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¿Qué Hago Con Este Pueblo?

En muy pocas ocasiones, desde que tengo estos contactos contigo, me habrás escuchado hablar de sueños o visiones. Los he tenido, los tengo regularmente, pero no utilizo esos recursos para compartir algo contigo, elijo ser más…sobrio y bien argumentado, para que lo que digo no sea un testimonio que te alegre o te motive, sino un elemento consistente que te alimente, te nutra y te inspire. Hoy, sin embargo, debo comenzar esto a partir de un sueño, o de una visión, no lo tengo muy claro. Son esas situaciones donde no estás tan dormido como para que sea un sueño, ni tampoco tan despierto como para considerarlo visión. Mitad y mitad. Y en ese marco, la voz. Una voz masculina, suave pero firme, profunda pero agradable, con autoridad, pero no imperativa. Y lo que la voz dice, como en una expresión individual y personal:

Les paré todo y no me entendieron! ¡Hasta frené tu página para ver si los que te siguen lo entendían y fueron muy pocos! Los otros se desesperaron, lo mismo que los que en lugar de buscarme a mí, en lo privado, se pusieron a hacer iglesia por video. ¡No era eso lo que yo les demandaba! ¡Yo quería que me buscaran en lo secreto! ¡Yo quería estar con ellos! Pero ellos eligieron otra vez seguir jugando a la iglesia. ¿Qué hago con este pueblo?

Eso fue, muy a grandes rasgos, (Porque no tengo esa prodigiosa memoria para los sueños que tienen los profetas con ejercicio y entrenamiento al tono, pero más o menos fue eso.) Y me quedó eso último, que fue muy claro, tanto que lo puse como título porque, ¿Te lo confieso? A mí me sacudió. ¿Qué hago con este pueblo? Es una pregunta atinada y hasta lógica, de acuerdo con lo que uno puede estar viendo y oyendo, pero… ¿Dios te la va a hacer a ti? ¿Dios le va a preguntar a uno de sus hijos más o menos útiles, qué es lo que tiene que hacer con un pueblo que, es verdad, no parecería haber entendido lo que está sucediendo, y en lugar de eso se pone a discutir política internacional con los incrédulos, o premoniciones apocalípticas con los hermanos?

Yo sé que sí, que Él puede hacerlo porque, de hecho, en mi Biblia hay más de una historia que me muestra que antes ha sido así. ¿No lo llamó a Jeremías? ¿No llamó a Jonás? ¿No llamó a Noé? ¡Eh, no, hermano! ¡Pero todos esos eran personajes tremendos, usted no se puede comparar con ellos! ¡Ah, no! ¿Eh? ¡Hoy, con el diario del lunes que son sus historias concluidas, no me puedo comparar con ellos! Pero y cuando Dios vino a buscarlos para llamarlos, ellos, ¿Quiénes eran? Eran un poquito más o un poquito menos que nadie, igual que yo ahora. ¿Entiendes de qué estoy hablando? Sin ir más lejos, hace unos días en nuestro blog relataba un episodio cuando Dios habla de la viña y de las formas de repararla luego de ciertos problemas. Y allí decíamos, comparando a esa viña con lo que simbólicamente es, su pueblo, qué le estaría faltando hacer a él para dejarla en impecables condiciones. Muy poca cosa o nada. No es nuevo, lamentablemente, que los hijos de Dios no entiendan o no escuchen. Es tan histórico que hay relatos y episodios que, de alguna manera, dan posibilidad de comparar, reflexionar y definir.

(Salmo 106: 4) = Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo; Visítame con tu salvación, (5) Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu nación, Y me gloríe con tu heredad.

(6) Pecamos nosotros, como nuestros padres; hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

(7) Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el mar Rojo.

Dice que aquellos hombres y mujeres en huida, no entendieron las maravillas que Dios hizo con ellos y por ellos. ¿Qué es entender? Nuestro diccionario tiene catorce definiciones directas y algunas más indirectas que no vienen al caso. Te digo las directas. Entender, es: Comprender, conocer, penetrar, Conocer la intención de alguien, discurrir, inferir, deducir, creer, pensar, juzgar. Estas son las bien específicas, luego están las sectoriales en un abanico que se abre mucho y se pierde en evaluaciones diversas. Hay un solo sinónimo de estos, usado en una de las versiones bíblicas no tradicionales, No comprendieron. En otras dos dice, en lugar de no entendieron, no dieron importancia, y no tomaron en cuenta.

Todo esto, te recuerdo, para con un Dios que les había abierto un mar para que ellos pasaran sin problemas, caminando, hacia la orilla opuesta. Un mar que ni bien el último hebreo llegó a la costa, se cerró abruptamente sepultando y matando a todos los egipcios que venían en los carros de Faraón prestos a apresarlos para devolverlos a la esclavitud o para asesinarlos allí mismo. Entonces ellos hicieron lo mismo que hoy tantos y tantos cristianos siguen haciendo: trataron de encontrarle al milagro causas naturales, explicaciones lógicas y aceptables, razonamientos inteligentes. Y por eso no entendieron, no comprendieron, ¡No le dieron importancia! Y no lo tomaron en cuenta. ¿Mucha diferencia con algunos contemporáneos? Mira esta otra…

(Mateo 24: 38) = Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, (39) y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento. ¿Quiénes, los justos o los impíos? Los impíos, los justos estaban preparando el arca, aún bajo las burlas de todos los que pasaban a su lado. Y dice que cuando Noé entró al arca, cuando se venía todo lo que Dios había dicho que haría, ellos no entendieron. ¿Quiénes no entendieron, los justos o los impíos? Los impíos, los justos sí entendieron, por eso se empezaron a meter en el arca, junto con todos esos animales amontonados, mucho antes que la primera gota de lluvia empezara a caer. Por lógica racional, jamás se hubieran metido ahí con el aroma que esa mezcla de animalitos debe haber producido. Y entonces vino el diluvio y se los llevó a todos. ¿A los justos o a los impíos? A los impíos, los justos estaban a salvo en el arca. A los que no entendieron a Dios fue que el diluvio se los llevó. Cuidado. Una cosa es creer en Dios. Dice la palabra que hasta los demonios creen y tiemblan. Otra cosa es creerle a Dios y otra cosa es confiar en Dios. Pero una mucho más importante y gravitante, es entender a Dios.

(Lucas 2: 41) = Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; (42) y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.

(43) Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.

(44) Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; (45) pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole.

(46) = Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.

(47) Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.

(48) Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.

(49) Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?

(50) Más ellos no entendieron las palabras que les habló.

Si debo ser honesto, a mí este relato siempre me llamó poderosamente la atención. Es indudable que la cultura familiar israelita era bastante distinta a la nuestra, al menos de la que yo puedo ver todavía en uso en mi país, Argentina. Quiero pensar que en países más avanzados en todo, caso los llamados del Primer Mundo, esto puede ser diferente porque los valores que se manejan son otros, pero en el cono sur americano, creo que no difieren demasiado. Y en nuestros países es impensable que, salvo fortuita casualidad o descuido monumental de los padres, es muy difícil que a un matrimonio nuestro les pase lo que les pasó a José y María con Jesús. Ya veo a señoras muy venerables y respetables escandalizarse y preguntar y preguntarse: ¿Cómo se van a olvidar al hijo? ¡Qué poco cuidado y control! Lejos de mí sumarme a una crítica de esta categoría, pero convengamos que del relato surge algo así, sin dudas, lo que nos hace pensar que la relación de ese Jesús pre adolescente con sus padres era muy singular y diferente a lo que cualquier niño de su edad hoy, aquí y ahora podría tener.

Allí es donde surgirán voces de esas que se nos presentan como sabedoras de todo o casi todo, y nos dirán que bueno, que Jesús tenía mucha autonomía, que los israelitas al cumplir doce años entraban en una categoría distinta a la de un niño más  pequeño, o que sus padres sabían quién era él y no deseaban de manera alguna obstaculizar su ministerio. Lo he oído y leído a esto, sobre todo en sitios manejados por religiones oficiales o tradicionales. Podría llegar a darles la razón, sino fuera por cómo termina este episodio. Jesús les dice a sus padres, que estaban molestos y angustiados porque no lo habían podido encontrar, que no se preocupen, que en los negocios de su Padre, (Dios) él tenía que estar mucho antes que en los familiares. ¿T sabes qué? Aquí esta registrado con toda claridad: dice que ellos no entendieron lo que él les quiso decir. ¿No entendieron? No, y es justificable, al menos para mi óptica personal. Yo creo que tanto José como maría, sabían que en Jesús había algo especial, sobre todo ella que había tenido la visitación angélica y la palabra profética, pero así y todo, manifestaron no entenderle cuando habla de su Padre celestial. ¿Sabían José y María que Jesús era Hijo de Dios? Yo creo que sí, pero también creo que no terminaban de creerlo, después de todo.

(Juan 8: 21) = Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

(22) Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

(23) Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

(24) Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

(25) Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

(26) Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

(27) Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

Este diálogo que tuvo Jesús con los judíos, está repleto de enseñanzas profundas que solamente pueden recibirse si el Espíritu Santo hace la mediación requerida. Acá les está diciendo que ellos no pueden ir adonde él está por ir. ¿Y dónde estaba por ir Jesús cuando les dice esto? Es obvio que no está hablando de lugares terrenales. Donde Jesús ya se estaba preparando para ir, era a la cruz. Y allí no podía ir ninguno de ellos, ya que el trabajo expiatorio que él tenía que realizar, era un mandato propio que no podía ser delegado ni transferido. Más adelante diría que iba a preparar lugar para ellos, y ese lugar era en la cruz, donde finalmente, todos iríamos a estar conjuntamente crucificados con él. Y no en algo a futuro, algo que ya ocurrió. ¡Ya estamos juntamente crucificados con Cristo!

Luego él les dice que ellos son de abajo y el de arriba. Suena duro, esto, ¿No te parece? Pero no lo es, porque Jesús no se está refiriendo a niveles de jerarquías o importancia humana, se refiere a procedencias divinas o espirituales. Y mientras todos ellos provienen de la estructura terrenal, de abajo, Jesús sabe que ha venido desde un plano superior, de arriba, y no en altura, sino en dimensión espiritual. Y es lo mismo con ser o no ser del mundo, no se trata de pertenencia social o comunitaria, se trata de concepto o posición espiritual y divina. Y, finalmente, cuando insisten en querer saber quien dice Jesús que es él mismo, su respuesta los deja boquiabiertos y confundidos, y no entienden que les está hablando nada menos que del Dios Padre que, supuestamente, ellos debían conocer mejor que él. Una vez más, el pueblo no entiende lo obvio, no lo complicado.

(Juan 10: 1) = De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

(2) Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

(3) A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

(4) Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

(5) Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

(6) Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Esto tiene que ver indudablemente con los falsos en su conjunto, en cualquiera de los ministerios que conoces. Porque se nos ha hablado tanto de los falsos profetas, que parecería ser que hemos aprendido a desconfiar o al menos poner a prueba, solamente a los profetas. No está mal ni es inconducente hacerlo, ya que descubrir a un falso profeta es ahorrar y ahorrarnos uno o varios pasos en falso, pero déjame decirte que la falsedad ministerial no concluye en ellos. Hay falsos…Y aquí añádele el ministerio que se te ocurra, porque es normal dentro de la anormalidad, que donde hay algo original, haya una fotocopia satánica. Y esos son los extraños a los cuales Jesús se refiere aquí. Y los que lo oyen no lo entienden porque para ellos, todavía, en ese tiempo, todo lo que les llegara del templo y la clase religiosa, era apto y no resistía el menor atisbo de desconfianza. Por eso Israel jamás perdió una batalla con enemigos externos, siempre que cayó, lo hizo a partir de enemigos que se formaron y forjaron dentro de su propio seno.

(Hechos 22:  6) =  Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; (7) y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

(8) Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

(9) Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

A esto tradicionalmente se lo ha denominado como “la conversión de Pablo” ¿La conversión? ¿Tú me dices a mí que este tremendo episodio que este hombre vivió en carne propia, es el equivalente a la rutinaria y casi monótona “oración del pecador” que se les hace hacer a los que pasan al frente a buscar salvación? Perdóname, pero no puedo aceptarlo. Esto es algo que está por fuera de cualquier método o manera con la que los hombres buscamos más satisfacernos a nosotros mismos en nuestras veleidades ministeriales que a favor de aquellos que realmente necesitan salvación y respaldo divino. Esto fue un shock sobrenatural que un hombre tuvo que experimentar para que en la herida sangrienta que recibió en su interior, el Espíritu Santo pudiera encontrar una expiación a toda una vida anterior de crímenes y ataques y convertirlo en sabiduría real y ministerio pleno. Pero sólo fue para él y él pudo verlo aún desde el suelo ni bien se derrumbó, cuando en lugar de encararse con esa luz y con esa voz con enojo o fastidio, lo hizo adjudicándole a esa fuerza invisible que lo había tirado al piso, la calidad y la entidad de Señor. Obviamente, quienes acompañaban a Saulo de Tarso, pese a que vieron y oyeron lo mismo que él, no entendieron. Y eso sucedió porque la voz del Señor es para que sea entendida por aquel o aquellos a los que él quiere llegar, no para distracción de multitudes.

(Miqueas 4: 6) =  En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí; (7) y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre.

(8) Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén.

(9) Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto?

(10) Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos.

(11) Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion.

(12) Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era.

Mira el verso 6. ¿No es Dios, directamente, haciéndose cargo de lo que encuentra en cualquier grupo de los llamados cristianos, y conformados por esta clase de ovejas sacudidas por los distintos vientos, no solo de doctrina, sino también de falsos ministros de luz? ¿Qué es una oveja que cojea? Una que camina por la senda espiritual trazada con mucha dificultad e inestabilidad. Que tango puede llegar a destino como caerse en medio del camino. Y fíjate que no es para nada casual que sea esta misma clase de oveja la que luego, Él en persona ponga nada menos que como Remanente Santo. ¿Y qué es una oveja descarriada? Debes haber oído decenas de sermones respecto a esto. Son ovejas que han sido víctima de las más variadas y distintas formas de pecado y, al caer en ellos, se han sumergido en la inmundicia, en la mugre y en el descrédito. Y nos dice que será a estas a las cuales Él en persona transformará en naciones espirituales robustas. Y concluye que Dios mismo reinará sobre ambas, sin tener en cuenta lo que la gente que las rodea y conoce, opinen de ellas. Así es esto. La única opinión que cuenta y vale, es la de Dios. El resto, formamos fila para decir lo que nos parezca, pero sin peso de juicio y mucho menos sentencia.

El resto es la palabra profética divina que hoy por hoy rige y se cumple en el pueblo santo. Hasta ese Remanente ha llegado el señorío de Cristo, y eso que es bendición para esa parte del rebaño, es dolor de parto para su conjunto. Tú yo y sabemos que el dolor de parto es el más singular de todos los dolores, ya que mientras está en plena vigencia resulta insoportable y aparentemente imposible de soportar, al mismo tiempo preanuncia el nacimiento de algo nuevo, distinto y lleno de vida. Y que cuando se produce, se olvida de una manera muy rápida, tanto que posibilita la factibilidad de un nuevo parto dentro de los tiempos pre-establecidos sin la menor secuela de lo anterior. Todo esto es lo que Dios mismo, en persona y sin más intermediarios que sus mensajeros más fieles, le dice al pueblo. Pero ese pueblo no lo entiende, debido a lo cual deberá pasar sí o sí por el filtro de Babilonia, para salir de allí sí, crecido y fortalecido, que es el resultado de toda prueba fuerte.

(Salmo 82: 1) =  Salmo de Asaf. Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.

(2) ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah

(3) Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.

(4) Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos.

(5) No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

(6) Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; (7) Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

(8) Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

Te confieso que la primera vez que yo leí este salmo, si bien no tenía más conocimiento que el mínimo elemental que se te ocurra, no pude menos que sorprenderme, o creer lo que muchos que escuché opinar, también creyeron: que la Biblia se había equivocado o, lo peor, que se contradecía. Porque leer que Dios, (¡Dios!¿Eh?) estaba en una reunión de dioses, directamente me cruzó lo ojos y me dejó bizco por un rato largo. De hecho, cuando empiezas a ver algo más allá y, por ejemplo, recurres al hebreo, vas a ver que la palabra traducida aquí como dioses, es la palabra elohim. Claro está que, usualmente, esta palabra elohim, se refiere al Único Dios Verdadero, pero también tiene otros usos. Dice que Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga. Y viendo los siguientes tres versículos, nos damos cuenta que la palabra dioses se refiere, aquí, a magistrados, jueces y otras personalidades que ostentan autoridad sobre otros seres humanos. O sea que el poder que ejerce como una autoridad civil, es para ser temido y por eso se lo rotula de este modo.

El punto principal en el Salmo 82, es que los jueces terrenales deben actuar con imparcialidad y verdadera justicia, porque aún los jueces deberán comparecer un día ante EL Gran Juez. Los versículos 6 y 7 advierten a los magistrados humanos, que también ellos deben ser juzgados: Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo, pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis. Este pasaje está diciendo que Dios ha puesto al hombre en posiciones de autoridad en las cuales (en este aspecto) ellos son considerados como dioses entre la gente. Debe recordarse que, aunque sean representantes de Dios en este mundo, ellos son mortales y eventualmente deberán dar cuentas a Dios por la manera en que usaron esa autoridad. Y respecto a ellos dice que no saben ni entienden, y adjudican eso a lo que hoy todavía deberíamos adjudicarlo: andan en tinieblas.

(Isaías 1: 1) =  Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

(2) Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crie hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

(3) El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.

Yo creo que a esto, Jehová Dios de Israel, Jehová Dios de los gentiles, Jehová, Dios, podría estar diciéndolo hoy mismo. Crie hijos y los engrandecí. Presta atención a la cualidad y la entidad de aquellos a los cuales se está refiriendo. No dice que adoptó siervos, o que reunió amigos. Dice que crio hijos. O sea que de los que Dios está por hablar, es de sus hijos, aquellos que Él mismo ha criado, que significa gestado, parido, alimentado y, según sus propias palabras, engrandecido. No está hablando de siervos útiles o inútiles, que de cualquier manera podrían pertenecer a otros amos, está hablando de sus hijos Me pregunto cuantos hijos engrandecidos habrá del otro lado de este micrófono, hoy, escuchando lo que Él dirá ahora. Porque dice que se rebelaron contra él Cuidado, una cosa es desobedecer, negarse a una orden, dilatar un tiempo un mandato o algo así, y otra cosa muy distinta es rebelarse, directamente volverse en contra de Dios y sus directivas y elegir darle cabida a las órdenes que te llegan desde el otro sector de la vida, el de la tiniebla.

Todo esto, es lo que Dios pretende que su pueblo sepa y, a partir de saberlo, haga todo lo posible por modificar sus conductas o comportamientos. Pero eso no sucederá nunca. ¿Por qué? Aquí lo consigna con una expresión que –reitero- es apta para ser utilizada en cualquier caso dentro del contexto actual en el que se mueve el cuerpo llamado iglesia. No hubo reacción en aquel tiempo como no la hay hoy para temas muy puntuales, porque el pueblo no entiende el idioma en el que su Dios le está hablando, por lo que todo lo que dice cae en saco roto simplemente porque no se le entiende. La gran pregunta que queda flotando en el aire, es: ¿Cómo puede ser que un pueblo que sabe lo que es su Dios, no lo este entendiendo? Acá mismo está la respuesta: no lo entiende porque no tiene conocimiento, que no significa que no estudia o no acude a una universidad a buscar un doctorado en teología, sino que sencillamente no busca de estar a solas y en lo privado con su Dios. Conocerlo, que es como decir: tener intimidad suma con Él. ¿Y de dónde saco yo esto? ¿Es algo que se me ocurrió a mí, que por el hecho de ser un maestro suyo me creo con la autoridad o la pretensión de dictar una especia de doctrina para el entendimiento? Ni lo sueñes. No sería un maestro del Señor si no hubiera aprendido que la mejor intérprete de la Biblia, es la propia y misma Biblia. La Biblia se interpreta a sí misma, no necesita eruditos de sistemas inspirados en ladrones para determinar qué dice el Espíritu Santo.

(Proverbios 28: 1) =  Huye el impío sin que nadie lo persiga; (¡Esto es tan cierto! ¿Nunca lo has visto?) Mas el justo está confiado como un león.

(2) Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos; (Esto habla de los gobernantes terrenales y sus intereses y luchas políticas) Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable. (Aprende: el entendimiento trae estabilidad)

(3) El hombre pobre y robador de los pobres Es como lluvia torrencial que deja sin pan. (¿Pobre robador de pobres? Sí. Y no habla de ladrones comunes, habla de gente que con disfraces importantes con niveles empresarios, no dudan en vivir a expensas del esfuerzo de aquellos que han hecho de su trabajo un lema inamovible)

(4) Los que dejan la ley alaban a los impíos; (Todos hemos escuchado y visto alabanzas a gente impía. Son delincuentes los que lo hacen, está escrito) Más los que la guardan contenderán con ellos.

(5) Los hombres malos no entienden el juicio; Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.

La expresión “buscar al Señor” se refiere al deseo de conocerlo, al hambre y a la sed ardientes de tener una relación íntima con nuestro Creador. Implica la maravillosa sensación de desarrollar unidad con Él, donde Jesucristo no es ya nuestro distante Salvador y Señor, sino un amigo íntimo que camina con nosotros día tras día. En Mateo 12:39, Jesús llamó “mala y adúltera” a su generación: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada”. Ellos buscaban señales y prodigios en vez de buscar al Señor. Hoy, vivimos en un clima espiritual muy parecido, en el que las personas quieren demostraciones del poder divino, pero se conforman con una simple relación superficial con Jesús. Les satisface saber que son salvas, asistir a la iglesia y recibir respuestas a sus escasas oraciones; sin embargo, prefieren no ahondar en su relación con su Salvador ni buscarle más efectivamente.

Los beneficios de buscar a Dios son maravillosos; la Biblia nos dice que los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien (Salmo 34:10). Pero no seremos llevados por inercia, de manera accidental a una relación significativa con Él; el secreto para desarrollar intimidad con Dios es actuar decididamente teniendo ese fin en mente. Como dice en 1 Crónicas 22:19: Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios. ¿Cómo podemos, entonces, buscar con tesón conocerle mejor?
Por la Biblia: La Biblia es la relación escrita de los atributos de Dios y de la manera como Él actúa. Muchos cristianos leen uno o dos pasajes cada mañana, pero buscar al Señor exige mucho más que eso. Cuando abra la Palabra de Dios, dígale al Señor: Quiero conocerte mejor. Háblame, Señor, y muéstrame la verdad sobre Ti. Tú puedes tener la seguridad de que “muéstrame la verdad” es una oración que Dios siempre responderá.Cuando tú te enamoras de alguien, anhelas desarrollar una relación para conocer más a esa persona. Cuando se produce la intimidad verdadera, las barreras desaparecen y la ignorancia es sustituida por un conocimiento que tiene un nivel más profundo que lo físico o lo emocional: se produce una conexión con el espíritu de la otra persona.

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septiembre 6, 2020 Néstor Martínez