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Activando el Diseño de Dios

Desde que tenemos uso de razón, sabemos que siempre en la tierra ha existido el hambre, que han habido innumerables saqueadores de las riquezas públicas y privadas e imperios. Y puedo asegurarte que ya no interesa demasiado de qué ideologías son, que nombre tienen o en qué países están esos imperios, porque los espíritus son los mismos. Un día, hace mucho tiempo, se levanto Siria. Después, otro día, le tocó el turno a Roma, Más adelante y con distintas características, se levantó España, y así fueron rotando los imperios. Pero lo que no rotó ni cambió, es el mismo espíritu el que está en ellos. Porque ya sabes que los hombres en algún momento se mueren, pero los demonios no. Por eso a veces nos alegramos cuando muere un asesino o alguien que ha causado enorme daño, pero no nos damos cuenta que lo que muere es ese cuerpo, ese hombre, pero que los demonios que habitaban en él salen para buscar otro cuerpo al que puedan utilizar y la historia triste vuelve a comenzar. Así trabaja el diablo. El diablo es diablo desde el principio, pero atención con esto: Dios es Dios desde antes que existiera el diablo.

Es decir que nuestro Dios es maravilloso y verdaderamente tiene un diseño, que si no lo conoces y te quedas con la letra simple pero estructurada que trae la Biblia, quizás accedas a salvación, porque está allí a tu disposición y es por gracia, pero te perderás disfrutar, formar parte activa y ser alguien dentro de ese diseño. Nunca olvides que eres salvo para ejecutar una misión, no porque se te reconozcan mérito de alguna clase. Nadie ha hecho, no hace, ni hará jamás méritos para ser salvo. Es por Gracia, por favor de Dios. Si Dios no nos hiciera ese favor, ninguno de nosotros estaría con Él en la eternidad. Pero, una vez que da ese paso con nuestra aceptación, que es lo único que se nos requiere, viene el paso siguiente, que en realidad vendría a ser la verdadera razón por la cual hemos sido salvos: servir al Reino. Y no te preocupes, porque se ha dicho por allí que el diablo robó los diseños, pero no es así. El diablo lo único que puede hacer, es armar una copia de los diseños de Dios. Porque esos diseños, por derecho legal adquirido, nos pertenecen a nosotros, no al infierno. ¿Estás entendiendo con claridad esto? Es tu salvoconducto definitivo, así que más vale que lo entiendas.

Por eso es que, cuando Dios te dice que eres valiente, Él te lo dice porque está viendo una parte tuya que tú no puedes alcanzar a ver, simplemente porque el enemigo no permite que la veas. El enemigo ha puesto un velo en tu vida para que no te puedas ver de ninguna manera como Dios te ve. Satanás ha hecho una distorsión de tu identidad. Y te ha hecho ver que no sirves, que no tienes poder, que en ti no hay unción, que todo es imposible para ti y que en definitiva no eres en lo más mínimo ese rey que dice la Palabra que eres. Por eso es que hay tanta, pero tanta gente que anda por la vida descorazonada, decepcionada, desanimada, desalentada y más apta para la depresión y la caída que para el impacto ganador y la victoria. Porque tiene mucho valor lo que oyes y te crees. Porque si oyes mentira, se mete el terror en tu vida. Por años se nos ha predicado un evangelio de terror. Pero el evangelio de Jesucristo es el evangelio del Reino, el evangelio de la autoridad y del poder del Espíritu Santo. De ninguna manera ese evangelio contiene imágenes de diablos llevándose gente al infierno por haber hecho enojar a Dios. La gente se va al infierno porque rechaza a Dios todas las veces que su amor lo busca y decide negarse a seguirlo hasta el fin, pero no porque Dios lo castigue. El fariseísmo implantó esa enseñanza con la idea de crear buenos comportamientos. Lo único que consiguieron fue crear gente acomodaticia que espera negociar con Dios su salvación. Ni te gastes, no funciona.

Convengamos algo: Es más que obvio que Dios no hizo esta tierra para verla como está hoy. Tampoco hizo al hombre para verlo como se encuentra hoy. Y mucho menos hizo a la iglesia para verla como está hoy. Fíjate: Cuando Jesús murió en la cruz, salió de su costado sangre y agua, ¿Recuerdas eso? . Alguien dijo que son los mismos elementos que salen acompañando al niño que nace en el parto. Esa gente que sostiene esa teoría,  ha creído ver en ese acto que Jesús estaba pariendo una iglesia en la cruz. Una iglesia destinada a ser sin mancha y sin arruga, y no esta cosa insípida que ha venido siendo hasta que llegó la pandemia. Es la revelación de alguien y como tal, nadie puede discutirla ni excluirla. Puede ser auténtica verdad revelada o error por exceso de fantasía, ambas posibilidades están a la vista. De todos modos, es oración del pueblo genuino, hoy, de este Cuerpo de Cristo actual, de que esa iglesia que conocimos se haya muerto conjuntamente con este virus, y que cuando renazca después de la pandemia, vea la luz tal como Cristo la compró en la cruz del Calvario. Una iglesia poderosa, que tenga la unción de los antiguos profetas, o de los apóstoles en el Aposento Alto, una unción acorde a este Tercer Día que estamos viviendo.

Necesitamos casi desesperadamente de esa unción para abrir ojos dormidos, para liberar cautivos del espíritu de religiosidad. Para decirte a ti que hoy me estás escuchando, que ya no podrás salir de tu casa cuando todo esto pase, del mismo modo que salías antes que esto llegara. Creo que ya no deben quedar creyentes, (No tendrían que quedar creyentes), que tengas dudas respecto a eso. Por eso es mi deber advertirles a ustedes, ministros, hombres o mujeres fieles como yo, que ustedes ya no pueden seguir predicando de ahora en más, de la misma manera y de los mismos temas que predicaban antes de la pandemia. Ustedes ya no pueden volver a esos altares engalanados y a esos shows multicolores que armaban prolija y hasta profesionalmente para entretener a la gente. Este es tiempo de enseñar que el que esté limpio, debe limpiarse más, pero que el que esté sucio, se revuelque todo lo que tenga que revolcarse hasta que consiga limpiarse. Es tiempo de dejar de vivir esa doble vida de cristianos y mundanos al mismo tiempo que tanto daño por causa de la hipocresía ha hecho al Cuerpo de Cristo. Tenemos que recuperar el diseño que Dios nos ha dado y que cada uno conoce porque lo tiene grabado en su corazón. Mira tu corazón. Olvida capítulos y versículos, sólo mira tu corazón. Ahí está grabado el diseño divino, ¿Lo estás viendo?

Yo, particularmente, creo que el diseño de Dios está muy claro en el libro de Génesis. Ese es el diseño que me parece que hemos perdido y que indefectiblemente debemos recuperar. Sabemos, por ejemplo, que los días de la semana no son los mismos que se crearon en el diseño original. Cada día de la semana, ustedes saben, lo habrán leído o estudiado, fue cambiado por el imperio romano para entregárselo a sus dioses. Es decir que entregaron el calendario divino a una jerarquía falsa y nosotros hoy, todavía, estamos bajo ese calendario y no sólo eso, sino que además nos regimos por sus fechas y celebraciones. No entendimos, todavía, como Cuerpo de Cristo en la tierra que somos, que cada día fue entregado a una potestad satánica diferente, con la intención de cambiar así los tiempos, y en lugar de batallar y dominar todo eso, nosotros lo aceptamos, lo asumimos como bueno y hasta lo honramos. Yo pregunto, a lo mejor con total ingenuidad: ¿Podemos ser tan inconscientes o algo peor? Y ya sabes que no es lo único. Con todo lo que tiene que ver con el tiempo kronos, es igual. Siempre regidos por disposiciones paganas, cuando no directamente satánicas. Una pinturita.

Y no es casual porque en Génesis 1:26, cuando es formado el hombre, Dios dice Hagamos Hagamos es plural. Está diciendo algo así como Yo el Padre, Cristo el Hijo, nuestro Espíritu Santo. Tres en uno. Uno en tres. A esto lo aprendimos centenares de veces en escuelitas dominicales, seminarios bíblicos y cursos variados. Lo que no te puedo asegurar, es que lo hayamos podido entender de un modo que sepamos realmente lo que significa. Y al crear al hombre a su imagen y semejanza, nos está mostrando que tal como se planta, el hombre también es una trinidad, palabra polémica que no está en ninguna biblia, pero que tiene implicancia con la creación humana ciento por ciento. El hombre se representa con su espíritu humano, su alma y su cuerpo, es un ser integral y así deberá ser considerado. Y luego concluye determinando que esa creación señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (Es decir que el diseño original de Dios nos muestra a un hombre que es señor de la tierra y sus restantes pobladores, no un esclavo de ella y de ellos. ¿Te queda claro?

Y después te aclara que creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y claro, el que aún pretenda justificar un tercer sexo intermedio y procurar convencer a los creyentes que eso no es pecado ni perversión, que sepa que por lo menos, de inicio, pensar así y ni hablar de ponerlo por obra, es clara y evidente desobediencia a ese diseño: varón y hembra, nada más. ¿Crees que le hubiera resultado muy complicado a un Dios Todopoderoso como el nuestro, crear un sexo intermedio, o un ser neutro con ambos genitales para que ese ser eligiera cual utilizar sexualmente? A mí no me gusta en absoluto hacer espiritualidad fantasiosa, pero estamos hablando de un Dios que creó un universo que no tenemos ni la menor idea de su dimensión, su alcance y su estructura, y no puedo aceptar que se lo limite y hasta se pretenda condicionarlo con algo tan claro y puntual.

Y añade que los bendijo Dios,  Y será conveniente que prestes mucha atención a esto: de lo que se lee, queda claro no bendijo solamente a Adán, los bendijo a los dos. Los bendijo, dice, y luego le agrega que fructifiquen y se multipliquen y todo lo que puedes leer allí. Y aquí se hace necesario consignar que cada mujer tiene que estar aprendiendo esto como un elemento vital: a todo esto, dice que se los dijo también a los dos, no al hombre solo. El planeta no es del hombre, el planeta es de la pareja. Los dos tienen la misma directiva puntual del Creador. Y de lo que se lee luego en el verso 29, queda claro cual es el rol que Dios quiere que el hombre, su creación, tenga en la tierra. Y para eso no necesita ser presidente, primer ministro o rey. Su gobierno está por encima de los gobiernos terrenales, no a su servicio o a sueldo de ellos. El diseño nos otorga mayor peso y estatura que cualquier funcionario secular. Nosotros somos el gobierno establecido por el diseño divino, a través de nuestras bocas, a través de nuestros dones. La necesidad, la idea, la batalla de este tiempo, es recuperar para cada uno de nosotros, la calidad, cualidad, poder y victoria de ese diseño que el enemigo nos ha robado. Por eso repetiré lo que tantas veces me habrás escuchado o leído decir: el Cuerpo de Cristo no puede depender de ningún gobierno terrenal por una simple razón: el Cuerpo de Cristo, ES gobierno.

Y hay un detalle que quizás no siempre hayamos visto con claridad. Fijate que Dios no creó al hombre y a la mujer y después creó todo lo demás a su medida, no. Primero creó todo el ambiente, el entorno, el decorado especial y espectacular diseñado en exclusiva para ellos, y finalmente lo hizo con el hombre. ¿Sabes por qué lo hizo así? Porque Él decidió que cada lugar del planeta tendría su propia riqueza de subsistencia. Y eso es efectivamente lo que podemos ver, aunque en la vía de los hechos concretos no parezca ser así. Sucede que si los gobernantes y gente poderosa de las naciones no se corrompieran y se robaran cosas que son de toda la gente, créeme que no habría nación pobre en el mundo, todas tendrían con qué sostenerse y auto sustentarse sin problemas. Si eso no ocurre, es por causa de su propia gente, que ha caído víctima de las tentaciones satánicas y sus ambiciones los han hecho derrumbarse a ellos y a su tierra. Y esto va mucho más allá de derechas o izquierdas, de conservadurismo, liberalismo o comunismo, esto tiene que ver con esencia humana caída, así de simple.

El problema más grave de todo esto, parecería ser una parte de un libreto ideológico apto para los movimientos de izquierda, pero no es así en esto que voy a decir. Primero, porque nada más lejos que yo de una izquierda atea y defensora del aborto y el matrimonio homosexual, y segundo porque lo que voy a decir no es ni ideológico ni una expresión de resentimiento social. Es una verdad y nadie la ignora. La riqueza que tiene el mundo en su totalidad, está recluida más o menos en el veinte por ciento de la sociedad. El ochenta restante, es pobre. Hay una parte de esos pobres que lo son por vagancia, pereza u holgazanería, eso es muy cierto y coincide con lo que la otra punta ideológica siempre proclama. Es una verdad, pero a medias, porque hay otro porcentaje de pobres que lo son por falta de oportunidades o sencillamente por discriminación a la hora de otorgar cargos y funciones.

Entonces, es el momento exacto este de la post pandemia, para volver con todas las baterías al diseño original de Dios. Ejemplo: ¿Cuál es el diseño de Dios para el matrimonio? Para la unión de pacto entre un hombre y una mujer ante Dios, si quieres que te lo muestre más bíblico y menos legal según los hombres. ¿Por qué Dios hizo esposo y esposa? ¿Por qué Dios hizo mamá y papá? Porque visto desde afuera y conforme a algunos hechos puntuales o experiencias concretas, que la ausencia de un padre por ahí no afecta tanto la vida de las personas como sí parecería hacerlo con lo de una madre. Sin embargo no es así. Los hombres llegan al mundo trayendo un diseño maravilloso de parte de Dios. Cuando fueron creados, era idea del diseño original que fueran la cabeza. Pero no para humillar ni para destruir, no para golpear a sus mujeres ni para sacar de ellas lo peor, sino para ejercer una autoridad que hubiera hecho a toda su familia imbatible. La potencia espiritual divina está diseñada para entrar por un hombre en una casa. Pero no puede hacerlo si ese hombre es un vago, borracho o algo peor.

Pero resulta ser que un día el hombre cayó y Satanás se llevó una copia de ese diseño, y construyó con esa copia una imitación bastarda y sucia, tanto que tergiversó los términos y estableció leyes y principios inversos a los establecidos desde el cielo. Dios le dice al hombre que será cabeza de su casa como Cristo es cabeza de la iglesia, y que debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. Si algún varón que me está escuchando tuviera dudas respecto a esto, le sugiero a que lo ponga de inmediato en oración y le pregunte al Señor como es que Él ama a la iglesia. Presumo que de la respuesta que reciba sacará un buen ejemplo para manejarse con su mujer. Cuando la vi perdida, fui a buscarla, dice Cristo respecto a la iglesia. Y cuando la vi herida, fui a sanarla. Así siente Jesús por la iglesia. Ese es el modelo a respetar y seguir. En esas condiciones es que esa mujer debería estar sujeta fielmente a su marido. No por un documento firmado, no porque así lo dijo el pastor, no porque así ha sido tradicionalmente. Es así porque Dios lo diseñó así, pero para los dos, no para uno solo.

Lo cierto es que Dios nos ha dado a los hombres una responsabilidad muy grande. Como nosotros somos los que mayoritariamente hemos predicado en los altares, nunca hemos terminado de escudriñar estas cosas. Y a la hora de hablar de diseño, hemos hablado mucho del diseño que le corresponde a la mujer, pero muy poco y nada del que nos pertenece a nosotros los hombres. Lo básico de ese diseño para el hombre es que, para ser un hombre de Dios, yo tengo que tener el corazón de Cristo, única forma de llevar a su casa una unción, un fuego, que nadie puede apagar. De esa forma, en esa casa habrá una actitud conforme al diseño, que es la de complemento, donde cada uno encaja en el otro. Eso, en lugar de lo que es el diseño del mundo metido por Satanás en el hogar: la competencia, luchar por ver y probar cual de los dos es más importante. en lo que sea, incluso en un ministerio. Por eso es que esto que estamos viviendo no es casual, esto es un sacudón para la iglesia, para que de una vez y para siempre entienda que así no se puede seguir. No podemos salir a juzgar el pecado de la gente cuando arrastramos pecados propios. Eso se llama hipocresía, y es tan pecado como la fornicación, la pornografía o el adulterio.

Tenemos que reconocer que hemos perdido la brújula, que hemos perdido noción y convicción del diseño, que ni siquiera sabemos por qué hemos nacido, ni por qué somos esposos, ni por qué somos hijos. No hemos entendido, pero si estamos recibiendo por revelación la extrema necesidad de recuperar ese diseño, como esposo, como hijo, somos, ahora, una flecha contra Satanás. Pero debemos recuperar el diseño primitivo mediante la sangre del Cordero. Y perdonar, necesariamente perdonar. A padres, madres por causa de su rechazo, por sus miedos transferidos en el vientre materno, por espíritus de miedo, tristeza, soledad, depresión, angustia e incredulidad hacia el futuro. Además anular todas las actas de los decretos que se hicieron en tu contra. Nombres de demonios, entrega a santos o vírgenes, pactos con el ocultismo. Todo lo que de una u otra manera le da derecho legal a Satanás a operar en tu vida con cierta libertad debe ser anulado y cortado, si es que deseamos que el diseño divino prospere y se instale definitivamente como era.

Si es nuestra intención cierta el formar parte activa y dinámica del Reino de Dios en la tierra, deberemos sanear nuestras personas de modo total. Es imperativo renunciar a herencias de alcoholismo, droga, miseria, pobreza, cáncer, espíritus jezabélicos, espíritu de Titán, que es el que produce el machismo masculino, así como todo espíritu inmundo que por cualquier vía o causa se ha entronizado en la nación en la que habitas. Debes romper con todos los espíritus ancestrales, generacionales y territoriales que han influido o puedan estar influyendo tu vida. Aquí también resulta importantísimo renunciar a un espíritu llamado Kundalini, que es el que produce una imitación satánica del Espíritu Santo. Otorga ciertos poderes, lenguas desconocidas y otras prácticas semejantes a las que otorga el Espíritu Santo, pero que en lugar de traer vida abundante traen engaño y falsedad. Y deberás romper necesariamente sí o sí, lo hayas percibido o no, con todo espíritu de mentira, que por su procedencia que ya conoces, es el más proliferante y abundante incluso dentro del propio Cuerpo de Cristo en la tierra.

Muy importante para operar y funcionar en el ámbito del Reino de Dios: sanea tus redes. Tú no puedes tener contactos “raros”, personas que con o sin intención metan delante de tus ojos imágenes o palabras que desagradan a Dios. Él no va a impedir que ellos escriban o filmen lo que agrada a sus mentes promiscuas o pervertidas, así que tendrás que ser tú el que lo haga. ¿Cómo? Simple: desprendiéndote de esos contactos que no solo no te suman nada, sino que te restan y mucho, ya que abren una tremenda puerta espiritual por la que pueden filtrase decenas de demonios que, mientras tú lo consientas, tendrán derecho legal a perturbarte o algo peor. Es momento en que ellos, (Brujos, hechiceros, demonios, ocultistas varios) aprendan que hay un poder superior en nuestras vidas, que no estamos trabajando con las copias, como lo hacen ellos. Estamos trabajando con el original que viene del trono de Dios. El terror de Jehová vendrá sobre ellos, y cada vez que se levanten para echarnos maldiciones, serán devueltas en el nombre de Jesús. Y el decreto de muerte debes sacarlo como dice la Biblia: el brujo no vivirá. La única forma que viva es que conozca que Cristo es el Señor y que venga a estas filas, donde tenemos el original, donde tenemos la unción verdadera.

Momento de soltar en oración a todo espíritu de brujería, oraciones negativas, pactos que se han  hecho a través de bocas de profetas, títulos que se han hecho, decretos que se han hecho a través de pastores, evangelistas, brujos y hechiceros, amigos, hermanos, parientes, familia. Nos han hecho todo eso diciendo que no servimos, que no llegaremos. Ahora mismo rompemos, en las puertas del infierno toda declaración de gente que estaba sobre nosotros en autoridad. Hoy la rompemos, la dejamos sin efecto, y sacamos nuestra alma, y al diseño de Dios lo sacamos a flote, lo sacamos a la luz, ahora, en el nombre de Jesús. Amén.

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septiembre 16, 2021 Néstor Martínez