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La Unción-María

María. ¡Cuánta controversia ha existido (Y existe todavía) dentro del cristianismo nominal alrededor de este nombre, ¿No es cierto? Cuando los unos decidieron elevar su categoría al grado de deidad, los otros salieron a desmenuzar teología tendiente a refutarlos. Por ese entonces la Biblia, lejos de ser la tecnología literal destinada a servir de alimento sobre la base de principios espirituales, (Intención con la que Dios nos la dejó) pasó a ser un elemento de discusión acérrima; una especie de garrote santo con el que cada uno, tomándolo del lugar que más le convenía, procuró asestarle duros golpes a sus archi-rivales. Así se tomaba.

Finalmente, y después de mucho tiempo en donde los autodenominados “cristianos” se preocuparon y se ocuparon de estas cosas, mientras a su alrededor un montón de almas se iban de cabeza al infierno sin haber oído la Palabra de salvación, se ha llegado a un hoy donde, si bien todavía se mantienen enconadas diferencias, una iglesia real, madura, misericordiosa que trata de hacer la voluntad de Dios, ha dejado a un costado la fría teología casi secular y filosófica par contemplar, no sin cierta inquietud, que lo que se consiguió fue: por un lado, tratar de mantener una deidad sin base alguna, y por el otro, enfrentarse a un menoscabo exagerado que tampoco es absolutamente bíblico.

Sin entrar de ninguna manera en la discusión pequeña, alejada totalmente del propósito de Dios, y tan estúpida y contraproducente que nos deja la certeza de haber sido inspirada por el mismísimo Satanás en persona, con la intención, (Hasta ahora bastante bien lograda), de dividir para reinar, aunque sepa que sus días están contados, que su final ya está decretado desde la cruz y es derrota total y lo único que puede hacer (Y lo hace) es ganar tiempo, dilatar el día de la ejecución de la sentencia, quiero decir dos cosas:

Dos cosas que están allí, a la vista de todos, pero que por estar tan ocupados en sacarnos los ojos unos a otros, mientras el verdadero adversario sigue libre haciendo lo que le da la gana con el mundo (Y a veces con algún sector de llamada •”iglesia”) parecería que no hubiéramos prestado debida atención:

Primera: Hay una opinión, una predicación, una palabra profética de María en la Biblia.

Segunda: Por obvia consecuencia hay, – efectivamente -, una unción-María a la que en este estudio vamos a acceder. Porque nos toca muy de cerca, porque nos interesa y porque es deseo de Dios, (Cuidado: no dije Propósito de Dios, dije Deseo) que así sea. Y por favor: lea con mucha atención y lea bien. Creo estar escribiendo esto para la iglesia madura, para la iglesia serena, que escudriña, que tiene comunión. No sea que entienda usted cualquier cosa y salga por allí a decir que yo dije lo que en realidad no dije y que enseñé lo que en verdad no enseñé. Entienda bien, porque esto tiene un sentido y está fuera de cualquiera de esas discusiones a las que estamos tan acostumbrados.

Sin embargo, a esa unción-María no se puede acceder de buenas a primeras, con simples buenas intenciones, ni elevándola a ninguna categoría jerárquica que se encuentre más allá de lo que se le diera, sino cubriendo algunos pasos que tienen que ver con la raíz misma del evangelio primero, y con la esencia misma de todo lo espiritual que hoy por hoy ocurre en nuestra iglesia, más allá de todo divisionismo doctrinal o sectorial.

Ahora bien; quiero señalar que por la importancia que tiene (Como lo va a poder comprobar este día) a esta unción-María no podemos acceder de manera directa, sino pasando previamente por dos estaciones bíblicas muy precisas: encarnando en nuestras vidas, primero, lo dicho por Pablo en romanos 12:2, cuando nos demanda renovar nuestro entendimiento para poder saber cuál es la voluntad de dios agradable y perfecta para este tiempo y haciendo nuestra, después la unción Elizabet.

La unción-Elizabet, tiene directa relación con lo que hoy se ha dado en denominar como “renovación espiritual” y que tantas controversias ha traído al pueblo de Dios, mayoritariamente en congregaciones muy ortodoxas, altamente tradicionales y suscriptas a lo que muchos deciden rotular como “Cristianismo conservador”.

La unción-Elizabet, paso previo al acceso a la unción-María, contiene cinco principios encerrados en los primeros versículos del primer capítulo del evangelio de Lucas y se desarrollan en este orden: Respuesta, Preparación, Reforma, plenitud y Restauración. Una vez entendidos, creídos, encarnados y puestos por obra estos principios, (No antes), podremos acceder a la unción-Elizabet y, una vez allí, obtener la llave maestra que abre la puerta de acceso a la unción-María que, en realidad, es la que debemos mecanizar activamente.

(Lucas 1: 5)= Hubo en los días de herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elizabet.

Fíjese que a pesar de formar parte de una iglesia tradicional, era justa ante los ojos de Dios. Eran irreprensibles, intachables, fieles, sinceros, activos y todo indicaría que Dios podría utilizarla grandemente soslayando cualquier renovación para ello. Sin embargo…

(Verso 7)= Pero no tenían hijo, porque Elizabet era estéril, y ambos eran ya de edad muy avanzada…

Tradicional, quedó dicho. Cumplidora, fiel, activa, también. Pero estéril; sin fruto. Por su edad avanzada. Por vieja Por antigua. Por alejada del mover presente de Dios. Por ignorante de ese mover. Sin embargo, así estaban operando y ministrando. Hasta que un día…

(Verso 8)= Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, (9) conforme a la costumbre del sacerdocio, (La costumbre era que a cada sección, – Zacarías pertenecía a la de Abías -, le tocaba ministrar durante dos semanas por año) le tocó en suerte (No está hablando del término “suerte” tal como lo usamos nosotros, sino de aquellos pequeños huesos que, en este caso, se arrojaban para ver qué les tocaba hacer en la ministración) ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.

(Verso 10)= Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. (Pensar que hay muchos que creen que la oración intercesora es una forma moderna inventada por los renovados renovadores y entonces todavía se resisten a adoptarla)

(Verso 11)= Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. (Esto demuestra que toda iglesia, por tradicional que sea, si busca fervientemente más de Dios y abre su corazón con sinceridad, puede entrar en el ámbito de lo sobrenatural, que es el ámbito donde Dios opera.)

(Verso 12)= Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. (Zacarías, pastor de una iglesia que representa al Dios Todopoderoso y sobrenatural, ¿asustado por una manifestación sobrenatural? Sí, claro, tradicional… Pero además algo incrédula, también, verdad?)

(Verso 13)= Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

Aquí tenemos revelado el primer principio. Ellos, conscientes de su impotencia, oraban por tener fruto. Equivocados y carnales, de todos modos tenían hambre de hacer la voluntad de Dios. El fruto debería llamarse Juan. Juan, significa El Señor ha mostrado su favor. El mejor sinónimo que encuentro de “favor”, es la palabra GRACIA. PRINCIPIO Nº 1: Tradicional o no tradicional, hay respuesta a la oración de fe. La llave maestra, aquí, es no estancarse, no conformarse, buscar más, querer más. Allí es donde Dios dice: Hay más.

(Verso 14)= Y tendrás gozo y alegría (Una iglesia sin fruto no tiene gozo ni tiene alegría. Una iglesia sin gozo y sin alegría, es reunión social en un templo religioso) y muchos se regocijarán de su nacimiento (Dice bien: MUCHOS. Pero cuidado; no está diciendo: TODOS…) porque será grande delante de Dios. (Está bien claro que este fruto no es un hombre, aunque en lo literal lo sea, es un ministerio profético destinado a ser grande) no beberá vino ni sidra, (Esto es: un ministerio sin vicios ni ataduras carnales) Y será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre.

Aquí nos encontramos con el PRINCIPIO Nº 2: Ser llenos del Espíritu Santo. No estoy hablando de sello, guía o convicción, le estoy hablando de plenitud, de rebosar, de llenura-llenura. Porque aquí dice: LLENO, no sellado, guiado o algo similar. Y si bien habla del ministerio, del fruto que vendrá, anticipa que tendrá esa plenitud desde el vientre de su madre. Se lo recuerdo: de una madre vieja, de edad avanzada y tradicional. Esto le muestra a usted que una iglesia tradicional, si está verdaderamente dispuesta a ser llena del Espíritu Santo sin condicionamientos doctrinales o denominacionales convencionales, puede ser llena del Espíritu y engendrar un fruto poderoso.

(Verso 16)= Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos (Tome nota, porque después voy a volver aquí, a la palabra CONVIERTAN, o Convertir o Conversión)

(17) E irá delante de él con el Espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Si hay un versículo clave para conocer las rutas de acceso a la unción-Elizabet, ese versículo es este. Contiene dos principios de los que antes le adelanté y un hecho que concluye en el siguiente, pero que tiene una enorme importancia para el mensaje global que tenemos para el pueblo.

Comencemos por el final: el Señor le anuncia a través del ángel a Zacarías que ha dispuesto producir un gran avivamiento, con la intención (Y aquí se encuentran los dos principios encerrados en el hecho) de: PRINCIPIO Nº 3: Restaurar su Ministerio. Aggiornarlo, rejuvenecerlo, potenciarlo, sacarlo de la apática rutina ritual y tradicional de seguir haciendo todos los domingos lo mismo, con la misma letra, con la misma voz, en el mismo momento del culto y con los mismos nulos resultados. Y: PRINCIPIO Nº 4: Preparar al pueblo para la venida de Cristo. Que en este caso literal, es la primera, pero que en el tiempo presente, es la Segunda, obviamente.

Ahora veamos: ¿Cómo se supone que debería reaccionar Zacarías, el líder, el sacerdote, el pastor de la iglesia? ¡Ah, sí, claro! ¡Qué chiste! Leyendo la Biblia, en pantuflas y en la comodidad de su casa, es fácil. Sin colocarse en las circunstancias, la vida, las responsabilidades, el concepto, el prestigio, el status y la piel del otro, es muy sencillo. Si fuera así, realmente, si el tradicionalismo solamente fuese una costumbre y no un espíritu maligno y religioso operando dentro de la casa de Dios, verdaderamente sería muy fácil. La Biblia, de este modo, hubiera tenido solamente tos capítulos: Génesis 1 y Apocalipsis 22. Pero no fue así, y Zacarías no sería la excepción humana de los influidos por esta clase de potestades, fíjese:

(Verso 18)= Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque soy viejo y mi mujer de edad avanzada.

¡Aguarda un momento, ángel! Como le hubiera dicho un argentino: ¡¡Pará un cachito, che, ángel! ¿Cómo puedo estar seguro que esto es un avivamiento y no un shock de emocionalismo, una histeria colectiva, una serie de manipulaciones sentimentales o alguna otra de esas triquiñuelas que a veces nos han enseñado para captar seguidores y tener bases humanas de sustento para la consolidación ministerial?

¿Cómo sabré, señor ángel, que esto viene de Dios como tú me dices, si durante toda nuestra historia jamás ocurrió nada de esto y somos ministros de una iglesia seria, respetable, que cuenta con la estima de la sociedad porque no nos parecemos a los dementes esos que andan asustando a la gente hablando del diablo y de los demonios? ¿Por qué voy a cambiar todo eso? ¿Cómo sé que debo hacerlo? Mire como se cierra esta parte de la historia:

(Verso 19)= Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, (Le cuento que Gabriel significa “poderoso hombre de Dios”) que estoy delante de Dios, y he sido enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas. (¿Cuántos ya se han dado cuenta que Gabriel vino a predicarle el evangelio (Buenas Nuevas) a Zacarías? ¿Y qué se supone que hizo él?)

(20) Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

Este verso también es clave. Le muestra a usted que con incredulidad, jamás va a recibir algo de Dios. Le tengo que cambiar el mapa; Dios no necesita médicos, abogados o psicólogos para su reino. Dios no lo necesita a usted en el reino. Dios no necesita ni siquiera a su congregación en el reino. Ni siquiera lo necesita a su pastor. Los médicos, los abogados, los psicólogos, su congregación, su pastor y usted mismo necesitan a Dios, que no es lo mismo!

Pero también le muestra que cuando una iglesia tradicional no acepta por fe el avivamiento que envía Dios por Gracia y misericordia, esa iglesia queda muda, carente de mensaje y de palabra ungida. Quizás siga ministrando, inventando actividades y diversas ocupaciones para que las ovejas no se le vayan; armando programas, congresos, seminarios, campañas, festivales y todo lo que se les ocurra para entretener a su gente, pero palabra, mensaje del Espíritu, no tendrá más hasta que el tiempo de Dios se cumpla y, conforme a la rectitud o no del corazón, la pena sea levantada. En este caso, Elizabet y Zacarías eran justos, eran sinceros, eran rectos. Estaban equivocados, pero en su corazón había hambre de Dios, no compromisos humanos. Dios es justo. Dios tuvo en cuenta eso.

(Verso 21)= Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, (El pueblo siempre espera cosas de la iglesia, que no son acciones sociales, precisamente, aunque las incluya porque son buenas, pero no prioritarias para el reino) y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.

(22) Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. Él les hablaba por señas, y permaneció mudo.

Aquí quiero hacer una pequeña acotación sobre un pequeño detalle que, si bien no parece tener mucha importancia con relación a la historia literal en sí, la tiene, en cambio, con esta visión espiritual que estamos dando en este texto y tiene mucho que ver con su esencia.

Quedó claro que Zacarías, a raíz de su incredulidad, quedó mudo y, como se menciona más de una vez, sólo hablaba por señas. Pero hay un versículo, más adelante, cuando ya está nacido Juan y, precisamente, van a confirmarle su nombre. Ante la duda, ya que era de uso y costumbre poner a los hijos los nombres de los padres y allí Juan no se llamaba nadie, alguna gente quiso la confirmación de Zacarías al respecto, porque con lo que decía Elizabet no les bastaba.

En el versículo 62 habla de ese hecho, pero lo curioso es que, – dice el texto -, le preguntaron por señas cómo habría de llamarse el niño, a lo que él pidiendo una tablilla escribió que su nombre sería Juan, nomás.

Pero; un momento: ¿Por qué habría que hablarle por señas a un mudo? Sencillo y más que evidente: porque también estaba sordo. Tipología. Una iglesia que se resiste por incredulidad a recibir lo nuevo que viene de Dios, se queda muda de mensaje, pero también se vuelve sorda a la voz de Dios o del profeta.

(23) Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.

(24) Después de aquellos días concibió su mujer Elizabet y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

Aquí es donde está el último principio que da acceso a la unción-Elizabet: PRINCIPIO Nº 5: Restauración Personal. Elizabet ora, recibe respuesta, la cree, la pone por obra, espera, es restaurada, recibe y cambia totalmente: eso le permite dar a luz un ministerio tremendo. La iglesia que se atreve a dar los mismos pasos, sacando de sí toda la estructura religiosa ineficiente y vacía en la que probablemente haya sido formada, y que acepta incondicionalmente lo que Dios quiere hacer hoy, recibirá un nuevo ministerio que transformará totalmente su existencia.

Ahora sí. El paso previo, necesario, ha sido cumplimentado y ya está en condiciones de acceder a lo que llamamos la unción-María. Esta, como vamos a ver, no tiene demasiados principios concordantes; sólo tiene uno. Pero es clave. Si este principio no se encarna en su vida, en la vida de la iglesia, no es posible llevar adelante el deseo de Dios que habrá de concluir en el cumplimiento de su propósito.

(Verso 26)= Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María.

(Verso 28)= Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve muy favorecida! El señor es contigo. (Fíjese por favor: a esta unción Dios no le dice que es muy amada o que le tiene enorme misericordia; le dice que Él ES con ella) bendita tú entre las mujeres, (Que es como decir, bíblicamente: entre las iglesias)

(29) Mas ella cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

(30) entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

(31) Y ahora, (Ahora, es AHORA, eh?) concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Jesús. Salvador. Emanuel. Dios con nosotros. Aquí está el principio que fundamenta lo que llamamos La Unción-María. La iglesia que camina los pasos previos de la Unción-Elizabet, se atreve a salir del marco ritual y tradicional, es la que la recibe. La Unción-María es una unción de Salvación.

Y se produce un cambio operativo muy notorio. En la iglesia tradicional, el requisito, es: venga, pague, haga y trate de acercarse a Dios. No siempre es posible, porque a pesar de la misericordia, el amor y las bendiciones, la presencia de Dios no siempre está allí. Y si no hay presencia, podrá haber maná, mares abiertos, agua brotando de la roca, pero Dios no va con usted y la salvación, así, es utopía.

En la Unción-Elizabet, aparece el ministerio profético, el que prepara al pueblo. El Juan que dice: “Vengan y arrepiéntanse, bautícense para perdón de pecados”. Pero todavía no era salvación. Para salvación había que acceder a la Unción-María, la que produce a Jesús. Jesús, – salvo con sus colaboradores -, nunca llamó. Él siempre salió a buscar a LO y a LOS que se habían perdido: reino y gente.

Predicó en barcas, colinas, mesetas, en las calles, en las casas de familia y hasta se metió en antros de publicanos y pecadores. Me pregunto qué opinaría la iglesia, de un pasto que hoy hubieran visto entrar a un cabaret de la zona roja. ¿Le creerían si les asegurara a los diáconos y miembros en general, que su intención era la de predicar el evangelio en ese sitio? Indudablemente, Jesús habría tenido algunos problemas para ser pastor de algunas de nuestras congregaciones religiosas de hoy. “¡Pero hermano! ¡No me compare! ¡Jesús no tenía pecado!” Sí, pero a eso, usted lo sabe hoy porque se lo contó la Biblia. Cuando los hechos están ocurriendo, todavía no había Nuevo Testamento…

Fue a todas partes donde merecía la pena ir a rescatar perdidos. Jesús no tuvo púlpitos, no pidió permiso para predicar en las sinagogas de ellos, (Más bien entró sin ser invitado y, cuando lo hizo, les complicó bastante el orden de culto, verdad?), siempre estuvo sujeto a la voluntad del Padre, pero para los dignatarios de la religión institucionalizada y organizada de su tiempo, Jesús fue un individuo de los que hoy llamaríamos…conflictivos, rebeldes. Y terminó en la cruz.

Son muchas las unciones que hoy día se disciernen en las congregaciones que conforman la iglesia del señor. Sanidades. Liberaciones. Lenguas. Caídas. Señales. Milagros. Sirven, – porque realmente vienen de Dios -, para glorificar su nombre. También se discierne la presencia de la Unción-Elizabet, porque congregaciones muy antiguas, ortodoxas y altamente tradicionales, se han aggiornado tanto que muchos de sus antiguos miembros han salido huyendo con tremendas dudas sobre si alguien se habría vuelto loco allí. Oraciones contestadas, ministerios exitosos, llenura del Espíritu, vidas cambiadas por la sanidad interior y, en muchos casos, un pueblo preparándose para la Segunda Venida del Señor. Pero… ¿Quién va? ¿Quién sale a las calles a gritar a los cuatro vientos: ¡Cristo vive! ¡El reino de Dios está aquí!? Allí es donde todavía falta la Unción-María: LA QUE PRODUCE Jesús, Salvador, Salvación.

Pero la Unción-María tiene un precio que hay que pagar: la cruz. El que quiera ser mi discípulo niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame, ¿Lo recuerda? “Pastor…mi hija es prostituta…y bueno, quizás esa sea mi cruz, no? ¡NO! “Oh…mi hijo es drogadicto…esa es mi cruz…debo llevarla…” ¡¡NO!! “Hermano…mi marido es alcohólico y cuando se emborracha me castiga duramente…esa es mi cruz… ¡¡¡Basta!!! ¿Qué seminario o instituto habrá enseñado esa barbaridad? La cruz fue el elemento (Maldito en esencia) usado por Él para sacrificar su propia carne (Jesús) y liberar su Espíritu (Cristo) De maldición a bendición. Su cruz, hoy, es el elemento. ESE elemento que usted conoce muy bien que todavía lo tiene a usted esclavo a la carne y que, de una vez por todas, tiene que crucificar para, de ese modo, liberar al espíritu para que haga las grandes cosas que dijo que iba a hacer. Mayores que las que hizo Jesús.

¿Estará dispuesta, verdaderamente, la iglesia, a pagar el precio para acceder a la unción de la salvación? Porque ese es el deseo de Dios. No el propósito, eh? El deseo. Porque el propósito es que Cristo, (Es decir: su cuerpo, que es la iglesia) le entregue de una vez por todas el reino que le pertenece y que hoy todavía está usurpado por el enemigo. Si lo hace, podrá repetir y parafrasear el único texto bíblico, (Fuera de frases breves y domésticas) que la Biblia registra de María.

(Lucas 1: 46)= entonces María, (Que representa la iglesia) dijo: engrandece mi alma al Señor (Esto significa: mi mente está con Él. Mi mentalidad presente, es tuya Señor)

(47) Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. (Una iglesia que no tiene claro que su Salvador es Dios, que toda su fuerza es Cristo y comienza a confiar en sus propias fuerzas, en sus balanceados proyectos, en sus técnicas evangelísticas, no es todavía una iglesia de salvación; apenas es un centro de actividades religiosas y sociales)

(48) Porque ha mirado la bajeza de su sierva; (Esto le habla de humildad sin ninguna clase de maquillajes externos. No acciones humildes para el aplauso y el reconocimiento: HUMILDAD) pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. (Su iglesia no opera para usted; opera para sus hijos, para sus nietos, para sus biznietos)

(49) Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; santo es su nombre. (María podía probar la intervención sobrenatural en su vida. La Unción-María tiene que producir en la iglesia pruebas irrefutables de la mano, el poder y la presencia de Dios)

(50) Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

(51) Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

(52) Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. (Cuidado: no habla de pobreza económica, habla de humildad espiritual)

(53) A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.

(54) Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

La Unción-Elizabet está a disposición de cualquiera, por tradicional, ritualista, religioso, ortodoxo o terco que sea, siempre y cuando desee cambiar, busque a Dios creyendo fervientemente que le hay. Pero es una unción preparatoria. Porque la Unción-María, es la que realmente conmoverá los cimientos del mundo, pero necesita para fluir, corazones vírgenes dispuestos a ejercerla hasta las últimas consecuencias sin pensar en conveniencias personales, sectoriales, denominacionales o tradicionales…

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enero 1, 2015 Néstor Martínez