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¿En Qué Lugar del Camino?

¿En Qué Lugar del Camino

     Hace algunos días, leía en un sitio on-line un artículo sobre un tema que estaba relacionado con lo deportivo y lo político de mi país. Tal como nos tienen acostumbrados nuestros medios de comunicación, conforme el medio, la opinión. Y no por ideologías que ya casi no existen en el mundo, sino por intereses grupales o, incluso, personales. Y lo más triste del asunto, conforme la opinión, el adoctrinamiento de un cúmulo de hombres y mujeres quizás sinceros, quizás honestos, pero infinitamente mediocres o cómodos a la hora de pensar por sí mismos.

     Como todo sitio on-line, debajo del artículo, los comentarios de los lectores. Descartando los empleados a sueldos de los distintos intereses, (Aquí les llaman “trolls”), algunos de esos comentarios, a veces, me son de utilidad, porque de alguna manera me marcan en qué andan mis paisanos, dónde va mi país como tal con los que lo habitamos y qué pueden esperar nuestros hijos y nietos. Y en esa lectura rápida, casi pasatista, encontré a Luis (No menciono su apellido porque no viene al caso, ni es necesario) Autocrítico, duro, casi ferozmente letal. Escribió:

     “Los argentinos somos un pueblo indolente y cerril, argentinos de bien: cada vez que ustedes me insultan, me desprecian y subestiman me están dando la razón, me están demostrando a mí y a ustedes mismos que Argentina es el reino de la ignorancia, de la vulgaridad, de la agresividad. Un país dominado por la iglesia, atropellado por los políticos, un país habitado por gente que no ha podido separar el sexo de la reproducción y que sigue viendo a las mujeres como vacas paridoras o como burras que solo sirven para reproducirse y criar niños, un país de televidentes crónicos y de admiradores de jugadores de fútbol, y de aficionados al fútbol, un pueblo que se solaza en su propia podredumbre, que goza viendo cómo vamos de mal en peor. De lo poco que supimos ser a la absoluta destrucción de una sociedad híbrida, alcahueta del delito y la corrupción, cholula, exitista, improvisada, conspiranoide, esquizoide, y en estrepitosa caída a la degradación sociocultural. Anoto sin alegría estas reflexiones. También sin ira; dada mi condición de contemporáneo y argentino, es inevitable que me parezca de algún modo a quienes denuncio.”

     Luego concluye su comentario dirigiéndolo a lo que verdaderamente quería decir, que es para lo que la enorme mayoría de comentaristas ingresan a estos sitios. Arrear agua para sus molinos. Soy creyente. Soy un hijo de Dios por adopción y mi visión está puesta en el Invisible, de acuerdo, pero resulta ser que Dios dispuso un día que yo viniera a nacer precisamente aquí, en esta parte del planeta. Y como nativo de estas pampas, me golpeó bastante que un paisano hablara de ese modo de nosotros mismos. Claro que también fui periodista, y eso me entrenó para hacerme a un costado y ver las cosas desde un ángulo no comprometido ni parcial. Así que volví a leer esta escalofriante nómina de “virtudes” argentinas y, con cierto dolor en el alma, (Que todavía supongo conserva un lugarcito pequeño para el patriotismo), tuve que reconocer que había en esa lista, por lo menos, un noventa por ciento de verdad.

     Y recordé que lo natural es un reflejo de lo espiritual. Y asumí que si un país tan bendecido en cuanto a clima y riquezas naturales, contiene gente de esta clase, el tema sencillamente tiene que ser de origen espiritual. Y en ese tenor, la mayor responsabilidad de victorias o derrotas globales, la tiene la iglesia del Señor. Que no es esa a la que alude Luis, claro está. Recuperar el Reino usurpado es, precisamente, esto de lo que estamos hablando. Y aquí ya no puedo culpar ni a pastores ni a líderes varios: Yo soy iglesia. Y algo no debo haber hecho como Dios me dijo que lo hiciera. Y esto que vemos es la consecuencia. Y como no tengo mundo recorrido, no me queda otro recurso que preguntarle a todos mis hermanos lectores que, curiosamente, representan puntualmente a todas las sociedades de habla hispana del planeta: ¿Se vive en tu país conforme a los principios de Dios o, por el contrario, existen personajes que con las diferencias culturales lógicas, se asemejan mucho a lo que mostró nuestro amigo Luis? Me gustaría mucho saber tu respuesta, porque en ella, creo, está reflejado en qué lugar del camino está la iglesia de Jesucristo, hoy. La que debería tener el dominio, pero que aparentemente todavía lo tiene cedido a ciertas imitaciones paupérrimas.

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enero 19, 2018 Néstor Martínez