La Liviandad de sus Profetas

Entre el comienzo del reino dividido de Salomón y l destrucción del templo, muchos “lugares altos” fueron inaugurados en Judá debido a la influencia de Samaria. Ello colocó a la idolatría cananea en posición de competir con el verdadero culto en el templo de Jehová. Miqueas demuestra como esta declinación espiritual conducirá inevitablemente al juicio de todo el país, y aunque el rey Exequias había ganado una notable victoria sobre Senaquerib y el ejército asirio, Judá estaba condenada a caer, a menos que la nación se volviera a Dios, arrepintiéndose de todo corazón.

En la primera visión, el Señor desciende de su santo templo en los cielos para testificar contra su pueblo. El más notable factor en la forma como el Señor maneja este caso, es la distancia que debió recorrer para presentar su alegato contra Israel, estando dispuesto aún a sentarse en el banquillo del defensor y dejar a su pueblo presentarle todas las quejas que tuviera sobre el trato recibido de su Dios. Más alguien que se arrepiente verdaderamente tendrá en el Señor a su abogado defensor.

Aunque Babilonia no era aún una potencia independiente de Asiria, se predice la cautividad babilónica (Que efectivamente ocurrió un siglo más tarde) como el juicio de Dios sobre aquellos que se han rebelado contra Él. Pero como en el caso de Isaías, el colega de Miqueas, existe la esperanza de que se salve un remanente, ya sea de este cautiverio, o como un pueblo espiritualmente restaurado (La iglesia) en los días del Mesías. El Señor liberará el Remanente.

(Miqueas 4: 6-7)= En aquel día, (Está hablando de los postreros tiempos), dice Jehová, juntaré a la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí; y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre.

Vamos a partir de una base. Usted no es ni tonto ni necio, por lo tanto sabe muy bien qué es una reacción carnal, que es un error, que es un exceso y que es pecado. Por consecuencia, en ninguna d estas cosas podrá hacerse el distraído y, a menos que se crea, verdaderamente, capaz de engañar a Dios, no va a confundirse por lo que voy a decirle a continuación. ¿Sabe lo que es una oveja coja? Una oveja que tiene dificultades en su andar, en su caminar; que no tiene un paso seguro ni firme, un animal con serios inconvenientes en sus desplazamientos, con un andar vacilante que tiene posibilidades de tropezar, caerse y lastimarse. Eso es una oveja coja. Muy bien; esa es la que Dios va a levantar como remanente, porque pese a todos esos inconvenientes, Él verá en ella lo que tal vez no vea en otras, aparentemente,  más sólidas y seguras: Rectitud, Honestidad, Integridad y Transparencia.

En cuanto a la descarriada, usted lo sabe tan bien o mejor que yo. La descarriada es aquella que se rebela, que no obedece, que es conflictiva y conflictuada, aquella que cuesta dominar, la que parecería destinada a no producir jamás algo positivo, la que todos quisieran expulsar de su rebaño con el simple fin de gozar de mejor imagen pública, aquella de la que todos quisieran librarse. Muy bien; a esa oveja descarriada y carente de todo futuro dentro del orden proverbial que debe tener un rebaño, es a la que Dios va a levantar, no sólo como remanente suyo, sino además como simiente del futuro, esto es: como nación robusta.

¿Haría Dios tal cosa con una oveja no confiable, peligrosa o mal intencionada? ¿No, verdad? ¿Y entonces, por qué se supone que Dios la levantará por sobre otras más… obedientes, sobrias y calladas? Porque Él conoce las intenciones del corazón. Y no en todos los corazones descarriados hay suciedad; en muchos, gracias a Dios, brilla la limpia transparencia. Y porque, también, no en todas  las obedientes y calladas hay un corazón recto e íntegro. En muchos, sólo hay hipocresía y demagogia interesada en las cosas que convienen. Sólo Dios conoce los corazones y su contenido. Nosotros los hombres, apenas las actitudes externas, que generalmente son engañosas.

(Miqueas 5: 5)= Y este será nuestra paz. Cuando el asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores, y ocho hombres principales; (6) y devastarán la tierra de Asiria a espada, y con sus espadas la tierra de Nimrod; y nos librará del asirio, cuando viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros confines.

(7) El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.

Los comentaristas de mayor ortodoxia saben que los asirios nunca fueron capaces de vencer al reino meridional de Judá, por lo que jamás han podido definir con certeza esta profecía de los siete pastores y los ocho hombres principales. Es que cuando decimos siete, no podemos limitarnos de ninguna manera a la numerología matemática, porque sabemos que el siete es el número de lo completo, el número infinito. ¿He de perdonar siete veces? No. Setenta veces siete. Obviamente; ni al más acérrimo literalista se le ocurrirá siquiera suponer que ante una ofensa debamos perdonar cuatrocientas noventa veces, sino… Exactamente; usted ya lo descubrió. Siete, en palabra profética, significa: ¡Todo lo que sea necesario!

Entonces, la conclusión más simple salta a la vista: Cuando el asirio, que es el símbolo de la permanente lucha contra las potestades malignas, llega a la tierra, si bien ya sabemos que está derrotado y no puede prevalecer, causa graves inconvenientes. Más que por su acotado poder, por causa de la incredulidad y la falta de confianza del pueblo. Allí es donde serán levantados por Dios tantos pastores como sean necesarios para acceder a la consumación de la victoria. Pero atención: no está hablando de pastores nominales, de hombres que estudiaron en seminarios, aprobaron ciertas materias, consiguieron una credencial y luego fueron contratados a sueldo por alguna congregación; hablo de POIMANOS, esto es: apacentadores, protectores, conductores y responsables de un rebaño, no de meros gerentes de una empresa llamada iglesia. Apóstoles, profetas, evangelistas y maestros, también pueden ser POIMANOS.

En cuanto a los hombres principales, que son ocho porque siempre estarán por encima de tantos pastores como se levanten, tienen que ver con el objetivo de máxima. Porque PRINCIPALES, aquí, es un vocablo que deriva en la raíz ARJE, que presenta varios significados, pero que preponderantemente, hay que traducirlo como: Arquetipo, Diseño, Patrón, Modelo, Prototipo. La Palabra revelada nos muestra, de este modo, que sobre la base de principios y patrones que siempre estarán por encima de hombres, Dios levantará una generación ministerial y sacerdotal capaz de efectivizar lo que hasta hoy, sólo es palabra escrita. ¿Y qué nos dice que harán? Dice que harán devastación en el enemigo a espada. ¿Habla de guerra espiritual? En cierto sentido, naturalmente que sí, pero a partir de un factor esencial en el evangelio: la Palabra. Esa será el arma con la cual los pastores levantados por Dios y fieles a los principios básicos, producirán derrota definitiva a todo aquello que intente perturbar o impedir que el propósito y la voluntad de Dios sean cumplidos.

Es de mi mayor interés que se entienda que, cuando digo “pastores”, estoy hablando en los mismos términos en los que habla la Biblia. De ninguna manera me estoy refiriendo a gente con una posición o un cargo al que haya accedido merced a una militancia denominacional específica. Porque los primeros, los pastores que son auténticamente levantados por Dios, podrán enfrentarse con el éxito de su autoridad espiritual contra el enemigo diabólico, mientras que los otros, los nominales, simplemente por no poseer esa autoridad, serán desconocidos por los demonios, que no obedecen a los cargos y las posiciones de los hombres sino a la manifestación de la autoridad de Cristo reflejada en un hombre.

Eso es, para Dios, un remanente divino. Una generación que, nos dice, serán en medio de muchos pueblos. (No sólo de uno; adiós a la tesis de un Dios nacional) como el rocío y la lluvia. ¿Qué función cumplen el rocío y la lluvia? Alimentar, Nutrir, Vigorizar, Reverdecer, Fortalecer y Optimizar la simiente divina, la hierba, que es en este caso los genuinos, los que aceptaron pagar todos los precios que fueran necesarios para dedicar sus vidas a servir a un reino divino, a partir de una salvación recibida por Gracia y Misericordia. Y fíjese que esto determinará que la gente, el pueblo que podríamos llamar: global, que es toda la creación, que incluyen y conforman tanto los siervos, como los amigos, como los hijos de Dios, entiendan que la bendición siempre vendrá del Padre celestial y nunca de varón o hijo de hombre, por importante y prestigioso que el “marketing cristiano” se haya empeñado en mostrar a través de todos los medios de comunicación propios y ajenos, y a partir de los trabajos de las agencias de publicidad, una palabra casi negativa dentro del Camino, ya que sabemos que Publicidad es exageración de una verdad, lo que implica decir: un poquitín de mentira. ¿Podemos, entonces, seguir hablando de “publicidad cristiana”?

El libro de Sofonías, cuyo nombre significa “Al que Jehová ha escondido”, muestra a uno de los llamados “profetas menores”, que se presenta a sí mismo haciendo mención a cuatro generaciones de antepasados, hasta Exequias, un buen rey que había hecho volver al pueblo de Dios en tiempos del profeta Isaías. El rey Josías, cuyas reformas inauguraron un período de renovación en Jerusalén, no sólo era contemporáneo de Sofonías, sino también su pariente lejano. Se supone, incluso, que pudieron hasta ser amigos e igualmente celosos partidarios de un retorno al verdadero culto de Dios, un principio esencial y básico que hoy por hoy, también mantiene en lucha a muchos fieles. En ese marco y en referencia literal e histórica al juicio contra las naciones, es que Sofonías escribe lo siguiente:

(Sofonías 2: 4)= Porque Gaza será desamparada, y Escalón asolada; saquearán a Asdod en pleno día, y Ecrón será desarraigada.

Esto forma parte de una serie de sermones dirigidos contra varias naciones vecinas. Se propone dejar establecida la soberanía de Dios sobre todas las naciones. Normalmente aquí se mencionan cinco ciudades de Filistea. Gat se omite aquí, aunque fue conquistada por David. Y de nuevo, el autor, aprovecha vocablos que suenan de manera similar para dramatizar las calamidades de que habla Gaza, Absalón, Asdod, y Ecrón, florecientes ciudades–estados quedarán desoladas. El momento menos probable para aquel ataque sería precisamente el pleno día, cuando mayor calor hace. Esto último tiene directa vinculación hoy, con la infiltración humanista y satánica en las congregaciones. El pleno día, en la iglesia, hoy, es el calor del Espíritu Santo morando en ellas. Pero es en esa instancia, por exceso de confianza, cuando la hecatombe puede producirse y dejar sus tremendas consecuencias.

(5) ¡Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los filisteos, y te haré destruir hasta no dejar morador.

Histórica y geográficamente, la Costa del Mar se refiere al litoral del Mediterráneo entre Egipto y Jope, mientras que el nombre “cereteos”, deriva de Creta. Pero la expresión relacionada con los que habitan la costa del mar, tiene otras connotaciones. Hay bastante palabra al respecto, pero quizás con un par alcance para entender de qué es que se está hablando. Josué 11:4, en el marco de la conquista del norte por parte del pueblo de Israel, dice: Estos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con muchísimos caballos y carros de guerra.

¿Qué es lo que vemos aquí en la orilla, en la costa del mar? Arena. Una multitud enorme, COMO arena. Esto habla de mucha cantidad de gente con determinadas características: las que tiene la arena. ¿Y qué características tiene la arena? Sería muy extenso numerarlas, pero voy a quedarme con una definición química: la arena, mayoritaria y globalmente, está conformada de pequeñas y microscópicas partículas de roca, mezcladas con tierra. ¿Y eso, qué significa espiritualmente? Que si el hombre fue formado del polvo de la tierra y necesitó el soplo de Dios para ser viviente, la tierra, entonces, representa de manera indudable a la carne. Por otro lado, todos sabemos que la roca es Cristo, y que sólo edificando nuestra casa espiritual sobre esa roca, es que sobreviviremos. Por lo tanto, la arena, es un símbolo perfecto, lineal y preciso de todos aquellos que, faltos de espiritualidad, de piedad, impíos, andan un poco en Cristo y otro poco en la carne, que tan abundantes son en el marco global de lo que llamaos “iglesia del Señor”

No es casual ni circunstancial, entonces, que en el libro del profeta Isaías 57:20 esto se confirme sobradamente cuando leemos: Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. Un mar en tempestad, quiero aclararle, además de tener la característica que aquí se puntualiza, – no poder quedarse quieto y andar por allí y por acá sin rumbo fijo -, también presenta otra de la que pueden dar fe muchas congregaciones divididas o sencillamente destruidas: es peligroso. ¿Y por qué sería peligroso un mar en tempestad comparativamente con los impíos que andan en la carne y no en el espíritu? Simple; porque ninguno de los dos tiene contención. En el momento del desborde, nada lo va a detener y arrasará con lo que encuentre a su paso. ¿Y qué significa el cieno y el lodo? La misma cosa: barro. Barro es la mezcla de tierra (Carne) y agua (Vida) lo que arroja un resultado de vida en la carne, que es lo contrario a la vida en el espíritu que Dios sugiere.

(6) Y será la costa del mar praderas para pastores y corrales de ovejas.

Quiero que entienda muy bien esto y que saque sus propias conclusiones. Si el pueblo de Dios, en este tiempo, presenta una asignatura pendiente, esa es la de esperarlo todo de sus líderes. Muy pocos han sido enseñados y entrenados en utilizar sus mentes para sacar, como aquí se lo pido, conclusiones propias. Viene diciendo que: ¡Ay de los que no caminan en el Espíritu ciento por ciento en Cristo! Y aquí agrega que esa clase de gente será pradera, campo fértil, para pastores no necesariamente levantados conforme a la voluntad de Dios, sino con recursos, sabiduría e intereses de hombres. Y agrega que fabricarán corrales para las ovejas.

A primera vista, hay que reconocer que no se ve nada contraproducente, pero leyendo con profundidad y entendimiento, se puede descubrir con mucha facilidad que, el estado de la oveja conforme a la voluntad de Dios, es un rebaño, no un corral. Un rebaño tiene libertad, amplitud de panorama y la posibilidad de moverse permanentemente en búsqueda de los mejores pastos, del mejor y más nutritivo alimento. El corral, mientras, es una especie de prisión, un sitio en el que la oveja está reducida, acotada, asfixiada y limitada. Y que sólo puede comer lo que le alcanza su pastor, que no siempre será hierba verde y buena, sino hojarasca sin nutrimento alguno en muchas ocasiones. Si encuentra algún paralelo con su actualidad, obviamente, no será mera coincidencia. ¿Y qué habrá de suceder después?

(7) Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá, allí apacentarán; en las casas de Escalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.

Para entender bien de qué se está hablando aquí, tendremos que ver lo que significa Escalón como lugar en el espíritu. Era una de las principales ciudades filisteas, situada a unos veinticinco kilómetros al noreste de Gaza, en la ciudad mediterránea. Primitivamente, estaba bajo el poder de Egipto, pero hacia el año 1200 antes de Cristo, fue ocupada por los filisteos. Fue un centro de los más diversos cultos paganos, especialmente egipcios y babilónicos. Por si necesitáramos algo más para interpretar esto, valdría la pena aclarar que los filisteos eran un pueblo no semítico, denominados como “Pueblos del Mar”, que habitaban las islas y las costas del mar. ¿Coherente, verdad?

Bien; dice que en este marco habrá de sobrevivir el remanente de Dios, esa generación levantada en los últimos tiempos que será la encargada de terminar la obra. Dice que allí apacentarán.  ¿Significa esto que allí habrán de comer? En parte, sí; comerán allí lo que encuentren, para sobrevivir hasta el día de la victoria, pero también darán de comer ellos a los más jóvenes, que serán los que al final pondrán la verdadera potencia del embate final. Pero vencerán a despecho de los corrales y de esos pastores asalariados, porque Dios en persona habrá de visitarlos y, finalmente, levantarlos de ese cautiverio espiritual para llevarlos al ámbito del Espíritu, la revelación y la manifestación del poder. Mire usted cómo describe Dios el pecado de su pueblo.

(Sofonías 3: 1)= ¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora! (Que se entienda. Habla de una ciudad, que todos sabemos fueron edificadas contrariamente a la voluntad de Dios que en el principio ordenó que no se construyeran. Dice que está contaminada, con lo que da a entender que contiene elementos que no le son propios. Y concluye expresando que es opresora. Y como todos sabemos quién es el gran opresor de los hermanos, también sabemos ahora de donde viene la contaminación a la que se alude.)

(2) No escuchó la voz ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios. (Esta, en nuestro tiempo, es la más clara señal de muerte espiritual. Todo lo dicho arriba se debe, específicamente, a lo que se puntualiza aquí: no oír la voz de Dios, no aceptar sus correcciones, no confiar y no acercarse a Él. ¡Pero hermano! ¡Eso es muy sabido! ¿Ah, sí? ¿Y entonces por qué no solucionan sus problemas tantos y tantos hermanos que andan en derrota precisamente por estas mismas causas? No es un problema intelectual o cultural, es un problema espiritual). 

(3) Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes (Es decir: una amenaza) sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la mañana.

(4) Sus profetas son livianos (¡Guau!) hombres prevaricadores; (No pecadores; prevaricadores, que es mucho peor. Los prevaricadores son gente que sabe muy bien lo que tiene que hacer pero que, por alguna razón de índole privada y personal, decide no hacerlo. Sobre el pecado, la Biblia habla de restauración y perdón. Sobre la prevaricación, de lago de fuego) sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.

(5) Jehová en medio de ella es justo, no hará iniquidad; de mañana (Cuando salga el sol de justicia) sacará a luz su juicio (Que no es ni venganza, ni asesinato en masa, es separación de lo verdadero de lo falso. Juicio.) nunca faltará; pero el perverso no conoce la vergüenza. (¿Usted sabía que alguien perverso puede ser una persona sincera y de buenas intenciones? Sólo está pervertido, es decir: torcido, desviado en su objetivo)

Luego hablará de destrucción de naciones, de asolamiento, de no quedar ni hombre ni habitante. También puntualiza la falta de temor santo del pueblo, de sus corrupciones y, finalmente, luego da un tremendo detalle de todo lo que Dios está dispuesto a hacer si su pueblo no cambia, rescata a su remanente fiel. Y no sólo lo rescata, sino que incluso detalla y determina sus principales características.

(Verso 13)= El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.

Está más que claro, que de ninguna manera buscamos coincidencias idiomáticas que fundamenten nuestra posición. Lo primero que nos dice aquí es que, el remanente de Dios, esa proporción numérica que Él va a levantar; o que en realidad ya está levantando, no hará injusticia ni dirá mentira. Esta, entonces, será una condición básica del remanente: no cometer injusticia ni decir mentira. Ahora bien; ¿Por qué sería necesario que Dios dijera, por Sofonías, tamaña cosa? Porque es más que evidente que, tanto en aquel tiempo, como también sucede en este, gente que se autodenomina a sí misma como “cristiana” y que forma parte de organizaciones, congregaciones y denominaciones, ha hecho injusticia y ha dicho mentira. Tremendo. Vergonzoso. Real.

En un mínimo contexto, seguidamente, dice que no se hallará en ellos lengua engañosa, pero da a entender el por qué de su existencia hoy: ¡Por falta de apacentamiento! Mucha es la gente que supone que apacentar o alimentar, es tomar unos cuantos versículos y armar, con ellos, alguna historia que nos proporcione una moraleja. Así anda el pueblo por esa decisión. Qu8e se entienda, que se sepa y que se diga de una vez por todas, le quepa a quien le quepa: nadie puede apacentar o alimentar a nadie espiritualmente, si no es a través de la presencia, la unción y el poder del Espíritu Santo. Quien se crea capaz de hacerlo mediante títulos teológicos, no ha entendido nada.

El dormir no habla de comodidad, pereza o haraganería; habla de serenidad, de tranquilidad. De alguien que tiene certeza de donde está parado y confía, totalmente, en lo que Dios pueda hacer con su vida interior y externa. De allí que, pese a toda la oposición que principalmente la estructura religiosa tradicional pueda presentar, no preocupará lo más mínimo a ese remanente porque, sencillamente, tendrá la certeza de que Dios está con ellos.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez