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La Simple Hermosura de la Rosa

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     Durante muchos años la iglesia casi en su conjunto, estuvo convencida que el Libro de los Cantares era casi una apología erótica con un punto de referencia determinado en Salomón y la Sulamita. Claro, en ese concepto, no fueron pocos los “intérpretes” que “sugirieron” que tal libro no se leyera en la congregación y, mucho menos, en su cuerpo de jóvenes. Tuvieron que pasar años y unciones para que el Espíritu les revelara a varios que este libro no es otra cosa que un simbolismo y tipología de la relación entre Cristo y la iglesia.

     (Cantares 2: 1) = Yo soy la rosa de Sarón, y el lirio de los valles.

     Buscando significados respecto a la rosa de Sarón, me encontré con tantos y tan disímiles entre sí, que elegí pensar con poesía, como se lo hacía antes de esta guerra despiadada en la que hoy vivimos, y apareció lo que sigue. Además, pone de relieve que todo lo que pueda haber de belleza en el mundo material, Jesús lo posee en el mundo espiritual en un grado infinitamente superior.

     Entre las flores, la rosa es considerada como la más fragante; pero Jesús es mucho más hermoso en el jardín del alma que lo que la rosa pueda serlo en los jardines de la tierra. Él ocupa el primer lugar como el más bello entre diez mil. Él es el sol; los otros son las estrellas.

     Los cielos y el día son oscuros al lado de él, porque el Rey, en su belleza sobrepuja todo. Yo soy la rosa de Sarón, dijo. Esta era la mejor y la más rara de las rosas. Jesús no sólo es la rosa, sino la rosa de Sarón, así como él llama “oro” a su justicia y añade: Oro de Ofir, lo mejor de lo mejor.

     Él es positivamente hermoso y superlativamente el más hermoso. Porque hay variedad en sus encantos. La rosa es hermosa a la vista y su perfume es agradable y refrigerante; así también cada uno de los sentidos del alma: el gusto, el tacto, el oído, la vista y el olfato espiritual, hallan su pertinente placer en Jesús.

    Aun el recuerdo de su amor es agradable. Toma la rosa de Sarón, quítale los pétalos uno por uno y guárdalos en el florero de la memoria y hallarás mucho después que cada uno de esos pétalos conserva su fragancia y llena la casa de perfume. Cristo satisface completamente el gusto más refinado de los espíritus más cultos.

El más destacado aficionado en perfumes se siente completamente satisfecho con la rosa; y cuando el alma haya llegado a su más alto de genuino gusto, aun entonces se sentirá satisfecha con Cristo; más aún: estará mejor capacitada para apreciarlo. El mismo cielo no tiene nada que sobrepuje a la rosa de Sarón.

     ¿Qué emblema puede exponer plenamente su belleza? El lenguaje humano y las cosas terrenales son insuficientes para revelar a Jesús. Los más exquisitos encantos de la tierra unidos, reflejan débilmente su gran preciosidad. ¡Bendita rosa, florece en nuestros corazones para siempre!

     ¡Vaya! ¿Y de dónde salió poeta el hermano? Desde la simple condición de hijo de Dios. ¿Tú crees en el creyente guerrero? Yo también, porque el hoy es guerra. Pero no pierdo ni perderé de vista al creyente amor, porque todavía Dios sigue siendo amor, y porque una de las expresiones del amor, es la poesía.

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enero 30, 2018 Néstor Martínez