Es importante entender que el escritor de lo que llamamos carta a los Hebreos, que no son pocos los se la adjudican a Pablo, (Personalmente yo pienso que si no fue Pablo el que la escribió, al menos fue quien la dictó) la confecciona treinta años después de la ascensión de Cristo. Era creencia en aquel entonces, que el término Hoy, con letra mayúscula, se refería al tiempo en que ellos vagaron en el desierto. De treinta y ocho años, más los dos años que habían salido. Son cuarenta años, determinó un período de tiempo llamado Hoy. Por eso Dios, varias veces a través de los profetas, dice: si Hoy escuchas su voz, no endurezcáis tu corazón. Si Hoy, o sea el tiempo que tienes para entrar y oyes la voz de Dios, entra y no te quedes afuera.
Cuando el escritor de Hebreos escribe esta carta, faltan diez años para que este término, Hoy, se cumpla. Entonces está escribiendo con sentido de urgencia. No firma la carta, porque la está escribiendo a una iglesia que está establecida, pero que está operando en un sistema que ya es obsoleto. Y como todos ustedes se pueden imaginar, hablar en contra de un sistema ya establecido es para buscarte un grave problema. Y él no firma la carta porque le está hablando a una iglesia que, a pesar de que estaban ya en el tiempo de la Gracia, ellos seguían operando según los ritos del Antiguo Testamento. Con eso en mente vamos a entender que, cuando él escribe la carta, está tratando de mostrar en su escrito, una transición.
O sea que él te va a mostrar dentro de sus escritos, cosas a las que no estabas acostumbrado a ver. Y por medio de sus escritos, yo quiero extraer algunos principios que nos van a ayudar a pasar al otro lado. Hebreos, capítulo 9, habla de lo mismo. Verso 1 = Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. (2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. (3) Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, oro (Dice de oro. En el Antiguo Testamento no dice de oro)
en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle. Observa que el escritor posee mucha más revelación que la que se siente con libertad de compartir. (6) Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (8) dando el Espíritu Santo a entender con esto (Nota que todo esto es tipología, analogía. Es un ejemplo, es una metáfora.
Dios nos quiere mostrar algo que es más importante que el rito en si. Quiere proyectar algo que va más allá de las vidas que tuvieron que manifestarse para lograr el ejemplo. El ejemplo no es lo importante, aunque en su función singular si tuviera su importancia. Pero cuando miramos atrás a la historia de la iglesia, lo importante no es quien lo hizo o como lo hizo, cuantos pasos dio, cuantas gotas de sangre se rociaron. Lo importante es lo que significa. Es un símbolo. Es una metáfora. Creo que muchos teólogos se enredan en esa parte. Y nos ponemos a colocar el trono en el templo, las piezas en el templo, y dibujamos el templo final, y discutimos en donde van a estar las piezas y cuantas pulgadas, y todo el mundo tiene su teoría.
Cuando lo importante no es el ejemplo, sino los principios que se deben aplicar a nuestra vida cotidiana. dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. Es decir que, mientras un tipo de operación está en pie, el segundo no opera. Mientras la primera parte de algo está en pie, la segunda no puede funcionar. Recuerden que nosotros somos el tabernáculo de Dios y que no estamos hablando de tiendas hechas de metal o de tela de campaña. Somos el tabernáculo de Dios, y mientras la primera parte en nosotros esté en pie, la segunda no opera libremente.
Mientras el primer sistema de acercamiento a Dios funcione en nosotros, el segundo no opera bien. ¿Entienden bien esto, evangélicos legalistas? Mientras nosotros todavía tengamos elementos fundamentales del pacto que ya es obsoleto operando en nuestras vidas, los elementos primordiales del pacto que ahora está en operación en nuestras vidas, no está operando bien. Es uno o el otro. No es una mezcla. Mientras la primera parte esté en pie, la segunda no funciona. Estoy comparando la transición de la reforma de Cristo, con la reforma que hoy comienza a vivir la iglesia. Loa cambios en la iglesia deberán ser tales, que los principios operativos de aquello que está cambiando, todavía operan en ti. Entonces, los principios operativos de aquello que Dios está trayendo como innovación, no puede operar en ti. O es uno, o es el otro.
Y estoy usando los ejemplos, porque los principios trascienden el tiempo, son universales. Incluso, hasta se pueden aplicar a la transición de una empresa, de una industria, de un emprendimiento menor o mayor. Es como la transición de adolescente a adulto. Mientras el estilo de vida del adolescente prevalezca en ti, jamás llegas a ser un adulto. Los principios trascienden. Mientras busques la misma clase de amistades que buscabas cuando eras soltero, tu vida de casado no podrá comenzar. dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. No se puede introducir lo segundo, sin que antes concluya lo primero.
(9) Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, (Esto dice que ningún rito te puede hacer perfecto) en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (¿Por qué?) (10) ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Esto era en aquel tiempo. Que cosa es esto mismo hoy, no lo sé. Puede ser desde una ceremonia especial para gente de influencia o, incluso, hasta las formas de la Santa Cena. No lo sé, tú elige cuales son las cosas externas que todavía hacemos y que no perfeccionan a nadie.
Aquí estamos viendo que el escritor de Hebreos escribe ciertas cosas que no cuadran o no terminan de cerrar respecto al sistema que estaba establecido. Y todos nosotros creo que hemos entendido, hemos podido estudiar algo sobre el tabernáculo de Moisés, el templo de Salomón, que nos permite saber más o menos como estaba diseñado. Por ejemplo, sabemos que el tabernáculo comenzaba con un atrio. Tenía un atrio exterior, en el cual había un altar de bronce. Se ponía el animal y se sacrificaba, todos los días. Había que hacerlo todos los días. Y luego de sacrificar al animal, antes de pasar a lo que aquí llaman la primera parte, estaba el lavacro, y se lavaban allí.
Luego venía el llamado Lugar Santo. Allí estaban los panes de la proposición, el candelabro, la menorah, como mejor te guste llamarla. Es esa lampara con seis bombillas que recogen su aceite de la caña. La caña sería Cristo y nosotros sus brazos. Porque él es la vid y nosotros los pámpanos. Y porque nuestra luz depende de Él, de la sustancia que Él nos transfiere. Eso dice que lo que corre a través de Él, luego fluye a través de nosotros. Ese es el candelero. La palabra dice que la iglesia es el candelero. Ya hemos estudiado eso. Y también estaba allí el altar de incienso. Sabemos que eso son los sacrificios, las oraciones de los santos, las canciones, etc. Y luego estaba el velo, una cosa que ni una yunta de bueyes podían rasgar, no podían quebrarlo, no lo podían mover.
Por eso algunos creen, y esto no es biblia, es creencia, que los sacerdotes eran transportados al otro lugar. O es así o algo hizo por debajo de las cortinas, porque a aquello no lo movía nadie. O sea que si Dios estaba de buenas, no iba a pasar nada. Y fíjate que debe haber sido así nomás, porque no hay ningún archivo que nos hable de algún sacerdote muerto mientras estaba metido en el asunto ese de la expiación de pecados. Aunque sabemos que podía morir, nunca vimos un texto que nos muestre que alguien murió. ¿Cuántos saben que Dios es bueno? ¡Y qué misericordia nos tiene! Porque yo estoy seguro que partiendo de mí mismo y siguiendo con ustedes, debemos haber metido la pata por lo menos dos o tres veces. Dios es bueno.
Y eso que del otro lado estaba Dios, si lo sabes encontrar. Estaba el arca, y dentro del arca esas piezas que Dios había colocado: el maná, la vara de Aarón, etc. Pero aquí comienza a expresar que la iglesia cambió. La iglesia está operando, los sacerdotes están haciendo eso. Están entrando, están sacrificando su vaca y su becerro y su cuestión. Y están yendo allí al lavabo, se están lavando y están haciendo todo lo que están acostumbrados a hacer. Ahora imagínate tú. En este 2025, tú llegas a la iglesia, con tu becerro al hombro. Y cuando llegas descubres con espanto que no hay atrio. ¡Oh1 ¿Y ahora? ¿Dónde sacrifico este asunto? ¡Yo que traía un testimonio! Pero no hay atrio. ¡Y yo que traía un canto especial!
Tienes que entender que todos estos sacerdotes se habían graduado en todos estos menesteres y en master en divinidades en la escuela bíblica del Monte Horeb. Ellos sabían como se hace iglesia. Ellos lo tenían memorizado. ¡Lo hacían todos los días! Eran expertos. Eran líderes del mover de Dios. Y entran a la iglesia de hoy y se quedan mirando. ¿Y? ¿Qué onda? ¿Y el altar? No hay ninguno. ¿Cómo se te ocurre cambiar eso? ¡Si Dios lo puso! Claro, pero ahora, ¡Dios lo quitó! Hay gente que todavía no ha entendido que Dios puede quitar cuando se le antoje lo que Él mismo ha puesto. Y que creen que la iglesia continúa igual. Vienen preparados con sus sacrificios diarios. Y de repente, dice: ¡Bueno! Si no hay altar es porque tal vez el pastor se lo olvidó.
Deja lo que traía allí y arranca hacia el lavacro. Pero al momento descubre que ¡Tampoco hay lavacro! ¿Qué ha pasado aquí? ¿No hay ministración de fe y de prosperidad? ¡Yo vine aquí a ser bendecido! Entra en el lugar santo y de pronto dice: ¿Y el altar? ¿Dónde está el altar? Sí, claro, están los coros, las danzas, las orquestas esas que hay desde hace mucho tiempo y a las que insistimos en llamarlas ministerio de alabanza, cuando la alabanza es un mandamiento individual no un ministerio multi personal. Todas esas cosas que hacemos, frente al altar del incienso. Pero, ¡No hay altar! ¡Ahora sí que nos metimos en un rollo! ¿Y qué hago yo con el saxofón y el trombón grandote, ese que compré? Está la ministración de las oraciones de los santos, pero… ¿Qué hago con el mapeo de ciudades? No hay altar, Está al otro lado.
Las cosas están cambiando. Y desde hace mucho tiempo. Mucho más del que te has enterado, seguro. O sea que, si un ministro que está acostumbrado a tener iglesia viene de pronto a una de las actuales, dice que toda esa gente está en herejía. ¡Hay muchísimos que hablan de herejía! Pero lo cierto es que la iglesia está cambiando. Para que un sacerdote, en el tiempo presente, pueda operar en el paradigma de la carta a los Hebreos, tiene que abandonar la mentalidad de la Torá. Anota eso. Para que un sacerdote, en el paradigma de la transición de Hebreos, pueda operar correctamente, tiene que abandonar la mentalidad de la Torá. Recuerda que el tabernáculo, somos nosotros. Los cambios externos han ocurrido, porque algo está sucediendo dentro.
La Torá. En aquel tiempo, nadie podía ministrar sino estaba pendiente a la Torá. Hoy, todavía nosotros no podremos ministrar si todavía nos quedan elementos tradicionales en nuestras mentes. A eso le estamos llamando Torá. Que para nosotros son la tradición de los ancianos, que ya ni siquiera es palabra. Hemos elevado al mismo nivel. Ahora; dentro del contexto de la carta a los Hebreos, hay varios cambios, muchos. Podríamos pasarnos una semana hablando solamente de eso. Estoy explicando qué significa cada uno de esos cambios. Por ejemplo, el altar está dentro del Lugar Santísimo. En todo el Antiguo Testamento, el altar está de este lado, no del de adentro. ¿Qué hace el altar allí, entonces? La visión profética nos muestra que ha habido un cambio y, ahora, el altar está dentro, donde está el arca.
En el tiempo de Zacarías, cuando estaba el templo de Herodes, Cristo ya había nacido. Zacarías, siendo sumo sacerdote entra, y lo que lleva en su mano es incienso, no lleva sangre. Porque lo que había era un altar de incienso, no un lugar en donde echar la sangre. Recuerda que en el tiempo de Zorobabel, vino la reforma del templo. Y como no había suficiente oro, porque Babilonia había derretido todo el oro que había llevado, reconstruyen todo, pero no pueden hacer el arca porque no tienen lo suficiente, de acuerdo con el original. Entonces, no había arca y pusieron el incensario en su lugar. Entonces, la carta a los Hebreos te pone las dos cosas juntas y te dice que ahora estamos cambiando de una sesión a otra. Fíjate: el arca es Cristo, y la caja era la sombra de Cristo.
El arca real es Cristo, la plenitud de aquel que todo lo llena. El arca lo representaba. No puedes tener la sombra y la realidad al mismo tiempo. Pongo una luz y coloco mi mano. Allí se proyecta la sombra de mi mano en la pared, pero cuando llega la realidad, la sombra desaparece. Y ese es el problema de la iglesia, que la realidad llegó y todavía nosotros queremos operar en la sombra. Preferimos tener la Santa Cena que partir el pan. Oye, entiéndeme en el Espíritu, porque si no te me vas a enojar enseguida y me tratarás de hereje, insujeto y alguna otra lindura parecida más. No te estoy diciendo que la intercambies, sino que la cumplas. Hay una calidad mucho más grande en cumplirla que en celebrarla.
Colosenses nos dice que son días festivos y unas nuevas hasta Cristo. Y que de Cristo en adelante, tiene que venir la plenitud de todos los tiempos. Entonces, vamos a seleccionar algunas de estas cosas que han cambiado y vamos a ver qué significan para nosotros. N.º 1.- No existe el atrio exterior, ni ninguno de sus muebles. En la iglesia del siglo veintiuno, no hay lugar para sacrificios carnales. No existen. Se acabaron los sacrificios carnales. Hebreos 10 nos dice, en el verso 11, que ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios. Eso se acabó. Veníamos y hacíamos lo mismo, nos memorizábamos los ritos. Sabíamos abrir un culto y cerrar un culto, y recoger una ofrenda, y preparar un pueblo para dar una ofrenda. Pero todos los sacrificios carnales, se acabaron. La biblia se vive de adentro para afuera. Y por revelación, no por herencia ni asociación.
Singularidad de expresión, nada de clones. Esto se hacía repetidamente, los mismos sacrificios a diario. Cada vez que se reunían, eso se hacía. Me decía una vez un hombre que había sido alcohólico y se convirtió, que cuando todavía andaba en el mundo, borracho y perdido, solía sentarse cerca de donde había una iglesia. Y se fastidiaba porque jamás oía algo nuevo, siempre los mismos cánticos, aplausos, vítores y nada más. Luego veía salir a la gente y volver a sus rutinas diarias como si jamás hubieran estado allí. Y dice que se preguntaba cómo podía ser que pensaran que estaban bien cuando eran tres gatos que todos los domingos iban a allí a hacer lo mismo. ¿Cómo alguien podría ser feliz con esa aburrida rutina? Menos mal que estaba borracho. Si hubiera estado sobrio el Espíritu le habría mostrado más cosas…
Muchas veces, los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez y para siempre… ¿Cuántas veces? Una vez. Para siempre, un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Aquí vemos que se acaba la monotonía con el sacrificio de Jesús. Él perfeccionó a todos con un sacrificio, mientras que muchos sacrificios no perfeccionaron a nadie. Dice Hebreos 10:13 y 14: de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. O sea que tú estás operando desde la posición de perfección. Es pasado, pluscuanperfecto, es pretérito. Pasado. Hizo perfecto para siempre a los santificados.
(15) Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: (16) Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, Y no en los sacrificios o los ritos. No sé por qué causa, al leer esto recordé un antiguo refrán que se usaba muchos años atrás: “si amas algo, suéltalo. Si queda contigo, tuyo es. Si no regresa, nunca lo fue”. Lo que sucede es que en cierto tiempo, los ministros comenzaron a sentir temor de perder a la gente. Y entonces empezaron a colocarle barras que ellos mismos se inventaron. Justificándolas con la palabra, para mantener a toda esa gente en el lugar en que ellos querían y necesitaban tenerlos. Pero, la verdad fue que, en el momento en que les soltaron esas barreras, la gente se les fue igual. La realidad es que jamás estuvieron dentro.
Dios, lo que quiere, es poner su ley dentro, para que tú operes gobernado por el Espíritu Santo de Dios. La palabra misma te dice que el Reino de Dios es Espíritu. Si el Señor no está dentro tuyo, por más reglas que yo te ponga, el Reino de Dios jamás operará en tu vida. Esos ministerios pueden llegar a verse muy interesantes con tanta gente en esa casa, pero la realidad luego te va a mostrar que ninguno de ellos pertenece a esa casa. Dice que no hay lugar para sacrificio. Vamos a usar una escritura que utiliza mucho el dispensacionalista. Daniel, capítulo 9. Estamos buscando que no hay lugar para sacrificios carnales. Daniel 9:26, muy usado por el dispensacionalismo. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. (27) Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.
Isaías 54:16 dice que Dios dijo que Él levantó al desolador para destruir. Ese es Satanás, obvio. Pero aquí dice que, en medio de esa semana, él va a cambiar o a dar por terminados los sacrificios. ¿Cuánto se dieron por terminados? Vimos en Hebreos que dice que cuando Cristo vino, cuando Jesús vino y anuló el acta. Anuló ese acta de principios y los clavó en la cruz. Y puso la ley ¿Dónde? En sus corazones. Y desde allí hasta hoy, los reformadores con el mismo clamor que el escritor de la carta a los Hebreos estamos clamando a la gente que el sistema es otro. Nosotros tenemos más o menos el mismo sistema, aunque un poco más sofisticado. Las bases fundamentales sobre las cuales giran los principios fundamentales sobre los cuales operamos, son los mismos.
Y la palabra nos dice en Hebreos 7, que cambiado el sacerdocio, necesario es que se cambie también la ley. ¿Recuerdas? Pero la ley no son los diez mandamientos. La ley te dice con quien casarte, cuando levantarte, cuando mover la tienda, cuando no mover la tienda. La ley gobernaba tu estilo de vida. O sea que, una vez que cambian los tiempos, y es necesario cambiar un sacerdocio, porque el previo sacerdocio ahora se muestra ineficaz. No porque sea ignorante, aunque lo pueda incluir, no porque no lo hicieran bien, aunque puede darse el caso, sino porque el tiempo sigue cambiando, los tiempos siguen avanzando y, lo que Dios iba a hacer a través de ellos, ya lo hizo. Entonces, te vuelves ineficaz, te ves obligado a cambiar a otro sacerdocio.
Pero cambiado el sacerdocio, cuando es de necesidad, hay que cambiar también la ley operativa. De hecho, nosotros hemos cambiado el sacerdocio, pero seguimos operando en los mismos principios. No cambia la iglesia. Puede cambiar lo externo de un culto, pero no la iglesia. Porque la iglesia eres tú, soy yo. Y si no cambiamos nosotros, no hay cambio genuino. Si tus prioridades, tus costumbres o tu escala de valores no ha cambiado, el cambio no es real, sólo es de discurso. Podemos añadirle toda la coreografía que se te ocurra, pero en su sentido íntimo, siente y piensa igual. La iglesia, como tal, no ha sido tocada. Podemos tener clínicas, congresos, conferencias, y millones de dólares para respaldarlo, pero la iglesia sigue igual, sufriendo de todos los problemas que sufría antes de la restauración.
Reforma. Fue dicho hace muchísimos años y nunca se cumplió. Pero es una asignatura pendiente. O sea que lo que Cristo trajo, invalida lo otro. Lo segundo pega cuando lo otro es inválido. Mientras todavía estemos pensando que funciona o que está bueno, lo segundo no opera. Otra escritura, Jeremías. Mira el verso 21: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. (22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. Pregunto: ¿O Dios se volvió loco y no sabe lo que está diciendo, o Él no leyó el libro de Levítico? Dice que no ha dicho nada en cuanto a Holocaustos y sacrificios. Él nunca le dijo al pueblo que hiciera nada de eso.
No sé cómo viene el tema aquí, porque todos sabemos que tenemos libros llenos de ordenanzas que nos dicen hasta cómo tenemos que cortar la grasa. Verso 23: Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. (24) Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante. Fíjate que esta gente, nunca vivió el espíritu de la ley. Vivieron la ley, pero no el espíritu de la ley. Hicieron e sacrificio, pero no lo que el sacrificio señalaba. Querían agradar a Dios, pero en lugar de agradarle con sus vidas, hacían un sacrificio para agradarle. Todavía hay mucha gente en muchos lugares que hoy todavía sigue haciendo lo mismo. Y no estoy hablando de ni de bueyes, ni corderos, ni palomas, obvio.
Queremos agradar a Dios trayendo algo con las manos, en lugar de hacerlo con lo que somos. No entendieron que lo importante, en la iglesia, es lo que somos, no lo que hacemos. Es muy probable que, si aquella gente se hubiera portado bien, tal vez no hubieran necesitado expiación. O sea que, de última, en lugar de elegir portarse bien, se portaban mal sin culpa, penando en que luego con el sacrificio se acomodaba todo. ¡Yo nunca les dije que hicieran eso! Dice Dios. ¡Lo que quería, era que me obedecieran! Vivieron lo externo, y no estaban comprometidos con lo interno. Si quieres un modelo actual de esta misma mentalidad, allí tienes a la Santa Cena. Gente que va a un templo de vez en cuando para poder auto convencerse que es cristiana, pero que no te falla el día que se sirve la Sana Cena, porque supone que eso lo redime de toda desobediencia.
Hay algo que jamás van a entender. Dios no es movido por sacrificios. A Él no le interesan los sacrificios, ¡Son carnales! Todo sacrificio es un esfuerzo carnal, externo. El mismo ayuno, si quieres, es un esfuerzo carnal. Tienes que ejercitar toda tu voluntad para someter tu carne y así poder ayunar. Es un esfuerzo de tu alma y de tu carne para hacerlo. Es un esfuerzo tuyo. Lo que agrada y conmueve a Dios es la actitud de tu obediencia, y no el rito exterior que lo demuestra. Peligrosísimo es decir esto, porque si hay gente inmadura se cree con derecho y libertad para largarse a pecar. ¡A Pablo le hicieron esa pregunta! ¿Qué, pues, podemos pecar? Y él dijo que de ninguna manera. Porque si habéis muerto para el pecado, como vas a pecar. Atención: estamos hablando con gente muerta al pecado, ¿Se entiende?
No es una opción. Si no estás muerto al pecado, no has nacido de nuevo. Por eso es impresionante ese verso de Jeremías. Dios no dice nada en cuanto a sacrificios. ¿Estará loco? No, no está loco. Lo dice para ver si puedes entender lo que está buscando de ti. Dios nos habla con símbolos, nos habla con parábolas. Nos habla con imágenes proféticas. Nos habla de un huerto en Génesis, pero lo escribe Moisés. Moisés ni siquiera estaba allí. Tiene que darle una historia de esas a Moisés para que él pueda mostrarnos qué pasó. ¡Pero él no estaba allí! Él jamás pudo decirte que eso fue así como te lo escribió. Moisés no pudo decir que estaba seguro que eso fue como te lo cuenta, simplemente porque no puede decir que él lo vio, que está seguro, que estaba allí. Porque no estaba allí. Lo que te tiene que quedar claro es que no hay lugar para sacrificios carnales.
O sea que, al actualizarte en lo que Dios está haciendo hoy, no hay espacio para la demostración de sacrificios carnales. No hay atrio, no hay altar. Así que mejor amarra tu becerro ahí afuera, hasta que se pueda. Número dos. El altar de incienso, está reposicionado. Mira Éxodo 40. El verso 5 dice: y pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina delante a la entrada del tabernáculo. Verso 26: Puso también el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante del velo, ¿Dónde estaban? Delante del velo. Pero en Hebreos vimos que no estaba delante del velo, sino que dice: tras el velo, en la segunda parte, estaba el arca y el altar de oro. Nota que Dios mandó que lo pusieran delante, y en el mismo canon de escritura, Él lo mete atrás. Nota como Dios,4 si quiere, puede mover tranquilamente lo que antes ha establecido.
Aunque Dios lo dijo, Dios lo movió. Dios es el mismo hoy, mañana y siempre. Su naturaleza es así, pero la forma en que hace las cosas, no. El es amor siempre, pero no hace las cosas del mismo modo siempre. El altar de incienso, ¿Qué significa? ¡Bueno! Pero el Salmo 141 dice que tiene que ver con nuestras oraciones y nuestros sacrificios espirituales. No carnales, espirituales. El altar de incienso, en la escritura, siempre tiene que ver con nuestro sacrificio de alabanza, con lo espiritual, con lo interno que le ofrecemos a Dios, no por una actividad en el templo. Cuando vino el mover profético a la iglesia, lo primero que se nos ocurrió fue manifestado con danzas o estandartes, pero apenas logramos manifestar hacia afuera lo que, en verdad, se nos había manifestado adentro. Era sólo una manifestación externa.
Recuerda que, cuando el velo es rasgado en el Nuevo Testamento, no hay arca al otro lado del velo. O sea que lo que el velo produce, no es entrada o acceso a Dios, porque Él no estaba allí. La caja representaba a Dios, pero Dios no estaba allí, porque la caja no estaba. Rasgar el velo, entonces, no fue necesario para acceder a Dios, porque Dios iba a acceder de otra forma. Pero sí hubo que rasgar el velo porque se abrió otra dimensión a nosotros. Entonces, el altar de incienso representa las oraciones, sacrificios y no actividad, sino como tú manejas tu vida. Como tú respondes a la vida. Ese es tu incienso. Vida es el resumen de actitudes que tú manifiestas según reaccionas a cada circunstancia que se te presenta. Esa es tu vida. Y según vas reaccionando a través del tiempo, vas llenando tu copa de incienso.
Eso es sacrificio de alabanza. Si te crees que cantar a Dios es alabar, estás muy equivocado. Porque lo que nosotros hemos hecho, es intercambiar el sacrificio espiritual por una canción. Cuando se supone que la canción apenas es un vehículo que exprese la adoración de nuestro ser. Y en la mayoría de las veces que cantamos, si no fluye la adoración, entonces no es ungida. Por eso necesitamos a alguien que nos castigue con un látigo y nos anime a cantar. Si hay algo que emana de tu vida, no necesitas que te demos nada para que lo desates. Hemos intercambiado adoración por canciones. Esto no me deja lo que se dice muy bien ubicado dentro de las bandas de música de las iglesias, pero no le hace. Sigue siendo verdad, le duela a quien le duela.
Lo que sí debemos ver es cómo, las canciones que elegimos son propicias para desatar la mentalidad que Dios ha puesto en nosotros para que se desate aquello que entendemos. Y cuando se desata aquello que tú verdaderamente entiendes, eso es el genuino sacrificio de alabanza. O sea: la suma de toda tu vida, está en esos incensarios. ¿Recuerdan cuando Coré quiso venir a reemplazar a Aarón y a Moisés? Ellos no se opusieron, pero le dijeron que trajera el incensario. Sólo un problema, el incensario de él era del atrio. El de Aarón es de adentro. El de Aarón era de oro y el de él era de bronce. No estaban hechos de lo mismo. O sea que no tenía una dimensión gubernamental. Pero sí tenía la posición.
El sacerdote tenía que hacer tres cosas diariamente. 1 – Sacrificios diarios. 2 – Encender el candelero todos los días. 3 – Encender el incienso y mantenerlo encendido. Nota que en Hebreos 9 y verso 4, el incensario ahora es de oro. La palabra nos dice que no podemos usar incienso extraño. Tiene que ser de la mezcla que Dios dijo que tenía que ser. No puede haber nada extraño. Es decir que no puede haber ningún material foráneo. Ninguna copia de lo real. Una actividad que no es precisa. Esto quiere decir que el contenido de tu vida no tiene que ser una copia, tiene que ser real. Hay mucha gente que procura ser otra persona toda su vida y se terminan engañando ellos mismos. Viven en un matrimonio así y la mujer nunca los llega a conocer. ¿Por qué?
Porque no se gustan ellos mismos y entonces se cubren con otras personalidades. Eso pasa mucho, demasiado te diría en la iglesia. Lo hacemos para ser aceptados en ciertos círculos. ¿Sabes lo que es el carácter? Carácter, o sea Ágape, es aquello que resta cuando Dios te extirpa todo aquello que tú usas para ser identificado y aceptado. Lo que sobra en la cama, ese es tu carácter. Si eras muy bonita, tenías hermosas curvas y cantabas bonito y por eso la gente te seguía, cuando Dios te quita las tres cosas, lo que sobra eres tú. Nosotros somos espíritus, así es que, si la casa es bonita, eso no significa nada. Un simple accidente puede cambiarte toda la fachada de la casa.
Y si la fachada cambia y tu ya no eres tan amable, es porque nunca lo has sido. Porque de la abundancia del corazón, habla la boca. Y según el hombre piensa, el hombre es. Son principios que nadie puede violar. De hecho, lo que te estoy diciendo, lo hace más gente de la que tú crees. Mucha gente vive una vida que no es la de ellos. Lo dicho: no puede haber ningún material extraño. Que cuando Dios calcule toda la suma de tu vida, todo eso sea real. Que el incienso no sea extraño. Vamos a ver la escritura, Éxodo 30. Estamos buscando qué es lo que se ha reposicionado en esta vida durante la reforma. Éxodo 30:1 = Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás. (2) Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo. Tenía dos codos de altura, eso es importante, regístralo.
(3) Y lo cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro. (4) Le harás también dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las varas con que será llevado. (5) Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro. (6) Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me encontraré contigo. (7) Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. (8) Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones. (9) No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco derramaréis sobre él libación. (10) Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová.
Lo primero que vemos allí es que no puede haber un incienso extraño, tu vida tiene que ser real. Tú jamás serás más ungido que cuando seas tú mismo. La palabra nos dice que al incienso no se le podía echar ni miel ni levadura. La miel atrae espíritus raros. Gente que es medio etérea, súper mistificados. Que atrae cosas raras todo el tiempo. En cuanto a la levadura, Cristo nos advierte respecto a la levadura de los fariseos, que son las actitudes de la carne, la mentalidad religiosa. Eso no se le puede echar al incienso. Nota que una vida no puede tener estos elementos. No puede tener levadura y ser incienso correcto. Recuerda que el incienso es tu sacrificio a Dios. Lo que se está derramando en Apocalipsis, es el resumen de tu vida. Ese resumen, no puede ser extraño. Y para no ser extraño, no puede tener levadura.
En suma: no puedes tener actitudes de la carne ni atraer espíritus raros. Hay gente que, si tiene en su instalación eléctrica un cable pelado, se pone a echar fuera al demonio de cable. Porque creen y aseguran que hay un demonio adentro de ese cable. No entiende que lo que tiene que hacer es comprar un cable de mejor calidad para que no se le desgarre. Hay gente un poco extraña en la iglesia, y es por eso que el mundo no quiere venir. Hay algunos que si se descuidan son casi casi espiritistas. El altar era el trozo de mueble más alto que existía en el tabernáculo, tienes dos codos de altura. O sea que la ofrenda más alta que le puedes ofrecer a Dios, es la respuesta que tú le das a la vida. Como encaras cada situación. Con que actitud atraviesas cada circunstancia.
Y todo eso por encima de tus ofrendas, por encima de tus diezmos. Por encima de limpiar el templo. Por encima de todas las actividades carnales que venimos a hacer como muestra de gratitud. La ofrenda más alta del templo, es el resultado de tu vida. Reforma. ¿Qué estaríamos pretendiendo hacer? ¡Cambiar la iglesia, no el culto! Si cambia la gente, el culto cambia solito. La reforma es la reforma de la forma en que todavía estamos operando. No se trata de pintar la casa, sino de cambiar el fundamento sobre el que la casa funciona. O sea, entonces, que no hay sacrificio más alto que actuar correctamente en cada circunstancia tuya. Y no importa lo que pase. Obviamente, es mucho más fácil predicarlo que vivirlo.
Dice que está hecho de madera de acacia. La madera de acacia es durísima, no se deteriora. Tiene una durabilidad que algunos arriesgan a decir que es definitiva. Eso habla de dos cosas: la naturaleza incorruptible que tenemos en nuestro ser, pero también de la habilidad de tener perseverancia. Estamos hechos de madera de acacia, no de esa cosa que se deteriora todos los años. Estamos hablando del altar de incienso y qué significa en nuestra vida. A esa madera la recubrían con oro. Santiago dice que es nuestra fe tratada siete veces como el horno de los tres hebreos que entraron, cuando no quisieron adorar la estatua del rey. Nuestra fe será tratada siete veces. Ese es el oro, no la calle de oro.
Recuerda que tu herencia es incorruptible, pero el oro sí lo es. Así que no estés pensando en oro. Le ponían las varas esas que les permitían cargar todo el aparato. Cuando llegaron allí, le quitaron las varas. O sea que la idea es que permanezcas. No queremos una visitación. No queremos sentirnos bien de ratito en ratito. Queremos permanecer con cierto standard. Es permanencia. Cuando te quitan los palos esos, no te vas a mover más. Queremos llegar a ciertos niveles. Ahora bien; cuando hanía que moverlo, le ponían otra vez los palos. La escritura dice que arriba del altar había como un labio, que le llaman corona. Y era para que la semilla del incienso, no se desbordara cuando caminaba.
Porque la idea era que quemara perpetuamente, no se podía apagar. O sea que eso que tenía llamado corona, era para proteger que el incienso no cayera. O sea que, aun cuando en tu vida estás experimentando un tiempo de transición, tus virtudes y tu aroma, o las virtudes y el aroma de tus sacrificios, tienen que permanecer. Aun cuando estamos incómodos, porque estamos transicionando. No se puede caer el incienso. Cuando se mueve el altar, no hay excusa para decir que estamos incómodos. Porque normalmente allí quema bonito porque está puesto, pero mira que este es más alto que yo, y este camina más rápido que yo, y este es más lento que yo y se está virando. No hay excusas. No se puede caer.
Aun cuando Dios nos mueve, que eso es incomodísimo. ¿Cuántos de ustedes se han movido? Mira Éxodo 30:34 = Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, (35) y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo. (36) Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima. (37) Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová. (38) Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo.
Lo primero que quiero que veas aquí, es que está hecho de acuerdo al arte del perfumador. Esto no es que dame tres de pan, uno de manteca y no, no, no. Un buen perfume de los nuestros contiene cinco libras de flores. De pétalos. O sea que no es el millón de personas que tocas, es el proceso que te lleva llegar. Desde el campesino que está en el monte sembrando flores a granel y orando a Dios para que llueva y todo se desarrolle conforme a como fue creado, hasta el que la viene a cosechar, para luego machucar, aplastar esa cosa, para solo ver dos gotas casa cinco libras. ¡Y después salen algunos cabezones a quejarse porque eso es caro! Lo que quiero decirte, es que esto está hecho conforme al arte del perfumador.
El primer elemento que tiene en su sacrificio Dios, es estacte. Allí está, en el verso 34, estacte. La palabra es nataph, y significa caer como lluvia o profetizar. Es la imagen profética que usa el Antiguo Testamento, para dejarnos saber cómo el profeta recibe la palabra. De repente, ¡Bum! Sabes de que sabes que sabes lo que ahora sabes. Cayó, no hay otra forma de descifrarlo. No es que yo estaba pensando en el asunto y lo analicé, y, ¡No! ¡De esos ya hay muchos! Pero el verdadero profeta, de repente interrumpe su pensamiento con algo que es superior a él. Cayó una gota y diste todo. Y te cuesta toda una vida explicarlo y nunca llegas a expresarlo bien.
Es lo mismo que como llega la revelación. Una revelación cambió mi vida. Llevo más de treinta años y me doy cuenta que todavía no me lo están entendiendo bien, tal como fue. Estacte. Tiene que ver con profetizar. Es como gotas que emanan entre espíritus. No puedes construir una vida aromática a Dios, sin tener esta dimensión en ella. Tienes que tener una dimensión profética. Para tener algo aromático delante de Dios, tienes que tener un elemento profético en tu vida. No todo el mundo es profeta, pero si tú quieres que el resumen o el conjunto de tu vida sea aromático a Dios como un sacrificio vivo, tienes que tener una dimensión profética en tu vida. Y la debes tener, seguramente. De otro modo no estarías allí y ahora.
Profético es la habilidad de ver la hostilidad que viene en el camino y construir lo que sea necesario para que no destruya el propósito de Dios. No es profetizarte una bendición de que vas a tener un ministerio ni nada de eso. Es profecía. Estamos hablando de ser proféticos, de saber cuando invertir y cuando no invertir. Con quien casarte y con quien no. Cuantos hijos tener. Ser profético. Una vida con una dimensión profética en ella. No gente que tropieza con las circunstancias porque no sabe para donde va. Una vida que diseña tu futuro, y no que tropieza con las circunstancias diarias. Que sabe más o menos para donde va y lo está construyendo. Puede haber errores, pero llega. Tienes que tener estacte porque con estacte se llega.
El segundo ingrediente que tenía era uña aromática. Esta uña aromática, es una sustancia amarilla en una planta. Que para llegar a ella u obtenerla, había que quebrar la planta. Habla de un espíritu quebrantado. Habla del poder de quebrantamiento. No hay un sacrificio vivo a Dios sin este poder en tu vida. Mira Isaías 57 un momento. Mira el verso 15: Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Quebrantados y humildes. Nota que el quebrantamiento no es humildad. El quebrantado y humilde de espíritu. El poder de quebrantamiento es muy importante en tu vida. Es un sacrificio a Dios.
Salmo 51, verso 17. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Estamos hablando del poder de quebrantamiento. Esta es una condición de tu hombre interior. Es algo que comprende los recursos que tiene disponibles. Una persona que entiende sus deficiencias, pero también comprende o está consciente de los recursos que le son disponibles a él. Y aun así depende de Dios para llevarlo a la maximización del lugar ordenado para él en su vida. O sea: pudiendo hacerlo solo, entendiendo lo que tiene, los recursos que trae, elige que Dios lo libere. La persona que puede evaluar y ver sus bienes y sus faltas. Considerar que puede, y aun humillarse y ser liberado. Una vida vivida desde una posición de dependencia de Dios.
No me refiero a vivir sin dinero o a no tener trabajo. A estas cosas hay que explicarlas, porque todavía hay mucha iglesia justificando desórdenes por no entender de qué estamos hablando. Que quede claro: en la iglesia, el que no trabaja que no coma. Punto. Eso es lo que dice la Biblia, no un hombre simple y anónimo. A veces hemos mantenido holgazanes por ser más misericordiosos que Dios. Al primer hermano que te encuentres, dile con mucho amor: ¡A trabajar! Volviendo a lo que hemos leído en Éxodo. Aquí tenemos el gálbano. Era una medicina que se usaba como expectorante, para el que tenía asma o cosas así en aquel tiempo. Al que padecía problemas respiratorios y le faltaba el aire. Gente que no prevalecía. Gente sin soplo en el espíritu. Gente que sale corriendo a toda velocidad por un ratito, y que después se te estaciona durante años.
Porque una vida que es aromática a Dios, es una vida de continuidad. No es un ratito que sí y otro ratito que no. ¿Cuántos me entienden? Eso también es reforma. Constancia. Mantén lo que tienes, ocupaos en lo que regreso, dice la palabra. Tienes que vivir en el poder de perseverancia. Perseverar no es aguantar lo que te tiren desde el infierno. Tampoco es mantenerte firme, pero sin moverte hacia adelante. Tampoco es que te quedes aguantando una tunda de golpes para luego decir que perseveraste. ¡No! ¡No perseveraste! ¡Te dieron una paliza que no es lo mismo! Perseverar es caminar hacia adelante sin detenerte más que lo necesario a eliminar los obstáculos. Es como la paciencia. Es la palabra hupomone. Y no es una alfombra donde tú te limpias los pies. Paciencia, es la actitud mental que no se doblega ante ninguna circunstancia hasta que la mano de Dios obre lo que prometió hacer en él.
Es una actitud que te lleva al cumplimiento de lo profetizado. Paciencia. Sé paciente con las circunstancias. Por eso, esta palabra, prevalecer, es una palabra agresiva, no es pasiva. Significa militar en contra de todo lo que busque atar, o desviar, o mantener fijo el propósito de Dios. Este es el gálbano que tiene que estar en tu vida. Después te habla del incienso puro. La palabra es blancura. Tiene que ver con santidad. Nota los ingredientes. Quebrantado de espíritu, precisión profética, una milicia constante en contra de toda hostilidad que se te presente y dimensiones de santidad en tu vida. Estas cuatro cosas tienen que estar mezcladas por el arte del perfumador. El perfumador es Cristo. Todas estas cosas tienen que operar en tu vida, para tú poder decir que estás ofreciendo incienso. Antes, cantarlo en el rito, estaba bien, pero ahora para donde vamos, la canción no es. Porque ahora la canción sin esto, no vale nada.
En nuestro día, el rito sería cantar la canción. Igual que aquel con su becerro en el hombro. Para nosotros sería traer tres cantos rápidos y dos lentos, antes de cada mensaje, para preparar el camino. Y si lo eliminas, se te enojan un montón de líderes y posiciones que ya tienes allí establecidas. Entonces, se está intercambiando por una vida que ofrece estas dimensiones. Un espíritu quebrantado, precisión profética y milicia constante contra toda hostilidad que viene a interponerse al destino y dimensiones de santidad. ¿Qué expresa tu vida mientras atravesamos Babilonia? La suma de eso se pone en un incensario y es lo que se instala en la tierra como standard. Ahora bien; todo esto, necesita fuego divino para encenderse. El incienso se enciende con fuego del altar. Fuego divino. Es decir que es el perfumador el1 Pedro 3:1 “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas” Esto no avala esclavitud, abuso, violaciones, violencia, prepotencia o maldad. Conste en todo hogar que trabaja esta área en tu vida. Y lo hace por medio de situaciones, circunstancias, referentes, amigos, esposo, esposa, hijos, familia, lo que funcione.
Te mudas para cambiar el ambiente y allá va para eso lo divino y te lo enciende igual. Cuando él poda tus extras y cambia tu curso para ver si te enojas. Cuando quebrante tus sueños y coloca otros diferentes, el aroma es creado por quebrantamiento, precisión profética, milicia en contra la hostilidad babilónica, dimensiones de santidad. Activado por el fuego de Dios. Y tienes que quemar. Y no se puede caer en tiempo de transición. Es lo más alto que puedes ofrecer y no te puedes quedar sin aire. Tienes que perseverar. Esto se desata. Y cuando esto se desata, ahora no son todas las canciones las que pueden arropar nuestra adoración. Por eso hay que elegir ciertas canciones, que van en paralelo con lo que se está desatando. Ahora bien; todo esto que he explicado, se reposicionó. No está en el lado primero, donde está la actividad eclesiástica, está del otro lado del velo.
O sea que todo esto, el fundamento, la plataforma, el área de operación, no es el lugar en donde la iglesia tenía su activismo. Es en el lugar en donde Dios mora. O sea que todo esto, ahora, tiene que ser con una actitud gubernamental. Está del otro lado del velo. Todos tus sacrificios tienen que tener una dimensión gubernamental, o una postura espiritual gubernamental, donde está el trono de Dios. En vez de una falsa humildad o de un temor que no es de Dios. Hay oraciones gubernamentales y hay oraciones temerosas. Hay posturas cristianas que aparentan ser de humildad, pero que en realidad son falta de atrevimiento o algo parecido. Pero hay otra que es plena confianza en medio de incertidumbre. Que es todo gobierno, es todo Dios. Donde hay precisión. Donde hay exactitud. Donde tú caminas y sabes para donde vas. En la iglesia estamos tan acostumbrados a ser humildes que, cuando alguien sabe para donde va, lo llaman pedante, orgulloso o arrogante.
Es como decirle a esa persona que no se sienta águila, que mejor se quede gallinita, como todos. No puedes saber para donde vas, porque si lo sabes y lo expresas, eres un orgulloso y quien te crees que eres. Pero, la generación del siglo veintiuno tiene que ser justamente eso, saber para donde vas y decirlo, porque es la única manera que vamos a terminar. Si no sabes para donde vas, cualquier camino te lleva. Lo triste es que nunca sabes cuando llegas, porque como no sabes para donde vas, no sabes si llegas o no. Queremos llegar. Hay algo que se llama el fin. El Fin. Cuando venga el fin. Eso es lo que dice 1 Corintios 15. Estamos recibiendo mensajes de como vencer la muerte, que es la última enemiga. Inmortalidad. Por eso dice que hay una generación que no muere. ¿Por qué no habrías de ser tú? ¡Hay una generación que no muere! La que esté viva cuando Él venga, no muere.
Por eso fue dicho que se rasgó el velo. Mateo. A mí me parece que hoy es como si tuviéramos cien millones de dólares en el banco, dejados para nosotros por herencia. Y hemos vivido una vida de necesidades y carencias sin saber canjear el dinero, porque no entendemos lo que aconteció en la cruz. Y te voy a decir algo que no sé si anteriormente se lo has oído a alguien. Por orden funcional, es decir; si estudiamos como funcionaban, como operaban, sería el término más preciso, los primeros apóstoles que anduvieron con Cristo, o sea que estoy hablando de los que anduvieron con Él literalmente en la tierra, durante su ministerio terrenal, podremos ver que ellos hicieron tres cosas: Proclamaron, Testificaron, y el Espíritu Santo confirmaba lo que ellos decían con señales. Sabemos que fuero apóstoles porque fueron Enviaos, Apostellos. Y en esa dimensión de apostellos, todos los ministros son apostellos. Si son llamados por Dios, obvio.
Porque todos somos apostellos por Dios. ¡Pero funcionaron como evangelistas! Proclamaron, testificaron y habían señales y prodigios. Eso hasta Pablo, que vino desde otra orden apostólica. Que no solamente que eran enviados, sino que eran apóstoles. Y por eso hoy vemos la misma guerra en el mundo del espíritu, entre los líderes apostólicos que Dios está levantando y los que se consideraban apóstoles y ya estaban establecidos. Porque hay apóstoles posicionales, y apóstoles de Efesios 4. El apóstol de Efesios 4, tiene un mensaje, no una posición. Una revelación que explica algo. Es un maestro con revelación profunda. Que puede operar en cualquiera de los cinco ministerios.
No es lo mismo con un apóstol posicional, que puede tener 25 iglesias a su cargo porque sabe administrarlas, pero lo que predica es el evangelio completo, es un mensajero de Dios. No es que sea menos ni más, estoy tratando de establecer la diferencia. Los primeros apostellos, fueron enviados por Dios. En Mateo 10 que Dios cambia la palabra y se comienza a llamarlos apóstoles. Pero, el orden de Pablo, es diferente. Pablo no comenzó a proclamar la cruz. Comenzó a explicar qué aconteció en la cruz. Les predicaba a iglesias ya fundadas, y les decía que las quería establecer. La predicaba a Roma, que su fe se había expandido por toda la tierra, pero le oraba a Dios para que le diera una apertura para poder venir a confirmarlos. La palabra es establecerse, para que no te caigas con la fama que traes.
O sea que, puedes ser muy famoso, pero no estar bien fundado. Porque tal vez entendiste una salvación, pero no terminaste de entender qué fu lo que se consumó en ella. Entonces, todo lo que Dios nos ha dejado, son todas esas bendiciones de Efesios 1:3, que dice que las tenemos en lugares espirituales, pero no sabemos canjearlas. Porque según el hombre piensa, así es él. Entonces es Pablo el que comienza a decir que la iglesia no es la que se va a construir, sino que eres tú. La casa de Dios eres tú. Y comienza a explicar lo que había allá. Y lo mismo está pasando ahora. Se predicó a Jesús. Cristo salva, Cristo sana. Arrepiéntete. Entra al Reino de Dios. Gloria a Dios y, se nos llenó la casa de gente. ¡Que bueno! Ahora s cuando comenzamos a explicar que tienen de comer de mi carne y mi sangre. Y ahí se queda la gente, porque no entiende que está hablando del hombre interior.
¡El no era un caníbal! El mismo Pedro encontraba muy difícil entender a Pablo, a veces. Pero nosotros, hoy, estamos interpretando lo que Pablo quiso decir. Y por causa del tiempo, sólo por causa del tiempo, porque la Palabra dice que vemos a través de un espejo y que según el día se acerca entendemos más, sólo por causa del tiempo sabemos más que Pablo. Por eso es que yo quiero reedificar la cruz. Porque creo que Dios nos dejó una millonada, pero que nosotros por falta de información y entendimiento, vivimos con esa millonada en el banco y con una moneda en el bolsillo para poder comer a diario. ¿Cómo podemos conciliar, o sea, pasar de esta columna a esta columna lo que él hizo?
Si yo te preguntara cuando fuiste salvo, cuando te tocó la sangre. Seguramente vamos a decir un montón de fraseologías religiosas tales como: “Por fe”. Eso es cierto, pero no me explicaste nada. Usted tiene que creer. De acuerdo, lo creo. ¿Pero cuando te tocó la sangre? ¡Es que la sangre se secó en el suelo! ¿Cómo lo que hace un hombre en una cruz, viene a ser parte de algo que cambia toda mi vida? Si un médico te preguntara eso con sinceridad de ser salvo, ¿Qué le dirías? ¿Sabes tú explicar la cruz? ¿Cómo le vas a decir que tiene que creer? Lo que yo creo, es que Dios nos está dando un tiempo en donde vamos entendiendo más y más. Y digo eso, porque en Mateo 27 hay una llave muy especial.
Mateo 27:46: Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Aquí estamos viendo que Cristo, en la cruz, dice que alguien se está separando de él. Alguien lo desampara. (47) Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este. (48) Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. (49) Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. (50) Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. (51) Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; (Repítelo conmigo: de arriba, abajo. Primero arriba, después abajo) y la tierra tembló, y las rocas se partieron; (52) y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; (53) y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.
Quiero que entiendas, que esto es todo un mensaje. Hebreos 10 nos explica que el velo es su carne. Y estas eran las cosas que ellos llamaban sacrificio espiritual. No canciones. Sería hermoso ir a un lugar, cantar tres canciones y sentirte de maravillas. Hebreos 10 nos dice que el velo es su carne, pero cuando nos explica eso, nos da algunos detalles que abren otro panorama. Hebreos 10:19-22 = Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Hay dos cositas que tenemos que ver. La primera, es que nos dice que el camino es nuevo. La palabra griega del original, se traduce como recientemente abierto o formado en frescura. Cuando hace muchos años, nos dimos cuenta que podíamos salirnos de la liturgia solemne y batir palmas, cantar y danzar con gozo, dijimos ¡Que bueno! Ahora podemos hacer todo lo que el sacerdote hacía una vez al año, nosotros todos los días que queramos. ¡Era un camino nuevo! Es diferente, no existía antes. No es más de lo mismo. Es algo diferente. Es algo nuevo, una operación totalmente diferente. Y después dice que el camino no solamente es nuevo, sino que también es vivo. Y ahí la palabra es zoa, que tiene que ver con vida. Es poderoso, imparte vida, más allá de la iglesia. Es otra dimensión.
Lo que creo, es que Dios está sacando a la iglesia de la iglesia. Para poder hacer esto, primero tenemos que ser iglesia. Sino se pierde todo el mundo. Número uno: no hay lugar para sacrificios carnales. No hay atrio ni altar donde quemarlos. No es un rito. La gente se asusta cuando no sabe lo que va a pasar. Lo que se puede vislumbrar para lo que viene de este siglo veintiuno, no tiene nada que ver con las tradicionales y clásicas reuniones que hemos conocido y participado. Los tiempos han cambiado Te levantas a la mañana, no porque tienes que salir a pagar algunas cuentas, sino porque eres un embajador del Señor y tu trabajo es uno de los medios que Dios te dio, para ejercitar esa misión que te encargó. Si te levantas sólo porque tienes un empleo, vas a tener una vida medio miserable.