El tema del cual voy a hablar hoy, no exagero nada si te digo que es el más importante del mundo. Y tampoco exagero negativamente, si te añado que la iglesia convencional ha hablado muy poco de esto. Y el tema del cual vengo hablando hace mucho tiempo y hoy quiero ampliarme, es el único tema del cual predicó Jesús. Un tema del cual, si bien vengo enseñando de todas las maneras posibles y factibles, debo reconocer que todavía es mucha la gente creyente que no lo ha terminado de entender.
Aunque a muchos les suene repetitivo, estoy bajo obligación de hablar de esto. Y me pone muy feliz que entre todos los que tienen por costumbre o hábito escucharme, haya muchos apóstoles y pastores. Porque el mensaje, siempre es y será más importante que el título. Si hubiera que darle un título convencional, esto debería llamarse “Volviendo a Descubrir el Reino”. Y si no me escuchaste nunca hablar de esto, toma apuntes, porque cuando se oye algo por primera vez, apenas se logra memorizar no más e un treinta o treinta y cinco por ciento.
De paso te digo que, científicamente, está probado que, si tomas nota de lo que oyes, vas a recordarlo en un porcentaje promedio del sesenta o setenta por ciento. También se ha comprobado que, si tú oyes algo siete veces, vas a recordar de eso un noventa y ocho por ciento. Por eso es mi deber, guiado por el Espíritu Santo, de seguir hablando de esto todas las veces que sean necesarias para que tú lo entiendas. Que es nada menos que entender el mensaje original y el propósito de Jesucristo.
Y te dije que esto es volver a descubrir el Reino. ¿Y por qué uso la terminología de “volver” a descubrir el Reino? Porque el Reino ha sido perdido. Es el mensaje más antiguo en la historia. Es el primer mensaje de Dios. Fue presentado en el primer capítulo del primer libro de la Biblia. El Reino. ¡Pero se perdió! Y por los últimos mil novecientos años, la iglesia ha perdido el mensaje del Reino. Y como perdimos el mensaje del Reino, h emos inventado nuestro propio evangelio.
Quiero comenzar hablando de la religión, por un momento. Del poder de la religión. La fuente de conflicto más grande de toda la historia, es la religión. Más guerras han sido peleadas por causa de la religión que por otra cosa. Millones de personas han sido muertas en el nombre de Jesús. La historia de la religión cristiana, es una historia sangrienta. Y no estoy hablando de la sangre de Cristo. Estoy hablando de la sangre de millones de personas inocentes.
Los cuales fueron muertos por la espada y por fuego, en el nombre de Jesús. Las Cruzadas, mataron millones de personas en Europa en el nombre de Jesús. La Inquisición fue también en el nombre de Jesús. Miles fueron muertos en el nombre de Jesús. En la religión cristiana, millones de judíos han sido muertos. Y no por Hitler, sino por cristianos confirmados por los Papas, en el nombre de Jesús. Y la religión es el problema más grande hoy día.
El terrorismo en líneas generales es impulsado por la religión. El quemar iglesias en ciertos y determinados países que todos conocemos, son todos hechos motivados por la religión. Las guerras entre católicos y protestantes libradas en Europa fueron basadas en la religión. La fuente más grande de conflicto, en la historia, es la religión. ¿Y por qué es tan poderosa la religión? Porque la religión trata de sustituirse en lugar del Reino de Dios.
Esta es la razón por la que después, cuando se predica el Reino, la oposición más grande siempre va a ser la religión. Porque la religión es un sustituto para el Reino de Dios. El hombre está más dispuesto a morir por su religión que por cualquier otra cosa. La religión controla millones de personas, y ellos morirían por ella. Se pondrían bombas en los cuerpos y se explotarían. Religión. Budismo. Hinduismo, Islam, Sintoísmo, Cristianismo. ¡Esas son religiones!
Y siguen siendo la fuente más grande de conflicto en el siglo veintiuno. Jesús nunca trajo una religión a la tierra. Jesucristo no es un hombre religioso. Él nunca introdujo una religión. La religión nunca fue su idea. ¡Nosotros somos los que hemos reducido a Jesús a un líder religioso! Hemos edificado una religión alrededor de Jesucristo. Y es una tragedia, porque nos hemos reducido a ser igual que los otros. ¡Nos ponen en la misma caja que a las otras religiones!
La oposición más grande para con el mensaje y la visión de Jesús, no fueron los pecadores. ¡Jesús no tuvo oposición por parte de los pecadores! Eran sus amigos. Dice la Biblia que era amigo de pecadores, de publicanos, prostitutas, borrachos. ¡Eran sus amigos! ¡El nunca fue atacado por los pecadores! Su oposición más grande, fue la de la gente religiosa. ¿Por qué? Porque su mensaje amenazaba la seguridad de ellos. El vino a destruir la religión.
Él sabía que la religión era la atadura de la humanidad. Toda religión viene con diferentes nombres, pero es el mismo poder opresor. La fuerza más poderosa en la cultura del hombre, es la religión. La religión, quedó dicho, ha motivado más destrucción que cualquier otra fuente. ¿Qué es la religión? ¿De dónde viene? ¿Por qué está dentro de la cultura? Por siete mil años de historia ha quedado demostrado que cada región geográfica, cada cultura, cada raza, indefectiblemente ha producido una religión.
¿Por qué? Porque la religión es el intento carnal del hombre para buscar al Reino de Dios. Pero ninguna religión va a satisfacer el alma humana. Porque la religión misma es una búsqueda. Distintas en cada caso de las más conocidas, pero sin traerle paz al alma humana cualquiera de ellas. Porque el hombre busca y ese no puede ser su descubrimiento. La Biblia no se trata de religión. La Biblia se trata de tres cosas: Un Rey, un Reino y sus hijos.
La Biblia no se trata de religión. Se trata acerca de un Rey, su Reino y su familia real. La Biblia se trata de un negocio de familia. Se trata de un Rey, el cual es dueño de un negocio. Y su negocio es reinar. La Biblia se trata de un Reino colonizando la tierra. La Biblia es acerca de la restauración de una familia real. La Biblia no se trata de religión. Es acerca de un Rey, es acerca de un Reino, de una familia real. Si tú quieres saber qué perdió el hombre, estudia lo que Jesús trajo.
Si tú quieres saber qué perdió la humanidad, estudia lo que Jesús trajo a la tierra. Lo que Él trajo a la tierra, es lo que el hombre perdió. Y Jesús no trajo una religión. Así que hay una cosa que sabemos que el hombre nunca perdió. Tu problema no es la religión. Tú no necesitas religión. ¡Eso no es lo que perdiste! Jesús nunca trajo una religión a la tierra. Jesús nunca trajo rituales a la tierra. Te hablo con autoridad delegada y te digo que Jesús trajo a la tierra lo que necesitabas.
¿Y qué trajo Jesús a la tierra? ¿Cuál era su mensaje? Vamos a leer sus propias palabras. Mateo capítulo 4. Jesucristo tiene ya treinta años. Había sido probado en el desierto. ¡Sabías que un hombre no podía ser calificado a ser rabino hasta que o tuviera treinta años? Así que Él esperó para ser calificado, para ser escuchado. Eso es importante para ti. Te tienes que calificar para que otro te escuche, te acepte. No importa qué tan bueno sea tu mensaje. ¡Tienes que ser calificado para ser escuchado!
Así que tiene treinta años, pasó la prueba en el desierto, estaba lleno del Espíritu Santo sin medida, y comienza su misión terrenal. Son muchos los que saben que, para tener un negocio exitoso, lo primero que se debe hacer es identificar la misión. Él está por hacer su primera declaración pública. Él va a explicar cual es su misión. Puedes leerlo en tu Biblia. Mateo 4:17: Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Dice que comenzó a predicar. Predicar quiere decir proclamar, anunciar. ¿Qué predicaba? ¿Qué proclamaba? ¿Diosito? ¡Arrepentíos! ¡Porque el Reino de los cielos se ha acercado! Algunas traducciones dicen: Está a la mano…o Está cerca… Pero en el hebreo original, dice simplemente ¡Ha llegado! Dijo: ¡Arrepentíos! Las primeras palabras del ministerio público de Jesús. La primera palabra de su ministerio terrenal. Mira la primera palabra. ¡Arrepentíos!
La palabra arrepentíos, no quiere decir pasar al frente en una reunión religiosa. Venir y hablar de tu pasado, llorar por ello y sentirse mal. Eso no es arrepentimiento. La palabra arrepentimiento quiere decir cambio de mentalidad. Cambia la manera en la que habías sido condicionado a pensar. Lo primero que Jesús ataca en su ministerio, es tu mentalidad. Dice: ¡Cambia tu mente! ¡Cambia la manera en que te enseñaron a pensar! ¡Tu educación está equivocada!
Comienza con un insulto. Dice: todo lo que te han enseñado, en el judaísmo, en los herodianos, la filosofía griega, la filosofía romana, la filosofía pagana, todas las religiones, dice: ¡Cambia tu mentalidad! ¡Son males! ¿Por qué? ¡Porque el Reino de los cielos ha regresado a la tierra! Tus conceptos están equivocados. Tus ideas están mal. Lo primero que tienes que hacer para entender el Reino, es atacar a tus propios conceptos.
Cada uno de ustedes allí, tiene sus propios conceptos. De Dios, del cielo, de la tierra, del plan de Dios, del propósito de Dios, de la intención de Dios. Tu tienes sobre todo eso tus propias ideas. Él te dice: ¡Cámbialas! ¡Están mal! ¿Por qué? Porque el Reino de los cielos, ha llegado. Ese fue su anuncio público. Lucas capítulo 4. Mira el verso 43: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.
Fíjate. Jesús nunca dijo: “yo debo predicar el evangelio” El no dijo eso. Porque si Él dijera: “voy a predicar el evangelio”, podría ser cualquier cosa. Porque evangelio quiere decir buenas nuevas. Cualquier cosa cabe allí. UN día vas a tu trabajo y tu jefe te dice que han resuelto aumentarte el sueldo. ¡Esa es una buena nueva! En otras palabras, eso es evangelio. Buenas noticias. Pero Jesús nunca nos dejó en dudas respecto a cuáles eran las buenas nuevas.
Esa buenas nuevas eran el anuncio del Reino de Dios retornando a la tierra. Jesús sólo tenía una buena noticia. El Reino de Dios. El Reino. Y mira lo que dice luego. Yo debo predicar eso. Es necesario que lo haga porque para eso es que he sido enviado. Lo que después la religión invente sobre mi existencia es un problema de ellos y de los que se lo crean. Yo vine a esto, a predicar el Reino de los cielos. ¿Queda claro?
Y no sólo eso, también les dijo que debía hacer lo mismo en otros lugares. Porque para eso fue enviado. Él dijo: “debo dar este mensaje, las mejores noticias que tengo. El Reino de Dios ha llegado a la tierra”. ¡Ese es el propósito por el cual vine! Él no vio al calvario ni a la cruz como su prioridad. Era importante, pero Él fue claro por la razón que vino: devolverle al hombre el Reino de los cielos. ¡Esas son las buenas nuevas! Tú puedes tener el Reino otra vez.
¿Qué predicaba Juan el Bautista? Busca Mateo capítulo 3. ¿Algunos de ustedes creen que Juan era un bautista? Juan no era un bautista. Juan no predicaba el bautismo. Esas no eran las buenas nuevas. Ese no era el mensaje. Juan no predicó el bautismo en agua. Él sí bautizaba, pero ese no era el mensaje. Juan era el primo de Jesús. Era seis meses mayor que Jesús. Y Jesús hizo a Juan poco menos que su pastor. ¿Por qué se sometió Jesús a Juan? Porque se convirtió en un discípulo de Juan.
¿Qué es un discípulo? La palabra discípulo, no es una palabra religiosa. Porque simplemente quiere decir, estudiante. Los griegos tenían estudiantes. Platón tenía estudiantes. Sócrates tenía discípulos. Aristóteles tenía discípulos. ¡Los fariseos tenían discípulos! Los saduceos tenían discípulos. Juan tenía discípulos. Todo el mundo tenía estudiantes. ¿Qué hacía que alguien fuera un estudiante? Someterse a la filosofía del maestro. Al maestro que enseñaba.
Un discípulo es un estudiante. El cual se une a cierto maestro. Porque quería los pensamientos de este maestro. Así que en los días de los griegos y los romanos, Jesús nació. Había muchas escuelas. Una escuela era, simplemente, un maestro que enseñaba, con estudiantes. Y se llamaba, “una escuela de pensamiento”. Así que Jesús podía ser parte de los fariseos, podía unirse a los saduceos, se podía unir a los herodianos, se podía unir a los griegos, se podía unir a los filósofos romanos, pero Jesús puso sus ojos en Juan.
Y le dijo que quería su filosofía, que creía en lo que estaba trayendo. ¿Cuáles eran los pensamientos de Juan? ¿Cuál era su filosofía? ¿Cuál era su mensaje? Léelo. Mateo 3:1-2: En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Juan nunca predicó una religión. Por eso no podía ser parte de los fariseos. No podía unirse a los saduceos, no podía unirse a los herodianos, no podía unirse a los griegos ni a los romanos.
Juan vino con un mensaje que no era religioso. ¡Arrepentíos! Porque el Reino de los cielos ha regresado a la tierra. Y Jesús dijo: ¡Estos son mis pensamientos! Yo me someto a eso. Yo me voy a unir se hombre. Y se sometió a Juan. Bautízame y hazme tu discípulo. ¡Yo soy estudiante! El Reino es lo que predicaba Juan. Mateo capítulo 5. Jesús dijo estas palabras del Reino. Siete billones de personas están en el planeta tierra ahora mismo.
Y Jesús ha analizado cada problema humano. Él ha analizado a todo humano, tenga el color de piel que tenga, la etnia que tenga y la raza de la cual sea producto. Y su conclusión ha sido que cada ser humano, ya sea de Europa, de África, de América o de Asia, sufre del mismo problema. Siete billones de personas sufren por un problema, dice. Vacío espiritual. Hay un vacío, son pobres espiritualmente. Mal nutridos espiritualmente. Siete billones de personas. Científicos, abogados, médicos, mecánicos, obreros, hombres, mujeres, todos sufren.
Sufren de pobreza espiritual, de vacío espiritual. Tienen ese vacío y tratan de llenarlo con dinero, con poder, con posición, con sexo promiscuo, con droga, con religión. Fama, gloria, entretenimiento, aún con predicar lo tratan de llenar. Pero miren lo que dice. Mateo capítulo 5, su primer sermón público, la primera declaración de su sermón, dice: ¡Bienaventurados los pobres en espíritu! Benditos son aquellos que son espiritualmente pobres.
La palabra bienaventurado, bendecido quiere decir contento. Él dice: si te das cuenta que eres pobre espiritualmente. Como político, como actor, como mecánico, como maestro, como profesor, como piloto, como doctor, como abogado, como mujer, como hombre, como estudiante. Si te das cuenta que eres pobre espiritualmente, puedes ponerte contento porque yo traje conmigo la solución. Para ustedes, los que están en bancarrota espiritual, ha llegado el Reino de los cielos.
Esa es la razón por la cual tú me estás escuchando hoy y no otro día. Esta es la razón por la cual la religión nunca va a satisfacer. Incluyendo al cristianismo. Porque Jesús dijo: Contentos son aquellos que son pobres en espíritu. Porque a ellos les pertenece, no la religión, no la filosofía, no la política, no el poder, no los títulos, no la posición, sino el Reino de los cielos. Esa es la razón por la cual muchas personas religiosas van a casa de noche, después de una buena reunión en su iglesia, se acuestan de espaldas y apaga la luz. Miran el techo y nuevamente están solos.
Se sienten ahí, después de todo el grito, y la predicación, y los rituales, y las costumbres. Se sientan, miran el techo, solos en la noche. Y les escucho decir: ¿Es esto todo? Porque la religión nunca puede satisfacer al hombre. Porque el hombre no perdió una religión, ¡Lo que perdió fue un Reino! Mateo capítulo 5, verso10. El mismo capítulo dice: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Cuando tú comienzas a predicar el Reino, tú serás perseguido. ¡Por gente religiosa! Mateo capítulo 23. Allí dice que la oposición número uno para el Reino de los cielos, para el mensaje del Reino, ¡Es la gente religiosa! Vamos a leer sus propias palabras. Mateo 23:13: Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
La palabra “ay” en hebreo, se traduce como “maldito hasta el infierno”. ¡Eso les dice! ¡Era la palabra más fuerte que se le podía decir a una persona en ese tiempo! ¡Y Él se la estaba diciendo a un importante líder religioso! ¿Así que andas con ese movimiento que habla del Reino? ¡Cuidado! Eso advierte la religión. ¡Está impidiendo que lo encuentren los que quieren buscarlo! ¿Por qué? Porque religión es un sustituto para el Reino de Dios.
¡Claro! La religión es un buen negocio. Mateo capítulo 24. Léelo. Todo el capítulo es una respuesta a una pregunta. Los discípulos le preguntan cuando será el fin del tiempo. ¿Cuándo vendrá el fin del mundo? Y aun nos hacemos esa pregunta, dos mil y tantos años después. Y Él contesta la pregunta, la responde, pero la mayoría de los ministros ignora su respuesta. ¡Los teólogos ignoran su respuesta! Las escuelas bíblicas ignoran su respuesta. Los obispos, apóstoles, profetas, pastores, evangelistas y maestros ignoran su respuesta.
Así que entonces inventan su propia respuesta. Léete todo el capítulo 24 de Mateo, esa es tu tarea. Él respondió a su pregunta de cuando sería el fin del tiempo. Primero, les dice cuando el fin NO vendrá. VA a haber muchos cristos. Buda, Mahoma, Hare Kirshna, país, gurúes. Muchas religiones con muchos cristos, esto es, supuestos ungidos. Se levantarán por todo el mundo. Y dice que después habrá guerras y muchos más rumores de guerra. Habrá pestes, SIDA, Covid, habrá terremotos, tsunamis. Pero que no se turbe vuestro corazón, porque el fin aun no ha llegado.
Cuando los aviones derrumbaron las torres en Estados Unidos, una enorme cantidad de predicadores salieron a decir que había comenzado el fin, que Cristo ya estaba viniendo. ¡Cállense! El fin no es el mensaje. Viniendo pronto no es tampoco el mensaje ni mucho menos el evangelio. Déjeme decirlo. Y si te parece que esto es demasiado atrevido porque no encaja con la mayoría de lo que has oído, te desafío a que me demuestres que estoy bíblicamente incorrecto.
Jesús nunca predicó prosperidad. Nunca predicó nuevo nacimiento. Sólo mencionó ser nacido de nuevo una sola vez, a un viejo en una madrugada oscura, pero nunca a la multitud. Porque ese no era el mensaje. Porque ser nacido de nuevo no es el evangelio. Esa no es la buena nueva. Eso es bueno y necesario, pero no es la base del evangelio. Tampoco lo es la fe. Jesús nunca predicó fe. Nunca predicó liberación ¡Lee tu Biblia!
Esto no se trata de religión, se trata del regreso de una cultura. Él dijo: cuando ESTE evangelio. Está especificando lo que tú debes predicar. Conozco a un doctor en teología que me aseguró que en todos sus años de estudio, no hubo una sola clase que hablara acerca del Reino. Así que si un predicador se apega a lo que aprendió profesionalmente, está predicando otra cosa. Y esa es la razón por le cual Él no viene. Todavía no viene y ¿Sabes por qué? ¡Porque tú todavía ni siquiera tienes el mensaje!
No hay otro mensaje. Me siento muy mal al decir esto, pero peor me siento sabiendo que tu religión no está funcionando. Estás invirtiendo tiempo y dinero en escucharme, y no mereces que solamente se te entretenga con palabras lindas, pero sin contenido genuino. Mereces que alguien te diga la verdad, si es que nadie te la ha dicho antes. Yo puedo grabarte hermosos audios de fe, pero eso no es el evangelio. Puede hablarte de la prosperidad, de liberación, del nuevo nacimiento, pero eso sigue sin ser el evangelio.
Y dijo Jesús: Y cuando ESTE evangelio sea predicado. La mayoría de los teólogos no conocen el Reino. En las universidades y seminarios te hablan de San Agustín, del credo católico, te enseñan hermenéutica y homilética y luego, cuando apruebas todas esas materias, te califican con un distinguido y te dicen que ahora estás capacitado para salir a predicar. ¿Ah, si? ¿Y a predicar qué? Por eso Él estaba tan enojado con los líderes religiosos. Los acusaba de que su religión le impedía a las personas encontrar el Reino.
Repito lo que dejé inconcluso antes. Él dijo: cuando este evangelio del Reino sea predicado a todo el mundo, entonces vendrá el fin. Lo lamento. El fin todavía no viene porque yo y miles más no hemos estado predicando ese evangelio, sino otro, una imitación diluida para que la gente no se ofenda y se nos vaya. ¿Te das cuenta ahora por qué todavía los musulmanes, budistas e hinduistas no son atraídos por el cristianismo? ¡Porque ellos se dan cuenta que ese cristianismo es otra religión! ¿Y para que cambiar? Ellos ya tienen una, tan hueca y vacía como esta.
Mateo 9:35: Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. ¡Ey! ¡Es el único mensaje que tenía! Sí, sanaba y liberaba, pero cuando hablaba, ese era su mensaje. Además, jamás vas a encontrar un texto que te diga que Jesús sanó a un enfermo, curó a un leproso o liberó un endemoniado y después predicó el evangelio.
Siempre dice que predicó el Reino, primero y entonces sanó al enfermo, levantó al muerto, echo fuera demonios. ¿Sabes por qué hizo eso así? Porque un Reino es un gobierno. Un Reino es la influencia de un Rey sobre un territorio, impactándolo con su voluntad, su propósito, su intención. Un Reino no es una religión, es un gobierno. Esa es la razón por la cual dijo: la Palabra, tu Biblia, nuestra constitución dice que tú eres un embajador. O sea que eres alguien del gobierno.
Y mucho cuidado porque cuando habla un embajador de un país, su gobierno entero lo respalda. ¿El gobierno de Dios está presente? Tengo que comprobarlo mostrando el impacto. Cuando un gobierno va y te pone una enfermedad, hay otro gobierno que llega y te la quita. Y dice el verso 36: Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. (37) Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. (38) Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
El Señor de la mies es el dueño y pide que esos obreros sean enviados a Su mies. Es suya. Capítulo 10, verso 1: Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. ¿Les dio qué cosa, dice? Autoridad. Verso 5: A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, ¿Por qué? ¿Era discriminación? No, Él sabía que los discípulos no amaban a los gentiles, por eso se los dijo. No puedes llevar el evangelio a personas que no puedes amar.
¿Soy claro? Te lo repetiré. Si no amas al pueblo, no te metas en ningún ministerio. Si no te gustamos los hispanos, no vengas sólo por la ofrenda. Si no te caen simpáticos los negros, ni se te ocurra ir de misionero a África. Sólo puedes ganar a aquellos que tú amas. Así que será muy bueno que vayas aprendiendo a amar a todos. Instrucciones. No nos envió a la que nos salga. Nos dio al Espíritu Santo para que nos guíe y apoye, pero también nos dejó instrucciones muy precisas.
Verso 7: Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Instrucciones claras, obediencias diversas y minoritarias. ¿Sabes qué? Él no confiaba en los discípulos. Concretamente les dice: Muchachos; cuando vayan, no prediquen lo que me han visto hacer. ¡No prediquen los milagros! Ese no es el mensaje. Ellos lo vieron caminar sobre las aguas. Lo vieron convertir el agua en vino. Lo vieron sanar enfermos, lo vieron echar fuera demonios. ¡Pero no prediques eso!
Ese no es el mensaje. Esa es la evidencia. Me pregunto cuántos de ustedes han estado predicando por espacio de veinte o treinta años lo que Él hizo y no el mensaje. Chicos…ellos no quieren saber lo que yo hice, quieren conocer lo que necesitan y perdieron. Una última escritura. Mateo 13. No sé si habías visto esto antes. Porque generalmente solo leemos lo que estamos buscando. Y no siempre buscamos el Reino. Por eso tenemos nuestro propio mensaje.
Mateo 13. Jesús dio una parábola acerca del sembrador. Y vienen los discípulos en el verso 10: Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado. ¡El Reino tiene misterios! Verso 16: Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. ¿Sabes qué? ¡Tienes más revelación toda junta que la que tuvieron aquellos profetas! Porque ellos se lo pasaban diciendo: viene, viene, viene. Y tú, en cambio, puedes sonreír y decir ¡Ya está aquí!
Verso 17: Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. Él les explicó esta parábola, con toda claridad. Lo dice, verso 18 y 19: Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Hay un solo evangelio que a Satanás lo pone muy nervioso y lo obliga a presentarse personalmente. El evangelio del Reino. En todo lo demás. Con dos o tres demonios obedientes alcanza. Pero con el Reino, no.