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Tiempo de Hablar de Diseños

Arbol7

   En mi país, en estos días, hay todo un mover periodístico relacionado con la violencia de género, esto es: mujeres golpeadas por sus maridos, novios o parejas,  o jovencitas ultrajadas o sometidas a diversas crueldades. Esto, a la verdad suena bien, desde el punto de vista en que no hace tanto tiempo atrás, este tipo de delitos se silenciaba y, las víctimas, si tenían fortuna y no eran convertidas en victimarias, simplemente eran olvidadas y corrían el serio riesgo de volver a sufrir los mismos ultrajes.

     Sin embargo, dentro de esa “onda” informativa”, me tocó ver un caso en donde, según el informe de la televisión, un hombre fue acusado de abusar de sus hijas por espacio de varios años. Según denuncias de ellas mismas que ahora son jóvenes de dieciocho y veinte años, esos abusos se venían produciendo desde que eran niñas de tres o cuatro años de edad. Terrible y, a todas luces, diabólico. Sin embargo, el combo se cerraba con un añadido que no podía en modo alguno producir alegría: el pervertido padre de esas muchachas, es un predicador o pastor evangélico en actividad.

     No sé qué te produce a ti, a la distancia, lo que te estoy contando como hecho local de la ciudad capital de mi país. ¿Vergüenza? ¿Decepción? ¿Desánimo? Sí, a mí también me produce todo eso, pero además y a partir de todos estos sucesos que, obviamente sólo forman parte, hasta hoy, de un impacto informativo mediático, ya que no hay todavía resoluciones ni mucho menos decisiones o sentencias de la justicia, producen lo que a mí entender, tengo certeza, es lo que se persigue a nivel espiritual desde las oficinas del infierno: Descreimiento. Porque, imagínate: ¡Cómo vamos a creer en un Dios que permite que alguien que lo está representando, cometa esas aberraciones? Otra: ¿Con qué rostro voy a hablarle de Dios a alguien vecino de ese hombre?

     Y después está la otra parte, la que directamente tiene que ver con diseños que el infierno ha elaborado para que, al igual que nuestras oraciones fundamentales, aunque a la inversa, eso ocurra en la tierra del mismo modo que sucede en el infierno. Y la prensa, nuestra prensa secular, siempre va a regodearse con esta clase de noticias. Nadie seguirá el tema para ver si esto que se difundió es realmente así o todo se trató de una puesta en escena. Porque, quiero que me entiendas, esto va más allá de la justicia, los delitos privados y las personas: ¡Esto tiene que ver con la credibilidad de todos los hijos de Dios!  Y en eso, me agrade o no, tengo que incluir al sacerdocio católico romano, que hoy tiene una tremenda guerra con la pedofilia como tema central, y más allá de las doctrinas, las idolatrías o lo que quieras, vemos que la palabra cristianismo, la mires por donde la mires, sigue bajo ataque.

     Soy un periodista retirado que, en su tiempo de actividad, aprendió y evitó con todas sus fuerzas las llamadas operaciones de prensa. ¿Sabes qué es eso?  Operación de Prensa es hacer que tú aceptes, luego pienses, como consecuencia, digas y difundas, y luego hagas, lo que a los grupos que organizaron esas operaciones de Prensa les interesa y les conviene. De ninguna manera eso te convendrá a ti, aunque cuando lo aceptas, lo piensas, lo dices y lo haces, estás absolutamente convencido que sí. Eso se llama “manipulación de masas”, y en Argentina, (No tengo otro modelo mejor a mano), se ha convertido no ya en una modalidad, sino en un estilo de vida. Una enorme mayoría, aquí, juega al juego del Mediocre, ¿Sabes cuál es? El que piensa por sí mismo, pierde. ¿Y quién ganaría, entonces, en ese juego? El que se deja pensar por otros, más…inteligentes.

     Ahora retorna a esa noticia que te comenté. No sé si es cierta o inventada. No sé si los protagonistas son reales o figurativos. Y casi que no interesa todo esto, que aunque doloroso y horrible, esconde detrás otro delito mucho más grave: desencantar a mucha gente sobre algo que había decidido amar y respaldar y, como consecuencia, llevarlo lenta pero progresivamente a la posición opuesta, esto es, la misma que engendra y produce hechos como el de la noticia. ¿Cabe alguna duda de esto? Sólo piensa por ti mismo, sin dejarte llevar por lo que lees o oyes, (Ni siquiera por esto), ponlo en oración y examina tus alrededores. Ahí tendrás tus respuestas. Yo ya las tengo, y no creo ser superior a ti ni a ninguno de ustedes.

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febrero 9, 2018 Néstor Martínez