Estudios » Crecimiento

Cuando el Cielo Hace Silencio

No debe haber pastor o ministro en el planeta, que no haya escuchado alguna vez, de labios de algunos de sus hermanos, la consabida pregunta, casi siempre formulada con desesperación e impotencia: ¿Por qué Dios no escucha mis oraciones? No soy experto en la oración, (No creo, en realidad, que alguien verdaderamente lo sea), pero sí lo suficientemente curioso como para indagar, investigar, buscar, esto es: escudriñar.

Y en base a lo visto y oído, tanto desde la misma Biblia como de las conclusiones de hermanos confiables, he podido armar una especie de manual para que, sumado a otros estudios de unción clara, puedas incorporar a tu vida de fe para maduración, crecimiento y victoria. Primera observación. ¿Por qué razón, causa o motivo, cualquiera de ustedes podría pedirles a otros hermanos que oren o intercedan en su favor?

Por varias, pero quiero compartir tres que son básicas:  Porque nuestras propias oraciones no están siendo contestadas y esperamos que Dios se las responda a alguien más…santo. – Porque no tenemos la confianza de que Dios responderá a nuestras oraciones.- Porque sabemos que no estamos dando tiempo de calidad suficiente en la oración para sentir que obtendremos una respuesta de Dios. Apelo a tu honestidad, mi hermana, mi hermano: ¿No ha sido este el caso en tu vida, en algunos de estos tres puntos?

Creo que esto es algo común en la experiencia de la mayoría de los cristianos. Así que quiero traerte a tu atención algunas de las cuestiones principales que nos impiden obtener respuestas a nuestras oraciones, y nos evitan tener la confianza de que Dios nos escuchará de verdad y también nos contestará.  He rescatado siete, pero no son todas. De hecho, tengo en preparación otro estudio complementario a este, con otro tanto. Y no es para desalentarte, sino para ayudarte a limpiar tu vida.

Los ministerios han sido puestos por Dios para perfeccionar a los santos.  Y perfeccionar significa madurar. Y santos significa creyentes. Es decir que, lo entiendas o no, te agrade o no, te alegre o te fastidie, esto ha sido puesto aquí en este día, exclusivamente para ti de parte de tu Padre celestial que está en los cielos, te ama y no se olvida de tus crisis y problemas. Lo primero que se me ocurre traer a la mesa de estudio, es que en algunos casos oramos por los motivos equivocados.

 La oración no comienza en ti, como supones. La oración siempre comienza en Dios. Dios va a responderte cuando ores por motivos que Él ha puesto en tu corazón, no por los tuyos. La próxima vez que empieces a orar, ¡Detente! Primero siéntate y piensa acerca de lo que le pedirás a Dios, pero fundamentalmente, “por qué” se lo estás pidiendo. Dios no solamente toma nota de lo que le pedimos, sino que también examina nuestros corazones para ver Por Que lo estamos pidiendo.

Porque fíjate que lo que estamos pidiendo puede ser muy bueno, pero te puedo asegurar que nueve de cada diez veces, Dios no nos responde ni favorable ni desfavorablemente porque los motivos por los que lo estamos pidiendo, son equivocados. Hay un principio operando en el Reino de Dios que debe gobernar nuestras vidas. Todo lo que hacemos, pedimos, o pensamos, tiene que traer gloria a Dios.

Muchos de nosotros no nos detenemos q penar acerca de la gloria de Dios, salvo cuando estamos saltando en medio de una alabanza con mucho ritmo o llorando por un tema de adoración gimiente en un templo silencioso y solemne. De todos modos, no siempre entendimos el significado de darle gloria a Dios. Originalmente, la palabra “gloria” hacía referencia a una opinión o estimación en la que uno es tenido.

Luego la palabra vino a denotar la reputación, buena posición, y estima dada a una persona. Después progresó a honor o gloria dada a los pueblos, naciones, e individuos. Pero la palabra que significa Gloria en el Nuevo Testamento, se convierte en esplendor, radiación y majestad centrada en Jesús y en Dios el Padre. Es decir que, Dios está muy preocupado con Su reputación. Dios ES todo aquello que e maravilloso, majestuoso y espléndido. Entonces, nuestras vidas tienen que ser vividas de tal modo que todo lo que hagamos u digamos, señalen Quien es Dios y lo que Él ES.

¿Por qué? Para que otros puedan venir al conocimiento salvador de Jesucristo y puedan ver que maravilloso es nuestro Dios. Pero volvamos a nuestro asunto de las oraciones no respondidas por causa de pedir por motivos equivocados. Puede que tengamos una lista entera de cosas que estamos pidiendo, pero; ¿Por qué o para qué queremos esas cosas?  ¿Alguna vez nos hemos sentado a pensar en eso, para ver si lo que estamos pidiendo resultará en que otras personas vean que tan maravilloso es nuestro Dios? (Estoy hablando de algo que dará gloria nada más que a Dios).

¿O estamos pidiendo para nuestra propia comodidad, o para nuestro propio placer? En el texto de Juan que citamos anteriormente, Jesús dijo que contestaría todo lo que pidiéramos, “para traer gloria al padre”. Entonces, si pedimos algo que NO va a traer gloria al padre, Dios no nos responderá. Si pedimos algo que deseamos en nuestro corazón para nuestro propio placer en lugar de par dar gloria a Dios, entonces Dios no nos contestará.

Cuando el Espíritu Santo trae este punto a nuestras mentes, (Porque no es por convencimiento desde afuera, sino por convicción desde adentro), podemos poner una nueva luz en nuestras oraciones. Nos damos cuenta de que no hemos pasado, ni por cerca, el tiempo suficiente pensando acerca de la gloria de Dios. Entonces llega el momento de preguntarnos: ¿Vivimos de tal manera que mostramos que tan maravilloso es Dios a otras personas? ¿Estamos pidiendo por cosas en nuestras oraciones, que traerán gloria a Dios?

Francamente, en algunos casos, no me atrevería a asegurarlo. Así que, ¿Cuál es la solución? Lo que quiero decirte, es que el Espíritu Santo nos mostrará como orar, si tan sólo nos tomamos el tiempo para preguntárselo. Cuando se trata de oración, el Espíritu Santo es nuestro maestro. Encuentro que las oraciones más efectivas vienen solamente después de pasar un tiempo considerable buscando al Señor y estudiando Su palabra, preguntándole al Señor Como orar y Por Que orar.

Ya te lo dije antes: la oración siempre comienza en Dios. Somos los que ponemos las vías para que esa locomotora que es Dios, pueda andar. Pero tendrá que ser bajo SUS condiciones, no las nuestras. Vamos a un ejemplo que es un clásico en las congregaciones cristianas. Una mujer casada con un hombre que no es creyente. Atención con esto: si ya era cristiana, ella, cuando decidió casarse con él, lamento decirte que desobedeció directamente la Palabra de Dios expresa al respecto, y necesita por ello pedirle perdón por lo que es pecado.

El caso es que ahora, esta mujer es tremendamente infeliz, y hay una terrible lucha en su hogar porque su esposo guía a sus hijos a todo tipo de cosas que están en contra de la palabra de Dios. Ha orado y orado por la salvación de su esposo porque está cansada de la continua batalla en su hogar. Muy bien: mucho me temo que ese es el motivo incorrecto. Está buscando simplemente su propio placer y comodidad.

Pero si le pide al Señor que se mueva en su corazón para que pueda venir a una posición en la que verdaderamente le duela que su esposo se rebele contra Dios y le traiga deshonra a Él, ¡Entonces sus oraciones serán contestadas más rápidamente! Cuando su corazón quiera nada más que la gloria de Dios, entonces pedirá por la salvación de su esposo para que Dios pueda ser glorificado a través de su conversión.

Entonces le dará el control completo a Dios de lo que necesita pasar exactamente en su vida y en la vida de su esposo, para traerlo a Cristo. Sin no lo crees del todo, mira esto: ¿Cuántas son las iglesias que hoy mismo están orando por un avivamiento, sin otra finalidad que, por esta causa, puedan llegar más personas y, con sus diezmos y ofrendas, mejorar sus finanzas? Las que lo hagan, no esperen recibir respuesta de Dios. Y mucho menos favorable.

¡Dios nunca contesta esos motivos! Siéntate, y considera en oración este principio por algún tiempo. Pídele al Espíritu Santo que examine tu corazón y te revele exactamente lo que hay en él. Recuerda bien que son nuestros propios corazones los que, llegado el momento, nos pueden engañar. Si eres sincero al pedirle al Señor que te muestre, Él lo hará. ¿Cuáles son tus verdaderos motivos? ¿Por qué motivo estás pidiendo lo que pides? ¿Quieres salir de alguna situación difícil?

Quizás Dios te quiere tener en esa situación, pero capacitarte para caminar victoriosamente en medio de ella para traer gloria a Sí mismo. Entonces, joven mujer u hombre, te pregunto: ¿Estás demandando que Dios te envíe un esposo, o una esposa, o tal vez hijos? ¿Por qué? ¿Alguna vez te detuviste a pensar que quizás Dios pudiera obrar de tal manera en tu vida que le traería más gloria a Él si tú no tuvieras esas cosas? Una vez que nuestros corazones empiezan a centrarse4 en traer la gloria a Dios, nuestras peticiones de oración cambian, y Dios nos responderá rápidamente.

El segundo punto por el cual nuestras oraciones pueden tener estorbos o silencios como respuesta, es el pecado. El Pecado en Nuestra Vida Bloquea Nuestras Oraciones. Parece ser esta una verdad de Perogrullo, pero puedo asegurarte que a muchos se les ha escapado la tortuga en esto.  El pecado sin confesar y no resuelto, hace imposible que Dios conteste nuestras oraciones, aunque las cosas por las que oremos estén de acuerdo por completo a Su voluntad.

Si nunca te has permitido tomarte el tiempo suficiente para limpiar completamente tu vida, es mi deber advertirte que necesitas hacerlo. Creo que no encontraría palabras adecuadas para decirte algo que te haga entender lo importante que es. Los pecados que más a menudo bloquean nuestra vida de oración son los pecados ocultos y secretos que nosotros mismos justificamos. Son las pequeñas cosas que cuando salen, “sentimos” que no le agradan a Dios, pero como no tenemos una escritura firme que diga: “No hagas esto”, entonces los justificamos.

¿Dice en la Biblia, por ejemplo, que no debemos fumar? No. ¿Y? ¿Eso demuestra que el tabaco es bueno? Si estás luchando para obtener una respuesta a la oración, pídele al Señor que te revele los pecados ocultos de tu vida. Cuando Él traiga algo a tu mente, no saltes a justificarlo, sino que ponte de acuerdo con Dios para resolverlo. Confiésalo como pecado y échalo fuera de tu vida. Demasiado a menudo decimos: “Oh, Señor, si esto está mal a tu vista, renunciaré a ello”.

Tú ya sabes que está mal porque el Señor lo trajo a tu atención. En lugar de lo que dijiste, debes decir: “Oh, Señor, por favor, perdóname por este pecado. Estoy de acuerdo contigo que es pecado, y lo pongo fuera de mi vida, por ayúdame a hacer esto.”  Recuerda que el perdón de Dios, siempre es instantáneo. No debes enviar un documento al cielo y aguardar quince días por la respuesta con la decisión de si se acepta o no, es inmediato.

Una vez confiesas un pecado, es perdonado y limpiado inmediatamente. El bloqueo a tus oraciones será removido de una sola vez. La tercera razón por la cual no tenemos respuesta a nuestras oraciones, es por tener Ídolos en Nuestros Corazones. ¡Es que yo ya no adoro imágenes! ¡Renuncié a eso cuando abandoné el catolicismo romano! Calma. Una estatua de yeso de un supuesto hombre santo, no es el único ídolo.

Convengamos: la mayoría de los cristianos de hoy no ponen literalmente ídolos en sus casas y los adoran, tales como estatuas de Buda, santos u otros dioses. Sin embargo, la mayoría de los cristianos tienen ídolos en sus corazones. ¿Y que es un ídolo en tu corazón? Es cualquier cosa que deseas o valoras tanto que pecarías por obtenerla. También es algo que significa más para ti que Dios o sus mandamientos.

Algunas personas quieren amar y casarse tanto, que caen en pecado sexual una y otra vez. El ídolo que los hace caer en iniquidad, es el deseo de ser amados por otro ser humano. El deseo de atraer atención a cualquier costo. Algunas personas quieren tanto ser ricos que están dispuestos a mentir, hacer trampas, robar y descuidar el reino de Dios para serlo. ¿Mientes un poco al declarar para tus impuestos? Entonces tienes un ídolo en tu corazón, el dinero. ¿Te niegas a dar cuando el Señor te dice que des? ¿Mientes o haces trampa en tu trabajo o en tu negocio, para salir adelante?

Entonces tienes un ídolo en tu corazón. ¿Deseas tanto complacer a tu cónyuge, que estás dispuesto a descuidar el reino de Dios y envolverte en varios fines sociales que no le agradan al Señor, sólo por complacerlo o complacerla? Entonces tienes a tu cónyuge como un ídolo en tu corazón. ¿Amas a tus hijos tanto, que estás dispuesto a permitirles hacer y envolverse en cosas que son pecaminosas o que no le agradan al Señor? ¿Estás apoyando financieramente a un hijo adulto que vive en pecado?

Entonces ese hijo es un ídolo en tu corazón. Mucha gente padece estos problemas, y no entiende que su hijo es un ídolo y que, por esa razón padecen innumerables problemas sin que Dios pueda responder a sus oraciones. ¿Qué ídolos hay en tu corazón? Tú no sabrás en verdad hasta que le pidas al Señor que te los muestre. Pídelo una y otra vez, con sinceridad total. Si lo haces, Dios te mostrará. Pero, tienes que estar dispuesto a escuchar, sin importarte que tan doloroso sea.

Remover ídolos de nuestros corazones, es terriblemente doloroso. Necesitamos la ayuda de Dios para hacerlo. A menos que remuevas esos ídolos de tu corazón, nunca tendrás una vida de oración efectiva. La cuarta condición inapelable para no recibir respuesta a nuestra oración, es la Falta de Perdón. ¿Qué puedo decirte, respecto al perdón, que no te haya sido enseñado, predicado y exhortado mil veces? Esto, que parece tan sencillo y simple de entender es, a mi juicio, la mayor causa de oraciones no respondidas dentro del pueblo de Dios.

Mientras haya, al menos, una persona en tu vida a la que no hayas podido perdonar por completo, todas, entiende bien: todas tus oraciones no tendrán respuesta. Así que, si Dios, hoy, no está contestando tus oraciones, pese a que tienes seguridad de no estar pidiendo nada para ti, sino para Su gloria, deberás de manera urgente examinar tu vida. ¿Tienes amargura o enojo u odio contra alguien? Si fuera así, entonces no has perdonado. No importa si lo dijiste, lo aseguraste, lo declaraste y lo juraste.

Tú sabes lo que hay en tu corazón. La quinta esencia de la no respuesta a la oración, es bastante controvertida por todo lo que se mueve a su alrededor: Ser Tacaños al Dar. Han existido, y existen, tantos fraudes y abusos en la iglesia con este asunto, que curiosamente, el asunto en sí mismo, ha quedado devaluado. Es igual al rechazo que muchos sienten por Dios, porque han tenido problemas con una iglesia. ¿Lo entiendes? El último párrafo de este versículo nos encanta.

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Pero lo que hacemos es incluir los dos versículos anteriores que van con esta declaración. ¿Por qué estaba Pablo tan seguro que Dios supliría de todo lo que los Filipenses necesitaban? Simple: Porque ellos se sacrificaban al dar. Si tú no eres un dador generoso, más allá de todo lo que ya sabemos sobre todo esto, entonces tú no puedes reclamar la promesa de este versículo.

Todas las promesas de Dios son condicionales. Y esta no es la excepción, lo lamento.  Hay tantas escrituras para este tema que no las puedo incluir a todas aquí. Esta es un área de tu vida que necesitas examinar y pedirle al Señor que la trate contigo con certeza y fidelidad. ¿Eres tú un dador? ¿Das sólo porque sientes que tienes que hacerlo? ¿Das de mala gana, o sólo cuando te manipulan emocionalmente y te hacen sentir a punto de irte al infierno? ¿Das apenas un mínimo que, calculas, Dios aceptará como bueno?

¿Especulas con lo que das, y si no recibes recompensa inmediata, te arrepientes de haber dado? ¿Te enojas cuando se toma una ofrenda, o simplemente no piensas acerca de las ofrendas de amor para nada? ¿Estás listo para dar en tu vida diaria, cuando te encuentras con alguien en necesidad?  ¿Das solamente para recibir algo a cambio? Vete con los de la Teología de la Prosperidad, a ver que queda de tu patrimonio dentro de cinco años.

¿Guardas enojo y falta de perdón con alguien que te pidió prestado y nunca te pagó la deuda? Recuerda esto: Jesús nos dijo que si prestábamos a alguien, no debíamos esperar que nos paguen. Sé de muchos cristianos que han destruido su vida de oración por este motivo. Alguien tomó prestado de ellos y luego no pudo pagarles el retorno. Se enojaron y decidieron destruir a esa persona. Al hacerlo, bloquearon a Dios para contestarles cualquiera de sus oraciones.

La sexta cuestión que impide que nuestras oraciones sean respondidas, es la que tiene que ver con Dificultades Entre Esposos. En una época como esta, en donde el matrimonio como institución, pasa por una de sus etapas más críticas, entre los cristianos no deja de tener validez a la hora de la oración. Si la relación entre marido y mujer no es de amor y agradable a Dios, ¡Entonces no esperes que Dios escuche o conteste tus oraciones! Pedro lo dice más que claro en una de sus cartas.

¿Tienes ataques de ira contra tu esposo o esposa? ¿Guardas amargura o enojo para con tu cónyuge, por algo que ella o él te hizo en el pasado? ¿Tienes celos muy fuertes de él o ella? ¿Le has estado mintiendo? ¿Intentas controlar o manipular a tu pareja? ¿Eres sarcástico o sarcástica, crítico o crítica y haces ver mal a tu esposo o esposa, delante de otros o a solas? ¿No valoras tu relación matrimonial sobre todas las demás, excepto la del Señor? ¿Pones a tus hijos o hijas por delante de tu esposo o esposa?

¿Pones tu trabajo por delante de tu matrimonio?  La lista sigue y sigue. En cada sitio del planeta y conforme a sus pautas culturales e idiosincrasia de sus habitantes, esa lista presenta variables regionales o locales. Si haces algunas de estas cosas u otras similares, entonces tus oraciones serán estorbadas grandemente. La séptima estampa que determina un silencio sepulcral por parte de Dios ante tus oraciones, tiene que ver con la Falta de Fervor.

Según la Real Academia, el fervor es el celo ardiente hacia las cosas de piedad o religión, así también como el entusiasmo o ardor con que se hace algo. Muchas de nuestras oraciones no son contestadas simplemente porque no nos interesamos en orarlas. Dios quiere nuestro corazón completo y nuestra atención total cuando oramos. Demasiadas de nuestras oraciones son sin emoción, cortas y descuidadas. Por eso creo que tienen algún resultado positivo ciertas cadenas de oración.

Quien la pide, tiene que esforzarse en escribirlas o describirlas, vía teléfono o correo. Tienen que pensar acerca de lo que quiere orar, tiene que ser específicos y tienen que tomar el tiempo y el esfuerzo de describirlas. Dios quiere intensidad en nuestras oraciones. Quiere que seamos serios y nos comprometamos a aquello por lo que oramos. Si no nos importa lo suficiente como para ser intensos en nuestra oración, ¿Por qué debería de importarle a Dios contestar?

Sé perfectamente que la que te he compartido, es una lista bastante difícil de cumplir, pero te ruego que no te desanimes. Siéntate con papel y lápiz y ponte ya mismo a orar por esta lista. Para que te sea más sencillo, voy a repetirte los títulos solamente de los siete obstáculos de oración. El primero, Orar por motivos equivocados. Segundo, el pecado que pueda haber en nuestras vidas. Tercero, los ídolos que puedan vivir en nuestros corazones. Cuarto, tener falta de perdón.

Tacaños a la hora de dar. Sexto, las dificultades que puedan existir en el matrimonio y, en séptimo lugar, la falta de fervor para orar. Ora por esta lista. Pídele al Señor que te muestre las cosas que en tu vida, pueden estar bloqueando la llegada de tu oración al Trono de la Gracia, o la salida de las respuestas. Escríbelas en un papel y luego arrepiéntete de ellas, pide perdón al Señor y ruégale que te limpie, y no vuelvas a cometerlas.

Quiero que recuerdes puntualmente esto: si hubiera algo en tu vida que está bloqueando a Dios para contestar tus oraciones, ¡Nadie más que tú podrá hacer que Dios las responda! Buscar supuestos ungidos como intermediarios o pedirle oraciones a un millar de personas, no va a solucionar el tema. No dudo que hay tremendo poder en el pueblo de Dios cuando se une para orar, pero aquí estoy hablando de tus problemas personales y la oración.

Si tú no estás obteniendo respuestas, no pienses que alguien más puede presionar a Dios para que te conteste. Es tu responsabilidad global, parcial y particular, además de total. Debes descubrir en oración y por ti mismo, que es lo que está estorbando esa relación personal con Cristo. Esto requiere de tu parte, mucha humildad, tiempo y esfuerzo. ¡Pero puedo decirte que vale totalmente la pena!

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

julio 12, 2026 Néstor Martínez