Cuando alguien me pregunta en qué creo, porque se ha enterado o se ha dado cuenta que no pertenezco al súper poblado catolicismo romano, pero tampoco a una estructura eclesiástica evangélica tradicional, no suelo hacerle ningún estudio profundo, sino darle una respuesta clara y concisa.
Creo en Jesucristo como Salvador personal de todo el mundo y lo he entronizado como Señor de mi vida. Creo que Cristo vendrá. Creo que habrá un arrebatamiento. Creo que hay un infierno. Creo que hay un cielo. Si eso queda claro, vamos para adelante.
Y te diré que es importante que lo diga, porque hay mucha gente que piensa que no creemos en eso. Es tan diferente nuestro mensaje y nuestra enseñanza a la que tradicionalmente están oyendo, que llegan a fabricarse fantasmas por el estilo. Desde ya te digo que si no creyéramos en todo esto que te he dicho, estaría en alto y grave error.
Quiero comenzar este trabajo con una escritura bien sencilla: Juan 3:16, ¿Qué te parece? ¿Necesitas buscarla en tu Biblia? ¿No te la sabes de memoria? Yo te la diré. De tal manera amó Dios… ¿A quién? Al mundo. Una vez más: De tal manera amó Dios… ¿Al? Mundo.
¿Escuchaste lo que has dicho acompañándome a mí? Dije y repetiste conmigo que: de tal manera amó Dios al mundo. Entonces, cualquier doctrina que condene a estallar al mundo, está errada. Porque dice que de tal manera amó Dios al mundo, que entregó todo lo que tenía, ¿Correcto?
Ahora bien; si Dios ama al mundo, la doctrina que condena al mundo, está errada. Ya estamos a contrapelo con lo que se ha establecido por años en las escuelas bíblicas, ¿No es así? Nos hemos equivocado al pensar que el mundo es nuestro enemigo y no lo es. El mundo es nuestra tierra de misión.
Si no hubiera mundo, no hubieras hecho falta tú, no hubieras sido necesario. Pero déjame empezar con algo bien sencillo. Dios es eterno. Dios no tiene principio ni tiene fin. Dios principió el principio; Él es antes del principio.
Por eso, desde que hay lo que hay, hay Dios. Dios no comienza, Él es. El comienzo empieza en Dios. Así de grande es Dios. Y desde que Dios es, o sea: pasado eterno, Dios es rey. Pero resulta que es imposible ser un rey sin tener un reino.
De manera que el Reino, es eterno en pasado. Desde que Dios es rey, existe el Reino de Dios. Porque nadie puede ser rey sin reino. Y Dios es eterno a futuro. Hasta que Dios sea, (O sea: para siempre), también existe el Reino de Dios.
De manera que ninguna doctrina puede suspender el Reino para el milenio. Porque el Reino no tiene principio ni tiene fin. Antes de Dios crear al hombre, Él ya tenía súbditos. El Reino, es del perímetro de la autoridad del rey.
Tú reinas en tu casa, pero de la cerca para el otro lado, reina tu vecino. Esto significa que todo reino tiene un perímetro. Tiene un área de autoridad que se denomina jurisdicción. Pero resulta ser que el Reino de Dios no tiene límites. Funciona en la tierra, en el cielo y en el infierno.
No voy a defender esto por las dudas alguien lo quiera debatir o confrontar. No sé tú, pero lo que es yo, no siento la necesidad de defender lo que yo entiendo. Creo simplemente que es así y quiero que tú no te confundas, que quede claro.
El rey no sólo necesita un perímetro donde reinar, sino que además necesita una gente que esté dispuesta a obedecer su reinado. Porque un cacique sin indios, no es cacique. Y de paso te digo que un pastor sin iglesia ni gente, no es pastor; porque pastor es función, no título.
Entonces, donde quiera que haya sumisión al rey, él reina. Los ángeles se someten a Dios, Él reina allá. Y hay alguna gente en la iglesia, que se somete a Dios. Y que quede claro lo que dije y cómo lo dije: hay alguna gente en la iglesia que se somete a Dios. Ahí también está el Reino.
Por eso dice que el Reino está entre vosotros. Puede estar aquí y no ahí. El hecho de que tú seas parte de la iglesia no te incluye en el Reino. Escucha: esto no te lo enseña nadie en las escuelas bíblicas. No les conviene.
Si Dios reina en tus finanzas, el Reino de Dios está establecido en tus finanzas. Pero si Él reina en otras cuestiones pero no reina en tus finanzas, entonces no está establecido el Reino de Dios en tus finanzas. Por eso, mucha gente establece el Reino donde le conviene.
Entonces muchos dicen: “Te entrego mi vida”, porque saben que cuando termine el culto van a salir llevándose sus vidas. Pero los mismos, no son capaces, por fe, de decir “Te entrego mi dinero”, porque saben que cuando termine el culto y se vayan, su dinero se va a quedar en el cesto de las ofrendas.
Se dice con mucha facilidad que a Dios hay que entregarle cosas grandes, pero si alguien te pide tu dinero, tu trabajo, tu esposa, tus hijos, tu automóvil y tu ministerio, tú buscas todas las excusas bíblicas que puedas para evadir, retrasar o atenuar toda esa demanda. ¿Vas a volver a decir en voz alta y con tus manos levantadas y tus ojos cerrados, “oh Señor, te entrego mi vida?” Sólo piénsalo.
Entonces el Reino requiere, número uno, un perímetro de autoridad. Número dos, un rey. Par tener un reino necesitas tener un rey. Y número tres, necesitas alguien que se someta al rey. Sin embargo, el Reino de Dios no es tanto el rey en sí, sino la influencia que el rey ejerce sobre sus súbditos.
Y aquí es donde entran otros principios en juego. En el Reino de Dios, toda autoridad es relativa a relación. Por ejemplo: tú no puedes reinar sobre los hijos de tu vecino, porque no hay relación. Puedes tener un hijo y no estar nunca en tu casa. Podrás darle órdenes, pero no reino; porque no hay relación.
Porque el reino se establece cuando el súbdito entrega el dominio de su voluntad y de un modo voluntario, sin que nadie se lo pida, exija, presione o manipule. O sea que Dios reinará en ti si tú le entregas el dominio de tu voluntad para que Él reine, voluntariamente.
Con esto quiero decirte, -y es muy importante- que Dios ni fuerza ni viola tu voluntad para reinar en tu vida. El Reino de Dios se establece en obediencia voluntaria. Ahora son menos en los cuales reina Dios. Aunque el Reino de Dios, sí está aquí y ahora, entre nosotros.
Si tú tienes que agarrar de las orejas a tu hijo para que saque la basura a la calle para que la recoja el recolector, lo puedes obligar a hacer lo que quieres, pero no estás reinando sobre su vida. Reinar es que si tú estás a mil kilómetros de tu casa, a la hora correcta él, voluntariamente, saca la basura a la calle, porque tus principios reinan en él.
El Reino es establecido cuando no es necesario ejercerlo. Dios tiene un Reino eterno. Dios no crea nada sin propósito. Él no hace absolutamente nada porque está aburrido y no tiene otra cosa mejor que hacer. “Bueno, voy a ver si creo un hombre para distraerme un poco”
Dios, en todo el espacio del universo, cuando fue a crear el hombre, primero preparó el lugar donde el hombre iba a manifestarse. Es como quien sabe que va a tener un hijo y entonces va y se compra una cuna. Y preparó el lugar con todas las condiciones adecuadas, para que el hombre pudiera vivir.
Po0r eso es que toda la condición de la tierra es adecuada para el ser humano. Porque Dios lo hizo así. No fue por casualidad que caímos en esta tierra después de una gran explosión en esa imprenta que, cuando cayeron las tipografías que salieron volando, formaron un diccionario, tal la tesis del big-bang.
La tierra fue creada para el hombre, si no, no tenía sentido crear un planeta así. Voy a repetir eso porque es básico entenderlo así: fue la tierra la que fue creada para el hombre, no la inversa. Dios creó al hombre, en el principio. Y dijo que eso estaba bueno en gran manera.
Ahora veamos: cuando el hombre es creado, no necesitaba salvación. De manera que el plan de Dios para el hombre, no es la salvación. Porque cuando creó lo que hoy llamamos hombre, no hacía falta salvación. Y Él no va a crear nada sin primero tener un propósito.
Esto nos muestra que el propósito va más allá de la salvación. La idea antes de crear a Adán y Eva no podía ser la de salvarlos, porque ya eran salvos. Entonces, la salvación, no es el propósito de Dios para el hombre. Sólo una necesidad.
Ahora bien; ese libro que tú llamas “santa Biblia”, (Nombre puesto por el hombre, no por Dios), es el manual de la constitución de su creación. El hombre lo denominó Biblia. O sea: yo invento o creo una máquina, y te doy el manual de operación.
Él creó un hombre, y nos dio el manual de operación. Porque el creador es el que sabe cómo opera su creación. Y si el hombre no hubiese fallado, la Biblia hoy tendría solamente tres capítulos. Génesis 1 y 2 y Apocalipsis 22.
El resto del libro fue escrito sólo para volvernos a traer al principio anterior a la caída. Y una vez llegues ahí, no vas a adorar a Dios veinticuatro horas en una vida. Vas a hacer todo lo que Adán no hizo. Ahí tienes el plan de Génesis a Apocalipsis, en cinco minutos, sin abrir el libro.
¿Cómo fue que le pusimos cohetes, nosotros, al arrebatamiento, y nos fuimos a parar a una nube de no sé qué cosa? No lo sé. No me preguntes por qué. Pero yo creo en todo lo que se ha enseñado, sólo que su expresión está incorrecta.
Eso es para el que pueda suponer que yo no creo en una segunda venida. ¡Claro que creo en su segunda venida! Estoy trabajando para que venga. Porque será bueno que sepas que Él no viene hasta que ciertas cosas estén en ciertas condiciones, y a menos que alguien se ponga las pilas y lo haga suceder, todavía no viene.
Porque Él no viene independiente de la condición de la iglesia. Viene buscando cierta categoría en la iglesia. Un varón perfecto, y para eso tenemos que madurar, porque esa es la traducción correcta. Y para madurar, tenemos que ser responsables no en asistencia a un templo, sino con relación al propósito de Dios y no a la doctrina de la escuela bíblica de la denominación a la que pertenezco.
Porque lo que yo estoy enseñando va por encima de una doctrina; yo estoy hablando de propósito eterno de Dios. Dios quiere encarnarse. Dios no puede ser visto porque es Espíritu. Entonces creó un mundo tangible; un vaso tangible, para Él poder habitar en él.
Ese es el hombre. O sea que la imagen más perfecta de Dios, sería la del hombre de mejor comportamiento espiritual. Hasta ahora, Jesús.
Dios le dijo a Adán: tú reinarás sobre las vacas, sobre las jirafas, sobre los peces y sobre todo lo que se te ocurra que está por ahí, pero no me toques el árbol del discernimiento. O sea, en otras palabras: no se trata de árboles. Es que Dios usa principios físicos para tratar temas espirituales.
¡Pero no, hermano! ¿Usted dice que, entonces, el árbol no existe? ¡Ah, no sé, yo no estaba allí! Y tú tampoco, así que no te pongas a discutir conmigo por ese asunto. Él dijo que el árbol estaba en medio del jardín. Dijo en medio, no dijo en el centro.
Yo puedo estar en medio de un salón en una conferencia y estar sentado en la primera fila o allá, en la última silla. Entonces, no era fácil encontrar el árbol; había muchos, no sólo uno. Y era la fruta del bien y el mal, eran dos frutas.
Pero una que aparentaba hacerte bien, te hacía mal, te engañaba. Pero todas se veían bonitas. Es el árbol del discernimiento. Todavía hoy la iglesia anda comiendo de él, y por eso andamos fuera del propósito. Te dije que iba a hablar del Reino, ¿Qué esperabas?
Y no era una cosa que uno tomaba un fruto porque estaba bueno y el de al lado estaba podrido, no. ¡Todos se veían muy buenos! Todos estaban rojos, maduros y apetecibles. Pero uno estaba lleno de gusanos y olía feo.
¿Y por qué Dios dijo que no tocaran el árbol, no podía vigilarlos e impedirlo llegado el momento? No, Dios no controla jamás. Toda forma de control es satánica. Sino porque el hombre no fue creado para discernir el bien y el mal.
Dios le dijo al hombre: “Mientras tú permitas que yo discierna lo que es bueno para ti, tú reinas en la tierra”. Pero en el momento en que tú quieras discernir lo que es bueno por ti mismo, las cosas se invertirán y la tierra reinará sobre ti.
Por eso la marihuana, el tabaco, o la cocaína dominan al hombre, siendo que pertenecen a un reino vegetal sobre el cual el hombre tenía señorío. Lo mismo sucede con la comida, que en muchos casos también domina al hombre y pertenece al reino animal.
En aquel tiempo, Dios andaba dentro de Adán discerniendo por él. Adán eligió hacerlo por su cuenta y sacó a Dios y lo puso en un altar. Hoy, Cristo anda buscando meterse adentro del cuerpo de la iglesia, pero la iglesia no lo termina de aceptar y prefiere tenerlo en un templo.
Y pasan los años y los años y nadie lo ve. Y cuando alguien lo ve, es loco, es blasfemo, es conflictivo y no se sujeta porque no acepta la cobertura del consejo de tal y cual. Cristo dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Nosotros somos el cuerpo de Cristo en la tierra, pero evidentemente no mostramos al Padre en nuestro caminar, por eso nadie desde afuera nos ha visto como hijos del Reino.
Para ver al Padre, tendrían que vernos a nosotros. Por eso es que siempre digo que no se trata de rapto o no rapto. Se trata de expresarlo o no expresarlo. Porque hasta que no se lo exprese no viene, no te preocupes por el mañana.
Por eso la Biblia habla de cosas como: ¿Has visto a mi siervo Job? Job representa a la iglesia. Y en ese capítulo puedes ver que la guerra es entre Dios y Satanás. Dios dice: “Yo voy a expresarme en el mundo natural” Satanás dice: “Cada vez que lo intentes, yo lo pervierto”.
Entonces la guerra es sobre el planeta, y los únicos buenos se quieren ir. Todas las sectas del mundo quieren la tierra. Y la iglesia, que es la única que tiene derecho a poseer la tierra, se quiere ir. Y para justificarnos, creamos doctrinas que enseñan que la tierra va a estallar un día.
Y lo enseña así a pesar que la Biblia dice que la tierra no será removida jamás. ¿No has leído que el justo sobrevivirá para siempre, que los impíos no habitarán la tierra pero los justos sí? ¿No has leído que los mansos heredarán la tierra? ¿Cómo heredarían algo que se hace pedazos?
¿Cómo nos arreglamos durante años para enseñar falsedades estremecedoras y ocultar todo eso que está ahí, escrito desde hace miles de años? Claro, como hablamos de un futuro tan cierto, la gente se confunde. Porque aunque hay mucha gente dando vueltas por allí que dice estar predicando el Reino, en la parte de atrás tienen un letrero que dice: “antes que esto se ponga feo, yo me voy”.
Sólo un problema: ya se puso feo. Y si no te preparas y se pone aún más feo, te puedes caer y hasta perder tu salvación. Se tiene que poner feo, porque si hay algo seguro que podemos decir, es que los reinos del mundo van a caer, y no te creas que eso va a ser bonito de ver y convivir.
Porque mientras más se caigan los reinos del mundo, menos podrás tú depender de ellos. Hoy la iglesia, sin el mundo, no prevalece. Todo aquí depende de algo secular. Va a haber gente creyente a la cual le pedirán que haga cosas delictivas para mantenerle sus trabajos. Sólo aferrarte de ese plan contingente que los hijos de Dios tenemos podrá dejarte a salvo.
A la gente no le gusta mucho el Reino porque significa confrontar, batallar, pelear la buena batalla. Entonces prefiere adoptar la doctrina de cualquier día de estos me voy. Si hay una doctrina fea y negativa es la del escapismo.
Son muchos los que imaginan que un día y en un momento dado sólo quedarán los zapatos de aquellos que han salido volando porque Dios vino a rescatarlos de lo que era su responsabilidad. Lamento decirte que eso no va a ocurrir, no al menos de ese modo.
Cristo sí que viene, y habrá un arrebatamiento, que sucederá cuando terminemos. Y no es secreto. Viene con sonidos, trompetas y todo ojo le verá. Por eso, de donde han sacado la doctrina de una gran fuga, no lo sé. Porque una fuga tiene que ser secreta, sin que nadie se dé cuenta. Y lo que va a acontecer será a la vista de todos.
Es el lugar que Dios ha escogido reunir porque el hombre lo perdió. Cristo vino porque amaba el mundo. Y el mundo fue dado al hombre en Génesis, y por una desobediencia, Satanás comenzó a legislar lo que Dios creó. Cristo vino para desarmar a Satanás y entregar al hombre lo que Adán perdió.
Adán reinaba sobre los peces. A Cristo los peces le pagaron los impuestos. Eso es autoridad. Él tenía autoridad sobre los cuadrúpedos, por eso se montó sobre los asnos y llegó a la ciudad como rey. Adán reinaba sobre la intemperie y lo perdió, peo a Cristo las lluvias y los vientos le obedecieron.
Aquel reinaba sobre las aves, y fue en forma de ave que llegó la plenitud del Espíritu. Todo lo que Adán perdió, Cristo lo recobró, porque Él vino a buscar lo que se había perdido. No los que se habían perdido, sino lo que se había perdido.
Y cuando fue a la cruz, dijo: “terminé, no me molesten”. Bajo el ministerio de Cristo, no se salvó ni un alma. Porque Él no vino a predicar eso. Él vino a anunciar el Reino. ¿Qué anunció Él? Que Satanás estaba reinando, pero se acercó otro reino, lo destronó y retornó las cosas al orden original, y ahora en la tierra, dijo Cristo, mando yo.
Y antes de irse, dijo: toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. Por eso ahora tú puedes ir, porque ya Satanás no reina aquí. La única arma que tiene Satanás, es el engaño. Y la iglesia ha perdido dominio, precisamente por el engaño.
Lo que hemos aprendido en colegios bíblicos, sólo tiene cerca de doscientos años de existencia. Alguien tuvo una visión una vez: una novia cansada, y un novio que la venía a rescatar. En aquel tiempo la iglesia estaba perdiendo relatividad social.
Antes de eso, digamos unos mil ochocientos y tantos años, la iglesia reinaba en la tierra. Tanto así que la iglesia era superior al gobierno, y las ciudades siempre comenzaron edificando una iglesia en primer lugar, antes que ninguna otra construcción.
Pero de repente vinieron ciertas crisis en la tierra, ciertas guerras y ciertas depresiones, y la iglesia perdió relatividad, no pudo llenar más ese vacío. En ese entonces, Satanás aprovecha y toma a una señorita de quince años y le da una visión.
Y ella no era ni siquiera salva. Se corre rápidamente esa visión por todo un país y, una importante iglesia de ese país toma a esa palabra tan singular como proveniente de Dios. Cuando esa palabra se instaura se transforma rápidamente en doctrina.
Un hombre muy influyente de ese lugar patentizó esa visión y la colocó en las anotaciones al pie de una Biblia. Para aquel entonces, no había demasiadas opciones en biblias. Corrió rápidamente por el hemisferio, y la gente elevó sus anotaciones al mismo nivel de autoridad que la propia Palabra.
Ahí fue donde dañaron todo, porque fue donde comenzaron lo que hoy llamamos Institutos Bíblicos. En esos lugares se enseñaban las anotaciones de este hombre, basadas en aquella visión de la jovencita incrédula, y no la Biblia en sí misma.
Y usaron la Biblia para procurar apoyar o respaldar su propio mensaje. Pero todo el que es honesto de corazón, sabe que esa doctrina tiene miles de huecos que nadie nunca pudo contestar. A través de los años, hombres e historiadores siempre han sabido la verdad, siempre han existido apóstoles y profetas.
Pasándose notas y más notas, fotocopias y más fotocopias de manuscritos, de generación en generación, el secreto. De manera que la gran mayoría de las anotaciones de estudio, casi no se pueden leer. Porque son copias de copias de copias, de más atrás de doscientos años.
Este mensaje no es nuevo, es un poco más viejo que nuestro nacimiento, nada más. Y viene de nuestros padres, que dieron su vida por él. Nadie ha dado la vida por dispensación. Todo el que dio la vida, la dio por el Reino.
Todos los reformadores creían en el Reino. Martín Lutero predicó el Reino. Son los predicadores modernos los que no predican el Reino. Porque era más fácil anotar que Cristo nos vendría a rescatar, que encarar la decadencia oficial.
Por eso se adoptó esta mentalidad de escapismo. Si Dios y Satanás se están peleando por reinar en la tierra, me parece a mí que escaparse de la noche a la mañana y sin previo aviso, estaría dejando en evidencia implícita que Dios perdió.
Si satanás se lleva más gente para el infierno que nosotros para el cielo, también estaríamos perdiendo. Ahora, claro; yo no sé qué piensas o qué crees tú, pero el Dios al cual yo sirvo, siempre gana. Porque si estuviera creyendo en un Dios que a veces pierde, ya me hubiera ido.
Esa es y debe ser nuestra mentalidad. Los que estamos de este lado del asunto, siempre pensamos así, jamás nos tragamos esa parte de la doctrina que nos quisieron hacer ingerir compulsivamente.
Muchos de ustedes quizás se tuvieron que graduar en sus seminarios igual que todos los demás, contestando a cada pregunta exactamente lo que ellos querían oír para poder aprobarlos, pero con una condición excluyente: jamás se lo creyeron. Y en lugar de ponerse a discutir, se pusieron a estudiar.
Y llegaron, entre otras, a una conclusión básica: el Reino no comienza en un milenio. La autoridad de Cristo está vigente, HOY. Pero eso, solamente en los lugares en donde Él, efectivamente, reina. Porque el mundo no es el enemigo.
(Jeremías 10: 12) = El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden del mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría. (Anótalo: a todo esto lo hizo con poder, saber y sabiduría)
(Salmo 104: 5) = Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
(Salmo 96: 10) = Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos en justicia. (¿Estás viendo?)
(Salmo 24: 1) = De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. (Después de leer esto, ¿A quién se le ocurre que si la tierra es de Jehová y también su plenitud, se la van a entregar al anticristo? O dicho de otro modo: ¿Cómo hará el anticristo para sacarle la tierra de sus manos a Dios? Doctrinas inventadas. ¿No han leído la Biblia?)
(Salmo 37: 18) = Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre.
(19) No serán avergonzados en el mal tiempo, (Escucha: para no ser avergonzados en el mal tiempo, necesariamente tendrán que estar ahí durante el mal tiempo) y en los días de hambre serán saciados.
(20) Más los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo. (¿Sigues viendo?)
(Verso 29) = Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
¡Pero no, hermano! ¡Es qué! ¡A mí me enseñaron que vendría el fin del mundo y todo se haría pedazos! Lo siento mucho, vete a buscar a ese maestro y dile que se le olvidó leer la Biblia por seguirle la corriente a los viejos cabezones de tu denominación. Ah, y tú pregúntate donde anda tu Biblia, que dice lo mismo que la de tu maestro, lo mismo que la mía y todavía sigues creyendo lo que no tiene argumento.
(Verso 32) = Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
(33) Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando lo juzguen. (Dice que no lo dejará en sus manos. ¿Eso incluirá al anticristo también?)
(34) Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. (Escucha; para ver cómo se destruye a los pecadores, tendrás que estar ahí, ¿No es cierto?)
(35) Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como laurel verde.
(36) Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no fue hallado.
Todas estas escrituras que hemos visto nos están diciendo que dios primeramente va a limpiar al inicuo, y no a la tierra. Allá donde dice que está reservada para fuego, Cristo dijo que ya está encendido el fuego. Porque es un fuego purificador, no es un fuego literal.
Él dijo: yo vine para encender fuego, ¿Y qué si ya lo encendí? En Lucas 12:39. Por eso tenemos que entender que es tiempo de definir qué es el mundo. Porque nosotros hemos dirigido nuestra energía a nuestro entendimiento del mismo.
Nosotros, en todos estos últimos tiempos, como iglesia, ministramos solamente a esa gente que tenía una situación de vida inferior a la nuestra. Y a eso, le llamábamos, el mundo. Si estaba en una mala situación, el mundo. Si era alcohólico, el mundo. Si era divorciado, el mundo. Si era huérfano, el mundo.
La iglesia siempre ministró a los que ellos consideraban el mundo, pero para considerarlo mundo, tenían que estar en una situación inferior a la del ministro. Pero había un grave problema: que la iglesia siempre tenía un nivel bastante bajo.
De ese modo, entonces, siempre estaban ministrando a gente más baja que ellos. Y eso significó un grave problema, porque se terminó con una iglesia de bajo nivel en todas sus áreas y sin respuestas para cuestiones que se fueran por encima de esos niveles.
¿Por qué? Porque dirigimos toda nuestra atención a lo que nosotros considerábamos, el mundo. Terminamos con una iglesia con falta de soluciones prácticas, y además creamos un vacío espiritual en la sociedad. Y presta atención a esto: cuando se crea un vacío espiritual, Jezabel siempre lo llena.
Entonces, intercambiamos nuestra comisión por fraseología religiosa y actividades que carecen de poder redentivo. Estoy hablando del pasado, de la historia. Una teología que era tan espiritual, tan mistificada, tan futurista, que no tenía relatividad presente, y que todas sus promesas había que canjearlas después de la muerte.
Todo eso comenzó hace cerca de doscientos años atrás. Ahora bien; la palabra nos dice que en los últimos días, habrá doctrinas de demonios. Pero son los últimos días de la iglesia, no los últimos días de tu vida. Y la iglesia tiene dos mil años.
Podría ser que todo lo que sabemos hoy, sean efectivamente esas doctrinas de demonios. Los últimos doscientos años de la iglesia. Cristo nos advierte de que tengamos cuidado, porque en los últimos días, el engaño será la principal arma del enemigo. Por eso muchas iglesias han perdido contacto con la realidad.
Vamos a Mateo 13. Cristo está hablando de la parábola del sembrador. La palabra nos dice que si entendemos esta parábola, entenderíamos el Reino.
Entonces, lo que tenemos que hacer es escudriñarla un poco. Tal vez para muchos siervos que me están escuchando o leyendo, esto sea historia vieja, pero confío en que cada vez que la revisemos siempre el Espíritu Santo se complacerá en revelarnos algo más.
(Mateo 13: 18) = Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador; (19) cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. (Escucha y entiende: el malo viene y le hace desastres en su entendimiento al que no entiende la palabra del Reino, Al que sí la entiende, ni se le acerca.
Aquí, si tú sabes algo de gramática, el sujeto o el tema central del diálogo, es el entendimiento de la palabra del Reino, no la siembra. Porque Dios usa ejemplos físicos, para hablar de principios espirituales.
Por eso, tenemos que aprender los principios para luego empezar a leer la Biblia. Pero a nosotros no nos entrenaron en eso, sólo nos dijeron: ¡Lee la Biblia! La leímos, pero no entendimos una pepa y los principios de Dios quedaron ocultos a nuestra visión humanista e intelectual.
Y luego dice que el malo arrebata lo que fue sembrado en tu corazón. Nota que es fácil arrebatar algo de adentro tuyo sin sacarte a ti para ninguna parte. Pero cuando hablamos de arrebatar a la iglesia, la mandamos al cielo.
Es bastante frecuente que quienes han andado en drogadependencia te cuenten que cuando estaban muy pasados de droga, ellos lo llamaban “estar arrebatados”. Y no se iban a ninguna parte, sino que se quedaban dónde estaban atosigados de estupefacientes. Porque estar arrebatado es estar plenamente consciente de otra dimensión.
Estar arrebatados, es estar tomados en otra dimensión. Y un añadido. Porque dice que el malo viene y arrebata lo que fue sembrado en tu corazón, entonces eso nos deja en evidencia que el malo puede, si se lo propone, llegar hasta el interior del corazón del creyente.
Por eso es que encontramos cristianos con un nivel cero de profundidad. Por no haber entendido la palabra del Reino, el malo ha venido y les ha arrebatado de sus corazones lo que había sido sembrado. Por eso ahora andan con una profundidad cero y nadando apenas en la superficie.
Y como carece de profundidad de sí mismo, no prevalece y es engañado por la situación. Eso no quiere decir que preside en las riquezas, sino que es engañado por lo que las riquezas del mundo prometen. El que ha entendido la palabra del Reino es profundo, entiende, y jamás es engañado por las riquezas del mundo.
Mucho cuidado, no estoy hablando de Dios, estoy hablando de la palabra del Reino. Es el fundamento del creyente. ¡Esto no es teología! No hay nuevo evangelio. No hay evangelio sin el Reino. Porque las Buenas Nuevas, es que el Rey esté reinando.
Y que como Él está reinando, tú eres libre de las garras del enemigo. O sea que es imposible predicar el evangelio sin que el Reino esté establecido. Porque nos libra y libera, es que ya no reina Satanás, sino Cristo.
Él derramó su sangre en la cruz, pero si esa sangre no era aceptada en el propiciatorio, nadie hubiera sido libre. Cuando Él se sentó arriba y dijo “consumado es”, el diablo perdió la batalla, porqu8e su sangre fue aceptada.
Escucha: no hay nuevo pacto sin derramamiento de sangre, ¿No es cierto? Yo me pregunto qué cosa te hace pensar que los evangelios, en la Biblia, pertenecen al Nuevo Testamento. Si Él no muere hasta el final de los evangelios. Fíjate que hasta el final no hay expiación de sangre ni nuevo pacto.
Pero como a alguien le dio la gana de ponerlo allí y nadie se atrevió a discutir la decisión por temor a ser declarado insujeto, pues ahí está. Eso es lo que hemos aprendido por años y años como verdad irrebatible. Y créeme que es absolutamente rebatible con la misma palabra a la vista.
Yo no voy a ser una nueva doctrina de esto, no tengo ningún interés y créeme que no es necesario en lo más mínimo. Pero lo cierto es que no hay nuevo pacto hasta que no se derrama la sangre, y la sangre se derrama recién en el último capítulo de los evangelios.
(20) Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; (21) pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
(22) El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
(23) Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Creo que te ha quedado más que claro que el tema es entender. Dice que el que entiende, produce. Pero el que no entiende, lo poquito que tiene se lo lleva el diablo. Ahora escucha; comienza a hablar un poco más profundo.
Porque en el verso siguiente, el 24, Él dice que les refirió otra parábola. No te confundas como una enorme mayoría se ha confundido. La gente cree que cuando dice que le dará otra parábola, hablará de otra cosa. Y no es así. Le dirá exactamente lo mismo pero visto desde otra perspectiva.
Y les dice: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; y le sigue hablando de temas que ellos entienden, porque eran campesinos. Podían relacionarse con conceptos de la siembra y la cosecha.
Ellos sabían cómo sembrar, así que el Señor podía utilizar a la siembra para darles principios del reino. Del mismo modo en que hoy, cualquiera de nosotros, busca ejemplos prácticos para que tú puedas entenderme de lo que estoy hablando.
Porque cuanto mejor puedo expresar lo que estoy diciendo, mejor se me entiende. Mientras mejor articulo, mejor predicador soy. Son formas específicas para procurar que alguien entienda un principio espiritual mediante gramática natural.
Pero resulta que eso trasciende las leyes naturales y las domina. Estamos trayendo las leyes de nuestro Reino, que provienen de la esfera espiritual a la natural. De la esfera alta y no de la nube. Nosotros nacimos de arriba, pero nadie se ha ido allá para nacer.
Cristo dice: “Camina conmigo, porque mis caminos son más altos”, pero nosotros estamos pegados a la tierra. Está hablando de dimensiones, no de zonas geográficas. Está por encima de las nubes. Todos los días hay vuelos atmosféricos y fuera de la atmósfera, y nadie ha visto una ciudad en las nubes. Porque la ciudad de Dios, es la iglesia.
(25) Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo.
Nota que la cizaña y el trigo están en el mismo campo. En el campo de Dios. De manera que la cizaña no es el mundo como se ha enseñado por allí. Porque dice que el enemigo la sembró entre medio del trigo.
(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Nota que nadie se había dado cuenta que la cizaña era cizaña, hasta que llegó el tiempo de madurez. Ese es el tiempo de ahora. Todo estaba muy bonito en la iglesia, hasta que llegó un ministerio profético y comenzó a causar problemas.
Lo que sucede es que te descubren asuntos que nunca habías visto antes. Porque la cizaña, nadie sabe quién es hasta que no llega el tiempo de la siega. Y ahora está comenzando a haber separación en la iglesia, porque estamos en el tiempo de la siega.
Entonces, mientras más nos acercamos al verdadero propósito de Dios, más se identifica la gente con Dios. Cada cual va pagando los precios que cree que quiere pagar. Por eso, mientras más cerca lleguemos de la presencia de Dios, más evidente se hace a dónde reina Dios.
(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? (En TU campo, en el campo de Dios) ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
(28) Él les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
Un enemigo ha hecho esto. Estamos hablando del campo de Dios. Un enemigo dentro del campo de Dios ha hecho eso. ¿Estás entendiendo, verdad? Una vez más, los enemigos están adentro, de afuera nada. Porque de afuera nada destruye la iglesia.
En toda la historia bíblica, jamás el pueblo de Dios fue vencido por un enemigo que vino desde afuera. Siempre perdió de adentro para afuera. Es una tipología. Por eso Cristo dice que una casa dividida, no prevalece.
(29) Él les dijo: no, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Esto te está demostrando algo muy claro. El trigo y la cizaña se parecen tanto y están tan cerca, que puedes equivocarte y arrancar lo bueno creyendo que es lo malo. Y mira lo que le dice a continuación de esta advertencia.
(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta (O sea: hay un determinado tiempo, el tiempo de la separación. Quiero decir que hay un tiempo donde separación, en la iglesia, no es pérdida, sino propósito de Dios) la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
¿Y eso habrá sido todo? ¡No! Va a decirles otra parábola sobre el mismo tema para que entiendan de una buena vez. Porque –te reitero- las parábolas son relatos paralelos o subliminales sobre hechos ya pre-establecidos. Como este del grano de mostaza.
(31) Otra parábola les refirió, diciendo: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; (32) el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
Y luego dice: te lo explico otra vez, de otra manera. Es como una mujer con las tres medidas de harina, que empieza por una orillita, pero lo leuda todo. Es decir que, el Reino de Dios, todo lo que toca, se lo traga. Y si tocamos la tierra, nos la tragamos también.
Y nos dice que el Reino comienza siendo como una pequeña semilla de mostaza, pero termina siendo un mega árbol, donde todos los pájaros vienen a buscar sombra. Leuda todo. Se mete en la política, se mete en las comunicaciones, en todo.
Por eso dice que, aunque se tarde un poco, el final será el escrito. Y que es un Reino indestructible, y que no será dejado a otro pueblo. Daniel lo dijo. Que vio una piedra cortada, sin manos. Cristo. Que vino y destrozó la imagen. Humanismo.
Que la atacó en los pies, cuando reinaba Roma, su primera venida. Que comenzó a rodar por la tierra. ¡Está rodando! Y la piedra se convierte en un monte. La palabra monte es la palabra Reino. Que llenará toda la tierra, y nunca más será demolido.
Ellos no estaban satisfechos, como muchos de ustedes, quizás tampoco lo están. Entonces, le hicieron una pregunta. Porque cuando uno no está satisfecho, uno pregunta. Entonces en el verso 36 le dicen: Señor, tú me acabas de destrozar toda la escatología que me enseñaron.
Así que explícame todo este asunto de la cizaña porque no entiendo. A mí me habían dicho que la cizaña era el mundo, y que nosotros nos íbamos, y que esto y que lo otro, así que explícame como es la verdad de todo esto.
Entonces Jesús lo miró, seguramente se sonrió un poquito, y le dijo, verso 37: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, o sea, Cristo. ¿Quién es entonces el que siembra la buena semilla en todo el mundo? Cristo.
El campo es el mundo. ¿Cuál es el campo? El mundo. ¿De tal manera amó Dios, al? Mundo. La buena semilla son los hijos del Reino. ¿Quiénes son los hijos del Reino? La iglesia. Porque somos los hijos del Reino de Dios, somos producto de sus leyes.
Y la cizaña son los hijos del malo. ¿Quién es el malo? ¿Satanás, no? Bueno, vamos a ver si es Satanás. El enemigo que la sembró es… ¿Quién? El diablo. Entonces dice que el malo también tiene hijos, ¿No es cierto? Sólo hay un problema: los espíritus no se procrean.
Hay la misma cantidad de demonios en la tierra hoy que los que había en Génesis. No se han multiplicado, son la misma cantidad. Entonces, ¿Cómo puede ser que uno sea hijo del malo? De la misma manera que somos hijos de Dios: frutos de su mensaje.
Frutos de su mentalidad, frutos de su influencia. Entonces, tengo que comunicarte que dentro de la iglesia hay hijos del malo, porque andan comiendo cizaña, y no verdad. Son fruto del engaño. Entonces hay hijos de Dios e hijos del engaño.
Verso 39: El enemigo que la sembró es? El diablo. La siega es? El fin del siglo. Y los segadores, son? Los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así termina este siglo.
Se arranca la cizaña, eso es lo que dice. ¿Alguien sabe cómo se arranca lo malo de la tierra? Se saca de raíz, para que no retorne. Y observa con cuidado que lo que aquí te está diciendo es que al malo se lo arranca de la tierra. No dice que se arranque o se retire al bueno.
Y prosigue: de manera que como se arranca la cizaña, igual, de la misma forma, y se quema en el fuego, así va a ser en el fin de este siglo. Y ahora te lo desgloso un poco mejor. Y dice: enviará Cristo, que es el Hijo del Hombre, a sus ángeles.
¿Qué quiere decir con esto? En principio, que los ángeles de Cristo no son los ángeles de Dios. Los ángeles de Cristo son sus ministros de fuego. Cristo envía sus mensajeros. Ya los está enviando; yo soy uno de ellos. Pero no el único, hay muchos más.
Y luego dice: Y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo. O sea que aquí te cambia la palabra cizaña por la de gente que hace tropezar a otra gente. Ahora no dijo que arranca la cizaña; ahora dijo que saca de su reino a la gente que sirve de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.
Entonces explica que la cizaña es gente que hace tropiezo y gente que hace iniquidad, o que se resisten a gobierno. O sea que lo que dice es que en el fin de este tiempo, habrá una separación entre creyentes hijos del Reino, y gente que son tropiezo y hacen iniquidad.
Y todo dentro de un compendio llamado: Su Reino. Y el verso 42 dice que los echará en el horno de fuego. Fíjate que los saca de su Reino y los manda al horno de fuego. Estoy leyendo la Biblia, no estoy inventando nada. Y concluye diciendo que allí será el lloro y el crujir de dientes.
Y luego dice que entonces, después de la separación de la cizaña, la iglesia se convierte en gloriosa. Y entonces vienen las naciones, y luego el juicio. Y luego (Porque no debemos hacerle casos a los subtítulos, que fueron puestos por viejos cabezones con ganas de confundirnos), dice que además.
¿Y qué quiere decir con “además”? Que todavía no ha quedado satisfecho con su explicación y quiere darte otra más. Además, el reino de los cielos, (Porque recuerda que está hablando del Reino DE los cielos, y no el Reino EN los cielos) es semejante a un tesoro escondido en un campo.
¿Qué era el campo? El mundo. O sea que Dios tiene un plan secreto en la tierra. Y Cristo lo encontró. Y lo escondió, porque la escritura legal de la tierra la tenía Satanás, porque Adán se la entregó. Entonces, escondió la revelación, y fue a la cruz.
Se despojó de sí mismo, se hizo en semejanza de hombre, fue a la cruz, y compró el campo. ¿Cuál era el campo? El mundo. Dos veces tuya. Como se la entregues otra vez a Satanás yo mismo vengo y te arranco la cabeza.
Era nuestra, la perdimos, Él vino, la rescató, y nos la volvió a dar. Por eso la sangre cayó en el suelo y hubo terremotos, el sol se oscureció y todo tembló en gran manera. La sangre del Cristo redimió todo lo que tocó.
Pero todavía no está satisfecho, y continúa y dice: También el reino de los cielos es semejante a un mercader que está buscando buenas perlas. Y cuando la encontró fue y vendió todo lo que tenía. Eso fue lo que hizo Cristo. Y la compró. Fuiste comprado por un precio.
Asimismo, dirá después, el reino de los cielos es semejante a una red, que se echa en el mar, y recoge toda clase de peces. Recuerda que está hablando del Reino de los Cielos, que es la iglesia. Y dice que ella recoge toda clase de peces, o sea gente.
Porque Cristo les dice que si bien ahora son pescadores de peces, luego lo serán de gente. En la iglesia hay toda clase de gente. Y una vez que está llena, la sacan a la orilla, y sentados recogen lo bueno en cestas, y lo malo lo echan fuera.
Y tampoco se conforma con esto, ahora te lo explica en detalle. Así será el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos. ¿A quién apartan? A los malos. ¿Quiénes se quedan parados adonde estaban? Los justos.
(Mateo 24: 36) = Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
¿Has escuchado bien? Nadie sabe, sólo el Padre. No lo sabe el Hijo, no lo saben los ángeles, no lo sabe el Espíritu Santo, sólo lo sabe el Padre. ¿Estamos bien? ¿Ah, sí, eh? ¿Y entonces de dónde sacaron su información los que fabrican mapas del fin del mundo? Y no estoy hablando de profecías paganas, ¿Eh? Gente nuestra. ¿Quién se los pudo haber revelado si el Espíritu lo desconoce?
Es neta interpretación o especulación de hombre, porque Cristo no te la puede dar porque no lo sabe. Y el Espíritu tampoco lo está diciendo. Ponerle día y fecha a un acontecimiento que no tiene día y fecha, es una tontería, una soberana estupidez. El problema es que muchos lo creen.
(37) Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Ahora ya no es una parábola, ahora te está dando ejemplos con algo que ya sucedió. Te está mostrando que algo que va a pasar va a parecerse a algo que ya pasó. Te dice: “Nadie sabe el día y la hora, pero será igualito a como pasó en los días de Noé”. Así va a pasar el día que Él venga.
Ahora veamos: ¿Quiénes desaparecieron en los días de Noé, los justos o los malos? Los malos. ¿Eh? ¿Qué me está diciendo, hermano? ¡Eso no es lo que a mí me enseñaron! Ya lo sé, por eso te lo vengo enseñando con la Biblia en la mano desde hace más de quince años.
(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, (¿Quiénes estaban comiendo y bebiendo, Noé o los impíos?) casándose y dándose en casamiento, (¿Quiénes, Noé o los impíos? Los impíos) hasta el día en que Noé entró en el arca, (¿Quién quedó afuera, Noé o los impíos? Los impíos) y no entendieron (¿Quiénes no entendieron, Noé o los impíos? Los impíos.) hasta que el diluvio se los llevó a todos (¿A todos quienes? ¿Los que estaban con Noé o los impíos que estaban fuera? A los impíos que estaban fuera) así también será la venida del Hijo del Hombre.
(40) Entonces, (¿Cuándo entonces? En el día de la venida de Cristo) dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. (¿Quién será tomado, el justo o el impío? Aquí, estoy seguro, a más de uno se le viene la respuesta más que rápida: ¡El justo! ¡El arrebatamiento!)
Olvídalo. Va a ser necesario que retornes a tu tercer o cuarto grado de la escuela primaria y repases texto, contexto, sintaxis e ilación. Elemental. Porque Él está comparando el día que viene Cristo, con el día de Noé.
Y te acaba de decir que Noé es protegido de la crisis, y la gente que es impía es llevada. Entonces, en aquel día. ¿Qué día? El día en que Cristo regresa. ¿Qué día? El día idéntico al día de Noé. En ese día, estarán dos en el campo, y uno será tomado.
Es igualito que en el día de Noé. Uno será tomado. ¿Cuál será tomado? Luego dice que habrá dos mujeres moliendo en el molino. Dos mujeres. Son dos iglesias. Porque la mujer de Proverbios 31 no es tu esposa, es la iglesia. Mujer, en la Biblia, siempre es la iglesia. Y están moliendo en el molino, y una será tomada y la otra será dejada. Vela, pues, porque nadie sabe cuándo viene.
(Lucas 17: 26) = Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. (Idéntico. O sea que Dios está usando el pasado para predecir el futuro. Ese es el principio. El futuro no está en Apocalipsis, está en Génesis.
Porque Dios no comienza por el principio, comienza por el fin, y retrocede a buscar quién lo manifiesta. Dios no es un científico, no experimenta. Él sabe cuándo termina. Pero quién determina cuánto tiempo dura, es el obediente. Es decir que Dios sabe que va a tener una iglesia gloriosa. Lo que Dios todavía no sabe es si tú vas a ser parte o no de esa iglesia gloriosa.
Porque siempre que la voluntad de Dios tropieza con la voluntad del hombre, ahí aparece otro principio y Dios doblega la voluntad del hombre. Con esto quiero decirte que, si te aprendes los principios, jamás te vas a enredar con doctrinas de hombres).
(27) Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, (¿Quiénes? Los impíos) hasta el día en que Noé entró en el arca, (Nota cómo hace la diferencia entre los que comen y beben y los que entran. El que entra, está entrando en el vaso preparado por Dios para protección de Crisis).
Eso es la iglesia gloriosa, el remanente santo, o la manifestación de los hijos (uios) de Dios. Lo que hoy tratamos de edificar es libertad para la gente fiel y para el cautivo de la religión. El cautivo de la religión es representado por los animales, que vienen al arca preparada por la gente que no fue engañada por falsas doctrinas.
Nosotros comenzamos a construir el arca, y todo el mundo se está riendo, porque no tiene el menor sentido construir un arca donde jamás ha llovido. Y como la gente anda más o menos cómoda con sus departamentos, sus autos y sus paraguas, no piensa que alguna vez vaya a llover.
Porque después de todo le dijeron que, si llegara a llover. Va a venir rápidamente Cristo a rescatarlos. Pero nosotros seguimos martillando el arca, y cuando empiece a llover, ¿A qué no te imaginas a dónde va acudir la gente? Al arca que hemos construido.
El arca es un grupo de gente entendida en el propósito de Dios. El arca tiene tres medidas. Treinta codos de alto. Treinta, es el número de la estatura del varón perfecto. Cincuenta codos de ancho. Cincuenta es el número de Pentecostés, la plenitud del Espíritu.
Y trescientos codos de largo, el poder sobrenatural de Dios. Es la gente madura, llena del Espíritu y en el poder sobrenatural de Dios, la que salva a la iglesia en tiempos de crisis. Mientras la gente anda de parranda en parranda, de fiesta en fiesta, de concierto en concierto y hasta de congreso en congreso, hay dos o tres personas que andan armando un arca.
Y todo el mundo la está mirando con la misma sonrisa burlona con que lo miraban al viejo Noé. ¡Cállate! ¡Estás en error! ¿Cómo se te ocurre semejante doctrina? ¡Eso es falso! – Hijos, sigamos clavando clavos.
Porque los reinos del mundo van a caer, y la gente que cree que no va a estar presente cuando caigan, va a tener que buscar algún tipo de protección, y lo que ellos no saben es que dependen de los obedientes en el Reino. Es el plan de Dios, Dios trabaja así, yo no lo inventé, sólo estoy trabajando con Él.
…Y vino el diluvio y los destruyó a todos. (¿A quiénes? A los impíos.) (28) Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban, (¿Quiénes, los justos o los impíos? Los impíos) (29) más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. (¿A quiénes? A los impíos).
(30) Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
(31) En aquel día, (¿Qué día? El día en que Cristo vuelva y se manifieste. El día que es igual al día de Noé) el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que esté en el campo, asimismo no vuelva atrás.
(32) Acordaos de la mujer de Lot.
(33) Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
O sea que no es tiempo de estar protegiéndote de la crisis, sino invirtiendo en el Reino. En los últimos días, el que procura salvar su vida, la pierde. Pero el que la entrega al Reino, la gana. Entonces la gente, por causa de presión económica acapara en lugar de dar, y lo pierde.
El que entrega su vida, la gana. ¿Cuál es tu vida? Tu reputación, tu tiempo, tu dinero, tu identidad, tu mujer, tus hijos, tu visión, tu voluntad. El que busca proteger eso, en este tiempo, ciertamente lo perderá. No es una profecía de hombre, es Biblia. No es tiempo de andar protegiendo pertenencias personales. Es tiempo de invertir tus pertenencias personales para la edificación del arca.
(1 Tesalonicenses 4: 13) = Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, (Estamos hablando de los tiempos finales, estamos hablando del mundo y la iglesia y de los que duermen) para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (Aquí el tema es, no ser ignorantes. Aquí, Pablo, está hablando y orando para que la gente no sea ignorante.)
(1 Tesalonicenses 5: 1) = Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
(2) Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor (¿Qué día? El día como el de Noé. El día como el de Lot) vendrá como ladrón en la noche; (Ahora, escucha: ahí no dice que Cristo vaya a venir de noche.
Ahí dice que viene como vendría un ladrón en la noche. ¿Cómo vendría un ladrón en la noche? Cuando tú ignoras que él viene. Entonces, lo que en esencia está diciendo, no es que Cristo viene como ladrón, sino que viene como vendría un ladrón en la noche.
Cuando tú menos te lo esperas. O sea que no tiene nada que ver con la noche, no está hablando de horas cronológicas, sino que está usando la forma en que opera un ladrón de noche, para decirte cómo viene Cristo. Viene cuando nadie lo ve. Cuando todo el mundo se cree que todavía no es, entonces viene cómo, (Analogía, metáfora, comparación) el ladrón en la noche.
(3) que cuando digan: paz y seguridad, (Es decir, la gente que no cree en tribulación. Claro que mi interpretación de la tribulación no es la de siete años donde la gente pierde la cabeza, sino que tribulación es algo progresivo, donde cada vez se pone peor.
¿Por qué no vas a esos lugares donde te matan por predicar el evangelio y le hablas de una tribulación futura, a ver qué te dicen? ¡Claro! Acá vivimos con tanta comodidad que pensamos que la tribulación es un evento futuro.
Predica esto en esos lugares donde la gente se muere todos los días de cualquier cosa y diles que ahora no hay tribulación, que eso es algo que vendrá. ¿Tú crees que Dios ama a unos más que a otros?) entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, (¿Por qué? Porque todos andaban pensando que había paz, y que a ellos no les iba a pasar nada, y que Cristo los iba a rescatar. Pero de repente, no estaban preparados. ¡Está escrito en tu Biblia igual que en la mía, donde yo lo estoy leyendo ahora!)
…como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (Dice que será como los dolores de parto. ¿Y cómo son los dolores de parto? De pronto ella cree que se muere y ya viene y ya nace, y al ratito se le va la contracción, sonríe y te dice: ¡Falsa alarma! ¿Y esto que significa? Que por más que te prepares y hagas todos los cursos de parto sin dolor y parto sin temor que quieras, siempre te toma por sorpresa. Todo esto, él se lo está hablando a un grupo de gente, pero luego dice:)
(4) Más vosotros, hermanos, (Recién ahora es que se dirige a la iglesia, todo lo demás no tenía nada que ver contigo. Porque dice que ahora a vosotros, hermanos, y los identifica como un grupo aparte al que le acaba de hablar, y dice:) no estáis EN tinieblas (O sea: tinieblas, es ausencia de luz. No físicas, sino que tinieblas, aquí, es ignorancia, mientras que luz es sabiduría. Por eso dice que las naciones vendrán a su luz, pero las naciones todavía no vienen, porque no hay ninguna luz.)
La luz es sabiduría, y sabiduría es relativa a resolver la problemática del día. Y las naciones van a correr a la iglesia, cuando la iglesia tenga soluciones para los problemas de las naciones. Vendrán a tu luz. Lo que sucede es que para el teólogo, la Biblia es literal aquí y espiritual allá, práctica aquí y teórica allá. Hay un problema: es espiritual o no sirve leerla.
´Lo que él acaba de decir, de alguna manera, es que en la tierra hay un grupo de personas que no anda confundida con los tiempos de Dios, y que sí sabe, más o menos, cuándo viene. Por eso muchos, mientras una gran mayoría anda con rostro compungido y sufriente, anda bailando de gozo porque sí saben quiénes son, en quién han creído y para dónde van. Si todo el mundo experimentara estas tres cosas, serían las personas más felices del mundo.
(5) Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
(6) Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
(7) Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
(8) Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de la fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
(9) Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, (10) quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
(11) Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.