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Nuestro Enemigo Más Grande

Si mucho de lo que hoy estás leyendo en tu Biblia se contrapone con lo que por años te han enseñado, no te quejes conmigo, quéjate con el libro. Es una transición desde la conciencia religiosa a la mentalidad de Reino, y eso no lleva ni un día ni dos lograrlo, es un proceso y se toma su tiempo. Y que conste algo muy importante: si es complicado guiar a un pueblo a transicionar entre esos puntos, mucho más lo es si quien lo intenta, también está transicionando.

Es imperativo salirnos de esa vida casual y normal que llevábamos y entender que debemos pagar el precio para producir ese cambio. Es tiempo de terminar con esa hambre y sed antiguos sobre cosas emocionales, y destinar horas que antiguamente se dedicaban al descanso, a incursionar y escudriñar sobre las escrituras, pero ahora de verdad y no simulado, tal como cada uno de nosotros lo hemos tenido que hacer inmediatamente después de haber nacido de nuevo.

Es imperativo que entiendas que, la doctrina que has estado recibiendo hasta hoy, si bien puede haber sido buena en su esencia, evidentemente no ha sido suficiente como para sacar al diablo de tu ciudad. De hecho, no estamos hablando de una nueva doctrina o una nueva enseñanza, sino de la primaria que trajo Jesús mismo y que, por distintas razones que nadie ignora, ha sido oscurecida por el propio pueblo. Entiende: no es algo que alguien escribió ayer, es algo que siempre estuvo allí.

Es indispensable comenzar a leer nuestras Biblias en texto y contexto, abrazando el corazón de lo que Dios está diciendo, y no simple y meramente la letra. Hay gente que me dice que lo vio, pero que no termina de creerlo. ¿Y a mí que me dice? ¡Dígaselo a Él! Otros me dicen que lo pueden ver, pero que todavía no lo están entendiendo. Muy bien, sigan leyendo, entonces. El que crea que lee la Biblia una sola vez y ya se la sabe, se equivocó de libro.

Lo cierto es que, si hemos interpretado correctamente el evangelio de Dios, de ninguna manera lo podemos separar del Reino. Porque tal como fue dicho por Juan y luego por Jesús, el verdadero y único evangelio existente es el evangelio del Reino. A ver si nos entendemos y abandonamos la fraseología religiosa. Cuando digo evangelio del Reino, me estoy refiriendo a enseñarte y hablar rato largo de las buenas nuevas de ese Reino. Eso significa evangelio.

En principio, te voy a pinchar un enorme globo inflado durante años por la religión, y es el llamado fin del mundo, donde se nos ha dado a entender que, cansado de todas nuestras atrocidades, un día próximo Dios se aparecerá y arrasará con todo el planeta sin dejar ni una mísera hojita de cedrón en pie. ¿Sabes qué? ¡Esa es una barbaridad de marca mayor a poco la examinas desde la propia palabra! ¿Puede Dios decidir arrasar con un planeta que Él mismo creó y llamarle a eso, buenas nuevas?

Es necesario que entendamos todos, legalmente, lo que son justamente los términos legales de nuestra existencia. Si no tenemos términos legales operando en la tierra, jamás tendremos éxito tratando de restaurarla. Lo que ha de restaurarse es el Reino de Dios y, cuando el Reino de Dios fluya a perfección dentro de las tinieblas, eso creará un estandarte visible e indestructible. Ojo porque cuando hablamos de restaurar no estamos hablando de calles de oro sin pecadores en ellas. No. La palabra dice que las cosas se pondrán peores, ¿No es así?

Cuando el pueblo de Dios pueda mostrarse al mundo como solución a todos sus problemas, será cuando Dios le diga en voz alta: ¿Has visto a mi siervo Job? Pero mientras eso no suceda, ni se te ocurra pretender juzgar a los incrédulos. ¿Cómo vas a juzgar la lujuria del mundo si hay lujuria dentro de lo que llamamos iglesia? No podemos salir a decir que la política es sepulcro blanqueado e hipocresía, si sigue habiendo notoriamente política religiosa en los templos.

Parece repetitivo y hasta abrumadora esa repetición, pero creo que es tiempo en que el pueblo de Dios comience a pensar con esa mente que le ha sido dada y abandone esa automatización de ideas que la religión metió en sus cabezas. Dios nos creó a su imagen y semejanza, ¿Verdad? De acuerdo, ahora: ¿Cuántos de ustedes están en condiciones fundamentadas de decirme para que nos creó? ¿Cuál es la misión o tarea del hombre según el primario diseño divino?

Nosotros nos llenamos nuestra boca religiosa hablando de la iglesia, ¿Y sabes qué? ¡No tenemos claro para nada lo que ella representa o significa! La palabra original, que es eklesia, habla de asamblea o cuerpo de representantes de cierto pensamiento político o ideológico. ¡Iglesia no tiene nada que ver con religión! Nabucodonosor allá en Babilonia tenía una iglesia. Asiria tenía una iglesia. ¡El diablo tiene una iglesia! Es un cuerpo de representantes de la constitución del gobierno que lo envía.

1 Corintios 15: 24 = Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, (A eso viene, a entregarlo) cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. (25) Porque preciso es que él reine (O sea, está reinando y continúe reinando) hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Aquí nos da una característica de nuestro empleo, que es suprimir. La palabra suprimir es excluir, renovar o descartar, anular efectividad, desplazar, prohibir influencia, controlarlo.

O sea que tenemos que anular, desplazar, descartar y controlar todo dominio, toda autoridad, toda potencia. Tres dimensiones. Dominio, autoridad, potencia. Muy parecido a Efesios 6, principados, potestades, gobernadores, huestes de maldad. Estos afectan las tres áreas del cuerpo. Afectan sus costumbres, su estilo de vida. Los principados le dan la tonalidad a la ciudad. También afecta la filosofía y el alma de la ciudad, la educación.

Pero también afecta el cuerpo, las acciones de los hombres y lo que manifieste la ciudad. Recuerden que estos principados le dan tonalidad a las naciones y nuestra lucha no es contra carne ni sangre. Y que para cambiar las acciones del hombre, primero hay que cambiar las filosofías que rigen la vida del hombre. Es imposible vencer un principado sin atacar antes una filosofía. Porque un principado, entiende, es un poder tras un principio. Puedes orar hasta que la cara se te ponga verde, pero si no atacas el principio, el principado sigue teniendo un trono.

Toda ciudad tiene tres dimensiones, es igual al hombre. Tiene espíritu, la dimensión y ámbito espiritual, la tonalidad religiosa de la ciudad. Regiones celestes de la misma. La ciudad tiene alma, el asiento de la educación. Decisiones burocráticas, filosofías. Y tiene cuerpo. La infraestructura, el estilo hogareño y las acciones d los hombres dentro de la misma. De manera que para afectar o tomar una ciudad, tendríamos que obedecer a nuestro propósito, el cual es anular todo dominio, principio y potestad.

¿Pero dónde? En la esfera espiritual de la ciudad, en el alma de la ciudad y en el cuerpo de la ciudad. No vas a vencer sin atacar el hombre completo. Regiones celestes, sistemas religiosos, formas de religión que niegan el poder. ¡Es que no sé qué hacer, hermano! Es que no tienes coraje, porque sabes muy bien lo que tienes que hacer. Si tú sabes lo que tienes que hacer, pero te sientes como que no puedes tomar la decisión, entonces déjame decirte que tú estás controlado.

Tenemos que poseer las puertas de la ciudad y, al mismo tiempo, atacar tres generaciones. Jóvenes, adultos y niños. Si sólo afectamos un nivel, eso no sería avivamiento, sino apenas un simple despertar. Un avivamiento es un ataque divino a la sociedad y arrasa con la humanidad, tanto religiosa como secular. Si no podemos impartir el mismo celo en tres generaciones, de aquí a poco tiempo deberíamos tener que volver a comenzar.

Obviamente que, si somos egoístas y no podemos ver mucho más allá de cuatro o cinco años, y confiamos en que Cristo nos va a sacar a todos en una gran fuga, escape o rapto, entonces este mensaje no es para ti. Pero si hemos estado un poco equivocados en nuestra doctrina y a través de la palabra hemos visto que tenemos mucho que aprender, y sólo nos hemos equivocado por algunas horas, y le toque a tu hijo crecer en la ciudad, me pregunto dónde irás a vivir.

O bajo qué régimen gubernamental tendrás que existir. Cerrar la brecha entre las generaciones, preparar a la juventud espiritualmente lo sabemos hacer. Les decimos que no hagan, no toquen, no se pinten, no miren y no salgas con. Creemos que eso es espiritual, pero no lo es. Pero nos falta la educación y la preparación académica, para que sean los líderes sociales del mañana, si acaso Cristo tardare, estamos preparados.

Y físicamente, para sobregirar el ataque de la sociedad del mañana. Significa entonces, que los púlpitos de estos últimos diez años, tienen que producir mensajes con singularidad de objetividad. Tienen que estar llenos de propósito y dirección. O sea: ¡Tienes que tener algo qué decir! El pueblo se divide en tres rangos: guerreros, adoradores e implementadores. Hay un mensaje espiritual para cada uno y un resultado posterior a ese mensaje. Si no lo vemos es porque no está siendo entregado.

Creyentes convertidos en modelos donde la juventud secular tenga donde mirarse e imitar. Si eso no sucede, todo lo que digamos es pura sanata religiosa. La iglesia tiene que ser el modelo para una nación. Así que voy a preguntarte: ¿Cuántas personas conoces que desean parecerse a ti? Si existe una o más de una, estás caminando por el sendero adecuado. Si no conoces a ninguna, mucho me temo que sólo estás mostrando palabras, sermones, discursos y simulaciones.

A veces, ni siquiera tus hijos desean parecerse a ti. Y sin embargo, eso era lo que leemos en nuestras Biblias que ocurría en aquellos tiempos primarios. Los padres eran los modelos exactos para los hijos en crecimiento. Ahora bien; para que todo esto pueda ser una realidad palpable, tienes que saber la gran verdad de todas las verdades: quien es el enemigo real de tu ciudad. O sea: cual es la raíz contra la cual tú batallas. Por eso es tiempo de ir al principio y tomar puntos de referencia allí.

Génesis 1: 26 = Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

Dios nos hace a su semejanza. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. O sea que, en semejanza al Padre, tienes dominio, señorío, autoridad y poder creativo. En semejanza al Hijo, tienes capacidad de sujeción y de sumisión. Y como Espíritu, administrador y siervo del Reino de Dios. Estás hecho conforme a la deidad y Dios te ha dado todo lo necesario para poder cumplir con todo lo exigido. Luego comienza a impartir, en las cortes celestiales.

Tiene Adán y Eva, varón y varona, un solo espíritu, un solo género, y los bendice. E imparte en sus vidas, señorío, dominio, poder pionero. Porque para conquistar, tienes que tener espíritu pionero. Y lo imparte. Cuando Dios habla, no sugiere. Dios habla y su palabra crea. Cuando Él dice tened dominio, no te está exigiendo dominio, te acaba de dar dominio. Es parte de tu naturaleza querer conquistar. Es parte de tu naturaleza querer dominio. Es parte del núcleo del ser humano, querer controlar algo.

Dios lo puso allí, no Satanás. Y esto es muy importante, porque cuando llegas a la iglesia, lo primero que te hacen es tratar de sacarte todo eso. No hay cosa que produzca más rechazo que ver a un hombre fuerte y rudo en la calle, que cuando llega a la iglesia y se convierte, se transforma en una especie de mariposa escuálida asexual sin género visible. Bien lo dijo el profeta: nos tratamos con gentileza los unos a los otros. Pero a Satanás, si le pasas la mano acariciándolo, te la arranca.

Pone al hombre en el huerto y lo llama el Edén. Porque el Edén, literalmente significa “casa de Adam”. Que es como decir, “ser humano”. Humus. Tierra. Eso me dice a mí y te dice a ti que la tierra es la casa del hombre, no el cielo. Entonces el Edén se convierte en la maqueta o el prototipo, el ejemplo, la simiente. Dios no empieza por el principio, Dios empieza por el fin. Dios no experimenta, Él tiene una maqueta ya terminada. Ese es el Edén. Y pone al hombre en el Edén, que es como decir, en su casa.

Y le dice que lo cuide y lo guarde, que proteja ese ambiente. Pero sojuzga, sal de él y conquista, expándelo, llena la tierra. De manera que el Edén no puede ser todo el planeta, porque no habría nada qué sojuzgar. Había caos, y puso al hombre allí e incrustó en él un espíritu pionero, le dijo que proteja el jardín y que salga y conquiste, pise, posea y llene la tierra. Obvio, estoy hablando de propósito, no de doctrina. Esto está más allá del protestantismo. Yo no estoy protestando nada.

No sé como a nosotros se nos vendió las figuras de un hombrecito y una mujer, con minúsculos taparrabos, con una cara de asombro y una expresión de yo no sé lo que estoy haciendo aquí. Esa fue la foto que compramos. Eso fue lo que aprendimos, y estaba bien cuando éramos niños como cuerpo, pero resulta que ya no somos niños en el cuerpo. Dios nos está demandando madurez, que es tiempo de salir y cortar con ese antiguo cordón umbilical carnal.

Durante mucho tiempo esa leche fue mi alimento, pero hoy ya no me sacia. No sé por cuanto tiempo Adán y Eva estuvieron reinando, pero sí sabemos que estaban cubiertos de la gloria. Tenían visión, propósito y objetividad y estaban equipados para expedirse. Es probable que hayan estado un tiempo considerable antes de su caída. En contra de todo lo que hemos aprendido. Pero Dios, aunque no lo escribe, nos lo da a entender.

¿Se acuerdan cuando el hombre cae y Dios comienza a decir el resultado de la caída, tanto al hombre como a Satanás y como a la mujer en Génesis 3? Allí le dice a la mujer: multiplicaré en gran manera el dolor de tus preñeces. Escucha. Dios, siendo tan inteligente, esa maldición no tendría ninguna validez si la mujer nunca hubiera estado preñada antes. Porque ella no hubiera entendido lo que se le dijo. ¿Qué importancia puede tener para mí sufrir dolor en mis preñeces si nunca estuve preñada? No sé lo que es, nadie me ha dicho. Nunca he dado a luz.

¡Es que a mí me dijeron que Adán fue el primero, y que después vinieron Caín y todos los demás! No sé, mira Génesis 3:20: Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Ajá, y Caín no había nacido todavía. ¡Es que somos tan religiosos! ¡Perdónanos Señor, por leer el libro como si fuera un libro de historia! Aprende esto: Dios nunca te escribe todo, siempre te deja algo para que si buscas, encuentres. Por eso te manda escudriñar.

No es importante. No importa si eran uno o mil. Caen igual. Pero pierden el derecho a, pero no pierden el deseo de. Ahora no tienen permiso legal para conquistar, pero no pierden el deseo de conquistar, porque lo llevan por dentro. Esto es importante porque es el principio del humanismo. El hombre pierde el derecho y la autoridad, pero todo lo que es, sigue siendo. No te estoy enseñando algo de hace mil años, te estoy mostrando cual y quien es tu enemigo hoy.

Es como que perdió el título de propiedad, pero no el deseo de poseerla. Es como si eres un niño y le sacas el teléfono de última generación a tu papá y vas y lo cambias por un peluche. Tú llegas contento con tu peluche y tu papá está loco buscando el celular. Adán… ¿Y el dominio? – Ehh lo cambié. – ¿Cómo que lo cambiaste? – EH, sí, tengo una manzana… ¿Te imaginas a Dios devolviéndole la manzana a Satanás y reclamándole el dominio de la tierra?

Dios había delegado su autoridad en el planeta en un hombre, y ahora no podía entrar como espíritu ilegal a la tierra para producir otro. Ahora Dios está obligado a elaborar un plan majestuoso. Tiene que elaborar una réplica que sea capaz de recuperar el título de la propiedad perdida. Por medio de la desobediencia, el hombre le quita a Dios el poder de reinar sobre su vida. Ahora Dios tiene que tomar una simiente de otro lugar e introducirla en el planeta, para hacer lograr otro cambio legal con Satanás, porque Dios es justo.

El hombre en control de la tierra, sin Dios. Humanismo. No es nuevo esto, es antiquísimo. Es el trono del Ego, es el 666. Es el anticristo, o lo opuesto al orden de Cristo, reinando en el espíritu, en las decisiones y en las acciones del hombre. Y mientras nosotros estamos esperando al anticristo, él se está tragando viva a la tierra. Y está sentado en el trono dentro del templo de Dios. Es por eso que hay tanta rebelión en familias, matrimonios y negocios.

Es por eso que existe el legalismo en las iglesias, y juntas manipuladoras y líderes controladores. Y eso es tanto en los creyentes rasos como en las posiciones de mando. Es por eso también que hay división eclesiástica. Es por eso que hay guerra de doctrinas. Es por eso que existen tantas denominaciones nacidas a partir de una discusión por un punto doctrinal en disputa. Y no nacieron para glorificar a Dios, sino para decir ¡Yo tenía razón!

Esto no es controversia. Tampoco es una filiación religiosa ni persuasión doctrinal, Yo estoy hablando de Dios, su propósito y de un enemigo común. Es tiempo de volver al origen de nuestra existencia. Somos testigos de su resurrección. Él está vivo y reina hoy a través tuyo. Su reinado se extiende hasta donde tú lo extiendas. Somos sus manos, somos sus pies, somos su voz, somos sus ojos, somos su embajada. La imagen de Dios en la tierra, es su cuerpo.

Y la opinión de Dios ante las naciones, es su testimonio. Y si al mundo no le gusta la iglesia, es porque tú no le agradas al mundo. ¿Y entonces? ¿Contra quien estamos batallando? Génesis 3:1 dice: Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: (Paréntesis. No es importante saber si la culebra andaba parada de rabo. No es importante saber si la serpiente tenía dos patas. Es importante tratar de buscar aquello que no fue explicado. Pero hay algo que sí está escrito, fue un factor dado. La serpiente es un animal, no un espíritu). Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto? 

La serpiente es un animal, no es un espíritu. Dice que era la más astuta, ¿De? Todos los animales del campo. Animal. Diablo no es un espíritu. Diablo es todo aquel que se deje influenciar por un espíritu maligno. Humano o animal. ¿Y sabes qué? Judas era diablo, y estaba con Jesús, era parte de los doce. ¿Y sabes qué? Hoy sigue habiendo mucho diablo en lo que se llama iglesia. Y no te hablo del mundo porque allí no es novedad su presencia.

Y entonces Dios dijo que tenia que corregir eso: Verso 14: Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Esta es la razón por la que Cristo tenía que venir. ¡Es por el propósito original en Génesis! No tenía nada que ver con reino judío, ¡El enemigo aquí era Satanás! ¡Y la promesa de traer un rey era para sustituir su reinado!

No uno nacional, literal y político. Aquí no hay Israel ninguno. El único que había acaba de caer. Y trae una palabra, una profecía de doble referencia. Algo que habla de un hoy literal, físico y proyecta un principio futurista y espiritual. Dios habla así en la Biblia. Tienes que aprender a separar cuando Él transforma su hablar. Y dice, verso 15: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

La palabra traducida como mujer, aquí, es la palabra varona. Y eso significa hombre, humanidad. ¿Y cuantos saben que hay una profunda enemistad entre los hombres y las serpientes? Establece una guerra eterna entre dos reinos. La simiente de Satanás, Lucifer, y la simiente de la mujer. Y si bien Jesús no nace por voluntad de hombre, María pone su vientre a disposición y lo convierte en simiente. Ella provee el niño, Dios nos da el Hijo.

Creer cualquier otra cosa judaizante, equivale a decir que Cristo no ganó. Sin embargo, la simiente de la mujer va a herir la cabeza de Satanás, su ordenamiento, su autoridad. No es una calavera, son las puertas de la ciudad. Y las puertas de la ciudad son el gobierno de un reino. Somos simiente de Abraham. En Cristo Jesús somos hijos de Dios, una extensión de la simiente. Por eso dice Apocalipsis que los hijos de la mujer que guarden testimonio, tienen guerra contra el antiguo Satanás, el dragón.

La palabra simiente, en el original hebreo, significa semilla, grano, linaje y semen. Es lo que produce hijos. O sea: una unidad con potencial procreativo. Lo que Dios hace, como obligación legal, es introducir en la tierra una simiente de otro lugar, de manera tal que el enemigo no se entere de quien es este que llega. La propia palabra nos dice que si Satanás hubiera sabido que Jesús era quien era, no lo hubiera hecho crucificar. Ninguno de los príncipes sabía.

Por eso es que a veces ni la iglesia alcanza a entender el Antiguo Testamento. No se dan cuenta que lo que tienen que entender es a Génesis, y entonces todo el resto comienza a hacer sentido. Caín mató a Abel, y Abel fue sustituido por Set, que significa simiente de otro lugar. En casos muy puntuales la tipología es auténtica y nada tiene que ver con fantasías místicas. Sara fue estéril, simiente de otro lugar. Rebecca fue estéril, simiente de otro lugar. Raquel fue estéril, simiente de otro lugar.

Eso produce doce tribus llamadas Israel. Pro el profeta dice que Israel trató de dar a luz pero que solo dio a luz viento. Fue estéril. La simiente viene de otro lugar. No vino por Leví, vino por Judá. María fue virgen, simiente de otro lugar. No por voluntad de hombre ni de carne nace la iglesia. Simiente incorruptible, simiente de otro lugar. Nacidos de arriba, no nacidos de abajo. Somos la simiente destinada a derrotar el gobierno de la simiente de Satanás.

Por eso no puedes ser ni argentino, ni mexicano, ni colombiano, ni español ni nada y decir que aquí se hace así. Porque tú no eres de aquí y, hasta que no dejes de ser de aquí, no vences. Yo no me parezco a casi ninguno de los predicadores argentinos, ¿Sabes por qué? ¡Porque no soy argentino! ¡Soy nacido de arriba! ¡Soy simiente de otro lugar! ¿Y la simiente de Satanás? ¡Qué problema! ¡Los espíritus no se procrean! ¿Quién es el enemigo, si el espíritu no tiene semen?

¿Cuál es la raíz que en verdad tenemos que derrotar? Tú, Señor, das victoria sobre principados y potestades. Todos los demás, son demonios. Yo no peleo con demonios, yo soy simiente de otro lugar. ¿Dónde está la simiente que fue destinada a pelear conmigo? La derrotamos a ella, y los demonios quedan sujetados. Caín construyó la primera ciudad de la Biblia, en contra de la voluntad de Dios. Hoy, una enorme mayoría elige vivir en grandes ciudades. Sin embargo, desde el aire, lo que más se observa es tierra sin habitantes.

Dios había dicho “llenad la tierra”. Caín dijo no, nos quedamos aquí. ¿Sabían ustedes que todas las religiones, al este de Mesopotamia, donde estaba el huerto, son religiones anticristianas? Caín salió y dijo: yo voy a adorar a Dios como me de la gana. Y de allí para allá, todo es anticristo. Todas las religiones de allí hacia el este, no son cristianas. La raíz, rebeldía. Cuando la ofrenda, como decía un predicador paisano mío, Dios quería un asado argentino y Caín le trajo una ensalada…

Y Dios le dice: ¡No me gusta la ensalada! ¡Yo quería un churrasco! Pero no lo castiga. Muy por el contrario, le dice que si bien hicieres, todos nos vamos a olvidar que esto sucedió, ¿Ok? Pero si no hicieres bien, el pecado está a la puerta, pero, así y todo: ¡Tienes dominio sobre el pecado! Una decisión es la que cancela todo. Cuando tú naces de nuevo, es porque decides nacer de nuevo. Dios le está ministrando gracia a Caín, pero éste hacía lo mismo que muchos de nosotros. Cuando termines, yo voy a hacer lo que pensaba hacer…

Acaba Dios de ministrarle gracia y sale y mata a su hermano. Y Dios le dice: ¿Qué has hecho? ¿Acaso no sabía Dios lo que había hecho? ¿Quién se acercó a quien? Caín se aceró a Dios o Dios a Caín? Dios se acerca, siempre. ¿Qué has hecho? ¿Sabes qué? Si Caín le hubiera dicho la verdad, Dios lo perdonaba. ¡Ese es mi Dios! Y también el tuyo. Creo que no terminamos nunca de entender la calidad de la misericordia divina. La comparamos con la humana y no nos cierra.

Y allí es donde Satanás comienza a operar en lo que, entiendo, es la estrategia más osada y peligrosa de todas: tratar de pervertir la simiente de Dios. Y en el capítulo 6 de Génesis, versos 1 al 4: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. 

Toda la humanidad estaba pecando tras la simiente de Satanás. El mismo linaje de Set se pervirtió. Aquí tienes a los hijos de Dios, teniendo relaciones con las hijas de los hombres. Esto es un problema, porque hijo de Dios solamente hay uno en el Antiguo Testamento, y es Adán. Para ser hijo de Dios hay que nacer de arriba. Entonces hace una aclaración y una distinción y menciona a hijos de Dios casándose con hijas de hombres.

Esta relación perversa produce gigantes, y vale la pena mencionar que eran los gigantes los que mantuvieron al pueblo sin herencia. ¿Por qué yo sé que esto es así? Sólo había un hijo de Dios, Adán. El próximo iba a ser Cristo, el primogénito, y ahora es popular el término. Todo el que nace de arriba, es hijo de Dios. El resto, es hijo de hombres. Por eso Jesús decía: ¿Quién dicen los hombres que el hijo del hombre es? Porque tenía que llamarse la simiente de una mujer, varona o varón.

O sea que era Dios encarnado. No hay mención de ángeles femeninos en toda la Biblia. Y en los cinco lugares donde el término “hijo de Dios” es mencionado en el Antiguo Testamento, siempre se refiere a los ángeles. Ahora bien; estos ángeles, son ángeles caídos. Son pervertidos ya. Trabajando con Satanás, buscando eliminar la promesa de la simiente. Y para pervertir todo lo que era hijo que venía de parte de Dios, cohabitaron, se manifestaron con cuerpo, abandonaron su lugar, nunca volvieron a ser espíritu, se rebelaron a su dimensión, se quedaron en la tierra y tuvieron hijos con hijas de hombres.

Una perversión satánica. Hoy hay personas en el evangelio, extraídas del satanismo, que relatan haber tenido sexo con Satanás. Se puede probar y comprobar. 2 Pedro 2: 2. Hablando de falsos maestros, dice: Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

Aquí nos dice que llegó el tiempo en que Él los juzgó y los aprisionó. Judas nos declara un poco más. Verso 6: Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, (Esa palabra significa que no guardaron su función) sino que abandonaron su propia morada, (¡Se manifestaron! Y se quedaron ahí) los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; (7) cómo, (Igualito que) como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, (Ángeles) habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Y vemos la osadía de Satanás tratando de reproducir un semen falso. Hoy, salvo crear vida, se puede hacer casi cualquier cosa con el engendrado de hijos. ¡Es una perversión al orden de Dios! Puede que suene anticuado, pero bíblicamente es exacto, quéjate con el libro y su autor. Entonces vemos que, si Satanás no se puede procrear, no tiene poder creativo, pero tiene que producir simiente, de la única manera que sí lo puede hacer, es tomando a uno que sí tiene poder de procreación, que tiene simiente y pervertirlo.

Logrando que la simiente de Dios se pervierta o carezca de propósito, que es como decir: rebelión. Tu enemigo es el misterio de la iniquidad. Rebelión es la simiente de Satanás y está entre medio de nuestras orejas. Ese es nuestro llamado: destruir ese gobierno que procura quedase con nuestras vidas. El gobierno de nuestras vidas corresponde al Rey de reyes y Señor de señores. Ese es el que tiene que ser Sumo Sacerdote de tu conciencia.

Satanás quiere pervertir tu sangre y engrandecer tu carne, La perversión de Satanás siempre produce carne grande. El Yo, El ego, humanismo, produce gigantes en la tierra. La glorificación de la carne es el centro del humanismo y el liberalismo en la tierra. Es el espíritu de iniquidad que ya opera entre nosotros. A Tesalónica se le dijo que ya estaba en acción. En 1 Juan 3:8 dice que quien practica pecado, es un diablo.

Si tú caes, se te perdona, pero si lo practicas, eres un diablo. En Apocalipsis dice que la serpiente antigua, el dragón, hace guerra con los que guardan el testimonio. Pero en Corintios dice que le vamos a entregar el Reino, la autoridad, el dominio de nuestra conciencia. ¡El Reino de Dios tiene que ser entregado a Dios! Otro ejemplo casi infantil es el de David. Goliat. Quisieron darle la armadura tradicional de la religión y no la quiso. Dijo: ¡Dame la roca! Y con esa roca batió al gigante.

¿Nunca te llamó la atención que siendo un gigante tan grandote, la roca le pegara justo en la cabeza y no en otro lugar? Tipología. La simiente de Dios va a herir la simiente de Satanás en la cabeza. Cinco rocas. Apóstoles, Profetas, Pastores, Evangelistas, Maestros. Con una sola será suficiente para aplastar la cabeza de Satanás donde quiera que éste pretenda operar. Cinco ministerios. Nada que ver con religión ritualista y tradicional.

Si él pudo, eso es todo lo que tú necesitas. Tirar la roca de la fe en contra del espíritu de rebelión. Ojo que una rebelión no necesariamente es que te pongas a arrojar sillas y patalear vociferando. La peor rebelión, a veces, es la silenciosa. Oír la verdad y no aceptarla. Oír la verdad y no enseñarla. Oír la verdad y no hacerla. Anticristo. Todo lo que se opone a Cristo, es anticristo. O estás en el propósito o estás en pecado. El que no recoge, desparrama.

Pecado. ¿Fornicarios? ¿Adúlteros? A ellos Jesús los amaba y procuraba restaurarlos si se arrepentían. Pero a los religiosos, ¡Víboras! ¡Ladrones! ¿Quieres saber qué es pecado? Saber que hacer y no hacerlo, es considerado rebelión. Es nuestro enemigo más grande. La simiente de Satanás sólo se procrea a través de la simiente de Dios. Puedes cerrarle la puerta a Satanás y darle el señorío a Dios.

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marzo 29, 2026 Néstor Martínez