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6 – En los Umbrales del Pacto.

Tú no necesitas que yo te explique lo que es una puerta, ya lo sabes. Es un lugar en donde tú puedes acceder a otro lugar, a otro ámbito. Es un canal de transición entre un estado y otro. La puerta de una cámara frigorífica comunica una zona de calor ambiente a otra congelada al extremo. Una puerta se convierte en un elemento indispensable para cualquier cambio de espacio o dimensión. Por eso Cristo es la Puerta, porque es el único sitio por donde tú pasas de una vida antigua, sucia, pecaminosa y perdida, a otra abundante, llena de gozo y paz y con acceso a Eternidad. Y toda puerta tiene un elemento en su base que es el que evita que entre lo no deseado. Ese elemento se llama Umbral, y es en reglas generales, la antesala, lo previo a lo concreto. Estar en el umbral de una puerta, es el paso previo a utilizarla para acceder. En ese lugar en el Espíritu, hoy, está el Pacto.

En los días en que las restricciones de la pandemia nos obligaron a aislarnos y a procurar conseguir alimento espiritual genuino por nuestra cuenta y sin depender del predicador de turno con el que veníamos entreteniéndonos durante tantos años, una de las cosas que llamó mi atención para indagar un poco más o profundizar su validez, fue la presencia del agua en la Biblia y en todo el contexto del evangelio.

El agua, al igual que el fuego, tiene valor en sí mismos como elementos básicos. El agua que se llevó a todos los impíos en el diluvio y se nos presenta como elemento de castigo, por ejemplo, es la misma agua que salvó a Noé. Y que, por natural consecuencia, aquí adopta el rol de portadora de Gracia. No es invento mío, esto; está escrito desde siempre. Que no se enseñe ni se predique, no es responsabilidad de Dios.

El fuego, mientras tanto, que aflige a algunos en la iglesia, es el mismo fuego que muchos andan esperando. ¡Es que aún no quiere venir, hermano! ¡Es que no viene hasta que la cizaña se vaya! Porque para hacer politiquería religiosa, mejor te quedas dónde estás. Para andar en disenso, mejor te quedas dónde estás. Para andar en confusión sin tener dirección divina, mejor te quedas dónde estás. Hay gente inteligente que quiere a Dios, pero cuando observa a la iglesia en busca de Dios, sólo ve la cizaña. Hay gente muy famosa y a su manera espiritual, que alguna vez dijo que le agradaba mucho Cristo, pero no le gustaban nada los cristianos porque no se le parecían.

Entonces, tiene que haber una apostasía para que se manifieste lo que es y lo que no es. Cuando se manifieste lo que verdaderamente es, vendrán todas las naciones. Andan buscando a Dios en el esoterismo, en el orientalismo y en la siempre vigente Nueva Era, con sus cristales y sus pirámides. Andan buscando a Dios hasta en la macumba.

 Países enteros que de día asisten a templos y de noche practican macumba. Andan buscando a Dios en sectas y falsas religiones. Andan buscando las próximas dimensiones. Es que ya se les agotaron todas las creaciones e inventos en el mundo físico, y están entrando en el mundo espiritual tratando de discernir qué es lo que viene.

Se les acabó el combustible en el mundo natural. Todos los caminos conducen a Dios, Con lo vivido en la pandemia, Dios se puso de moda. Era el mejor tiempo para ser un creyente de verdad. Eso siempre y cuando no seas religioso. Era el mejor tiempo para estar vivo como parte del propósito de Dios. El Covid nos trajo muchas cosas feas que a nadie le gustaron, pero también nos trajo algunos elementos que parecerían haber sido colocados por el Espíritu Santo, allí.

Está bien que dice la Biblia con calidad de sentencia inalterable que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, pero eso, -reitero-, les funciona solamente a los que aman a Dios, no a los que van a la iglesia todos los domingos. ¿Pero es que no deberían ser los mismos? Sí, pero no siempre lo son, tú lo sabes. ¿Cómo vas a amar a un Dios que no ves ni sabes qué forma tiene, si no puedes terminar de amar a esa persona que se sienta a tu lado a escuchar el mensaje, que sí sabes quién es, donde vive y como es su familia?

Dice que fueron salvados por lo mismo que ahogó o destruyó a otros. Ahora bien, ese fuego que dice que está reservado, deberemos verlo yendo al Antiguo Testamento, una parte de nuestras Biblias que hoy casi no se lee o se lee muy poco porque todo se afirma en el Nuevo, pero quiero que tengas en cuenta que los primeros que pudieron ver algo relativo a esa agua, eran los antiguos que lo único que tenían, era justamente el Antiguo.

No tenían otra cosa. Jeremías dice que Dios declara que su palabra es como fuego y como una masa que quiebra la piedra. Lo dice en el marco de un capítulo de su libro, el 23, que es un canto a todas las cosas que hoy por hoy está viviendo el Cuerpo de Cristo en la tierra. No soy ni experto ni fanático del Antiguo Testamento. Vivo, creo y pretendo poner por obra el Nuevo, pero cuando recuerdo que el Antiguo es la sombra de lo que habría de venir, pienso que cuando salgo al sol, lo primero que se ve, es mi sombra. Luego me veo yo.

Allí, en el 23, es donde se consigna que por causa de que los pastores han dispersado a SUS ovejas con sus actos llenos de injusticia, tendrá que ser Él mismo, personalmente, el que venga a apacentarlas. Pero hay un detalle en esa expresión. Dios utiliza la palabra Remanente para referirse a esas ovejas maltratadas. ¿Qué querrá decir eso?

Dios jamás utiliza un término si no es por una excelente razón. Remanente. Lo que queda de. Y a continuación se despacha contra los falsos profetas que engañan a su pueblo. Corrupción, adulterio, fraude, engaño…todos elementos bastante conocidos que, nos asegura, nosotros podemos descubrir muy fácilmente porque son a todas luces y entre otras “bellezas”, nubes sin agua.

Yo creo haberte enseñado ya que, cuando habla de nubes sin agua, se está refiriendo a gente sin mensaje. Por lo tanto, el agua que va a ahogar a dos o tres, también tiene que ser un mensaje, pero bien profundo. Y escucha esto que no es algo menor: el que no sabe nadar, se ahoga. Ya vimos dos perlas. Cuerpo que no inhala y exhala, se ahoga, cuerpo que no respira, se muere. Y ahora se le suma esto: cuerpo que no sabe nadar en aguas profundas de vida, también se ahoga.

 No es lo único que se habla sobre este tipo de cosas, también lo encara el autor de la carta a los Hebreos en lo que nosotros conocemos como primer capítulo. Pero con un anexo que no es poca cosa: debemos dejar y permitir que la Biblia no sólo se interprete a sí misma, sino que también se compare a sí misma. Es decir que queremos leer, estudiar y aprender en otros sitios de la Escritura sin la ayuda de los medios de comunicación. ¿Un ejemplo? Apocalipsis. Se aprende leyéndolo y aguardando a que el Espíritu Santo revele, no esperando la interpretación en CNN…

Ya sabemos, por Pedro, que para Dios un día es como mil años y mil años como un día, y eso, al compararlo con el salmo 90 que dice casi lo mismo, nos hace entender que, en la perspectiva amplia y espiritual, estamos viviendo el séptimo día del Señor. Y que Él de ninguna manera va a tardarse con lo que ha hecho profetizar a sus siervos, sino que se va a tomar el tiempo necesario para procurar que ninguno se pierda y que puedan arrepentirse antes del final-final. Y es el pasaje que concluye asegurando que ese día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Y es justamente aquí donde se le han desparramado algunos pensamientos a muchos ilustres encargados de sacarnos de nuestro estado de incipiente ignorancia. ¿Ladrón en la noche? ¿Cómo entender eso?

La explicación más abundante, y que de ninguna manera puede omitirse ni ignorarse, es la falta de aviso. Un ladrón no avisa a las personas a las que va a robar que irá por la noche a hacerlo. Si lo hiciera, se estaría cavando su propia fosa, ya que las probables víctimas llamarían a la policía y el ladrón iría preso antes de poder robar nada. Así que es cierto, ese ladrón en la noche vendrá por sorpresa y muchos caerán por no haber estado preparados.

 Pero no es lo único. Porque hasta donde tú y yo sabemos, un ladrón siempre viene a llevarse lo que no le pertenece. Y eso nos muestra a nosotros que todo lo que no es de Cristo, será conmovido. O sea que estamos manifestando a Cristo merced a la remoción de todo lo que no es de Él. Nosotros menguamos, y Él crece. Es decir que no necesitamos tener más de Cristo, necesitamos desesperadamente tener menos de nosotros.  

 La voz que anunciaba su venida, Juan, luego llamado “el Bautista” por la religión, dijo: yo tengo que menguar. Pero lo dijo, nada más; porque siguió firme en lo suyo sin menguar nada. Y por esa causa, entre otras, él perdió la cabeza. Fue todo un símbolo a futuro, eso. Porque cuando lo comparamos con nuestra relación con Cristo, vemos que somos nosotros los que tenemos que perder nuestra cabeza, para que la cabeza que de allí en más expresemos, sea la de Él. Tú ya lo sabes, pero así y todo bien vale la pena que lo recuerdes: La cabeza siempre es la autoridad, en toda la Escritura. Desde Génesis 3 donde se nos promete que hay un garrotazo en la cabeza del enemigo. ¿Para matarlo? No, no está en nosotros hacer eso, sólo para quitarle su autoridad.

La pregunta que surge, entonces, es: ¿Dónde está hoy esa autoridad? En las estrategias, los modelos y las formas de conducirse que tiene el mundo secular. ¿Alguien sigue pensando y aun creyendo, que ese mundo incrédulo y repleto de paganismos de todos los colores, es algo de comportamiento neutro y de ideas nacidas de la nada o de sus propias sabidurías terrenales? Ni lo sueñes.

Hay un texto sobre el día final, que dice que los cielos pasarán con estruendo y que los elementos ardiendo serán deshechos. Siempre se supuso que eso tenía que ver con explosiones nucleares o similares y planetas ardiendo. No es tan así. En algo que Pablo les escribe a los Colosenses, les dice que ellos han muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo. Muy bien. Esa palabra que allí traducimos como Rudimentos, es la misma que en el anterior inscribimos como Elementos. Esto te cambia y nos cambia todo nuestro entendimiento, ¿No te parece?

A mí sí me pareció y por eso traté de ir más allá con la misma palabra. Y me encontré con dos textos más, uno en la carta a los Gálatas y el otro en la dirigida a los Hebreos que dicen casi lo mismo: cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Otra vez esta palabra Rudimentos, en el original, es la misma palabra usada para los Elementos que se van a quemar en la tierra.

Y la otra explica que…debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; O sea que, si el hombre es malo, el Padre no va a quemar al hombre, va a quemar el origen de que el hombre sea malo. Los elementos de la tierra. Los rudimentos, la raíz del problema. Ellos van a ser quemados, con sus ministros fuego, ellos hechos llama, están siendo quemados.

En síntesis, en suma, son las fortalezas mentales que están cayendo. Algo muy grande en el mundo está aconteciendo ante nuestros ojos, pero como siempre hemos comparado milagros con algo espectacular, nos lo estamos perdiendo. El milagro que esperamos en épocas del virus, fue que el virus desapareciera. Dios estaba en otra cosa. Sin embargo y sin exagerar nada, se puede decir que este milagro es el día que esperaban ver tantos profetas que murieron sin verlo. Ellos no estaban esperando ver salir a alguien de una silla de ruedas; estaban esperando esto: Cristo Jesús, formado en nosotros. Una ciudad cuyo fundamento era Dios. Murieron sin verlo. Rudimentos son los principios primordiales o fundamentales, de ciencia o disciplina. Ese es el significado.

Por eso es que creemos que el sistema va a deshacerse. Está profetizado cuando se nos dice que las cosas irán de mal en peor hasta el fin del mundo. Y esta palabra Mundo, aquí, es la palabra Sistema. Ahora bien; si todas estas cosas van a deshacerse como estamos viendo, ¿Cómo debemos comportarnos? Pedro lo dice por allí en pocas palabras: Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios; La palabra Apresurando, aquí, es la palabra speudo, y significa acelerar.

 O sea: ¿Cuál es nuestra conducta entendiendo que esto va a acontecer? Acelerar la venida. ¿Qué venida? La que quema todo lo que es Babilonia. Esa sí la podemos acelerar. ¿Qué está ocurriendo hoy en el planeta en casi todos sus órdenes de conductas y comportamientos? Que se está acelerando todo, como si hubiera mucha prisa por llegar a un lugar determinado. Hay una palabra que, en todos los órdenes, hasta en el de las relaciones humanas, tiene vigencia y prioridad: Inmediatez. Ya y ahora. Todo.

Porque la otra semblanza de este mismo día final, depende que se madure el fruto. Es decir que la alternativa nos marca que Él no viene hasta que la iglesia esté madura. Eso nos lleva a la pregunta de rigor: ¿Qué es, entonces, lo que tenemos que acelerar? Nuestra madurez. Podemos comparar todo esto, con algo que seguramente todos hemos leído donde se nos dice que todo será probado por fuego, para ver cuál es el fundamento. Allí se va a saber si la obra es de oro o de madera.

Cuidado: tanto es de Dios la de madera, como la de oro. El asunto es cómo fue edificada. Es que no hay nada de malo con el que tiene menos que con el que tiene más; si es para Dios, sigue siendo para su gloria. No va a ser todo de un solo tamaño. ¿Te digo lo que pienso? ¡¡Entendimos cualquier cosa!! Cuidado; no estoy culpando a Babilonia por enseñarnos torcido, estoy haciendo un reconocimiento de responsabilidades porque yo mismo en algún momento enseñé con error y sin tomarme el trabajo de escrudiñar las Escrituras, tal como era el mandato.

De hecho, más adelante Pablo les y nos va a recordar que nadie, (Y cuando dice y digo nadie quiere y quiero decir exactamente eso: Nadie) puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, que es Jesucristo. No hay otro nombre que esté por sobre ese nombre, eso está más que claro para nosotros. Y añade que cualquier cosa que se edifique sobre otro fundamento que no sea Jesús, el fuego lo probará. Y es más que evidente que no está hablando de un fuego literal, sino de otro que ya conocemos bastante. Pero presta atención al detalle que no es menor.

Ese mismo texto nos dice que si elegimos sobreedificar sobre nuestro fundamento genuino, ese mismo fuego será el que lo avale y lo haga apto para recompensa. Esta es una palabra que no a todos los cristianos les cae bien. Recompensa. Suponen que esperar una recompensa es como mostrarse interesado y no generoso. Hacer algo por algo. Tenemos un solo problema: Dios promete recompensa y la otorga. ¿Quién de ustedes se atreve a cuestionárselo a Él?

 Aquí ya ese fuego se convierte en algo más cercano y conocido. Que se entienda; estamos hablando del fuego del Señor, del fuego consumidor, aquel que dobla las rodillas de todos los que andan mal, y que es el mismo que purifica y hace resplandecer a los que andan por donde deben. Recuerda que al que produce Dios lo acaricia. Y no como premio o recompensa, sino porque quiere ayudarte a rendir el máximo.

Sin embargo, este mismo pasaje nos deja un texto que ha sido y sigue siendo de enseñanza permanente y de base para un cuidado de nosotros mismos que está muy por encima de los legalismos con que nos acostumbramos a conducirnos suponiendo que venía de parte de Dios. Dios por medio de Pablo nos dice con total autoridad y contundencia que el único templo habilitado que Él tiene en esta tierra, es el hombre.

 Habita en cada uno de los que lo hace su Señor y desde allí lo ministra con su Espíritu. Por eso es más que genuino y real que somos como personas, templos de Dios vivientes, ya que su Santo Espíritu mora en cada uno de nosotros después de haberlo invitado a hacerlo. La gran pregunta que nos queda a cada uno formularnos y luego examinarnos, es: ¿Qué estamos haciendo cada día con ese templo del Espíritu Santo que es nuestro cuerpo?

Lo que Pedro nos dice, es que todas estas cosas, (Está hablando de nuestros sistemas más tradicionales y conocidos) van a ser deshechas y que por ese motivo deberemos andar en santidad en nuestra manera de vivir. Que no significa caminar con nuestras manos juntas y con rostro de sufrimiento, sino estar separados para Él. Que los rudimentos con los cuales se conduce el mundo secular, y que lamentablemente también viene copiando e imitando una gran parte de la iglesia que no confía en el divino que le es propio, van a ser quemados por ese fuego santo que emana del cielo, y que a partir de todo eso, podremos ser testigos del cumplimiento de aquella promesa de cielos nuevos y tierra nueva donde morará la Justicia.

La palabra nueva que leemos allí, es la palabra kainos, y es como si de pronto tuvieras un nuevo y moderno automóvil. No significa que no hubiera automóviles antes que el tuyo, sino que es el mejor en una sucesión de eventos. Es la mejor categoría, el último modelo. Es el nuevo, porque todo lo que tenía el anterior, ha sido mejorado en este. ¿Se entiende bien el ejemplo? Se trata de mejorar nuestro entendimiento respecto a los cielos y, como consecuencia natural de ello, refundar la tierra.

Entonces, más bien habla de una nueva condición y no de un nuevo planeta. Kainos, el mejor de una nueva especie. Esos son simplemente los significados de estas palabras. Palabras que conviene entender para que algunas escrituras no resulten chocantes como ha sucedido hasta hoy. Y kainos, fíjate, es la misma palabra que está en Apocalipsis 21. O sea que no es nueva creación de la nada, como cuando dice que tú eres nueva criatura.

Ese no es un viejo hombre emparchado, sino un viejo hombre renovado. Nueva de la nada. Es la misma palabra, nueva, que se usó cuando Dios creó los cielos y la tierra. Y en lo único que se repite, es cuando habla de ti. O sea: ¡De veras que eres nuevo! No es el mejor de los autos, sino una nueva raza en la tierra. Porque es una raza divina.

Tú ya lo sabes, pero igualmente lo reiteraré una vez más: Lo único que existe en la tierra que no es de la tierra, es la iglesia. Porque ella nació de arriba. Todo lo demás, nace acá abajo. Y abajo, te recuerdo, no es con relación a altura física, sino en niveles de condición y de excelencia. Y diré algo que he dicho muchas veces en muchos de mis trabajos: cuando Adán cayó, él no se cayó del planeta. Tampoco se fue para atrás empujado por el soplo del Espíritu. Adán cayó de su naturaleza.

Entonces, cuando tú fuiste levantado de entre los muertos, tampoco fuiste levantado a ninguna parte físicamente, sino que como dice el Señor: Sube acá y razona conmigo; mis caminos son más altos que tus caminos. Pero no están en un décimo piso, están en un mismo planeta. Es una expresión superior a la de un hombre que no tiene la expresión de Dios. Nacer de arriba no habla de dirección, habla de fuente, de origen, de naturaleza; no de geografía. ¿Puedes creer esto o te cuesta?

Fíjate que ya en el Antiguo Testamento se está diciendo esto. Si lees alguna vez el libro de Isaías, en el capítulo 65 lo vas a encontrar. Cielos y tierra nueva. Es una expresión que implica un significado. Porque dice que va a enrollar los cielos como si fuera un pergamino, Me pregunto lo mismo que tal vez se te ocurrió preguntarte a ti cuando leíste por primera vez ese texto. ¿A dónde está la orilla del cielo para comenzar a enrollarlo? En ninguna parte, es una analogía.

 Dice que primero pasan los cielos y la tierra que su palabra. ¿Qué te está diciendo? ¿Que los cielos y la tierra, van a pasar? No. Que su palabra es tan eterna que te la va a comparar con lo más eterno que existe. Porque si los cielos y la tierra dejan de ser, entonces al día después, su palabra también podría dejar de ser. Pero sabemos que su palabra perdura para siempre. Y por eso la compara con algo que también es para siempre. No la va a comparar con algo temporal.

Es un lenguaje revertido, pleno en imágenes proféticas. Cuando entendemos esto, mirar luego el libro de Apocalipsis empieza a ser una bendición, y no un fastidio incomprensible. Por eso es que no podemos enseñar al libro del Apocalipsis, sólo podemos, apenas, introducirlo, mencionar generalidades respecto a él. Necesitas cambiar la lente de tu ojo, para que puedas entender y ser bendecido, tal como el propio libro lo profetiza y decreta.

No es ninguna casualidad que Apocalipsis es el único libro de toda la Biblia que comienza diciendo y decretando que es bienaventurado el que lo lee. ¿Nunca te preguntaste por qué? ¿Y nunca se te ocurrió pensar de qué lado de la historia salió ese mito de que no se debe leer Apocalipsis hasta que no se es bien maduro porque si no, nos podemos confundir? El infierno plantó esa mentira, para que no seas bienaventurado, ¡Mira que sencillo le resultó! ¿Tienes idea de la gente cristiana que se creyó eso?

Un día nuestro Dios se levantará para juzgarnos a todos, porque dice Sofonías que su determinación es reunir a las naciones. ¿Sabes lo que significa eso? Re-unir a las naciones. Volverlas a unir como estaban, antes que la mentira entrara en sus tierras y empezaran a enemistarse las unas con las otras. Divide y reinarás, ¿Recuerdas ese dicho popular? Es muy cierto y Satanás lo sabe.

Ahora ya sabes el motivo por el cual la iglesia está tan dividida. El fuego del celo santo hará el milagro. ¡Ánimo! Él ha dicho que no seremos avergonzados por ninguna de las malas obras que los soberbios han producido en nuestros ambientes. Ellos tendrán Justicia perfecta y nadie podrá evitarlo. Sólo su pueblo en sincera humildad y pobreza de espíritu que sabe que necesita santidad será el que confiará en su nombre.

Observa: acaba de destruir toda la tierra, pero hay un remanente, ¿Te das cuenta? O sea que, el fuego que destruye lo malo, purifica lo bueno. Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, dice, y esto es de espíritu, nada que ver con tu bolsillo, que confiará en el nombre de Jehová.  Y entiende bien: ser humilde es aceptar que eres lo que Dios dice que eres, no lo que a ti te parece que eres.

Y pobreza es ponerte en una posición en la que eres totalmente dependiente de Dios. Por eso se dice que el evangelio es para el pobre. Habla del que depende de Dios, no del que no tiene dinero. Pero le añade algo más, algo que debería ser el punto de partida para todo el que desee ser y sentirse un hijo de Dios. Este remanente no hará injusticia ni dirá mentira. ¿Sucede esto en nuestros ambientes, hoy?

O sea: no va a haber engaño ni va a haber mentira. Toda esta confusión babilónica será destrozada. Dice que les restaurará a sus hijos genuinos una lengua pura. Nota que el fuego de Dios destruye, pero al mismo tiempo produce un remanente. Es el mismo fuego. Consume al que tiene que consumir, purifica y salva al que tiene que salvar.

Lo mismo que el agua que se llevó a los impíos y salvó a Noé y su familia. Y recuerda que decir remanente no significa necesariamente decir residuo. Un remanente puede ser al mismo tiempo una multitud. Porque remanente es una categoría de gente y no un número en cantidad. Remanente es otro tipo de gente, como lo fueron Caleb o Josué, por ejemplo. No es que son pocos, son especiales.                                                 

Recuerda, antes de tocar nuevamente Apocalipsis con tu entendimiento, que el tabernáculo de Moisés es el patrón, es el modelo. Y si acostamos la imagen de Jesús que vemos en Apocalipsis, para ver cómo cabe dentro del tabernáculo, vemos que sus pies de bronce bruñido, serían el altar. Y la cabeza, arriba, con todo el oro y ornamento, sería el Lugar Santísimo.

¿Qué vemos en esta imagen? Cuando tú miras a Rut, que es una tipología de la iglesia, porque todos los sabios y teólogos de la iglesia están de acuerdo en que Rut la tipifica, ¿Qué es lo que vemos? Lo primero que hace es que ella se encuentra con él, ¿Dónde? En la era. ¿Y qué es la era? La iglesia. Se encuentra con él en la era, en la iglesia. ¿Cuándo se encontró con él? La palabra dice que a medianoche. La medianoche es una estación, es una sazón de su tiempo. Es cuando comienza el nuevo día.

 ¿Y qué fue lo que ella descubrió a medianoche? Los pies, que hablan del sacrificio. En este día, Dios nos está revelando lo que pasó en la cruz. Cuando le reveló los pies, cuando le corrió el velo de los pies, él se levanta y la encuentra acostada al lado de un montón de cebada. Y la cebada tiene que ver con la resurrección. Y estamos viendo toda una fotografía como, la revelación de su muerte es la que nos levanta en el poder de su resurrección. Fue encontrada al lado del trigo y la cebada.

Este libro, el del Apocalipsis, (Muy mal llamado de “Revelaciones” por los que no entendieron, fue que habla de la revelación de uno, Jesucristo, y no de revelaciones futuras) está lleno de todas estas imágenes proféticas. El altar de sacrificio es el atrio exterior, es el principio de la iglesia. El lugar Santo es el tiempo de la iglesia, es la hora de la iglesia, y es donde está la dimensión eclesiástica presente.  Vemos que cuando transicionamos en el libro de Apocalipsis, terminamos en un cubo de diez por diez.

 Y diez por diez eran las medidas del Lugar santísimo. Y es la revelación progresiva de aquello que ya es en nosotros, Cristo Jesús la esperanza de que un día sea expresado. Y terminamos como un pueblo de tercera dimensión, un pueblo del tercer día, de los hijos maduros de Dios. No somos siervos. Empezamos como siervos, luego fuimos amigos, pero terminamos como hijos. La revelación del libro del Apocalipsis es la revelación progresiva de su plenitud en nosotros.

Por eso dice: esta es la revelación de Jesucristo. No dice la revelación del anticristo, tampoco las “revelaciones” de Jesucristo; dice la revelación de Jesucristo.  El problema es que, si seguimos viendo el patrón del tabernáculo, la mayoría de la iglesia se ha quedado en la experiencia del Lugar Santo. Ahora; si el atrio es el nuevo nacimiento y el Lugar Santísimo es la madurez, entonces podríamos comparar, -déjame usar analogías, así lo hizo Cristo-, a la iglesia con la adolescencia. Que saben lo suficiente como para ser peligrosos. Si tú tienes hijos adolescentes, sabes muy bien de lo que te estoy hablando. Imitan los dones del padre, pero no tienen su misma responsabilidad. ¡Les encantan los dones! Usan tu auto, pero no pagan combustible ni tampoco las multas de tránsito.

A todo adolescente le gustan los regalos, pero quieren ser independientes, no quieren tener compromiso ni relación con nadie. Te estoy describiendo la iglesia de hoy, ¿O no? Fíjate que el mensaje a las siete iglesias, es arrepiéntete o te quito el candelero. Y sin candelero no hay luz. Y sin luz no vemos al que está en medio. La mayoría de la iglesia nos dice que entre medio de los capítulos 3 y 4 de Apocalipsis, la iglesia se va. ¿Cómo que se va?

¿Esa es la esperanza de todo creyente, que venga Cristo y lo salve de sus problemas? ¿A eso se le llama iglesia más que vencedora, sin mancha y sin arruga? Escucha: si el irse en un rapto fuera el ápice de todo el cristianismo, a mí por lo menos me parecería casi ridículo que Dios no nos dejara un verso bien claro al respecto. Porque cuando tú lees esos dos capítulos, compruebas que no dice nada respecto a que la iglesia se vaya.

Es solamente una analogía, no escribió nada al respecto. Hay que ver todas las noticias internacionales, hacer un seguimiento para ver en qué anda Israel, leerse cuanto libro de ciencia-ficción aparezca para poder corroborar lo que se cree. ¿Alguien entiende eso? Si es algo tan importante como suponemos, ¿Por qué Dios no dice nada absolutamente claro al respecto? ¿Será que Dios está jugando a las escondidas con todos nosotros? ¿Ese es nuestro Dios?

 Yo, a la verdad, prefiero ni siquiera tomarme el trabajo de responder eso. Cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que lo que Dios está edificando es su casa y su templo, y que ese templo es la iglesia, y que la iglesia son personas, no edificios ni instituciones. ¿Entonces por qué nos hacemos todo el barullo y el rollo que nos hacemos con otro templo? ¿Por qué creer y aceptar que Dios va a venir volando por los aires a darte una inyección de poder y milagros, cuando todos sabemos que Él mora en tu ser interior? De afuera hacia adentro, es convencimiento. De adentro hacia afuera, es convicción. Suena parecido, pero no lo es.

Ya dijimos que, si eso fuera verdad, entonces la iglesia va a tener más gente salva por causa de la sangre de machos cabríos que por la sangre del Cordero. Porque vamos a terminar con un grupo de judíos matando cabritos por allá, mientras la iglesia genuina anda detrás de los pasos del Espíritu Santo. Alguien se dará el lujo de decir y hasta enseñar que la sangre de Jesús salva a menos que los sacrificios antiguos. El caso es que no hay otro nombre, no hay otro Cordero por el cual se pueda ser salvo. Ya lo sabemos, ¿Tendrá que venir alguien hoy a recordárnoslo? Hasta el judío va a entrar, pero por la puerta. Sin ningún macho cabrío.

Por eso es que en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, cuando les habla a las iglesias, a una le dice: te crees rico. Ese es el hombre rico de las parábolas. Se creía rico, pero estaba desnudo. ¿Quién estaba desnudo? Adán. Y cuando hablo de rico no hablo de dinero. Es gente que tiene tanto en su cabeza que le cuesta muchísimo reducirse como un niño para entrar al Reino. Se enriqueció en su nivel. ¡Tengo una mega iglesia! ¡Tengo miles de células! Estoy en el cenit de todo un mover de señales, ¿Cómo pretendes que cambie mi mensaje para entrar en la próxima fase del Reino? Mejor se muere y se lleva a todo el mundo con él, ¿No es cierto? Igual al afamado científico. ¿En qué armario guardará sus tremendos conocimientos para optar por la ilógica mística y demente de creer y sólo creer?

Se quedaron en el segundo aposento. Escucha: no hay nada malo con el Pentecostés ni con el segundo aposento. Sólo que no es para siempre. No hay nada malo con ese nivel de entendimiento, pero ¿Sabes qué? ¡Hay más!  Cristo siempre se introduce como la solución al problema, pero déjame mostrarte que todo lo que le ofrece a la iglesia, hay que pasar el velo para obtenerlo. Si te quedas en el Lugar Santo, no vas a ser participante de lo que el vencedor decida. Y no estoy hablando de que no eres salvo. Sólo digo que no participas de lo que se le ofrece al vencedor. Fíjate que, en medio de todo ese mensaje profundo y contenedor de enseñanzas de fondo, Él se presenta como uno que anda en medio de los siete candeleros. A los de Éfeso les dice eso.

Y les recomienda que tengan muy en cuenta de dónde han caído, cosa que nosotros somos muy poco dados en hacer. Hasta mis treinta y un años de edad, yo fui un buen hombre, que no le robaba nada a nadie ni asaltaba bancos, pero era un hombre de mundo, con alguna forma de religión practicante en ritos y tradiciones como metodología inventada por mí mismo para tapar enormes agujeros morales o de otra índole. Ser buena persona para la sociedad con la que compartía mi vida, no me llevaba a la Vida Eterna en Cristo Jesús, me llevaba a la otra estación habilitada. Cuando lo supe, cambié los pasajes, compré boletos nuevos. Hoy estoy en el tren adecuado, pero no dejo de tener muy en cuenta, sobre todo a la hora de ver y evaluar a los demás, de dónde caí yo en su momento. De no haber sido mi Dios un Dios de misericordia, hoy no te estaría relatando esto, te lo puedo asegurar.

Pero a los de Éfeso Él les dice eso como iglesia, como asamblea, como representantes de Su Reino que son, por eso le añade a modo de advertencia que, si no tienen en cuenta sus recomendaciones, Él les podría tranquilamente quitar el candelero. Porque el candelero, que es la propia iglesia, no es tuya, pastor, no es tuya, apóstol, es de Dios. Y las ovejas que la componen, también. Ya te lo dije antes a eso. Con la iglesia siguiente tiene otro tema que también podrás entender.

¿Cuál era el problema de ellos? La doctrina de los nicolaítas. ¿Y cuál era esa? Que tenemos todo, diez mil personas que se congregan los domingos, una mega iglesia, y grupo de gente asalariada que hace toda la función de la iglesia.  Esa es la doctrina de los nicolaítas. ¿Y qué dice Dios de ella? Dice: la detesto. ¿Eh? ¡Yo creía que Él estaba encantado con nosotros! ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Cómo dice que va a vencer? Teniendo la luz del candelero. ¿Y qué le va a dar al que venza? Le va a dar de comer del árbol de la vida.

En todo el tabernáculo, que es el modelo, ¿Cuál es la pieza que tiene que ver con el árbol de la vida? La vara de Aarón. ¿Y dónde está? En la tercera dimensión. Si no llegas allá, no la obtienes. Con la otra iglesia el asunto es otro. ¿Cuál es el problema que tienen? Les dice que El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. ¿Por qué? Porque Él se introdujo como el que estaba muerto, pero ya está vivo.  ¿Y qué le ofrece? Le ofrece la corona de la vida. El labio de la mesa del propiciatorio, que estaba alrededor de los querubines junto al arca, se llamaba “la corona de vida”. Una vez más, para obtenerla, tienes que pasar el velo. ¿Y cuál es el velo? La carnalidad adámica.                                                                                 

Seguimos leyendo, el que tiene la espada aguda de dos filos. En Hebreos nos dice lo que hace eso: discierne lo que es Eva de Adán. Es lo único que te separa lo que parece ser Espíritu, pero que es alma.  Te llega hasta los tuétanos, y te revela todas las cosas. Son los ministerios que a la gente no le gustan. ¡Me traes problemas diciendo eso! Sorry. Yo creo que revelé el problema, no lo traje. 

Y no es que tú no lo habías visto. ¡Sí que lo viste! Pero hiciste caso omiso. ¿Qué dice él? El que tiene la espada aguda. Esa es la solución, con eso se presenta. ¿Y qué es lo que él tiene ahí? Tiene a Balaam, esa es la mercadería de la iglesia. Por eso dice: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre.

O sea: número uno: el ataque más fuerte de Satanás, es hacerte abortar el nivel de fe que tienes. ¿Y ese es el trono de Satanás? ¿Tú pensabas que en el trono de Satanás iba a haber prostitución, droga, suicidio u homosexualismo? No. Las tres armas más fuertes, provienen del epicentro. La primera, “Lo viste, pero no lo creas”. “¡Está bueno el mensaje, pero quédate ahí, no exageres, te puede costar algo!” ¡Ya sé, vamos a traer a Fulano para que atraiga gente! Así nos consideran iglesia fuerte.

¡Babilonia va a caer! El que tiene la espada de dos filos; Balaam, que enseña a poner tropiezos. Teniendo también la doctrina de los nicolaítas, que yo aborrezco. Y después dice: arrepiéntete, pues sino vendré a ti y pelearé contra ellos, ¿Con qué? La solución a la falsa doctrina de mercadería, que es una palabra cortante, de esas que habitualmente deseamos poner a tu alcance aquí. Y ya lo sabes; cuando es de Dios, sale, llega, pega y vence. Cuando es nuestra, sale y rebota por allí y se pierde.  

¿Y qué dice le va a dar? Maná escondido. ¿Y dónde está? En el frasco, dentro del arca. Tienes que cruzar. Es decir que ningún mover carismático te ofrece lo que Cristo te ofrece. El que tiene ojos como llama de fuego; ¿Cómo se presentó antes? Como el hombre que ve a través de ti, que tiene ojos como llama de fuego. ¿Cuál es el problema con esa iglesia? Jezabel. ¿Y cómo se presenta?

Como discernimiento. Fíjate, de haber allí un verdadero apóstol, Jezabel ni siquiera asoma la cara. Jezabel no es una profetisa, Jezabel es un sistema que compromete a los conductores genuinos de la iglesia. ¿Por qué estamos diciendo eso? Porque ahí dice que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa. Mujer es una iglesia; no olviden los ídolos.   

Que seduce a mis siervos a fornicar. ¿Lo dice o no lo dice? Y dice que esa mujer, Jezabel, que se dice profetisa, enseña. Eso te deja en evidencia que también se manifiesta como una doctrina. Porque enseña. Y esa enseñanza, seduce a los siervos a fornicar, que es errar en el propósito. A comerse cosas sacrificadas a los ídolos, imágenes falsas, Babilonia.

Pero le da tiempo para que se arrepienta, y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Y dice que al que vence le dará la estrella de la mañana, y esa es la manifestación de Dios en el arca. ¿Por qué lo sabemos? Porque Pedro dice que, si obedecemos a la palabra, de la cual tenemos preciosas promesas, aparecerá la luz como lucero de la mañana en nuestros corazones.

Después les habla de los siete espíritus de Dios, que representan la plenitud del Espíritu, para concluir con aquella sentencia que tanto conocemos que nos asegura que El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida. Las vestiduras blancas son las interiores del sacerdote cuando cruza el velo. Se quitaba todas las cosas azules, y entraba con los paños de lino blanco. Todo lo que Dios te ofrece, te demanda a que cruces el velo carnal de tu mente para llegar allá.

Tienes que ser gobernado de adentro para afuera. El Reino de Dios está en vosotros. Es el gobierno de Dios, ¿Entiendes? el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. Se presenta como una llave. ¿Qué te dice? Pongo delante de ti una puerta. ¿Por qué? Porque yo soy la llave. Se presenta como la solución al problema. Cuando Dios dice: Sé fuerte, no te pide fuerza, te la acaba de dar. Cuando Dios dijo Sea la luz, la luz fue.  

Dios jamás va a exigirte nada que antes no te haya dado. El día que entiendes esto, es recién allí cuando una ofrenda o un diezmo si así voluntariamente lo decides, son una bendición y un privilegio, no una carga angustiante y desconfiada. De esto último ha sido y sigue siendo responsable, por no decir culpable que tiene más relación con lo delictivo, cierto sector del llamado liderazgo eclesiástico. Oportunistas. Lobos. Fraudulentos.

Más adelante promete a los que vencieren, escribir sobre ellos el nombre de su Dios. La palabra nombre, que se utiliza aquí, es la palabra onoma; el carácter de mi Dios. El 666 le da el carácter o la mentalidad a alguno, y Dios al que vence. Y luego dice algo bien terrible que seguramente en más de una ocasión te debe haber golpeado: Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

Escucha: Tibio, es el Lugar Santo, porque caliente es la llama del fuego de Dios, y frío es el Atrio, porque no tiene capa. O sea que si simplemente te quedas en un mover de corte carismático, te considera tibio. O sea: eres lo suficientemente adulto como para creerte independiente, pero no tienes la suficiente responsabilidad como para producir. Y ese es el problema que se está experimentando en la iglesia, y ese es el llamado de Dios en este tiempo: de ir más allá de aquello que la emoción nos propone.

Luego te dice que tú te crees rico, pero que en realidad estás ciego y desnudo, Y que compres oro refinado. Es decir, que pases por el fuego, que pases por todo lo que estamos hablando para que la vergüenza de tu desnudez sea cubierta. Ahí lo tienes. ¿Cómo le llamas tú a la primera comida del día? Desayuno, ¿Verdad? ¿Y la segunda? Almuerzo. ¿Y por la tarde? Refrigerio o merienda. Él estuvo hablando de la última comida del día, la cena. Eso es absoluta y definitivamente, hoy.

Te promete la última cena del día. Va a tener comunión contigo en la última cena del día. No en la primera, no está en la puerta de salvación. No es el desayuno lo que me está ofreciendo, es el banquete. Y sobre esto hay una parábola. Allí, Él está en la puerta. Les está escribiendo a todos los que tienen la oreja clavada a la puerta. El principio de la oreja clavada en la puerta implica a aquel que va a ir más allá de la demanda de la ley.

Que tú quieres quedarte con tu amo, más allá de lo que la ley decide. El ritual de clavar la oreja de alguien en una puerta, era la consecuencia de la decisión de ese esclavo que había recibido su libertad, de continuar sometido a su antiguo amo por voluntad propia. O sea: traduciendo eso al español de la iglesia de este tiempo, tú estás dispuesto a hacer más de lo que se te pide. Por eso tienes tu oreja clavada en la puerta.

La parábola. Él dice que entrará y cenará, es una gran cena. O sea que el desayuno es el Atrio, el almuerzo es el Lugar Santo, y la cena sería el final del día donde dice: venid, que ya todo está preparado. O sea: ya todo está consumado. Pero todos comenzaron a dar excusas. Uno dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla. Esa era una mentira, porque nadie compra un terreno sin verlo primero.

 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y las voy a probar. Algunos andaban buscando la pista de prueba de bueyes. Otro dijo: Me acabo de casar, no puedo ir. Vamos a aplicarlo con la misma terminología del libro. No es el desayuno, no es el almuerzo, es la última comida del día: la cena. Invitó a muchos a que salieran del almuerzo, que salieran de las arras del Espíritu, y entraran a la plenitud.

Uno dice que tiene bueyes. Bueyes, en la Biblia, son los animales de carga, representan ministerio. Este tenía cinco, ¿No es así? Sí; él andaba con los cinco ministerios, según él. Cinco bueyes. ¡Es que no puedo cruzar el velo porque tengo este tremendo ministerio, aquí, que me ocupa todo el tiempo! ¡Es que soy reconocido mundialmente, estoy aprobado por todos! Tengo cinco, tengo la plenitud de los dones de la iglesia. Olvidaba que tener los cinco dones, no significa que tengas los cinco títulos, sino que cada miembro de la iglesia opere en cinco unciones, que muy rara iglesia tiene.

Y eso no tiene nada que ver con tener posiciones, cargos o credenciales en las organizaciones cristianas. Que tienes una iglesia profética, que sabes cuándo invertir porque sabes cómo viene mañana lo que viene. Eso es ser profético, nada que ver con profetizar. Tienen una iglesia profética, o sea que es militante; no se amilana ni se achica cuando hay presiones. Donde no hace falta ninguna consejería pastoral, porque la gente es fuerte.

Y cuando tienes una iglesia apostólica, son pioneros. Pioneros en mensajes, tienen el gobierno de Dios, pueden liderar. Tienen la misma mentalidad de Jesús, que ellos son la solución al problema. Tienen una iglesia evangelística, donde cada miembro siempre anda buscando a alguien a quien hablarle. Tienen una iglesia pastoral, donde cada uno protege, apacienta y ayuda al vecino.

Tienen una iglesia que tiene el espíritu del maestro, o sea que escudriñan, para echar fuera lo malo y quedarse sólo con lo genuino. Eso es tener los cinco dones, no los cinco ministerios. Dios tenía una gracia en  plenitud, y dividió su gracia en cinco unciones para ser transferida al cuerpo global. ¿Para qué? Para que el cuerpo pudiera expresar la plenitud que Él alguna vez tuvo, no para profetizar.

No sé cuántos de ustedes conocerán la historia de Elías y Eliseo, pero pregunto: ¿Qué estaba haciendo Eliseo, cuando Elías lo encontró? Estaba arando con los bueyes. Y Elías le dijo: vente aquí, que hay otra dimensión que debes conocer. ¿Y qué hizo Elíseo con los bueyes? Los sacrificó. El problema de hoy es que nadie acepta y se decide a sacrificar sus bueyes para procurar entrar en otra dimensión.

¡Es que quiero comprarme un terreno! Él lo miró y le dijo: tú te quedas aquí y no compras ningún terreno. No lo necesitas, no busques más. Aquí te quedas. Eso habla de compromiso y permanencia. “¡Es que me acabo de casar, tengo otra mujer!” Si Dios te llama a trabajar con su iglesia y tú le dices que no puedes porque tienes otra mujer, eres un adúltero. Porque la otra mujer, es Babilonia.

 Estás casado con fruto de hombre. ¡Es que tengo compromiso con otra! ¡Tengo compromiso con una denominación, con una organización, con una doctrina! ¡No puedo irme contigo, Señor, tengo pacto con otra! ¡Yo sé que tú me llevarás a la tercera dimensión, pero yo tengo pacto aquí! ¡Me acabo de comprometer con mi nueva cobertura! Apocalipsis. ¿Cuántos están entendiendo un poco más claro todo esto?

Claro, tú lo puedes explicar como tú quieras, pero nosotros estamos hablando de derrotar a Babilonia y eliminar la confusión. Tú puedes leer el libro con cualquier otro pensamiento. Y vuelvo y te repito, no es establecer doctrina; es simplemente revelar a Cristo. Cristo quiere que tú no estés confundido. Y que tengas plena comunión con Él, porque sin Él, no hay fruto. No hay pacto, no hay niño. ¿Recuerdas una vez que hubo una fiesta y Él dijo que cómo había entrado ese personaje sin la vestidura blanca? 

Todos estaban salvos, todos estaban adentro, todos estaban invitados. Pero había uno que no tenía compromiso. Por eso Él le dice: ¿Qué haces tú aquí? Yo no te conozco. Esa es la misma palabra que nos dice que muchos le dirán Señor, Señor, pero Él no los conocerá. ¡Pero Señor! ¡Es que en tu nombre yo profeticé! Por eso Apocalipsis, cuando termina todo ese rollo Él dice, Al que venciere, le daré que se siente conmigo en el trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su trono.

Y allí es donde el que lee ve que dice Después de esto. ¿Después de esto? ¿Después de qué cosa? Después de todo lo que acabamos de expresar. No es después de que nadie se vaya, es después de que tú respondas correctamente a los primeros tres capítulos de ese libro. Es después que Tiatira se deshaga de Jezabel. Es después que quebrantes todo espíritu de nicolaítas en tu casa, ¿Entiendes? Es después que aceptes los ojos de oro purificado que discierne y saca todo lo que es Babilonia de la casa de Dios. Después que corriges y sacas el velo, vas a ver el trono de Dios del cual se produce el mensaje.

Vas a ver el verdadero pueblo de Dios de dónde se van a desatar los sellos de un libro que estaba sellado, pero que al cruzar el velo ya no lo estará. Después de esto. ¿Después de qué? Después de todo lo que hemos hablado. Después que entiendas todas esas cosas. Después que sacrifiques a tu Eva, a tu psiquis. Después que te muevas del razonamiento carnal y asciendas a otra esfera espiritual.

 Después que dejes la adolescencia, y entres en compromiso. Después que puedas tejer en las fibras del velo mental los atributos de los querubines de Dios. Después de esto, vas a ver un mensaje desatado, y en tu medio ambiente. Te diré las cosas que fueron, y ahora las que son, remata… Si no entiendes los que fueron, jamás vas a producir un resultado de lo que ya fue. Lo que fue, es la carta escrita en tu corazón. Lo que es, es la epístola abierta ante las naciones.

Lo que será, la encarnación de Cristo en la tierra. Pero todo es porque ya está consumado. Lo que nosotros estamos haciendo es quitando todo lo que la oculta. Porque estamos re-velando a Cristo, corriendo el velo, de un hombre que está en medio de la iglesia, el candelero, que aunque está ahí, lo que se ve es el candelero, no se lo ve a Él. Lo primero que ves, lo primero que te presenta después de esto, es: he aquí una puerta abierta.

Cielos abiertos.  ¿Cómo ministró Cristo? Con cielos abiertos. No era un agujero en el cielo, era que Él tenía a su disposición a cualquier hora, todos los recursos en los lugares espirituales. Lo cual nosotros tenemos que orar por ello, porque como no tenemos la madurez para usarlo todo, andamos jugando con los juguetitos, que son los dones. Pablo, hablándole a Corintios, después de haberles mencionado la eficacia de los nueve dones, les dijo: después que entiendan los nueve dones, déjame enseñarte un más excelente modo de terminar su carrera.

Más excelente que los dones. Y les habló del amor. La palabra es carácter. ¿Por qué? Porque el final no es algo que tú haces, sino algo en lo que tú te conviertes. La forma de medir el crecimiento de un ministerio no es numérico, sino por el estado de ser de la gente que lo consulta o lo comparte. Eso es ágape.  Si la abuelita no sabe lo que está haciendo Dios, entonces la iglesia todavía está débil. ¡Es que mi iglesia es fuerte! ¡Tengo diez mil miembros! ¿Ah, sí, eh? Muéstrame los frutos, sus vidas diarias.

Dios está madurando al pueblo. Pero eso no va a pasar sin que nosotros seamos responsables y abracemos la verdad. Esto no es material de esas conferencias tradicionales que se organizaban en distintas partes del mundo. Aquí no estamos ministrando las emociones. Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo, y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá.

Toda la vida Dios ha estado diciendo: ¡Sube acá! ¡Razona conmigo, sube acá tu soberana vocación! Toda la vida ha estado diciendo ¡Sube acá!, ¿Por qué ahora se les ocurre que sube acá es geográfico? Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. ¿Después de qué? Después de que corrijas los siete errores que acabo de ver en la iglesia. Pero eso es reforma. Hay mucha gente predicando reforma sin ser reformadores.

 Tú no puedes reformar ninguna iglesia si andas en el mismo nivel de la iglesia que quieres reformar.  Y al instante yo estaba en el Espíritu; Claro; acaba de cruzar el velo, ya no hay nada carnal. Y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Dime: ¿Tú no cantaste alguna vez un himno que decía que Él estaba entronizado en nosotros?  Cierto. A veces entonamos canciones con esfuerzo y predisposición salmística irreprochable, pero no entendemos un pepinillo de lo que estamos diciendo con música de fondo.

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. Y comienza a describirte a la nueva Jerusalén. Y había alrededor del trono un arco iris. Ahí lo tienes. Lo primero que ves cuando cruzas el velo, es pacto. En el segundo nivel, no ves ningún Arco Iris. Es que no lo hay. El mover carismático no está comprometido con nada más que con mostrar y mostrarse. No expresas el nivel.

Pero cuando cruzas el velo ese, todo tiene que ver con pacto. Arco Iris. Cuando hablamos del Arco Iris, lo primero que pensamos, es: Cómo en los días de Noé. ¿Y qué tiene que ver el pacto de Noé? Que el pacto de Noé marca el comienzo de un nuevo orden. Marca el comienzo de un nuevo día. Al arca de Noé ingresaron: Noé, su mujer, sus hijos Sem, Cam y Jafet y las tres mujeres de sus hijos. En total, ocho personas.

Por eso, en tipología sólo se salvan ocho. Eso no quiere decir que sólo se van a salvar ocho personas. Es que ocho, es el número de nuevo comienzo. Después de un pacto hay un nuevo comienzo para la iglesia. Y todo lo que estamos enseñando en la reforma, es para crear un nuevo nivel de compromiso y alianza que va por encima de las amistades.

Porque los amigos si pasas mucho tiempo sin verlos, capaz que se te ofenden. Pero la alianza no necesita de verse para funcionar. Estamos relacionados por causa y por compromiso. Puede ser que estemos en alianza con gente que jamás vimos ni veremos personalmente. Hemos tenido que aprender a querernos, simplemente porque Dios nos ha unido para una obra en común.

Hemos sabido perdonar nuestras faltas para consumar un destino. Todos somos autónomos, pero estamos más obligados a la unidad porque lo hacemos de corazón, no por imposiciones o conveniencias. No existe tal cosa como independencia total en el Reino de Dios. Pacto es decir Dios. Dios es Dios de pacto. No hace nada si no hay pacto. No engendra si no hay pacto. Uno de los problemas más serios que hay en el mundo secular hoy, es engendrar hijos sin pacto. La iglesia anda merodeando en el mismo espíritu: hijos sin pacto. Y no estoy hablando de papeles, de documentos, estoy hablando de un pacto delante del Dios en el que dicen creer.

Hijos bastardos. La transición al nuevo orden de las cosas, no es por medio de un viaje geográfico, sino el templo de una persona: el arca de Dios. Si no tienes el arca, no estás protegido. ¿Y qué es el arca? Es la mentalidad. ¿Por qué? Porque el arca tiene trescientos codos de largo, que es el poder de Dios, porque tiene que ver con los trescientos de Gedeón. Tiene cincuenta codos de ancho, que es la plenitud del Espíritu, Pentecostés. Y tiene treinta codos de estatura, que es la estatura del varón perfecto. Todos los reyes eran ordenados a los treinta.

El arca representa un pueblo que ha llegado a la plenitud del varón perfecto. Esa mentalidad es la que te guarda del juicio. Los principios que te gobiernan, son los que te producen en tiempos de escasez. Eso sí va de acuerdo con: no los saques del mundo, sino guárdalos del mal. Porque como en los tiempos de Noé, así también será la venida. ¿Dónde se detuvo el arca de Noé? En el Monte Ararat. ¿Qué significa Ararat? La maldición ha sido revocada. ¿Y qué cosa es la que pasó en la cruz? Que la maldición fue revocada.

Toda la Biblia habla de lo mismo. Es que el mensaje central es sencillo, el problema es que nosotros queremos peinarlo con nuestras doctrinas denominacionales, ¡Y no funciona! Tienes que meterte en esto que fue juzgado. ¿Quién fue juzgado? El Hijo de Dios. ¿Dónde estamos nosotros? En Cristo, el Hijo de Dios. Porque en Él juntamente fuimos crucificados. En Él juntamente morimos. En Él juntamente fuimos sepultados.

Juntamente con Él fuimos vivificados, juntamente con Él fuimos levantados y ya estamos sentados en los lugares celestiales. El mismo lugar en donde estamos bendecidos con toda bendición espiritual. El mismo lugar en donde tenemos toda milicia y guerra contra todo principado y toda potestad. Es el mismo lugar que se nos dice que será revelada la multiforme sabiduría de Dios a principados y potestades en los lugares celestiales.

 Es el mismo cielo donde Cristo estaba parado cuando estaba hablando con Nicodemo. Es el que subió y descendió, pero que está en el cielo. Es una dimensión, es un estado de ser, es un carácter que tiene. Al igual que un matrimonio bien engendrado, bien trabajado, bien comprometido. Ellos producen una familia hermosa, y asimismo debe ser nuestro compromiso con la causa de Dios, para producir la misma cosa en el mundo del espíritu.

Y no va a haber el producto de un varón perfecto, sin una iglesia casada con Dios. Estoy hablando de casada. Una iglesia casada jamás va a cuestionar algunas leyes de Dios porque no les resultan modernas o simpáticas. Tal como la ofrenda. ¿O hay maridos que ponen reparos en darles el dinero que necesitan a sus esposas? Sí, ya sé que los hay, pero yo estoy hablando de maridos, no de bestias con pantalones. Si tú no te casas con alguien del que puedas decir que estarás con él hasta que la muerte los separe, mucho menos Dios. Porque el matrimonio natural, sólo es un reflejo de lo que Dios quiere hacer con nosotros: hacernos uno con Él.

Si tú eres inteligente y prestas debida atención, tú ya sabes que tienes el patrón exacto de lo que Dios quiere y las formas en cómo poder lograrlo. Tú sólo debes obedecerle y todo saldrá bien. Pero hoy, sin embargo, todo el mundo está dominado por pecado y por gigantes. ¿Qué pasó en los tiempos de Noé? ¿Por qué fue que Dios se enojó? Porque los hijos de Dios se estaban casando con las hijas de los hombres. Y hoy en día, los hijos de Dios también se están casando con frutos de hombre.

Casados con denominaciones, casados con doctrinas, casados con iglesias frutos de hombres, casados con moveres de Dios que no tienen nada que ver con lo que vivimos en el presente ni lo que Él está haciendo, casados con hombres y produciendo gigantes. Ministerios enormes, monumentales, con semblante de Hollywood cristiano. Gigantes con una mercadería tremenda. Ministerios gigantes en la tierra, que no podemos derribar para cruzar el velo. Hay gigantes en la tierra, producto de los hijos de Dios casados con los frutos de los hombres.

Casados con las hijas de los hombres, con los frutos, con las iglesias hijas de hombres. No puedo ir a la boda porque estoy casado. ¿Y quién te dijo que te casaras? Si yo te andaba ataviando para que te casaras conmigo. Pregunto: ¿Tú eres uno de esos casados que no puede ir a la boda? ¿Recuerdas cuando Dios le da las pautas a Noé para construir el arca, y le dice en un momento dado que debe calafatearla con brea? Esa palabra, calafatear, significa expiación. Noten que el arca, fue sellada por la expiación. Expiación. Significa la sangre de expiación.

O sea: búscate madera de Gofer, o sea, madera de un árbol y luego constrúyete algo sellado con sangre de expiación. Estamos construyendo al varón perfecto, ¿Entiendes? Tiene tres niveles, los mismos tres niveles que el tabernáculo. Tiene una sola puerta, Cristo es la puerta. Envió dos aves, una era de rapiña. Y llegó hasta el final de la Biblia, toda ataviada, igualita que la esposa, nunca encontró tierra. Sale de las aguas, muchedumbres en Babilonia. Pero también envió una paloma, esta se detuvo un poquito antes, y se detuvo en el Jordán, y trajo la hoja del monte de olivo, Cristo Jesús.

Toda la Biblia te quiere revelar a Cristo. Como el arca de tu salvación. Pero nos hemos estacionado en la puerta, y ahora nos fuimos un poquito más allá, y la sulamita dijo: no solamente quiero estar contigo, sino que en el capítulo 2, comienza a beber el vino, y termina borracha en sus brazos. Ese es el mover de Pentecostés, pero ella dijo: yo quiero ir más allá. Y termina produciendo un hijo al final. No se quedó en el capítulo 2. ¿Cuántos están viendo que toda la Biblia te exige cruzar? Hay que cruzar. Esa palabra, Arco Iris, tiene que ver con la palabra esmeralda y tiene que ver con los prismas.

Y lo que sobresale es de color verde. Y la sulamita dijo: mi cama es de color verde. Hay pacto en mi cama. El lecho no es de adúltera, hay pacto en mi cama. Ella comenzó diciendo: soy morena, no me veo en la naturaleza divina; me veo en Ismael. Pero termina produciendo un hijo con el maestro, igual que Rut. La iglesia tiene que comportarse como gentil que es.

Finalmente, bien vale la pena reproducir completo lo que cierra este capítulo: Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Aquí vemos reflejados los veinticuatro turnos sacerdotales. Esto tiene mucho más sentido que si hubiera un lugar donde tenemos que ir los más buenitos. ¡Qué lindo sería entrar a un templo donde todo el mundo te diga que eres bien bonito! Pero mucho mejor es entender qué cosa es, realmente, lo que Dios está construyendo para su pueblo, hoy.

 ¿Cuál era la sustancia que sujetaba entre sí a las piedras con las que Salomón edificaba el templo? Plata. ¿Y qué significa la plata en la Biblia? Lo que sujeta la revelación y el entendimiento. Cada piedra será colocada en su lugar, según vaya siendo compactada con ese asunto. No dice que estemos mal, sólo que nosotros debemos menguar para que Él crezca. ¿Y cómo lo hago? Buscando en la Biblia. Cuando en tu Biblia veas el reflejo de la gloria de Dios, en lugar de ir a buscarlo, te quedas aquí, porque ese es un espejo que te refleja.  Tú eres, definitivamente, un espejo que refleja la gloria de Dios en toda la tierra. Por eso es mucho más que importante y vigente recordar aquello de: Según el hombre piensa, el hombre es. Y no dice que será, dice que es.

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mayo 16, 2025 Néstor Martínez