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Las Llaves del Reposo

001 - Las Llaves del Reposo

     Si existe algo en estos días que parece sumamente escaso para el hombre medio, ese algo es la paz. Más que la paz en el sentido de ausencia de guerra, estoy refiriéndome a la paz que circunda al reposo que el hombre merece y debe disfrutar. Dios le ha prometido un glorioso reposo a su pueblo, un reposo que incluye paz y seguridad para nuestra alma. El Señor ofreció este maravilloso descanso al pueblo de Israel. Dicho descanso significa una vida abundante de gozo y victoria, sin temor, culpa o condenación.

     Hoy, claro está, es otro tiempo, pero ¿Cuántos saben que Dios es inmutable y Su Palabra siempre vigente y eterna? Hasta el tiempo de Jesús, ninguna generación de creyentes caminó completamente en esta bendita promesa. ¿A qué se debe esto? La Biblia deja muy claro que ello es resultado de la incredulidad. Dice el escritor de Hebreos en 3:19: Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.

     Por su incredulidad, el pueblo de Dios – durante el periodo de reyes y profetas de la generación de David- experimentó una vida miserable, llena de dudas, temor y sin paz. En cada generación el reposo fue prometido pero éste fue rehusado -éste nunca fue adquirido ni comprendido. De ahí que cuando leemos Hebreos 4, encontramos que esta gloriosa vida de fe aún no ha sido reclamada: Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, dice el versículo 9. Y si retrocedemos al verso 6, podremos ver algo complementario: Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia.

     La Palabra, asimismo, amonesta a los creyentes del día de hoy con la siguiente advertencia que encontramos en el primer verso de este capítulo 4 de Hebreos: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.  A diario, en cualquiera de las congregaciones más dinámicas en lo espiritual que existen, hay miles y miles de creyentes sostienen que han sido llenados con el Espíritu de Dios, no obstante pocos han entrado en su promesa de reposo.

     Muchos son envueltos por vientos y olas doctrinales, conducidos por agitación y culpa, y sin seguridad en lo que Cristo Jesús dijo y Mateo en su capítulo 11 y versos 28 al 30, recoge con una síntesis: Yo te daré descanso pues mi yugo es fácil y ligera mi carga. Mi oración, en estas épocas de finales de año, globalmente no demasiado optimistas y comienzos de un nuevo, definitivamente incierto, es que hoy tú entres en el reposo que Dios tiene para ti. ¡Tómalo por fe y recíbelo pues éste es un regalo gratuito de parte de Dios!

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diciembre 31, 2017 Néstor Martínez