivamos de adentro hacia afuera. Déjame recordarte la historia de la creación. Anota los siguientes proverbios:
Nº1: El destino del hombre, es el propósito de Dios.
Nº2: El diseño del hombre, es el intento de Dios.
Nº3: La habilidad del hombre, es lo que Dios demanda. Sólo eso.
Nº4: La naturaleza del hombre, es el requisito de Dios.
Yo creo que estos cuatro proverbios resumen las preguntas y las respuestas en todo el planeta tierra. ¿Qué hacemos aquí? El destino es la finalidad, el objetivo, es la meta que Dios tiene. El destino. De manera que el destino del hombre es la meta de Dios.
Yo creo que en la iglesia lo hemos pensado al revés. Siempre vamos donde creemos que está Dios y buscamos a ver qué es lo que tenemos que hacer para cumplir nuestro destino, cuando el propósito de Dios fue y siempre será tu destino.
O sea: tú jamás serás mejor que cuando seas tú mismo. Y lo que hemos hecho en los círculos eclesiásticos, es tratar de cambiar a la gente. Realzamos lo que tú estás viendo. Cambiarlo sería ir en contra de su propia naturaleza.
Le quitas las barras y la naturaleza vuelve y sale. Y no es Adán si estás en Cristo, porque Adán no existe. Si el propósito de Dios es el objetivo, entonces esta es la razón de la creación del hombre. El propósito precede la creación.
Dios tiene un objetivo, luego crea el hombre con ciertas naturalezas, o sea, con el requisito necesario, pone ciertas habilidades, para luego demandarle Él esas habilidades, para entonces, cuando el hombre comience a migrar hacia lo que inevitablemente va a llegar a ser, Dios consigue su objetivo.
Yo quiero ampliar mi voz en esta página Web, y ese es mi propósito primero. Luego, creo un micrófono, el hombre. Y le doy una naturaleza apropiada para que amplíe la voz. Ese es el requisito. Luego le doy la habilidad, todas las conexiones para que eso sea una realidad. Luego lo prendo y demando de él sólo lo que él puede hacer, de manera que tu destino siempre cumple mi propósito.
Porque te creé a ti para que cumplieras el propósito para el cual fuiste creado. El propósito viene en dos dimensiones. Está individual y está corporal. El propósito corporal se compone de cada propósito individual. Por eso es que cuando tropieza uno, tropiezan dos o tres.
Por eso es que hablamos de compromisos, unidad y esas otras cosas que la organización sí nos pudo enseñar al menos. Pero es para aquello que está inerte, salga a relucir. Otra analogía: tú eres una semilla, la unidad es un árbol que produce condiciones aptas.
Y si tú no te rebelas, la semilla produce siempre lo que la semilla es. Si es una planta de coco, va a producir cocos. Si es un rosal exquisito, producirá rosas exquisitas. ¿Te parece aburrido esto? Presta atención. El intento del creador es el destino de su creación.
No tienes otra alternativa, se cumple. Claro, no es preocupándonos quien va a crecer. ¿Quién de ustedes, con preocupación podría llegar a la estatura que Dios quiere? Nadie. El hijo crece, porque en su cuerpo está todo lo necesario para que él crezca. Él crece durmiendo.
No es cuando corre y juega al fútbol que él crece, es cuando se acuesta y descansa; allí crece. Port eso los niños pequeños deben dormir más. Lo segundo que podemos ver en Génesis 1, es que Él dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, para que tenga gobierno sobre la intemperie, parafraseando.
Recuerda: hay un propósito general y uno específico. Uno que es corporativo y otro que es individual. Hagamos al hombre a nuestra imagen. Recuerda que hagamos al hombre a nuestra imagen en Génesis 1:28 al 28, es la maqueta de Dios. Quiere hacer un hombre. El comienza a hacer ese hombre en Génesis 2, para que este hombre se convierta en lo que Él tiene como destino para este hombre. Y lo cumplimos en Cristo.
Pero al hombre le dice: lidera, gobierna la intemperie. A eso lo podemos ver en varias tipologías, te doy como ejemplo Abraham. Vemos que Dios le hace una promesa a Abraham y a su simiente. Luego usa a toda esa simiente, Israel, como una tipología, como una fotografía para nosotros.
Israel, en el Antiguo Testamento, tipificaba la nación de Dios. Como nosotros hoy, como iglesia, tipificamos al pueblo de Dios. Y no lo tipificamos, lo somos. Israel tenía su gobierno, tenía su política. Era reconocido como el centro de las naciones.
Pero cada nación tenía su gobierno. Tenían sus reyes, tenían sus leyes y, de haber sido en este tiempo, tendrían hasta sus propios partidos políticos. Quienes tenían la ley era Israel, no era Samaria, no eran los heveos ni lo jebuseos, no.
Ellos tenían su gobierno y Dios tenía el suyo. Sin embargo, ellos eran gobierno entre las naciones. Pero no era en lo literal, ellos no mandaban a nadie. Sin embargo el mensaje del Reino, hoy, intenta poseer todas las posesiones de autoridad en la sociedad.
¿De dónde sacas el ejemplo? Eso me obliga a entender a mí que Israel, siendo gobierno de las naciones, sin ejercer gobierno político, nos habla de que es un gobierno diferente al que Dios está exigiendo de nosotros.
Ellos eran reconocidos porque tenían una sola forma de vivir en la tierra, mientas que los otros tenían varios dioses y creencias, pero Israel tenía a Dios. Entonces, en su standard, estaba el gobierno de las naciones, aunque Israel se encontrara en una condición peor que la de afuera.
Cristo tuvo una oportunidad en Juan 6 y Juan 12. Lo vinieron a buscar para hacerlo rey literal, ponerlo en el trono. Y Él se escondió. Se escondió porque no era el propósito. El propósito no era apoderarse de la tierra políticamente. No es un reino político, es un Reino espiritual.
Eso no significa que si la habilidad que el creador ha puesto en ti en leyes y en política, no puedas ser un líder político. ¿Quién sería yo para evaluar las decisiones que Dios puede tomar con cada uno de sus hijos en el marco de la absoluta soberanía y majestad que posee?
Pero eso es si tú tienes esa gracia, no porque se nos antoje tomar una posición política por afición o beneficio personal. El abogado, abogado; y el político, político. ¿Qué estamos haciendo? Estamos definiendo nuestro propósito para entender cómo actuar dentro de todas estas cosas.
Por eso es que Él crea a un nuevo hombre en la tierra. En Efesios 2, 14 al 15, lo vemos, cuando Él dice que derriba la pared de enemistad, haciendo de ambos un nuevo hombre. También lo vemos en 1 Corintios 15:45.
Ahora escucha: si el propósito, primero existe en la mente de Dios: ampliar la voz, luego se construye el aparato. Y dentro del aparato está la gracia necesaria para todas las audiencias y programas de audio por cualquier mecanismo informático, sean más fuertes o más débiles.
Quiero decir con esto que lo mismo funciona para diez o quince que para cinco mil. Si hay algo de interferencia o crisis, Él funciona. Él está equipado para eso. Si le encuentra las coordenadas correctas y las antenas están bien, funciona. Si aprendemos a lidiar en nuestro medio ambiente con la habilidad de manejarnos dentro de cada kairos ambiente, la posibilidad existe.
Porque primero Dios tenía un propósito, y luego te creó a ti para cumplirlo, con todas las cualidades necesarias para hacerlo. Siempre y cuando no seamos controlados desde afuera para adentro. Hay una gracia que reside en cada ser humano que se extrae de acuerdo a la necesidad de cada kairos.
A veces es la situación la que desata esa habilidad para que tú descubras que la tienes. Nadie salta una cerca de dos metros de altura si no tiene entrenamiento para ello, o si lo está persiguiendo un doberman enojado y con hambre.
Claro está que si esto se te pide un domingo por la noche en una iglesia, te vas a poner a pensar que no, que no es posible, que tus huesos ya no son los mismos y que los años no pasan en vano. Quiero decirte que la habilidad reside en nosotros, que la gracia está ahí; y que sólo falta la situación detonante que nos permita lidiar con esa gracia.
Claro está que, la forma en que todo eso se desata, de pronto puede llegar a violar todos tus conceptos previos. O tal vez puede salirse de la caja conocida y tradicional. Porque el hombre fue creado para vivir de adentro para afuera y no por las cajas que el mismo hombre creó para gobernarlo.
Lo que sucede es que a veces, las situaciones se apoderan de nuestras mejores actitudes, y eso es porque no podemos ver más allá de la situación, porque todavía vivimos desde afuera para adentro. En eso reside la sabiduría apostólica.
Lo apostólico se define como el diseño interno para construir de acuerdo a la realidad de Dios en cada estación en tu vida. Repito: ver la infraestructura interna de cada situación, para construir de acuerdo a lo interno, y no a lo externo.
Salomón fue confrontado por dos mujeres y un niño. Su conclusión era “cortemos al niño”. ¡Se salió de la caja! ¿Cómo se te ocurre cortar al niño? Pero gritó la madre, entonces él pudo descubrir quién era la madre. Eso era sabiduría apostólica, o sea: vio el diseño interno, y produjo la realidad que necesitaba en ese momento.
La próxima situación no la lidió de la misma forma. No es por patrones. Vemos en la Biblia cuando había que cruzar cuerpos de agua, en una ocasión Dios demandaba que los sacerdotes se quitaran las sandalias y pisaran el agua. En otra ocasión demandó que Eliseo le diera con el manto. En otra ocasión le dijo a Moisés que levantara la vara. El mismo problema, tres soluciones diferentes.
Pero si tenemos una caja, te quedas con la vara levantada par cruzar el Jordán, y la vara no funciona en el Jordán. Entonces dices: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué a mí no me suceden esas lindas cosas que les suceden a otros?
Entonces tú pones la vara y no funciona. Y entonces decides ayunar y hacer guerra espiritual reprendiendo todos los demonios conocidos y por conocer para que la vara funcione, pero no es la vara. Porque en esta ocasión, tenía que ser de otra forma.
Entonces, tenemos dentro de nosotros la habilidad para cruzar los diferentes medios ambientes con el gobierno inherente que reside en nosotros. Entonces, nuestros ojos tienen que enfocar la demanda del tiempo. ¿Qué hace falta hoy? ¿Qué habilidad hace falta hoy?
Recuerda: el destino es una calidad de existencia. Es más importante cómo nosotros actuamos dentro de la situación, que qué es lo que sucede con la situación. Nos viene a la memoria ahora Hebreos 11, donde nos dice que todos esos hombres obtuvieron buen testimonio. Pero ninguno terminó.
Todos murieron sin obtener la promesa. ¡Pero nos dice que tuvieron buen testimonio! Eso significa que Dios no está otorgando premios por logros. Esto es para que descanses, no para que no trabajes. El logro se consigue en el descanso, porque es en Dios.
Claro está que esto requiere un concepto distinto de la vida. Vamos a verlo. Un verdadero cambio es un ajuste interno. Si vamos a cambiar las leyes por las cuales nos regimos, entonces estamos hablando de ajustes internos, que se traducen, eventualmente, en la forma en que vivimos y hablamos.
Las prioridades que tenemos, a qué nos sometemos. Son ajustes internos. Fíjate que el Reino no es un mensaje que incluya o anule el rapto. No tiene nada que ver con el futuro. Ser profético no es tener la habilidad de profetizar o de ministrar proféticamente con la iglesia.
Y ser apóstol, ya sabes que no es simplemente tener una posición. Son gracias que Dios nos da para vivir adecuadamente en la sociedad. Y hasta que no aprendamos a usar lo que Dios nos da en toda nuestra vida, lo que hacemos en la iglesia no importa nada. Estas son dimensiones de Dios que determinan la estructura de tu vida. Y como tú te relacionas con los distintos tiempos en los cuales vives. Es esa la forma en que tenemos que ver estas cosas.
(1 Samuel 10: 1) = Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?
(2) Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?
(3) Y luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino; (Esto representa la muerte de Cristo. Y es la muerte y el entendimiento de Cristo lo que nos lleva a la plenitud que estamos buscando) (4) los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de ellos.
(5) Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; (Cuando cruzas el Jordán comienza la guerra. Dios nos promete que habrá crisis. Él dice: “cuando venga la tribulación”, “cuando venga la aflicción”. El siembra la semilla, Él prepara todo, Él decreta, Él hace todo lo que tiene que hacer, y después te dice: “cuando venga la aflicción”. No dice “si viene”, dice “cuando venga”. ¡Sí viene! Cuando venga la aflicción, ten cuidado de esto y ten cuidado de aquello. Aprende: te acercas al collado de Dios, los filisteos.) y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, (Nota que entras a la ciudad e ignoras a los filisteos. Porque decía que cuando llegues a la ciudad, te encuentras con los filisteos, y continúa diciendo que cuando entres a la ciudad… ¿Y los filisteos? Dios, antes de crear, acondicionó a la persona para llegar. Y se sienta a descansar. Él no está preocupado, Él sabe que tú terminas. El que no lo sabe eres tú. Por eso es que Él puede profetizarte tu futuro; porque antes de hacerte, Él determinó que terminarías. Dios no comienza nada que no pueda terminar) y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.
(6) Entonces, (Repítelo para ti mismo, para que se te grabe; entonces) el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.
Aquí yo veo algunos principios. Lo primero que quiero que veas, es que hay un lugar más allá de tu presente. Existe un lugar más allá de tu presente. Hay un capítulo después del presente capítulo de tu vida. Y eso me trae al segundo principio: no podemos estar anclados con el éxito presente.
Ahora bien; nota el orden de los sucesos en el ungimiento de Saúl hasta que él es transformado en otro hombre. Él salió en busca de unas asnas. Propósito: Buscar las asnas. En el camino es interrumpido por alguien que le dice: las asnas se encontraron. Ahí cambió tu propósito, claro.
¡Es que yo tengo que seguir buscando las asnas! ¡Ya las encontraron! ¡Es que mi papá está preocupado porque le faltan las asnas! Ya las encontraron. Tu papá ya no está preocupado por encontrar las asnas, ahora está preocupado por ti, porque todavía estás buscando unas asnas que ya encontraron.
Gente que no puede modificar su propósito y sigue anclada en algo que ya pasó. No se da cuenta que ha cambiado la configuración de los tiempos y que ahora tiene que hacer ajustes. ¡Es que Dios me prometió! ¡Encontraron las asnas!
Ahora Dios está preocupado por tu jornada, no por las asnas. Porque en el momento en que tu jornada se desvió del propósito, estás mal por mejor que sea tu intención. Luego te encuentras con unos hombres que hablan de alianzas, y luego vemos la milicia espiritual.
Pero vemos que todo este proceso en la vida de Saúl, es para que él sea mudado en otro hombre, que en esta anécdota está tipificada en que él logra ser relativo con la gente que estaba al otro lado del monte. Profetizaba con ellos.
Cuando él empezó, él no profetizaba. Pero cuando llegó, era un hombre relativo al lugar que llegó. Tú no puedes entrar a la próxima fase hasta que no te conviertes. Tú tienes que tener la naturaleza que se requiere para la próxima fase, para entrar en ella.
Vamos a decirlo más sencillo. Si no te gradúas de bachiller en la escuela secundaria, no tienes la base necesaria para entrar en la universidad. Tienes que tener el fundamento de la próxima fase. Un cambio es ocasionado por el propósito de tener relatividad.
Yo cambio para ser relativo. Un cambio no se hace por el gusto de cambiar. Si soy relativo, no necesito cambiar. Si lo que estoy haciendo todavía tiene vigencia, sigo adelante, allá voy. Pero si lo que estoy haciendo ya dejó de ser útil, entonces allí debo cambiar o desaparecer de la escena.
Cuando el éxito presente no garantiza la demanda del futuro inmediato, un cambio es inevitable. ¡Hay que cambiar! Pero cambio es un ajuste interno, no modificar algunas cosas por fuera. Es un ajuste de conceptos que va a cambiar todo lo que tú hagas de allí en más.
Y no estoy hablando de la iglesia, estoy hablando de tu vida. De manera que no nos podemos identificar con un mover o con otro mover, o con un mensaje o con otro mensaje. No se trata de eso. Se trata de migrar constantemente.
Nota que Saúl fue mudado en otro hombre no por un mover sobrenatural de Dios, sino por obediencia a la palabra. Samuel le dijo: cuando llegues a tal y cual lugar te vas a encontrar con tal y tal problema: cruza. Cuando llegues allá, vas a ver eso: ¡Continúa! Obedeciendo la palabra, llegó a ser mudado en otro hombre. Mira Zacarías 10. Mensaje antiguo para todos los que puedan haberlo estudiado alguna vez. Vamos a ver algunos principios allí.
(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía, Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.
(2) Porque los terafines (Que son ídolos, no ángeles. Estos son serafines) han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.
(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.
El título de un tremendo mensaje que escuché hace poco menos de veinte años de labios de uno de mis mayores referentes, se llamaba precisamente así: “De ovejas a caballos de honor”. Y este es el tipo de cambio que Dios está buscando.
No es uno compatible con las genéticas terrenales, porque las ovejas nunca se convierten en caballos. Es otra clase de cambio. No existe ninguna mutación como para que una oveja pueda convertirse en un caballo, pero así de drástico es el cambio que surge en nosotros, cuando en verdad sabemos presenciar, decidir y aceptar verdaderas visitas de Dios.
Dios dice: “y bueno, pues, la organización no lo puede hacer porque hay sueños vanos, hay terafines mentirosos y no quiero indagar mucho más allí. Pero yo, el señor, voy a visitar al pueblo. Y no se van a caer estremeciéndose de risa, sino que va a producirse una mutación extraña.”
Si hacemos un estudio de las características de una oveja, y las comparamos con las características de un caballo de honor, estamos hablando de cobardes transformados en valientes. De gente básicamente inútiles a un caballo de honor.
Que cuando ve la lanza, en lugar de dar media vuelta y huir, muy por el contrario agacha su cabeza y corre hacia ella. Una oveja se cae y no se puede poner de pie. El caballo de honor muere de pie. Estamos hablando de unos cambios internos.
Y esos cambios se producen cuando estamos viendo en la palabra, lo correcto. Cuando lo vemos como un tremendo mensaje con una tremenda revelación y salimos disparados a felicitar al predicador y a pedirle que nos firme nuestra Biblia, ¡No entendiste!
La revelación trae dolor. Quiero decirte dos cosas respecto a esto. Que tú o yo tengamos la habilidad de ver un poco más profundo de lo que dice la letra, y extraer principios de ello, tiene que ver con una dosis de gracia, habilidad, estudio, etc. Todos tenemos eso y en ciertos niveles.
Pero recibir una revelación, cambia la forma en que tú hacías lo que recibiste, para siempre. Cuando a ti te cae la ficha, no vuelves atrás nunca más. En esa área en la cual se te cayeron las vendas, claro está. En lo demás, puede que todavía sigas a oscuras en muchas cosas. Pero en esta, específica, ya no. Eso es una revelación.
Es necesario que entiendas que a muchos de nosotros ya no nos impresiona en demasía lo profundo que podamos predicar, o qué lindo es esto que extrajo ese hombre o esa mujer. Y no nos impresiona por una sencilla razón: entre esta clase de ministerios, eso casi que debe ser considerado como normal. Lo llamativo sería que no ocurriese.
Somos, en más o menos, ministerios de revelación. No estamos jugando a las iglesias. Lo que sí nos impresiona y realmente nos impacta, es cuando la gente lo recibe de la manera correcta, y con el correr de los meses vamos viendo que esa gente produce cambios importantes en sus vidas.
Ese es un nivel claro de transformación que Dios está trayendo a nuestro medio. A eso es que yo le quisiera llamar “La Reforma”. No a un mover que cambia bancos por mullidas butacas o viejos púlpitos de madera de cedro por otros muy modernos de cristal.
Tampoco a un mover que cambia y dinamiza el estilo del mensaje. Decir reforma es hablar de un mover que modifica nuestros conceptos respecto a cómo se vive la vida sobre la tierra. Y hasta que no nos caiga la ficha precisa de eso, no habrá próxima fase. No puedes jugar en tu video la pantalla 8 si todavía no pudiste superar la 7.
Para eso deberíamos volver a hablar del remanente, porque anda mucha gente por allí hablando de remanente pero dando a entender que se trata de una especie de residuo de algo, y no lo es. Porque remanente es una calidad de existencia, no una cantidad.
Dice claramente la palabra que leímos en la primera entrega, que será el Señor quien visitará su iglesia. Sin embargo, yo creo que ya lo hizo, porque así como nosotros estamos en Él, creo fervientemente que Él también está en nosotros.
Por eso, reitero, no se trata de un mover donde vienen varios ministros de visita y nos introducen en algo que nunca habíamos hecho. Es un nuevo concepto que nos permite aceptar cosas que antes no aceptábamos. Así es que Dios puede moverse con frescura entre nosotros, porque ahora ya no está lidiando con nuestros viejos conceptos que antes no se lo permitían.
Eso es: un mover de Dios en nosotros. No es una actividad eclesiástica un mover, es un mover de Dios en nuestra vida. Dios sólo viene para hacer cambios profundos, transformaciones internas. Viene para tratar con nuestro entendimiento presente, nuestras expresiones de la vida, y llevarnos al próximo nivel.
El deja atrás el epicentro, aquello que te hace hacer prioridades, y produce una transformación que trae relatividad a tu vida. Ustedes conocen la palabra paqad. Muy importante, creo que entendieron ese principio cuando lo enseñé.
Ahora bien; una de las cualidades que produce el caballo de honor del cual hablábamos en la entrega anterior, es algo que dios quiere darnos sin ninguna duda: coraje. No sé si debo decir coraje, o valentía, o denuedo, u osadía.
Coraje. No es igual en todas las naciones, idiomas y culturas la interpretación de coraje, pero en argentina, es como estar enojado con una deficiencia propia y salir resuelto a enmendarla y cambiarla por una victoria con excelencia, pese a cualquiera sea la circunstancia opuesta.
Hay algunas armas que vienen en contra de nosotros, para que lo que Dios quiere que nosotros tengamos, no suceda. En este caso específico y puntual, la osadía que es necesaria para vivir en estos tiempos presentes, el coraje.
Coraje no significa que tú no pienses ni evalúes. Es esa determinación que llega desde adentro hacia afuera y que te lleva a encarar como un caballo de honor lo que debes hacer sin importarte demasiado qué es lo que puede pasarte por ello.
De alguna manera, tú cambias lo que tienes que cambiar aquí, pero sigues. Es una cosa que no te detiene. Lo primero que viene es la intimidación, el temor. En toda la Biblia el temor es usado para detener la edificación de Dios. Nos da temor.
Nos da temor que el número de miembros de una iglesia se reduzca. Nos da temor que, por ese motivo, las finanzas mengüen considerablemente. Nos da temor que el famoso pastor de la famosa iglesia no tenga el mismo mensaje. Temor. Consciente o inconscientemente, temor es siempre temor.
Y siempre que en la Biblia aparece el temor, normalmente está rodeado de un freno a la edificación de Dios. Sea a través de Tobías y Sanbalat o sea a través de quien sea. Siempre hay un freno o un paro para la edificación.
Tenemos un ejemplo en 1 Samuel 15:35 hasta el 16:7, de Saúl a David. Donde Dios dice: no midas la apariencia. Cuanta gente tienes, o hasta donde ha llegado tu nombre en la tierra. La reforma, o los valores del nuevo hombre, están basados en diferentes valores.
No medimos con la misma regla. Fuerza, o una iglesia fuerte, hoy, no es una iglesia necesariamente numerosa. Es más; no lo tiene que ser. Eso es un principio universal. También es cierto de las empresas. Hay gente millonaria que tienen sus oficinas en sus casas, Hasta en el cuarto de sus hijos.
Y hay gente que tiene iglesias de más de mil miembros y se están cayendo en la bancarrota, tanto financiera como espiritual. Antes, una compañía fuerte era la que tenía más empleados. Hoy, ya no es así, todos lo sabemos. Es más; hasta podría decirte que por ahí es todo lo contrario. Porque mientras más empleados tienes, menos actualizado estás.
Entonces los conceptos siguen cambiando, nunca nos vamos a cansar de decir eso. Todo el mundo quería elegir a Saúl, porque era más alto, más guapo, o que si tenía toda la autoridad de un líder y qué sé yo. David era un mocoso. Y para colmo olía a ovejas.
Y lo único que hacía era hacer de delivery para sus hermanos. Seguir a David era poco menos que ridículo. Cuando la gente se unió con David, David era poco más que un prófugo del sistema establecido. No tenía nada que ofrecer, y andaba escondido en una cueva.
Quiero que veas claramente que cuando las transiciones comienzan a venir, lo que Dios está edificando, nunca viene a través del concepto establecido. Siempre es algo nuevo. Y tenemos esta perspectiva. Muchos tenemos la buena intención y cruzamos, pero después terminamos preguntándonos: ¿Habré hecho lo correcto?
¿Podré seguir? ¿Será así? ¿Y cómo es que me parece que no hay crecimiento? Escucha: en algún área todavía estamos midiendo lo nuevo con la influencia de los viejos conceptos. De esa manera te puedo asegurar que no podremos ver lo que Dios está haciendo en el día de hoy.
En la reforma, los valores son diferentes. Tenemos el ejemplo en 1 Crónicas 12:1-2, donde la gente se unía a David, mientras que él aún era un fugitivo. ¿A quién se le podría ocurrir unirse a alguien que anda fugitivo de la justicia?
Y la palabra nos dice que los que se unían a David eran capitanes de cien y capitanes de cincuenta. O sea que era gente que tenía poder, podía valerse por sí misma y no necesitaban nada de nadie, pero entendían cuál era el propósito de Dios con la vida de David.
Tenemos otro ejemplo en la vida de Rut y de Noemí. Tu Dios será mi Dios, tu pueblo será mi pueblo, y yo seré enterrada donde tú seas enterrada. Y que Dios me trate severamente si algo nos separa que no sea la muerte.
Noemí no tenía nada que ofrecerle a Rut. ¿Cómo es que ella va a entrar en una alianza, más allá de lo que la ley exige, cuando Noemí no tenía nada que ofrecerle? Pero Noemí era el eslabón de Boz, que le dio todo a Rut. Ustedes conocen la historia.
¿Cómo podía saber ella eso? A veces andamos buscando algo ¡Y no es allí! Ella se une a algo que parece que fuera rumbo al fracaso. Tiene que ser que esta gente vio valores espirituales conectados con esa otra gente que podían desarrollar destino en ellos.
Algo vio Rut en Noemí que la hizo pensar que ella podía darle algo que la desarrolle hacia donde ella tenía que llegar. Algo vio ella. No eran sus influencias naturales, ¡Porque no tenía ninguna! No era algo que ella tenía que podía mejorar el ministerio de Rut. ¡Ella no tenía nada!
Sin embargo, algo vio ella en las cualidades de Noemí que, dijo, si me pego aquí, voy a llegar adonde tengo que ir. Y así fue. Es más; por el hecho de su unidad, de alguna manera estaba invitando peligro a su vida.
Cuando se pegaron a David, siendo David fugitivo, también estaban invitando problemas a sus vidas. Cuando se pegaron con Noemí que volvía a su ciudad, donde no podía ser aceptada porque venía con una que no era cristiana, y que hasta la décima generación iban a ser malditos, estaba invitando legalmente problemas en su vida.
De hecho, si lo vemos desde lo natural, es muy loco. ¿Cómo se te ocurre? Si tú haces eso, deberás atenerte a las consecuencias. Y así piensan hoy, también. La naturaleza de su unidad, era un compromiso puro, más allá de aquello que se veía en lo natural. David o Noemí. Ambos llegaron a la plenitud de su expresión.
(Romanos 16: 3) = Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, (4) que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.
Nota que esta gente no solamente daba clases bíblicas los días martes; expusieron su vida. (En inglés, aquí dice que arriesgaron sus cuellos). Y todo por alguien que estaba perseguido por la iglesia. Cada vez que Dios hace las cosas, quiero que veas el ambiente en el que te encuentras.
A veces nos sentimos perseguidos, a veces nos sentimos el remanente, a veces nos sentimos benditos. Quiero que abras los ojos y veas que todo lo que Dios hizo, lo hizo así. Para que entonces luego puedas tener un concepto diferente, y que aquello que Dios colocó en ti para este tiempo, florezca.
(Deuteronomio 11: 2) = Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido, (3) y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra; (4) y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy; (5) y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;
(Verso 7) = Más vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.
(8) Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla;
Nota que hubo un método de Dios respecto a tratar con la gente hasta un lugar, y luego hay otros mandamientos para entrar al próximo lugar. Y a veces nos cuesta desatarnos de algunas formas en las que Dios trata con nosotros. Vamos a verlo de otra manera.
La palabra coraje, que te había quedado debiendo la explicación. La palabra es chazaq. Y tiene varias definiciones. En el salmo 27:14 significa “fuerte”. En Isaías 35:3-4, habla de “fortalecer las manos caídas”. En Éxodo 9:12 dice que “endureció” el corazón de Faraón. Endurecer. Chazaq.
En Deuteronomio 12:23 dice: sé seguro. Chazaq. Ten por certeza. Chazaq. O sea que la misma palabra que significa fortaleza, significa endurecer, estar seguro. En 2 Reyes 12:7-8, significa “reparar”. Si concluimos con todas esas definiciones, es una actitud por medio de la cual puedes darle la cara o tratar cualquier cosa reconocida como peligrosa, diferente o dolorosa, sin desviarte de tu rumbo.
Es una actitud que encara todo aquello que los demás consideran difícil, imposible o doloroso. Chazaq. Esa actitud sólo emana de ti en ciertas condiciones. Muchas veces en medio del temor. ¿Cuántos saben que los héroes de guerra son fruto del mismo temor que produce una guerra?
A veces, las circunstancias nos obligan a actuar de ciertas formas que, en otras circunstancias, jamás hubiéramos actuado. Allí es donde, en casos, hasta te atreves a hacer lo imposible. Pero esto es un ingrediente activo de la fe, porque la fe sin coraje, no funciona.
Es una cualidad interna de no temer. Preocupaciones es obvio que tenemos todos, pero angustia ya es algo diferente. Ahora bien; la razón por la cual el coraje es necesario, es porque en nuestras vidas siempre habrá oposición, inestabilidades financieras, persecuciones, calumnias, acusaciones, stress y aflicción.
Todo esto lo promete la palabra en Mateo 24. Cuando estamos transicionando. Vendrán tiempos difíciles, y etc.etc. Y esto no es porque justo te toca a ti, o porque estás en un ministerio, o porque tenemos un mensaje. Esto es en la tierra, y mientras tú vivas en la tierra, esto es una realidad.
Lo digo porque ante el ataque a veces pensamos que es por el mensaje o el tipo de ministerio, no. Esto es global. No tienes necesariamente que estar en la iglesia para sentir y sufrir las presiones que este mundo actual produce en la gente.
Entonces esto es una calidad muy necesaria. Dice Mateo 13 que cuando venga la persecución por causa de la palabra, necesitas esto. Tenemos que abandonar de nuestras mentes, el concepto de que el cristianismo es una utopía de falsos paraísos y una paz inexistente.
Yo sé que por ahí hemos cantado cosas así y hasta nos sentimos espectacular cuando estamos muchos reunidos y juntos, pero el cristianismo no es una novela color de rosa. El cristianismo sí nos trae ciertas convicciones que nos permiten vivir una vida mejor en la tierra. Pero vives en el mismo planeta.
Y no podemos vivir en negación. Puedo estar consciente y vencer. En gobierno. Cristianismo no es algo descansado, donde no hay temor, no. Muy por el contrario, eso es común en todos los círculos eclesiásticos, tanto los de punta como los equivocados.
Dime tú de la vida de María, en Lucas 1:26-38. ¿Qué posibilidades tenía María de que su llamado fuera maximizado? Era una virgen, una señorita, en un pueblo religioso, donde los fariseos tenían el derecho de destrozarla a pedradas en las puertas de la ciudad, por encontrarse embarazada fuera del matrimonio.
¿Qué posibilidad tenía ella de poder cumplir su propósito? ¡Ninguno! Lo cumplió. Dios no vino y le dijo que le iba a pedir permiso para hacer…No. Le dijo: tendrás. ¿Qué posibilidades tenía ella de que el marido la aceptara? Estaba casada, ya.
¿Qué posibilidades tenía ella de mantener esa simiente viva, o de vivir una vida feliz, cuando todo el mundo cuestionaba el nacimiento de su hijo? En un tiempo en donde eso, No se hacía. Nace Jesús en el imperio romano. ¿Qué posibilidades tiene este niño, en pañales, de que llegue a la cruz, cuando todo el imperio romano lo anda buscando?
Mataron a todos los niños de dos años para abajo. ¿Qué posibilidades tenía él de llegar a su destino? Las mismas que tú, hoy; ninguna. Pero llegó. Hasta el día de la muerte de Jesús, la idea de la oposición era matarlo. Pero nos libró.
No corrigió ningún concepto para que tú te sintieras cómodo y a gusto. No era importante. ¡Señor, pero mi reputación! ¿Y la mía? No se trataba de lo externo, se trataba de algo más allá que Dios estaba obrando por nuestra obediencia.
Jesús de Nazaret. ¿Qué puede salir de bueno de allí? ¡Nada! No lo pusieron en la metrópoli: ¡Nazaret! Para que no hubiera la economía que necesitaba, para que no hubiera los medios de transporte. ¡Lo hizo un bastardo! ¡Lo escondió en la tierra del enemigo!
A qué no te atreves tú a ir a esconderte a la casa de tu enemigo, un rato, para que no te encuentren. ¡Te reprendo, Satanás! ¡Era Dios! Y todo esto a la obediencia de un hombre, que aparece una sola vez en la Biblia, que tuvo un sueño. José.
Sí, José. Para que todo el plan de Dios cuelgue en el sueño de un José. Más allá de lo que nosotros podemos percibir, Dios todavía está. ¿Qué posibilidades tenía, si Herodes lo andaba buscando, y tenía todo el poder para matarlo?
¿Qué tenía Él? Ah, déjame ver. Él tenía, número uno: un diseño. Número dos, una habilidad. Número tres, un destino. Número cuatro, una naturaleza. La de Jesús, era el Reino personificado. Era la vida del Padre expresada.
Era el dominio de Dios encarnado. Y era el gobierno de Dios en forma visible. Los mismos cuatro principios. Eso era lo único que Él tenía. No tenía dominio sobre la política, no tenía dominio sobre las finanzas, no tenía dominio sobre ninguna de las autoridades, y no pertenecía al mundo eclesiástico.
Pero cedió a los trabajos del Padre en su espíritu en contra del desafío, y lo logró. Luego, él mismo dice que va a construir una iglesia, y se va. ¡Eh! ¡No te vayas! ¿No era que ibas a edificar? No, no, ahí te dejo a los muchachos a cargo de todo.
¿Los muchachos? ¿Quiénes eran? Los doce discípulos. Obsérvalos. En Mateo 28, dudando. En Marcos 16, llenos de incredulidad. En Lucas 24, místicos y atemorizados. En Juan 21, con rumores y chismes. ¡Payasos! Así los veía y calificaba el mundo incrédulo y secular.
¿Qué posibilidad había que estos payasos espirituales construyeran el Reino de Dios? Ninguna. Especialmente fuera del sistema. Ellos mismos no creían ni en la resurrección. ¡Tan bueno que era Jesusito, se nos fue! No entendieron nada. Y Dios se fue y dijo: ahí la van a hacer.
¿Qué te estoy enseñando? Que todo lo que Dios hizo, lo hizo a través de la gente que creó, en las cuales Él ya había puesto lo necesario para cada etapa de su vida. Siempre y cuando miremos para adentro. Ellos sí hicieron lo que tenían que hacer.
¡Pero murieron! Él jamás les dijo que no fueran a morir. Les dijo que iban a lograr lo que tenían que hacer. Es que tenemos conceptos, de que si estamos haciendo lo correcto, todo nos va a ir color de rosa. No medimos el éxito así. Ya no.
¿Qué posibilidades había de que esta gente cumpliera su comisión? No era un grupo demasiado prometedor, ¿No es cierto? Es más, ese grupo en nuestros círculos religiosos, no serían ni diáconos. Quiero que recuerdes que estamos hablando de los apóstoles, ¿Eh?
Luego ellos dicen que nosotros vamos a llevar el evangelio hasta el fin del mundo. ¡Nosotros! ¿Qué posibilidades tenemos? La misma que ellos, ninguna. Excepto que, dentro de nosotros, está lo necesario. Más allá de lo que tú entiendas, Dios está trabajando.
¿Qué posibilidades tenía Abraham de ser padre de multitudes con el cuchillo en el aire? Ninguna. Primero tuvo que vencer su propio cuerpo muerto con su creencia, y luego tuvo que alzar un cuchillo ante su propia promesa. ¿Qué posibilidades había cuando ese cuchillo estaba en el aire?
¿Qué sabía él que iba a aparecer el sustituto? Si no levanta el cuchillo, no aparece. ¿Qué oportunidad tenían los judíos en el día de Ester? Una señorita que se atrevió, en tiempo que había un complot en contra de los judíos, a hacer presencia ante el rey, sin que el rey extendiera su cetro.
¿Qué posibilidades tenían los judíos de que no iban a morir en ese tiempo junto con la niña? Ninguna. Pero vencieron. Ese día el cetro se movió en contra de la costumbre. Es que detrás de toda esta palabra, hay un Dios de poder. ¿Qué posibilidades tenían? Ninguna.
¿Y Bartimeo? ¡Jesús, hijo de David! – ¡Cállate! ¡Silencio! ¡Molestas al maestro! – ¡Jesús, hijo de David! – ¿Qué posibilidades tenía, el que menos posibilidades físicas tenía, de alcanzar al que todos andaban buscando? Ninguna. Y el Señor vino donde él estaba.
¿Qué usó él? Una boca bien grande y un deseo enorme que él tenía. Tenacidad. Coraje. ¿Qué posibilidades hay de que nosotros podamos cambiar nuestros conceptos internos, o ayudar a que la gente que nos rodea se libre de esas fortalezas mentales que los mantienen ciegos? Ninguna. Pero se puede.
Siempre se puede. Quizás no es como la gente cree. Hay una razón para que el coraje exista, y es para romper. Tenemos que aprender a discernir la diferencia entre ceder y militar. Yo creo que en muchas de esas ocasiones, hemos estado militando en contra del Espíritu de Dios.
Y Dios lo que quiere, es que descansemos en Él, y dejemos que cambie algunas cosas en nosotros. Ceder o militar. En Hebreos 4, la palabra nos promete que hay un descanso para el creyente. Katapausis es la palabra que se traduce como “descanso”.
Significa una morada espiritual, que no es otra cosa que estar en Cristo. Pero estar en Cristo y no descansar, es síntoma de que todavía razonamos demasiado. Hebreos nos promete que hay una posibilidad de entrar en ese descanso.
Andando este camino podemos encontrarnos con gente fuerte. El simple hecho de identificarse con ciertas áreas de nuestro mensaje, nos habla de una fortaleza interna de la que muchos carecen. Pero a veces no luchamos contra la complacencia o la pasividad.
A veces no luchamos contra el temor, en cosas que en apariencia son pasivas, pero que terminan siendo muy activas en contra del propósito de tu destino. Cuando recibimos un ataquen salimos con la espada a desparramar demonios, pero cuando algo nos toca emotivamente y nos da pena, ahí es donde nos quedamos quietos y permitimos la infiltración extraña.
Eso, quiero que me entiendas, nos atasca y obstaculiza mucho más que cualquier clase de oposición humana religiosa. O la complacencia. Es que ya llegamos hasta aquí, así que todo está bien. Entiende esto: no hay una verdadera paz fuera de una guerra. Se necesita una guerra para acceder a una paz.
Porque acceder a paz, es el resultado de haber resuelto un conflicto. A cualquier precio. Pasividad no es paz. Pasividad es el resultado de ignorancia, temor y timidez. No podemos ser pasivos mientras estamos encarando a gente con expectativas a futuro que son falsas. Hay hoy un espíritu cultural en la iglesia, que no es Dios. Fundamentos doctrinales que son de error. O confusiones babilónicas en nuestras propias mentes. Tenemos que salir de ahí.
(Lucas 1: 16) = Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
Recuerden que Juan el Bautista representa a la Reforma que nos trae del viejo aion al nuevo aion, o al tiempo presente. Dice que eso funciona en el espíritu y el poder de Elías, el cual se encuentra en 1 Reyes 18. Dice que Elías vuelve el corazón de la nación a Dios, cuando confronta a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal. Ustedes conocen la historia.
Esta es la tecnología por medio de la cual la Reforma se extiende en nuestras mentes. Debemos confrontar todo lo que es una falsificación de la verdad o del propósito. Nota que en Lucas 1:16 y 17, nos dice que la preparación del pueblo consiste en cambiar conceptos, y la disposición mental que le revelará estar en desobediencia a la sabiduría de los justos.
En otras palabras, la sabiduría, nunca está con lo masivo, lo popular o las grandes mayorías. Escúchame; esto es ilustrado claramente en la historia de Elías. Cuatrocientos cincuenta profetas contra uno; todos estaban mal.
Muchas veces debemos caminar por encima de la opinión común para poder entrar en la verdadera mentalidad del espíritu en cualquier circunstancia. “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!” Se tuvo que elevar por encima de: “¿Quién dicen los hombres que el Hijo del Hombre es?” Profeta. ¡No! ¡Que se olviden los hombres, tú eres el Cristo!”
Nadie se había atrevido a decir una cosa así. Especialmente sin escuela y que no proviene del sistema. Se eleva por encima de la opinión común, y dice: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Es sobre ese tipo de pensamiento, sobre ese tipo de actitud, sobre ese tipo de revelaciones que yo construyo la iglesia. No sobre la opinión común y mayoritaria.
Recuerda: la iglesia, o la iglesia. No estamos hablando de organizaciones, estamos hablando de ser en Cristo. Entrar en la verdadera mentalidad del Espíritu en cualquier circunstancia. Estar listo o relativo a la operación de sabiduría en nuestro camino en la tierra.
De manera que la sabiduría se revela, cada día, en nuestra vida. En cómo operamos. Cuatrocientos cincuenta profetas. Todos tenían un concepto. Elías lo vio diferente. El segundo punto que yo veo en el poder de Elías, es el poder de Dios presente.
(1 Reyes 18: 36) = Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
En primer lugar: Dios no le dijo que hiciera nada. Búscalo, no está ahí. Dios no le dijo que hiciera esto o aquello, o que se atreviera que Él iba a estar con él. No. El celo de este hombre se levanta, cuando ve que algo está equivocado, y comienza a representar a Dios en una situación.
¿En mi situación también? En mi situación también. ¿Y en la tuya? También. Y en la tuya, y la tuya y la tuya. ¡Dios! ¡Tú eres el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, pero ahora yo soy tu siervo y te represento! Y no estoy hablando de Elías; estoy hablando de ti, puntualmente que hoy me estás escuchando por pura casualidad o porque no tenías otra cosa mejor que hacer.
Este reformador no está contento esperando que venga un avivamiento futuro, sino que pone una demanda en Dios y en el pueblo, en el día en que vive. Y exige que se manifiesten las cosas, ahora. Él quiere que el pueblo se dé cuenta que Dios está vivo y es real, hoy.
Esto habla fuertemente de la cercanía de Dios en nuestra vida diaria. Muchas veces delegamos en oración lo que Dios ha querido que nosotros decidamos, con base en la sabiduría que opera en nosotros. Confiando en Dios en una manera muy práctica, donde nos vemos como la manifestación de la voluntad de Dios para el momento.
Entendiendo la unidad que existe en el hombre de la nueva creación, o sea: el verdadero cuerpo de Cristo. Tú eres el Dios de Israel, yo soy tu expresión en la tierra. En otras palabras: yo te represento aquí y ahora. Yo soy la expresión de tu palabra, hoy.
Conforme crezco en mi entendimiento de lo que soy, revelo más y más tu propósito en cada situación que enfrento. Tú eres el Dios corporal, pero en esta situación yo soy tu siervo, o lo que es llamado a traer tu respuesta, a una situación en particular.
Debemos acabar con la mentalidad futurista, que ha impedido que la iglesia manifieste a Dios en la tierra, ahora. Eso causó un tremendo daño en otras áreas, más allá de la escatología. No hay ninguna diferencia si una iglesia cree que mañana de repente desaparece volando de la tierra en un rapto, o la otra que piensa que van a ser transfigurados.
Las dos piensan que mañana los problemas se resuelven. Los dos son religiosos. ¡Porque el problema es hoy! ¿Dónde está Dios, hoy? ¿Y por qué no se resuelven esas situaciones? Porque nosotros no confiamos o descansamos en lo que ya somos para encararla.
Oro punto del poder de Elías, es el arrepentimiento que da frutos. En Lucas 3: 8 dice: haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos, tenemos a Abraham por padre. Porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aún desde las piedras.
(Lucas 3: 10) = Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿Qué haremos?
(11) Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
(12) Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: maestro, ¿Qué haremos?
(13) Él les dijo: no exijáis más de lo que os está ordenado.
(14) También le preguntaron unos soldados, diciendo: (Nota que está mencionando a todos los niveles sociales. O sea: la contestación es la misma para todo el mundo. Él enseñaba así. Soldados, publicanos) Y nosotros, ¿Qué haremos? Y les dijo: no hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
Juan insiste en que la fe invada y reforme sus estilos de vida y sus valores. Les mandaba a que ellos empezaran a demostrar en sus actividades y con sus actitudes, adónde es que está tu corazón. Eso es, exacta y puntualmente, lo que hoy se nos está demandando igualmente a todos nosotros. Sin diferencias entre líderes o no líderes, esa diferencia sólo es de los hombres.
Dios les responde a todas las clases sociales por igual. De otro modo no sería Dios, sería religión. Y ya habemos muchos que hemos conocido la verdad. Y esa verdad nos dice que Dios y religión no sólo no son la misma cosa, sino que en muchos casos, son enemigos declarados.